La izquierda se fortalece con Argentina en América Latina

Siete países comparten ideología de izquierda, aunque Uruguay puede dar un giro próximamente. Cuatro son de derecha y cinco de la centro-derecha.
martes, 05 de noviembre de 2019 · 00:04

AFP y EFE / Página Siete

Las elecciones recientes en Argentina que dieron como ganador a Alberto Fernández ha reconfigurado el mapa ideológico en América Latina con un fortalecimiento de la izquierda, aunque Uruguay puede virar a la derecha luego del balotaje que debe definir al nuevo Presidente de ese país.

 La llegada de nuevos presidentes a México y Brasil había  cambiado  el espectro político de la región a principios de año.

Son los países con mayor densidad poblacional. En el primer caso el giro fue de 180 grados porque en ese país  históricamente siempre gobernó  el Partido Revolucionario Institucional (PRI), de tendencia derechista. Con Manuel Andrés López Obrador llegó al poder por primera vez un presidente de izquierda, según un reporte de CNN.

Por su lado Brasil, donde la izquierda y el centro-izquierda gobernaron durante más de 20 años, el país comenzó un nuevo capítulo en su historia con Jair Bolsonaro, el presidente de extrema derecha que tomó posesión el 1 de enero de 2019.

 Él es el quinto presidente elegido desde que Brasil regresó a la democracia. Otros países de la región como Colombia, Perú y Chile también cambiaron de gobierno el último año.

Con las recientes elecciones en Argentina, el mapa político de la región quedó con siete países con ideología de derecha: Brasil, Chile, Colombia, Perú, Paraguay, Guatemala y Honduras, según datos de AFP.

Mientras que la izquierda  y centro izquierda domina en siete países como son  Venezuela, Bolivia, Argentina, Cuba, Nicaragua, México y Uruguay.

 La centro derecha gobierna en países como  Ecuador, Costa Rica, El Salvador, Panamá y República Dominicana (cinco países). Sin embargo, Uruguay podría sumarse  a este grupo pronto.

En las elecciones nacionales llevadas a cabo el pasado 27 de octubre el  candidato oficialista Daniel Martínez de la coalición de izquierdas que gobierna Uruguay desde 2005 (Frente Amplio -Izquierda) obtuvo el 39,17% de los votos y el  candidato del Partido Nacional (PN, centroderecha)  Luis Lacalle Pou sumó el 28,59 % de los votos.

Los dos postulantes deberán definir la presidencia en una segunda vuelta o balotaje el próximo 24 de noviembre, pero L acalle esta logrando aglutinar a la oposición y tiene serias posibilidades de obtener la victoria y lograr el retorno de la derecha al poder en ese país.

 Peronismo de retorno

El triunfo del abogado Alberto Fernández, de 60 años, en las elecciones del pasado  domingo devuelve al peronismo al poder en Argentina en un momento en el que el país vive una grave crisis económica y de convulsión en América Latina.

 Tomará las riendas del poder el próximo 10 de diciembre sin necesidad de una segunda vuelta al haber logrado superar el 45% de los votos. El regreso del peronismo al poder en Argentina, tras los cuatro años de gestión del conservador Mauricio Macri, traerá consigo un giro en la política exterior en medio de una Latinoamérica convulsionada.

Mientras Macri apostó en su mandato por una mayor apertura comercial y política, tras el aislamiento que a su juicio generó el Gobierno de Cristina Fernández (2007-2015), ahora vicepresidenta electa, Fernández aboga por abrirse al mundo, sí, pero a través de una mayor integración regional y preservando los intereses de Argentina que cree se quedaron por el camino.

“Creo que una cuestión esencial es que se van a desandar algunos de los caminos de Macri en varios de los temas, fundamentalmente en el tema Venezuela y la participación en el Grupo de Lima”, cuenta a EFE la analista internacional Irma Argüello, quien atisba al nuevo presidente trazando alianzas con Gobiernos de izquierda y ve “preocupante” cómo se desenvuelva la relación con el Brasil de Jair Bolsonaro.

El líder del Frente de Todos, que ganó las elecciones el domingo pasado y asumirá el poder el 10 de diciembre, tiene claro el objetivo de su agenda exterior: “La primera obligación que tenemos como país es volver a unir América Latina y potenciar el Mercosur”, manifestó  en uno de los debates electorales este mes.

Y no es casual que para su primer viaje al exterior tras su victoria haya elegido México, la segunda mayor economía latinoamericana -por detrás de Brasil y por delante de Argentina-, para reunirse en los próximos días con el presidente izquierdista Andrés Manuel López Obrador.

 

Luiz Inacio Lula Da Silva, que está preso por corrupción, fue estrecho aliado del argentino Néstor Kirchner (2003-2007) y Cristina Fernández. Y Alberto, en numerosas ocasiones, ha hecho público que lo considera “injustamente preso”. Evo Morales en Bolivia con  Fernández se han felicitado mutuamente.

