La prensa, víctima invisible de los recientes disturbios en Ecuador

La Policía reprimió a trabajadores de un diario de Quito y radicales atacaron a un periodista a pedradas y arrojaron cocteles molotov al edificio de Teleamazonas.
martes, 22 de octubre de 2019 · 00:04

EFE / Quito

 La prensa ha sido uno de los blancos en la reciente ola de protestas en Ecuador, con un registro de más de 130 ataques a medios y periodistas en doce días, algunos tan violentos como el intento de incendio al canal de televisión Teleamazonas o la brutal pedrada a uno de sus periodistas en la cabeza.

“Las cifras hablan por sí mismas, en todo 2019 habíamos contabilizado 47 agresiones contra la prensa, y solamente en doce días de manifestaciones 135 periodistas agredidos en 113 ataques”, asevera  César Ricaurte, director ejecutivo de la Fundación Andina para la Observación y Estudio de Medios (Fundamedios).

Gasificación  y fogatas en Quito. Foto:(AFP)

La diferencia numérica entre ataques y profesionales agredidos la explica en que hubo casos en los que la violencia se perpetró contra varios periodistas a la vez, como una “retención” por parte de líderes indígenas en el Agora de la Casa de la Cultura de Quito el pasado 10 de octubre, donde la fundación contó 32 a los retenidos.

La prensa se convirtió en un blanco de los ataques desde el primer día, cuando la fuerza pública atacó a un equipo de un diario quiteño pese a que su personal portaba acreditaciones. Pero el foco de la violencia se trasladó en poco tiempo a los manifestantes, que volcaron su enconamiento contra los medios, sobre todo los ecuatorianos, bajo la demanda de: “¡Cuenten la verdad!”.

Un periodista de Teleamazonas herido con una piedra en Quito. Foto:(Teleamazonas, el Universo)

“Vimos hechos absolutamente inéditos, se atentó contra un periodista a pedradas, otros equipos fueron agredidos con látigos y todo esto con una constante del discurso estigmatizante que puede ser calificado de odio”, señala Ricaurte. El nivel de agresiones va más allá de lo que podría esperarse de la cobertura de un conflicto social y quedó reflejado en el ataque el 12 de octubre  al edificio de Teleamazonas, donde radicales arrojaron cocteles molotov provocando un incendio e impidieron a los bomberos acceder al lugar a pedradas.

El productor ejecutivo nacional del medio, Milton Pérez, cree que el ataque al canal, al que rodearon entre 250 y 300 manifestantes, no fue “una forma de expresar disconformidad con el Gobierno, sino que de forma directa y deliberada, atacaron sitios diferenciados” como la gerencia general o autobuses de transporte.

Enfrentamientos entre manifestantes y policías.

Subrayó lo paradójico de los reclamos de mayor cobertura a las protestas por parte de los medios: cuando “te agreden, no te dejan llegar a los sitios, tienes que dejar cámaras y grabar con celulares, quitarte etiquetas que te identifican, disfrazarte para poder cubrir”. Y cree que ese odio a los medios nacionales tiene origen en los diez años de correísmo, en los que el expresidente Rafael Correa (2007-2017) “convirtió a la prensa en un enemigo y mucha gente se quedó con eso en la cabeza”, “¡nos dejaron marcados!”, asevera.

De manera simultánea a ese ataque, se produjo un asalto al diario El Comercio, cuyos trabajadores pedían auxilio en los grupos profesionales de WhatsApp, y constantes amenazas al medio Ecuavisa, que tuvo que evacuar la sede de Quito en varias ocasiones.

 Fotógrafos detrás de la policía y enfrente de los manifestantes. Foto:(AFP)

Casos como el de un fotógrafo de una agencia internacional herido gravemente en la cara, aparentemente por el impacto de munición en los disturbios en la capital, o la agresión a Freddy Paredes, con una pedrada en la cabeza tras abandonar la Casa de la Cultura donde había escuchado discursos contra su medio televisivo, son los más notorios.

Pero Ricaurte rescata la retención colectiva de periodistas como ejemplo paradigmático de lo que supusieron las protestas. 

“En el momento en que se retiene a una persona contra su voluntad y se pide algo a cambio, en este caso, que los medios retransmitan en vivo ese acto del movimiento indígena, se está cayendo en una figura muy cercana al secuestro”, censura. También apunta a que el origen de este ambiente de suspicacia hacia los medios parte del discurso que se propagó en la década correísta desde las más altas instancias del poder en Ecuador. “Las consignas eran muy claras y repetidas constantemente, y son las que hoy esos manifestantes jóvenes que crecieron escuchándolas vuelven a corear, que la prensa es corrupta, mentirosa y vendida”, afirma.

Los trabajadores de la prensa captaron los momentos más tensos del conflicto en Ecuador Foto:(EFE).

Violencia sin parangón

Patricia Vargas, directora de Comunicación en la universidad UDLA, cree que el nivel de violencia que se ha vivido no tiene parangón, pero menciona que las investigaciones alertaban de cómo los medios tradicionales están perdiendo credibilidad en el país. “Creo que los diez años pasados se generó mucha desconfianza en los medios, pasaba con Correa lo mismo que con Donald Trump, que si se informa de algo que no le gusta es una fake news”, dice.

A día de hoy, según la experta, “nada satisface a las audiencias: Estamos metidos en una burbuja, lo que no coincide con mi forma de ver el mundo lo descalifico y al final ataco con violencia”.
 

Un manifestante con máscara y agarrado de una piedra listo para lanzarla a los policías. Foto:(AFP).

Necesidad de reflexión y origen de la crisis

  • Riesgos Patricia Vargas, directora de Comunicación en la universidad UDLA, propone hacer un ejercicio de autocrítica y repensar el rol del periodismo, además de compartir las mejores prácticas “para rescatar esta profesión que se ha convertido en peligrosa en Ecuador”.
  •   Violencia En marzo pasado Ecuador aceptó una línea gradual de crédito por valor de 10.200 millones de dólares de varias instituciones financieras internacionales, entre ellas el FMI (4.200 millones de dólares), lo que obligó al gobierno de Moreno a adoptar medidas que desataron el descontento popular.
  •  Subsidio El Gobierno eliminó la subvención a los carburantes y estos se elevaron hasta en 123%. Tras varios días de protesta se levantó la medida.