El patrimonio arquitectónico, víctima invisible de la convulsión social y la falta de voluntad

Un inmueble de valor monumental fue atacado en los disturbios en La Paz. En tanto, el municipio ha informado que intenta recuperar el casco antiguo de la ciudad, superar la falta de recursos y el poco interés de muchos propietarios de casas históricas.
sábado, 30 de noviembre de 2019 · 00:04

Daniel Gonzalez  / La Paz

Pasear por el casco antiguo de La Paz puede resultar   una experiencia bastante desilusionante para aquellos que  disfrutan de  la historia y la arquitectura de  siglos pasados. Muchos edificios antiguos se derrumban y con ellos se pierden  sus diseños y sus detalles. De los que quedan en pie, la visita puede volverse  frustrante, porque los edificios se encuentran  tapados por cables eléctricos o anuncios publicitarios. 

Con un solo dato es posible   darse cuenta del problema actual. De las más de 3.000 casas patrimoniales que existían en la ciudad sólo quedan 700   y  la amenaza de colapso para estos inmuebles  es constante. 

Esta realidad es dada a conocer por Ronald Terán, expresidente de la Sociedad de Estudios de Patrimonio Cultural del Colegio de Arquitectos de La Paz.

Disturbios y daño al patrimonio 

La cuestión parece aún más urgente en estos tiempos convulsionados. El pasado 13 de noviembre una construcción patrimonial de valor monumental fue objeto de destrozos y no fue la única. La galería La República, situada al frente de  la plaza San Francisco,  construcción centenaria, fue  dañada a causa de conflictos entre marchistas que bajaban desde El Alto y la Policía.

Terán expresa su preocupación en cuanto a los deterioros generados por los eventos recientes. “Con las ondas expansivas de las dinamitas, por ejemplo, se caen muchas veces partes arquitectónicas de los monumentos. No hay una normativa que controle todos estos movimientos sociales que  están haciendo mucho daño al patrimonio, (no existe) ni una unidad de emergencia en el municipio para tomar intervenciones preventivas”, indica. 

 “Fachadismo no es patrimonio”

Por lo tanto, las autoridades de la ciudad están tratando de rescatar este patrimonio de la época colonial y republicana mayoritariamente en el casco viejo de La Paz.  

Acaban de declarar como patrimonio una casa en la calle José María Linares. “Estamos tratando de recuperar la imagen urbana patrimonial en las calles Linares, Jiménez y Sagárnaga. La casa forma parte de un conjunto patrimonial que ha sido identificado hace unos años como uno de los prioritarios por la dinámica cultural y turística que se genera en torno a ello”, justifica Ximena Pacheco, responsable de Patrimonio del Gobierno Autónomo Municipal de La Paz.

“Queremos trasmitir una experiencia histórica y cultural, pero sólo estamos al principio de este proceso”. Eso significa que se eliminarán poco a poco los cableados y postes de las fachadas, pero se mejorará también la calidad del servicio público en el área.

El especialista del patrimonio arquitectónico Ronald Terán espera que esta iniciativa    brinde  más fuerza al casco antiguo desde el punto de vista turístico. Sin embargo, “la Alcaldía reacciona siempre muy tarde. Ya hay edificios modernos que rompen con este perfil arquitectónico y que están fuera de las normas”. 

El especialista también forma parte del jurado del concurso lanzado por la Alcaldía de La Paz con el fin de salvar las fachadas más emblemáticas del centro histórico de la ciudad. “Restaurarlas es un gran paso, pero no es  todo. ¡Fachadismo no es patrimonio!”, lamenta Terán. 

En efecto, detrás de una entrada existen patios o cubiertas por ejemplo que también tienen un gran valor histórico, aunque no se vean a primera vista, desde afuera.

Incendio  de las puertas de la galería La República que fue provocado  13 de noviembre.
Foto:  Víctor Gutiérrez / Página Siete

Falta de recursos

¿Si las autoridades  reconocen a estos edificios un valor patrimonial y turístico, por qué las intervenciones para conservarlas  parecen entonces tan insuficientes? La falta de recursos sería el nudo gordiano en este caso. La Ley 530 del patrimonio cultural obliga normalmente a la Alcaldía de La Paz  y el Estado central a tener un fondo cultural de por lo menos unos 500 mil bolivianos para salvar los edificios declarados como patrimoniales.

 Parte de este dinero se invierte justamente ahora para conservar las fachadas en la zona del mercado de las brujas. “El fondo para salvar 14 fachadas en la calle Linares tiene 315 mil bolivianos, lo que es sumamente   ínfimo, puesto que la restauración cuesta mucho. En Francia, Italia o España, cada intervención sobrepasa por lo menos el millón de euros”,  ejemplifica el experto. 