 La derecha puede volver  al poder en Uruguay, si  Lacalle (foto)  del Partido Nacional gana balotaje. 
Foto:EFE

“Fundamentalismos, una amenaza a la democracia en América Latina”


El expresidente uruguayo Julio María Sanguinetti advirtió  en Bogotá que los fundamentalismos son una de las principales amenazas a la democracia en América Latina y puso como ejemplos de ello a los gobiernos de Nicolás Maduro en Venezuela y de Evo Morales en Bolivia.

“El fundamentalismo democrático también se instala entre nosotros y se piensa que en nombre una mayoría circunstancial se pueden avasallar las minorías, los derechos, los individuos y trabajar para su permanencia eterna”, afirmó Sanguinetti en la instalación del XX Foro Iberoamérica, en el que se debate los desafíos en educación, medioambiente y energía.

Para Sanguinetti ese “fundamentalismo democrático parte normalmente de una elección popular” pero luego eso cambia por un “afán cesarista” de atornillarse en el poder, que muchas veces se viste de “principios de izquierda o de oropeles de derecha”. “Así nació en Venezuela por una legitimidad original del voto pero luego a través de ese fanatismo se creyó que era posible y que todo abuso estaba legitimado por eso y así sufrimos hoy ese esperpento de socialismo del Siglo XXI”, añadió.

Sanguinetti criticó al gobierno de Morales por las denuncias de la oposición y de movimientos cívicos de fraude. “Hoy mismo vemos el episodio boliviano, nos hemos visto sobrecogidos con esperanza cuando la televisión nos iba informando de un escrutinio que abría el camino a una segunda vuelta y cuando viene el cierre de los escrutinios y todo eso que ha llevado a esta situación en que el fantasma del fraude flota sobre este sufrido e histórico país”, aseveró el exmandatario.

Sanguinetti, de 83 años, también se refirió a las protestas sociales de Chile, un país que en las reuniones regionales considera que es “la vedette” porque suele tener “los mejores números de crecimiento, de desarrollo, de educación”. “Sin embargo, más allá de los números allí estaban pasiones adormecidas, a veces prejuicios, a veces resentimientos y luego en cierto momento una chispa genera el fuego, una chispa que es apenas normalmente un episodio y uno ve la desproporciones de la causa y el efecto”, aseveró. (EFE)

 

Se vislumbra un nuevo eje progresista en la región

 

Una semana después de ganar las elecciones de Argentina, Alberto Fernández viajó  a México para una reunión  de carácter privado con el presidente Andrés Manuel López Obrador, certificando así el interés por formar un eje progresista inédito que uniría a los dos extremos de América Latina.

“Ambos quieren mandar un mensaje de afinidad ideológica ya que ganaron sus elecciones abanderando la causa de la muerte del neoliberalismo y les interesa construir una alianza regional”, dijo  el coordinador del Centro de Estudios Políticos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Khemvirg Puente.

Con el cambio político, Argentina se convertirá en la potencia política y económica regional de mayor cercanía ideológica con el Gobierno de López Obrador, pues ambos se autodefinen como izquierdistas aunque marcan distancias con el socialismo del siglo XXI abanderado por Venezuela.

“Se abre una oportunidad para México por descarte, ya que ni Bolivia, ni Cuba ni Venezuela son aliados posibles por su carácter autoritario”, opinó Gustavo López Montiel, especialista en economía y relaciones internacionales del Tecnológico de Monterrey. Además, ninguno de los dos países aplica políticas cerradas al libre mercado, y Argentina necesita hacer frente al préstamo de 56.300 millones de dólares del FMI que recibió para enfrentar sus dificultades económicas.

 Aunque López Obrador ha desdeñado la política exterior y no tiene previsto llevar a cabo ningún viaje al extranjero por ahora, no cabe duda de que su Gobierno se está fijando más en América Latina que sus predecesores, cuya agenda se centraba en la relación con Estados Unidos (EEUU)

En los últimos meses, el mandatario mexicano ha recibido en Palacio Nacional a los mandatarios de El Salvador, Nayib Bukele; de Honduras, Juan Orlando Hernández; de Guatemala, Jimmy Morales; de Cuba, Miguel Díaz-Canel; de Costa Rica, Carlos Alvarado; y de Panamá, Laurentino Cortizo.

Asimismo, felicitó por teléfono a Fernández por su victoria en Argentina y a Evo Morales por ganar las elecciones de Bolivia.”López Obrador quiere voltear a ver a América Latina porque no puede tener una comunicación fácil con EEUU, que fue la agenda prioritaria de (sus antecesores)”, precisó Puente. (EFE)

 

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