ANF, el “templo” que veneró los principios sagrados del periodismo

viernes, 27 de diciembre de 2019 · 00:04

María Ortiz  / La Paz

“Congreso de Cooperativas censura la inoperancia del Banco Agrícola”, informaba el 5 de julio de 1964 una de las primeras notas publicadas bajo la sigla de ANF en el diario orureño La Patria. “El fin de un ciclo”, anunciaba otra más de medio siglo después.

“Hemos vivido del puro esfuerzo y del puro compromiso, de la entrega y pasión del equipo”, reconocía el director de la Agencia de Noticias Fides (ANF), Sergio Montes, días después de comunicar a la opinión pública la “reestructuración” de la que fue la pionera de las agencias bolivianas y la tercera más antigua de Latinoamérica. 

 Primeras notas publicadas con el crédito de ANF en el diario La Patria, de Oruro, a mediados de 1964.

“Ya no podemos más y sería irresponsable e injusto para las personas, para los trabajadores, seguir pidiéndoles cierto sacrificio y entrega, más allá de lo que se puede, sabiendo que la agencia siempre va a cumplir con sus obligaciones, pero no siempre tiene los plazos claros”, evidenció Montes.

El económico ha sido un desafío permanente en la historia de ANF, un medio independiente sin fines de lucro perteneciente a la Compañía de Jesús que ha sobrevivido sin ningún tipo de financiamiento gubernamental o de grupos económicos; únicamente gracias a la venta de sus servicios informativos y a su vocación de servir al país. 

Empero, su lógica no comercial la ha llevado a reinventarse una y otra vez. Y más en tiempos de internet. Hablar de ANF es aludir a la historia y a la evolución del periodismo boliviano: de los reportes reproducidos sobre papel carbónico, a los teletipos y a la web. ¿Estamos ante un nuevo renacer?

Equipo de ANF durante una Navidad de mediados de los 60.

Sus modestos comienzos

El 5 de agosto de 1963, el sacerdote español José Gramunt de Moragas dio inicio a la historia de ANF con su fundación; el gran maestro de muchos estuvo al frente de la agencia durante medio siglo, hasta el año 2013.

 Aquel comienzo lo marcó un papel -y mucha ilusión-, pero aún no se tenía el financiamiento para poderla poner en marcha. Diez meses después, una organización católica internacional hizo una pequeña donación que permitió a la agencia arrancar su entonces modesta -y ya perseverante- actividad. 

Comenzó su andadura como parte del departamento informativo de Radio Fides, con un boletín diario que contenía media docena de notas y se editaba cinco días a la semana, de lunes a viernes. El propósito era proveer información “exclusiva” de fondo sobre temas que la prensa no informaba, noticias sobre desarrollo económico y social e información del interior del país.

 El periodista de ANF  Juan Carlos Salazar  es registrado por la Policía Militar en un punto de vigilancia de Camiri.

Ese primer equipo estaba compuesto por tres periodistas: José Luis Alcázar, Óscar Rivera y Juan Carlos Salazar. Este último rememora ese tiempo, en el que hizo sus primeras armas en el periodismo. “Recuerdo que la primera gran cobertura que hicimos fue el derrocamiento de Paz Estenssoro con el golpe del 4 de noviembre del 64. Los sucesos previos al golpe militar me recordaron mucho a lo que vivimos recientemente, con una movilización sin precedentes de mineros, obreros y estudiantes en contra del prorroguismo de Paz Estenssoro”, cuenta el periodista más conocido en el oficio como el Gato Salazar.

Los primeros boletines informativos, escritos a máquina, fueron enviados a mediados de 1964, junto a seis copias carbónicas, a La Patria de Oruro y Prensa Libre de Cochabamba, los dos primeros clientes de la agencia.

 Foto del equipo de ANF antes de anunciar su “reestructuración”.

Primera escuela de periodismo

Por aquel entonces, la carrera de Comunicación Social no existía -ni aún como proyecto- en el país. Los periodistas se formaban en redacciones como la de Fides o Presencia, con maestros como el padre Gramunt, a quien Salazar define en su artículo “El periodismo en los años del Che” como “abogado de profesión, sacerdote por vocación y periodista de oficio y afición tardía”.

“Los periodistas éramos autodidactas y nos formamos en la agencia Fides algunos, y otros en el diario Presencia. Fueron las primeras escuelas. Y los primeros maestros el padre Gramunt, Huáscar Cajías y Alberto Kid Bailey”, sostuvo Salazar, para quien ANF fue su “alma máter”. 

