Melisa Ibarra: “No defiendo a un partido ni a un político, defiendo un país”

La activista, comprometida con diferentes causas sociales, participó de las protestas desatadas tras las elecciones del 20 de octubre para luchar, dijo, contra un gobierno “abusivo” y “narco-terrorista”.
miércoles, 11 de diciembre de 2019 · 00:04

María Ortiz  / L   a Paz

La comunicadora y activista  Melisa Ibarra volvió a la palestra pública. Esta vez por su participación en las protestas contra el gobierno del expresidente Evo Morales tras las pasadas elecciones del 20 de octubre.

Ibarra -quien se define como “niñista”, “feminista” y “animalista”- afirmó en una entrevista con Página Siete que mantiene una distancia muy marcada con la política partidaria, aunque reconoció que su activismo es un acto político.

“Yo no defiendo a un partido ni a un político; yo defiendo a Bolivia, un país; defiendo a las mujeres, a los hombres, a los niños, a los derechos humanos y a la democracia”, manifestó Ibarra, quien denuncia ser víctima de amenazas por parte del Movimiento Al Socialismo (MAS).

  Durante su entrevista con Página Siete, Ibarra lució una camiseta con el lema: “Ni una niña menos”.

 ¿Cómo fue el salto de los medios de comunicación al activismo?

Yo he nacido activista. Desde que tengo uso de razón daba comida a los perros de la calle. Es más, de mi poca comida que tenía porque vengo de una familia muy pobre. Siempre que había injusticias me involucraba. Hay una activista dentro de mí, por eso siempre he sido apasionada de los temas sociales. 

Mis jefes siempre me han observado porque yo tomaba partido y creo que se equivocaban. No puedes tomar partido con una persona enferma, débil o sometida. Es simplemente una cuestión de Derechos Humanos; pero ese es un tema del periodismo muy debatible (…). 

Siempre ha sido difícil para mí estar en una casilla donde en teoría no puedes sentir, no puedes pensar, no puedes hablar: no puedes tomar partido. Tienes que ser casi un robot a veces para ser periodista, tienes que ser un muñeco inerte, y no lo soy.

¿Cuáles son sus luchas?

Lo mío es la niñez, la mujer, los temas sociales principalmente.

 Una de sus mayores luchas se centra en la niñez.

También salió a las calles después de las elecciones del pasado 20 de octubre…

No podía quedarme en casa. Me duelen mucho y me mueven el alma todas las violaciones de los Derechos Humanos, y el anterior gobierno ha cometido unas violaciones terribles. 

Ya nos bancamos casi 14 años, 13 muertos en Pando sólo para bajarse a un gobernador, la represión terrible a los hermanos indígenas del Tipnis; ya nos hemos bancado demasiada corrupción, demasiadas vulneraciones de los derechos. Exiliados, gente con temor, gente perseguida, gente acosada por los terroristas digitales… 

No podía con cinco años más a punta de un fraude escandaloso y vergonzoso. He salido todos los días y lo volvería a hacer con más ganas y más ímpetu.

¿Responde a algún interés político?

No. Tengo una distancia muy marcada con la política partidaria, pero obviamente hago política. Mi intervención en las últimas manifestaciones es absolutamente política: en contra del fraude y de un gobierno abusivo y narco-terrorista. Pero política partidaria no.

Yo no defiendo a un partido ni a un político; yo defiendo a Bolivia, un país. Defiendo a las mujeres, a los hombres, a los niños, a los Derechos Humanos y a la democracia. 

No es que esté en contra del MAS, estoy en contra de todos los partidos políticos abusivos, autoritarios, corruptos, fraudulentos y que violan los derechos humanos. No voy a cerrar filas por ninguno.

Hay imágenes donde se la ve entregando dinero a un grupo de personas que mantenía una vigilia a las puertas de la Defensoría del Pueblo para exigir la renuncia de la defensora Nadia Cruz, ¿a qué responde este pago?

No era un pago, era una “vaquita”. Estábamos horas ahí y había una señora de pollera que llevaba muchos días. Entonces les he dicho a los que estaban: “Chicos, para el almuerzo (de la señora) de toda la semana”. He recolectado de todos un pesito, dos, cinco y le he dado a la señora, quien pedía justicia desde hacía semanas y nunca la atendieron. 

Yo no soy astuta políticamente ni estoy escondiéndome de nada. Sabía que había gente que nos veía desde el edificio, pero no pensé que estaban cinco horas atentos. Eso desvela que la Defensoría del Pueblo actúa como un Ministerio de Gobierno. 

