El mundo oculto de los “karaokes cero alcohol”

En varios de esos locales venden bebidas alcohólicas, camufladas como jugos de frutas, a estudiantes menores de edad. Funcionan en zonas aledañas a colegios.
domingo, 13 de octubre de 2019 · 00:00

Nicole Laura Vallejos  / La Paz

Son las 12:10, pero  da la sensación de que ya anocheció. La luz color neón contribuye a crear el ambiente nocturno. Jarras de vidrio rebosantes de vino y vodka transitan en los “karaokes cero alcohol” de La Paz, durante el día y la noche. Esas bebidas son las más solicitadas por colegiales y universitarios.  Y es que estos espacios ofrecen bebidas espirituosas transformadas en espumosos jugos frutales, pese a que la Ley 259 prohíbe su venta a menores de 18 años.

Adeline (nombre ficticio) estudia en un colegio cercano a uno de los café-karaokes “cero alcohol”. El día que fue decidió faltar a clases. Era el cumpleaños de una amiga y quiso festejarlo. Entró vestida con el uniforme de su unidad educativa y pidió una jarra de sangría.

Instalaciones  del café-karaoke Kara Voce.

“Todos eran mayores de edad, yo era la única menor del grupo, pero igual nos vendieron bebida”, relata. “El 26 de marzo volví a ir, pero esa vez estaba con el deportivo del colegio, mis amigas también estaban vestidas así. Tomamos sangría, no me pidieron ni el carnet”, agrega.

Se trata del café-karaoke Zona Mixx, ubicado en la céntrica esquina Batallón Colorados y avenida Villazón de la ciudad de La Paz; en inmediaciones del edificio Ciudad, frente a la plaza del Estudiante, cerca de los colegios Don Bosco, La Paz, el Instituto Americano y la UMSA.

La tendencia de abrir los denominados “karaokes cero alcohol” se inició en enero 2013, cuando Jhonny Patzi, un estudiante de Mercadotecnia, de 29 años, ofreció un espacio distinto a los tradicionales karaokes, donde el alcohol y el canto suelen combinarse, con el fin de fomentar la diversión sana para jóvenes y adultos.

Killa Rebelde, un blog  en el que escriben los jóvenes,  visitó cuatro café-karaokes (instalados en la Plaza del Estudiante, San Pedro, Eguino y Camacho). Tras asistir reiteradas veces a dichos lugares,  comprobaron que menores de edad acceden fácilmente a  bebidas alcohólicas camufladas como jugos de frutas.

Un aviso  del karaoke Zona Mixx   en las redes sociales.

Tres de ellos pertenecen a un solo propietario y llevan el mismo nombre: Zona Mixx. El cuarto es Kara Voce, de reciente apertura, donde se evidenció que sólo se vende comida y jugos de frutas.

En tres de ellos el periodista no se identificó como tal  y observó cómo estudiantes de colegio obtenían una bebida alcohólica sin ninguna restricción. En el cuarto, sí explicó que se hallaba elaborando  información.

Dos de los tres café-karaokes Zona Mixx son vecinos del Mariscal Ayacucho Antonio José de Sucre, la silueta quijotesca del libertador que reposa sobre un bloque de cemento, en medio de la plaza de los dos nombres: Franz Tamayo y del Estudiante.

“Karaokeando”

El primer piso del edificio Ciudad, desde donde se alcanza a ver el monumento al prócer de la Independencia, está repleto de una maraña de cables luminosos color azul neón que bordean el techo. Son las cinco de la tarde. Es viernes. 

Un hombre que ronda los 23 años se aproxima a su compañero de a lado, coloca su brazo izquierdo en su espalda y con la otra inicia un brindis. Al frente, un grupo de ocho corea una balada romántica sosteniendo vasos colmados de vodka con jugo de piña. Este es uno de los café-karaokes Zona Mixx.

Todas las ventanas, que son alrededor de  ocho, están cubiertas por afiches y báneres, excepto la que está en el pasillo de la entrada. Dos parlantes, uno colgado en el techo y el otro asentado a lado de uno de los televisores, reproducen la música. 

El local cuenta con una zona pública y otra privada. En la primera, los clientes cantan ante la mirada de los demás, allí más de cinco mesas rodean  dos pantallas planas de televisión. En la segunda, se puede optar por cualquiera de las 13 cabinas, capaces de albergar de siete  a 10 personas, destinadas para los “tímidos” que desean dar la nota en privado.

Uno  de los karaokes  está situado a la vuelta del colegio Inglés Católico.

El reloj marca las siete de la noche. Un muchacho con camisa a rayas dirige el paso de su acompañante hasta llegar al baño. Su amigo se descompuso dentro de una cabina privada, a causa de las más de tres jarras de vodka que bebió. Tras conocer la situación, la encargada pregunta la hora de entrada y el número de jarras que consumieron. “Nosotros no vamos a limpiar lo que ha hecho tu amigo”, añade. Por ello, le alcanza un mechudo trapeador y luego de asear unos cuantos minutos, ambos se retiran del “karaoke cero alcohol”  abrazados, para no caer como dos bultos al piso.

El segundo café-karaoke Zona Mixx se halla en la calle Cañada Strongest, al frente de la Biblioteca Municipal. Sus características no distan del primero, salvo que en este las cabinas van en la parte baja.

