El viaje de las truchas del lago Titicaca para enfrentar al cambio climático

Los peces reproductores viajan por más de 150 kilómetros hasta Pongo. En el lugar se realiza la fecundación artificial que dará vida a una nueva generación de truchas que retornará al lago.
domingo, 13 de enero de 2019 · 12:08

Alejandra Pau / La Paz

Hace   30 años la temperatura del agua en el lago Titicaca llegaba a un máximo de 16 grados centígrados; hoy pasa los 17 grados debido al cambio climático. Esto ha tenido  un impacto  en la reproducción de truchas en el Centro Piscícola de Tiquina y ha llevado a que  las truchas reproductoras  hagan un singular viaje de más de 150 kilómetros. 

   El destino de las truchas es Pongo, en donde desde 2017  se  fecunda   artificialmente  a la siguiente generación de truchas que hará el viaje de regreso para crecer  en el lago navegable  más alto del mundo.

“El incremento de la temperatura  está influenciando la producción. El 2017 de las ovas que hemos extraído acá (en el centro de Tiquina) se tuvo muy poca fecundidad, entonces hemos visto que era necesario trasladar a nuestros reproductores a Pongo, donde la temperatura del agua es óptima para la reproducción”, explica el responsable de la cuenca del altiplano del IPD-PACU, Rolando Irahola Frías.

Alevinos durante la adaptación  a la temperatura del lago.

 La Institución Pública Desconcentrada de Pesca y Acuicultura IPD-PACU, dependiente del Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras,  está a cargo del  Centro Piscícola de Tiquina que se especializa en la investigación,  reproducción artificial,  producción de trucha arco iris,  trucha dorada y actualmente incursiona en la producción de pejerrey.  

Al igual que en Tiquina, la institución cuenta con un el Centro Piscícola en Pongo. En esta localidad el agua de los afluentes  es de deshielo y su temperatura oscila entre ocho a 12 grados, lo que la convierte en un ambiente óptimo para una reproducción exitosa.

 Un travesía de reproducción 

  Entre noviembre y diciembre del 2018    las truchas reproductoras del Centro de Tiquina, que tienen tres y cuatro años, fueron transportadas hasta  Pongo. 
 

El traslado se hace en recintos especiales. Durante el trayecto  varios tanques de oxígeno permiten que  el agua mantenga las características óptimas para la supervivencia de los especímenes.   

 Desde marzo  se hará la fecundación artificial  de las ovas en el laboratorio. De  esta forma se obtendrán los alevinos (crías recién nacidas de peces).  

Vista del Centro Piscícola de Tiquina, que produjo 35 toneladas de carne de pescado en 2018.


  
De regreso al Titicaca

 Cuando los alevinos pesen alrededor de tres gramos serán trasladados nuevamente al centro de Tiquina y pasarán por un periodo de adaptación a la temperatura del agua del lago.  

Retornarán al Titicaca, como el 2017,  porque  si bien la temperatura del lago navegable más alto del mundo no es  adecuada para la  reproducción, lo es para su desarrollo y crecimiento.  

“Los alevinos son muy delicados y requieren mucho cuidado, hay que protegerlos del sol y la radiación porque puede atacarles la enfermedad punto blanco  y hasta pueden quedar ciegos”, explica Florentino Mamani Mamani, que trabaja en el centro hace 23 años y, como  todo el equipo, se capacitó con la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA).   

El 2018 se alcanzó una producción de alrededor de 630 mil alevinos, según indica Irahola. La mitad se  comercializó en las comunidades circundantes del lago Titicaca, a las iniciativas que trabajan en lagunas de altura en Potosí y Sucre, así como a la Gobernación de La Paz.

El recinto  de adaptación de los alevinos de trucha.

El resto se desarrollan   para convertirse en carne de pescado.  Cuando las truchas  llegan a pesar 300 gramos, después de diez a 11 meses, se disponen para la venta.

 Dependiendo de la época del año, los compradores de truchas vivas son los comunarios de las  islas flotantes de Copacabana y Pongo, además de las comunidades circundantes al lago. 

