Potosí y la federalización, una demanda antigua

La postergación de la Villa Imperial lleva como insignia las mismas demandas desde 1940. Desde entonces sus habitantes reclaman el federalismo como una salida.
viernes, 25 de octubre de 2019 · 00:04

Juan José Toro Montoya (*) / La Paz

Salvando las obvias diferencias, leer un periódico del Potosí de 1940 es casi como leer uno actual. La situación económica es la misma. Las demandas se parecen y los métodos para conseguir que sean atendidas no han variado. El sistema de gobierno tampoco.

Y entonces, en 1940, los potosinos también sentían que llevaban varios años reclamando por lo mismo. Por eso es que en una asamblea popular realizada el 30 de diciembre de 1941 resolvieron plantear un nuevo sistema de gobierno, el federalismo.

El sistema previo a la Colonia

Descritas románticamente como luchas por la libertad, la mayoría de las sublevaciones que se produjeron en el Perú, que en tiempos coloniales abarcaba también a Bolivia, fueron en contra del régimen centralista que había establecido la corona española.

El estudio de los sistemas de gobierno en la historia del territorio hoy conocido como Bolivia demuestra que, en tiempos de los incas, existió un tipo de administración que, a la luz de la doctrina política actual, podría llamarse descentralizado. 

Al ser el Tawantinsuyu un territorio demasiado extenso para su tiempo, el inca no podía controlarlo, ni siquiera mediante las alianzas que se ratificaban con matrimonios entre él mismo y su familia con las familias gobernantes de las diferentes parcialidades. 

Músicos piden el federalismo   a través de composiciones desde hace varios años.

Por ello, cada territorio tenía sus propios gobernantes y, si bien es cierto que todos obedecían, y veneraban, al sapa inca, también es evidente que los demás mandos estaban descentralizados. Cada uno de los cuatro suyus tenía sus gobernantes, los suyuyocapu, y cada suyu tenía sus propias divisiones, cada una con su respectivo jefe. 

La centralización giraba en torno al tributo, pero este no se manifestaba en dinero, que no existía, sino en la producción. Un tercio se entregaba al sol; es decir, a la clase religiosa; el otro al inca y su familia y el tercio que quedaba era para la comunidad.

Este sistema chocó con el centralismo secante impuesto por los invasores españoles. La colonia española se basó casi exclusivamente en las tasas o impuestos a favor de la corona. Todo movimiento económico ameritaba un pago al rey, en proporciones que variaron según las épocas, y esto chocó con la visión de los indios, tanto que fue la principal causa de sus sublevaciones a lo largo de todo el periodo colonial.

Editorial que se refiere a las decisiones asumidas el 30 de diciembre de 1941.

La  autonomía en 1561

Pero los españoles que vivían en la Audiencia de Charcas, particularmente en el rico Potosí, tampoco estaban contentos.

El centralismo secante de la corona se reproducía, a escala, en las colonias y cualquier trámite vinculado a la minería debía realizarse en La Plata, hoy Sucre.

Con excepción de un juez comisionado por el corregidor de La Plata, la Villa Imperial carecía de autoridades y su dependencia de la vecina ciudad era extrema. Eso determinó que los vecinos de Potosí iniciaran trámites en 1561 para conseguir su autonomía.

 Lo consiguieron el 21 de noviembre de 1561 mediante la Capitulación de Potosí, un documento mediante el que el virrey del Perú, Diego López de Zúñiga y Velasco, le da al entonces asiento minero el rango de villa, un nombre propio del que carecía hasta entonces -Villa Imperial de Potosí- y, lo más importante, gobierno propio con dos alcaldes ordinarios que debían ser elegidos por el cabildo.

Potosí había conseguido autonomía y, por aquel entonces, siglo XVI, en un sistema monárquico y feudal, no se hablaba ni existía referencia alguna sobre el federalismo.

Los igualitarios y un cabildo

Todavía está en debate el alcance que tuvo la rebelión de Andrés Ibáñez, en Santa Cruz, contra el gobierno de Hilarión Daza.

El centralismo secante de la colonia se había reproducido, más con sus defectos que con sus virtudes, en la República y fomentaba un desarrollo desigual. Ibáñez propuso, precisamente, la “igualdad en la propiedad” y, al hacerlo, afectó a los intereses de los terratenientes.

La discusión radica en si esa sublevación perseguía realmente un Estado federal que, teorizado por Pierre-Joseph Proudhon y otros mutualistas, ya se discutía en Europa en la segunda mitad del siglo XIX. 

¿Habrá llegado el debate a Bolivia? Andrey Schelchkov refiere que, al influjo de Andrés Ibáñez, Santa Cruz se alzó en armas y llamó a un cabildo, probablemente el primero en la historia de esa región, que se realizó el 25 de diciembre de 1876 y proclamó que esa región se constituía en un Estado federal.

Fotografía aérea  de la gran marcha del 28 de julio de 2015.