Los propietarios tampoco  tienen recursos suficientes para cuidar  sus bienes. En el casco antiguo, muchos de ellos son ancianos o jubilados y su renta o sus alquileres no les permiten emprender obras de mantenimiento,  según apunta Terán.

El municipio paceño  afirma que  asume esta problemática seriamente   y   se está desarrollando un proyecto piloto con el fin de generar incentivos para que los dueños cuiden a su casa, según detalla la unidad competente en el tema.  

Ximena Pacheco no puede precisar todavía si habrá ayudas financieras. Cabe destacar que hasta hace dos años, los dueños podían beneficiarse de rebajas de sus impuestos de entre 50 y 80%, pero se abrogó la disposición. 

La autoridad edil acota que   a menudo estos inmuebles son  casas abandonadas, lo que complica la intervención del municipio. “Un alto porcentaje de casas patrimoniales tienen problemas legales, porque hay muchos herederos que están en conflicto entre ellos. Entonces el edificio empieza a dejarse y se deteriora”, indica. 

Especulación inmobiliaria

Sin embargo, las medidas ya en vigencia o previstas para salvar el patrimonio chocan a veces contra otros instrumentos legislativos adoptados por las mismas autoridades. Entre ellas, la Ley Municipal de Uso de Suelos Urbanos debilita directamente la protección del patrimonio arquitectónico, como lo señalaba ya hace algunos años el arquitecto. 

“Esta ley dice que sólo puede preservar la primera crujía del edificio patrimonial, cuando éste incluso está entero. Entonces, la norma   da a los propietarios la autorización para poder destruir el 80% del inmueble”, según un  artículo publicado en Página Siete en 2017.

La especulación inmobiliaria también podría incidir  en que se derrumben ciertos  inmuebles patrimoniales. Dicho esto, se entiende por qué algunos propietarios prefieren destruir casas históricas. Construyen edificios con más pisos que les permitan generar, a su vez, mayor cantidad dinero gracias a los alquileres. 

Este contexto posibilita que paguen sin problema la multa por haber derrumbado un inmueble patrimonial. “Algunos aprovechan la noche para debilitar la estructura de su edificio, para que colapse y que la Alcaldía les dé después el permiso de demolición”, admite con frustración Terán.

Esta situación se debe también a una cuestión cultural. “Son pocos los propietarios que toman conciencia de que tengan una joya como casa. La mayoría lo ven como un edificio viejo que no sirve para nada” describe el experto. El tema patrimonial en general carece de la importancia que podría tener en otros países, como lo sugiere Tania Suárez Patiño, restauradora y conservadora de bienes culturales. 

“En la escuela y en la universidad no hay un estudio profundo en cuanto al patrimonio. No existen recorridos turísticos sobre edificios antiguos como las distintas iglesias de la ciudad, por ejemplo, porque los guías básicamente no saben lo que hay”. Suárez concluye que el desvanecimiento del patrimonio tendría que ver con una falta de herramientas políticas más que de recursos financieros.
 

La galería La República es una construcción centenaria y restaurada de la calle Sagárnaga.
 Foto: Archivo Página Siete

¿Cuáles son las medidas  para salvar el patrimonio?

  • Fondos El experto en patrimonio Ronald Terán sostiene que  el fondo dedicado a la conservación y la restauración del patrimonio debe ser incrementado. En Sucre y en Potosí se han generado unos fondos millonarios para este propósito y escuelas taller, que son asociaciones civiles sin fines de lucro con capacidad de intervención en el patrimonio cultural. “Se ha replicado en La Paz de manera muy mal, porque no había el fondo suficiente”.  Además, hay que “liberar de los impuestos los edificios patrimoniales como se hizo en las ciudades de Sucre y Potosí. Es tan importante que el propietario puede invertir ese dinero en la reparación y el mantenimiento de su edificio”, dice. 
  • Recursos humanos Terán explica que  el incremento  de recursos financieros necesita brazos operativos. En ese sentido, sugiere mayor capacitación de los funcionarios.  “La Alcaldía debería tener una instancia operativa de arquitectos para poder intervenir en trabajos de emergencia. Ahora sólo son cuatro arquitectos especializados para una ciudad de un millón y eso es una gran debilidad”, afirma. 
  •   Programas Según el experto,  hay que “generar planes, programas y proyectos en las distintas circunscripciones para que las instancias capacitadas tengan el control preciso, para poder frenar las intervenciones clandestinas”, concluye.