Un Rolando Villena, un caballero que ha estado a la cabeza de la Defensoría, ¿hubiese mandado a sus funcionarios a vigilar una protesta pacífica? Jamás. Ahí me di cuenta que la Defensoría del Pueblo funciona como una Defensoría del MAS. Y no sólo eso, sino que es un escenario de provocación, de confrontación y atiende como una sede paraestatal. 

Una vaquita la han convertido en un escándalo donde yo pago a gente. Yo no pago a nadie ni nadie me paga.

En una de esas nos provocaron y les saqué el dedo del medio, que lo saco a veces, es mi dedo rebelde (…) Fuimos varias las personas que sacamos el dedo, pero la foto fue conmigo. No sé a qué le temen, yo no estoy en la tele, no soy mediática, soy una triste terrícola común y corriente.

Tal vez le tienen miedo a mis redes sociales, que son lo único que tengo. Desde que el MAS me ataca tengo 20.000 likes más. El acoso que tengo es  brutal.

  Ibarra se define como una persona “animalista”.

¿Ha recibido algún tipo de amenazas?

En la semana recibo, por lo menos, tres amenazas escritas y no escritas con que están buscando mi casa, que están a punto de hallarla, que van a lastimar a mis hijos y que me cuide. Incluso de teléfonos de Serbia. Cualquier publicación que hago en mis redes es atacada masivamente. Es como si se pusieran de acuerdo o siguieran actuando en algún lugar (…).

 ¿Por parte de quién?

Todas son del MAS. La arremetida empezó con la lucha por la democracia, pero el tremendo ataque masivo, irracional, de todos lados todos los días es desde que pedí la renuncia de Nadia (Cruz). Por tanto, esas personas responden a la Defensoría y son parte de los terroristas digitales.


 ¿Cuánto cree que han avanzado las políticas sobre las causas que defiende?

Sobre niñez, nada. Se usó políticamente. Durante dos, tres años he pedido al anterior gobierno el cumplimiento del artículo 33 del reglamento del Código Niño, Niña y Adolescente pero nunca se cumplió y eso que a ellos no les costaba un peso.

Creo que Bolivia necesita, en el tema de la niñez, grupos que puedan salir a las calles pacíficamente por lo menos a pedir con carteles. Pero, ¿quién sale por los niños? Nadie.

 La activista exige justicia para una mujer víctima de la  violencia machista.

¿A qué se debe esta inacción?

Adultismo. Somos una sociedad tremendamente adultista, que no siente la mínima sensibilidad por las niñas y niños. Son seres invisibles, son seres inferiores. 

Los niños no se pueden organizar, no es intrínseco a ellos, no está en sus capacidades.  Tenemos que ser los adultos, pero nos vale un pepino. Nos movemos por la democracia, pero cuando matan a los niños, ¿acaso nos mueve? (…) ¿Por qué no nos mueve la niña de tres años violada y asesinada?

Las instituciones proniñez no estudian el filicidio y el infanticidio como fenómenos sociales. Estudian la violencia física, psicológica, sexual, el bullying, embarazos en adolescentes… pero el filicidio y el infanticidio, la criminalidad contra bebés, niñas, niños, adolescentes no existe en Bolivia y creo que ni lo quieren ni lo pueden hacer porque además toca fibras íntimas (…).

 ¿Su activismo va más allá? ¿Está trabajando en algún proyecto?

Tengo varios proyectos nacionales, departamentales y municipales. Sé por donde van las causas que luchan contra  la violencia a la niñez, sé por donde pasan sus soluciones, sé por donde pasa la prevención. Pero se requiere mucha voluntad política y son a mediano y largo plazo, no son cosas inmediatas (…).

Performance callejero  contra la violencia de los padres hacia los hijos.

¿Tiene esperanzas en que el futuro gobierno lidie con este problema?

Tengo fe. Tengo esperanza en que el próximo gobierno lo haga. Igual voy a estar ahí molestando de una manera súper pacífica.

 

HOJA DE VIDA

  • Origen  Melisa Ibarra nació en Perú hace 42 años y lleva 25 en Bolivia.
  • Formación  Estudió la carrera de Comunicación Social, en la que también tiene una maestría.
  • Trayectoria  Ha trabajado en medios de comunicación durante 14 años, la mayoría de ellos en televisión y uno en radio. Ha sido presentadora, reportera del área social y productora, directora y conductora de un programa propio.
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