 Urbano Franco, Simón Álvarez e Ibáñez constituyeron una Junta Superior del Estado Federativo Oriental que no llegó más lejos porque el Estado centralista administrado por Daza descargó toda su furia sobre los igualitarios.

Capturados, Andrés Ibáñez y sus compañeros fueron fusilados el 1 de mayo de 1877.

Potosí federal

El 29 de junio de 1940, el respetado ciudadano potosino Walter Dalence Morales juraba como alcalde de Potosí. Asumía el gobierno de la ciudad en un momento difícil porque la minería atravesaba una crisis y la Alcaldía no tenía ingresos. 

Durante todo el año 1941, el periódico Alas se queja de temas que van desde la provisión y el precio del pan y el azúcar a la exigencia de construir una pista de aterrizaje para aviones. Entre otras demandas se identifica la captación de agua potable del río San Juan y un empréstito para que la ciudad asuma con cierta solvencia los festejos por el que se consideraba cuarto centenario de la fundación de Potosí.

Walter Dalence, que había asumido el cargo de alcalde el 29 de junio de 1940, también asume esas demandas, particularmente la del empréstito, pero no llega a confrontar al gobierno de Enrique Peñaranda, como se manejaba hasta ahora. Es más, durante su gestión, que llegó hasta el 19 de enero de 1942, cuando fue sustituido por Rafael Ramos, no existen referencias de que Peñaranda haya desatado represión en Potosí y menos que haya enviado tanques.

El pueblo potosino fue convocado a una reunión o mitin en la plaza 25 de Mayo pero, debido a la interferencia de unos policías, la gente se movió a la plaza Alonso de Ibáñez donde se aprobó cinco demandas y cuatro “sanciones”. La cuarta era una “campaña en favor de una auto-determinación nacional popular sobre nuevo sistema de gobierno en la nación”.

Alas saludó las decisiones en un editorial titulado “Horizontes federalistas” que señala que “todo esto, el cansancio de Potosí, que nunca es escuchado, el menosprecio que se hace de sus derechos y de sus anhelos y de otros factores más, de honda significación, han planteado aspectos que tienen un franco tono FEDERALISTA y que sería un concepto unánime del pueblo, la única solución para Potosí”.

Dalence se pliega a las demandas y, en señal de protesta, renuncia a su cargo. En su informe, en la inauguración del Año Municipal 1942, expresa su acuerdo con las demandas del pueblo potosino y, según Alas, “fue frenéticamente aplaudido por sus brillantes conceptos netamente potosinistas; lo cual emocionó sobremanera a los concurrentes”. 

La consigna del “Potosí federal” nace entonces y se prolonga por todo el siglo XX.  Se la grita en 1956, cuando se realiza una marcha que termina con la conformación del Comité de Defensa de los Intereses de Potosí, antecedente del actual Comité Cívico Potosinista, y en 1976, en otra masiva manifestación que exigía un proyecto de explotación de petróleo en el sudoeste potosino.

El grito de “Potosí federal” llegó hasta 1984, cuando se exigió la construcción de la planta de karachipampa, y a 1996, en las movilizaciones que abortaron la explotación del litio del Salar de Uyuni por una transnacional estadounidense.

Y, hasta entonces, no había ni aeropuerto ni agua potable del río San Juan.

Juan José Toro es presidente  de la Sociedad de Investigación  Histórica de Potosí

Del incendio a los paros

El 20 de junio de 2008, mineros cooperativistas que exigían que se les exima de pagar impuestos tomaron físicamente el edificio del Servicio de Impuestos Nacionales (SIN) y le prendieron fuego. La consigna que se escuchaba era “Potosí federal”.

Esos mismos mineros reforzaron, en agosto de 2010, la huelga general indefinida declarada por el Comité Cívico Potosinista (Comcipo) exigiendo atención a un pliego de seis puntos. La consigna “Potosí federal” aparece en varios muros, incluido el de la Prefectura. La protesta dura 19 días.

En julio de 2015, Comcipo protagoniza otra huelga indefinida, esta vez por un pliego de 26 peticiones entre las que figuraban el aeropuerto y participación en los beneficios por el litio.

 En el marzo de esa protesta, el martes 28 de julio de 2015 se realiza la mayor marcha en la historia de Potosí en la que, según el cálculo de la Carrera de Estadística de la Universidad Autónoma Tomás Frías, asistieron alrededor de 185 mil  personas. 

Eran tantas las personas que asistieron a esa marcha que el mitin, que debía realizarse en el atrio de la Catedral, se traslada al puente Tinku donde los manifestantes exigen que se declare la federalización de Potosí pero el entonces presidente de Comcipo, Jhonny Llally, evade el tema.

Ahora, en medio de otra huelga indefinida, el presidente de Comcipo, Marco Antonio Pumari, afirma que la federalización de Potosí comenzó a trabajarse desde entonces.

 

 

Confidencial

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