Estos espacios tienen otras particularidades. Las acciones ejecutadas dentro de las cabinas son grabadas por pequeñas cámaras de seguridad, instaladas en las esquinas de las habitaciones. Una cámara en el mesón principal capta las imágenes al interior de los cubículos privados.

“Una vez robaron un micrófono. En la cámara se vio cómo lo metieron en la mochila y se fueron (…). A veces  las parejas que entran quieren pasarse de la raya, si veo eso voy y toco la puerta para llamarles la atención. Todo queda registrado”, relata una fuente que conoce la dinámica interna del karaoke.

Además, la ubicación de estos locales es estratégica, pues están cerca de universidades y colegios; por ende, los clientes regulares son estudiantes. Según el Artículo 6 de la Ley 259 sobre el control de expendio y consumo de bebidas alcohólicas, está prohibida “la otorgación de licencia de funcionamiento para el expendio y consumo de bebidas alcohólicas (…) a los establecimientos que se encuentren situados en la distancia y condiciones delimitadas mediante normativa expresa por los gobiernos autónomos municipales, de infraestructuras educativas, deportivas, de salud (…)”.

Colegiales    en la barra del café-karaoke Zona Mixx, de la plaza Eguino.

Metamorfosis de vino y  vodka 

“Somos un karaoke con cabinas privadas, donde te servimos bebidas sin alcohol, comida rápida y donde puedes pasarla bien”, anuncia la publicidad de estos locales en las redes sociales.

El vodka se oculta detrás de un espumoso jugo de piña con el nombre de “frutbowl”. El vino acompaña a la gaseosa  y se convierte en sangría. Estas bebidas se encubren mañana, tarde y noche, de lunes a domingo. La  primera camufla su contenido de alcohol con  maracuyá,  naranja,  tumbo, piña, mandarina y  limón; la segunda, con una gaseosa de naranja. Una mesera sale de la cocina sosteniendo una jarra de vidrio de dos litros con las sustancias transformadas en aparentes y apetitosos jugos saludables. Va directo a una de las cabinas privadas.

“Parece refresco, pero se siente que tiene alcohol”, asegura una estudiante de colegio que  guarda su nombre en reserva, “Si pides dos horas de cabina, puedes consumir las jarras que quieras”, añade.

¿Y el precio? Una  jarra de sangría o “frutbowl” cuesta  40 bolivianos, un monto difícil de pagar para un estudiante cuya edad está entre  los 16 y 17 años. Quizá por ello los jóvenes clientes deciden ir en grupos de tres a siete personas, o incluso más numerosos. De esta manera el costo de la bebida y el pase a una cabina disminuye y se obtiene mediante una pequeña colecta.

“Puedes tomar afuera o dentro de las cabinas porque es como una jarra de refresco común”, cuenta una fuente que estudia en uno de los centros educativos. “No se nota si tiene alcohol o no”.

¿Tiene sangría?, consultó el periodista, al mediodía. La encargada dijo: “Sí hay, pero si quieres tomar eso tienes que acompañarla con alguna comida”, un requisito que no cumplen los  jóvenes clientes, que acudían al mesón y pedían jugos de fruta con vodka o vino  más de una vez, sin añadir al pedido algún alimento sólido.

Fachada  del café-karaoke Zona Mixx, situado en la plaza del Estudiante.

Registrados como “salones de té”

El artículo 20, parágrafo I, de la Ley 259 prohíbe la venta de bebidas alcohólicas a menores de 18 años. Esta acción, según la ordenanza municipal No. 634/2011, pertenece a la categoría de infracciones “muy graves”. Su incumplimiento tiene como sanción el pago de 10.000 Unidades de Fomento a la Vivienda (UFV), o incluso el cierre definitivo del establecimiento. 

“No está prohibido vender vino porque es como un acompañamiento. Claro, si estás solo, no puedes tomar más de tres sangrías; si son muchos, de tres personas o más, pueden pedir más jarras”, justifica una mesera.

Al entrar a los “karaokes cero alcohol” Zona Mixx, lo primero que uno ve son los carteles desperdigados sobre la pared cercana a la barra. “Cabinas privadas”, “full internet”, “Prohibido el ingreso de bebidas alcohólicas”, “Prohibido fumar”, indican. También se distinguen una licencia de funcionamiento y un Número de Identificación Tributaria (NIT), donde figuran como “salones de té” o “restaurantes”.

Jóvenes se  divierten en el Zona Mixx  karaoke.

En 2017, el municipio paceño clausuró de manera definitiva 103 locales de expendio y consumo de bebidas alcohólicas en el macrodistrito Centro por cometer una serie de infracciones como el permitir la presencia de menores de edad y la venta de bebidas adulteradas. El karaoke Zona Mixx figura en la lista sancionatoria.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), en un estudio que realizó en 2016 sobre el consumo de alcohol, detectó que los índices  siguen siendo muy altos en Europa y las Américas. El organismo  posicionó a Bolivia en el puesto 14. Uruguay, Argentina y Chile lideran la lista.

“Y las encuestas escolares muestran que en esos países el consumo del alcohol comienza antes de los 15 años, con diferencias muy pequeñas entre niños y niñas”, según el informe.

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