Del mismo modo  se destina la carne de pescado  al subsidio de lactancia. Como la producción es escalonada, el Centro Piscícola   de Tiquina es capaz de abastecer el mercado   casi todo el año.

 
80 toneladas para el 2019

Durante la gestión 2017 el centro obtuvo 18 toneladas de carne de pescado, el 2018 fueron  35. La meta es llegar a las 100 toneladas para el 2020, según información IPD-PACU.    

Para lograr esta cantidad  se implementará un centro de reproducción en la localidad de Peñas.

  En este momento, el Centro de Tiquina  tiene una cantidad de  truchas que representan  seis toneladas  listas para la venta.

 La razón por la que no las han vendido  es por la competencia desleal. Según Irahola, la trucha que come la mayoría de los bolivianos es peruana; estima que diariamente llegan a El Alto entre 12 a 15 toneladas desde Desaguadero, por lo que se necesita  un mayor control fronterizo.

 No obstante,  destaca que  su consumo se está incrementando paulatinamente. En Bolivia cada persona consume dos kilogramos de pescado por año, cuando lo ideal es que se consuma  unos 12 kilogramos, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).  

Para este año, el Centro Piscícola de Tiquina     cuenta con 248 mil truchas  que representarán 80 toneladas de carne de pescado  destinadas a la venta. El costo del kilogramo de trucha es de  30 bolivianos (entera), 38 (sin vísceras) y  70 bolivianos (filete). 

Para  Irahola, la reproducción de la trucha está utilizando   conocimientos y tecnologías  capaces de incrementar la producción de carne de pescado, pero sobre todo muestra  la capacidad de  adaptación  a los efectos del cambio climático.

 

 30 años del Centro Piscícola de Tiquina
   
El Centro Piscícola de Tiquina se inauguró en 1988. Su construcción y equipamiento estuvieron a cargo de la Agencia de Cooperación Japonesa (JICA), que firmó un acuerdo de Cooperación Financiera no Reembolsable dos años antes.  

Entre 1991 y 1998   implementó un proyecto de cooperación técnica denominado Centro de Desarrollo Piscícola de Enseñanza Técnica en Tiquina y Pongo, se capacitó a casi todo el personal que hoy continúa trabajando en la ambos lugares.

En 2015, el IPD-PACU reactivó el Centro Piscícola  y ejecutó la cooperación Sur-Sur con Argentina en la promoción del cultivo del pejerrey.    

“Actualmente, buscamos fortalecer  la promoción piscícola a través de la coordinación de actores claves  para aprender de los conocimientos y experiencias de otros países en la región, como la cooperación Sur-Sur, y la inclusión del sector gastrónomo”,  señala la oficial de Programa de Temas de Desarrollo Rural y Riego de JICA,  Emma Saavedra. 

Para marzo  próximo se tiene planificada la realización de una feria gastronómica de la trucha.

 

La contaminación del lago y el análisis del agua 

La mayoría de las poblaciones que están alrededor del lago Titicaca no cuentan con plantas de tratamiento de aguas residuales. Gran parte de esos desperdicios, junto a los   residuos sólidos y los desechos de la explotación minera, llegan a sus aguas, siendo  un problema binacional que comparten Perú y Bolivia.

Mientras que las aguas residuales llegan desde El Alto al lago Titicaca, en Puno, del lado peruano,  la contaminación  es un problema de salud pública. Ambos países llevan décadas expresando sus intenciones y acordando acciones para implementar  mecanismos que ayuden a su conservación y recuperación. 

En la práctica poco se ha avanzado, pese  que existe un plan maestro de gestión integral de residuos sólidos, según ha informado el Ministerio de Medioambiente. 

 Sobre el tema, el responsable de la cuenca del altiplano del IPD-PACU, Rolando Irahola Frías, señala que en el Centro Piscícola de Tiquina se realizan constantes evaluaciones del PH del agua, que incluyen pruebas de nitrógeno, amoniaco, entre otros, y que los resultados están dentro de los parámetros normales.

“Aquí, además del control periódico, vivimos rodeados de totora y otras plantas que son filtros naturales, este es un sistema   que también protegemos”, explica Irahola.

 

 

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos

180
9