 Después de 56 años, ANF anuncia el “fin de un ciclo” a través de un comunicado en su web.

“Ahí me inicié en el oficio y ahí aprendí el abc del periodismo con el padre Gramunt”, recordó el ahora maestro de la que fue escuela de numerosas generaciones de periodistas.

Más de medio siglo

Desde su fundación, ANF ha estado presente en momentos trascendentales de la historia boliviana, como el periodo de los gobiernos militares  y de dictatura, como el  de René Barrientos (1964), Hugo Banzer (1971) y Luis García Meza (1980), igual que en la recuperación de  la democracia, en octubre de 1982, y el proceso del  gran ajuste económico de 1985.

Según Salazar, durante los viejos tiempos autoritarios, la agencia Fides no sólo cumplió con su propósito de informar, sino también de orientar a la opinión pública. “ANF fue el único medio que sacó un editorial condenando el golpe de García Meza y lo hizo con gran riesgo físico del padre Gramunt, porque los militares habían intervenido y destrozado todos los equipos de Radio Fides”, contó el  Gato. 

Sergio Montes, actual director de ANF.

Ante ese hecho, la agencia tuvo que trasladar sus instalaciones al colegio San Calixto, como una medida de protección.

“Gramunt fue un meritorio defensor de la libertad de prensa y de la libertad de expresión en toda la época”, consideró Salazar. 

ANF trabajó, además, con una  cobertura especial en el época de las guerrillas, tanto de Ñancahuazú, entre 1966 y 1967, liderada por el guerrillero Ernesto Che Guevara, y la  de Teoponte, que se suscitó tres años después.

La agencia ofreció grandes exclusivas al mundo sobre las guerrillas, resultado de las coberturas clandestinas que realizaban sus periodistas, en muchos casos -escribió alguna vez  Salazar- con los servicios de seguridad pisándoles los talones.

El fin de un ciclo

Con varios de sus periodistas víctimas de la prisión o en el exilio y una demanda del expresidente Evo Morales, en el año 2012, por sustituir “flojos” por “flojera” en un discurso presidencial, ANF resistió en el sol y la sombra  los intentos y atentados contra la libertad de información y expresión. Y resistió hasta donde pudo, y el pasado 10 de diciembre, la agencia anunciaba a través de un comunicado el “fin de un ciclo”, alegando a razones que ya se venían evidenciando, más que nunca desde la última década: las económicas.  

En  2006, el gobierno de Morales decidió retirar “por razones políticas” -dijo Sergio Montes- todos los servicios de ANF contratados por las empresas e instituciones del Estado, lo que derivó en una “asfixia” para el medio.

En este contexto, la que fue vanguardia de la información se vio empujada a llevar a cabo una “reestructuración”, que ha implicado reducir al mínimo su producción informativa con el fin de posibilitar su mantenimiento. Por el momento, cuatro periodistas se encargan de garantizar su servicio informativo, con la misma calidad que siempre.

“En menos de medio año confiamos tener un horizonte de cómo nos readecuaremos económicamente, para que lo que nos ingresa sirva para cubrir lo que gastamos”, comentó Montes.

Con el tiempo, ANF ha tenido que prescindir de la pasión de grandes profesionales y de muchas de sus corresponsalías departamentales. Lo que queda de su época dorada es el recuerdo y los valores de la libertad, independencia, imparcialidad, veracidad y compromiso. 

“Podemos estar muy mal económicamente hoy, pero eso no va a significar que nos vendamos”, afirmó Montes, reafirmando así el periodismo ético del medio que dirige, promotor de la institucionalidad democrática del país.

Si bien este ciclo se tenía que haber cerrado hace meses atrás, ANF se mantuvo férrea en su compromiso de ofrecer una información veraz y responsable al pueblo boliviano, acompañándolo, una vez más, en un momento tan decisivo para el país, como lo fueron las elecciones generales del pasado 20 octubre, marcadas por el fraude electoral.

Hoy, 56 años después de desafiar al mercado periodístico, el lugar en el que se escribió parte de la historia de Bolivia opera bajo mínimos a la espera de que arriben días  mejores. “A veces es necesario hacer cortes, repliegues, reestructuraciones, cambios de fondo, dolorosos, pero que permitan generar lo nuevo. Queremos renovarnos e innovar. En este tiempo, con todas las dificultades que atravesaremos, vamos a trabajar por darle un perfil a la agencia que la haga oportuna, pertinente y necesaria en el contexto de hoy”, expresó Montes.

 

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