José Márquez, el padre del auto eléctrico, empezó en la niñez desarmando juguetes

Al gerente de Quantum SA siempre le sobró inquietud, de chico exploraba el mecanismo de las muñecas que lloran, llegó a diseñar un monopatín eléctrico, adaptar un barquito y todo juguete con movimiento.
domingo, 29 de diciembre de 2019 · 00:04

Página Siete / La Paz

José Carlos Márquez el creador  del primer auto eléctrico que se fabrica en Bolivia siempre le sobró inquietud y creatividad, de niño     armaba y desarmaba muñecas de sus hermanas, los juguetes y todo lo que encontraba en su casa.  

Hoy a  sus 37 años recuerda que siempre le interesaron y le gustaban  los autos y que en él estuvo presente a medida que crecía,  la  idea de hacer algo importante un día en la vida.

 Márquez muestra los vehículos eléctricos fabricados en Bolivia.

 Cuenta que de niño llegó a hacer  varios experimentos, uno de ellos fue crear un monopatín eléctrico que no llegó a funcionar. “Tuve N juguetes que los  desarmé y  que no logré a que se vuelvan a arreglar o no se transformaron en la idea que teníamos en ese momento”, dice en una entrevista con este medio.

También señala  que desarmaba las muñecas de su hermana e inmediatamente  se ganaba problemas  en su casa con sus padres. 

Pruebas en los coches.

La  idea  que tenía en ese momento era descubrir el mecanismo que les permitía  llorar, que era básicamente un pequeño disco con una aguja al interior de la muñeca. También llegó a probar en una ocasión con un barquito que no pudo moverse en el agua y se hundió en el bañador. “A mí me gustaba mucho todo lo que se movía, todo lo que tiene que ver con autos. Siempre hay cosas en lo que uno va desarrollando mayor habilidad, hoy existe más información”, señala.

Explica que a diferencia de antes, cuando los juguetes funcionaban con un pequeño disco o motor con parlante, en la actualidad solo llevan un chip o tarjeta con varios sonidos de mejor calidad. 

Márquez estudió en el tradicional Colegio La Salle de Cochabamba y se profesionalizó en la carrera de Ingeniería Industrial de la Universidad Privada Boliviana (UPB), guiado en parte  por esa pasión que tenía de crear e innovar.

Productos que fabrica Metalmin, la empresa de metalmecánica.

Reflexiona   que la forma de enseñanza en el país es muy teórica y poco orientada a la vocación.  Hace falta incorporar en la currícula educativa materias como robótica y despertar  creatividad en los niños.  El joven innovador, una vez que salió profesional comenzó a trabajar en Metalin una empresa familiar de metalmecánica dedicada a fabricar maquinaria de construcción y minería. Con 20 años en el mercado,  hoy es una de las más reconocidas y cuenta con una importante cartera de  clientes.

Como una forma de reinventarse e  innovar  con Márquez a la cabeza de   la firma, hace dos  años se comenzaron  a  fabricar mini volquetas eléctricas y  locomotoras para interior mina.

Metalmin   produce equipos para diferentes industrias del país.

Para el gerente de Quantum  este quizá fue el germen de lo que se podía hacer más adelante para dar vida al auto eléctrico. “Comenzamos a experimentar con motores, baterías, transmisión y nos dimos cuenta que la tecnología no era tan complicada y que era posible crear un auto eléctrico”, añade.

Se analizaron y descompusieron diferentes modelos existentes en el mundo para crear un diseño propio y que se adaptara al país. Finalmente cuando ya se tenía el prototipo se buscó quién podría fabricarlo, pero no había nadie porque el molde plástico cuesta como cuatro millones de dólares y ninguna empresa se animaba a arriesgar esa inversión.  

“Fuimos a China  e hicimos  un trato con una empresa  a la que le dijimos que  ellos serían  dueños de los moldes y que nos licencien para América Latina.  A partir de eso es que hicimos la importación  de las  partes. Tenemos un registro mundial de marca en la Sociedad Americana de Ingenieros Automotrices (SAE)”, puntualiza.

 No fue el único problema. Cuando se buscaron proveedores para fabricar el vehículo eléctrico, nadie creía que en Bolivia alguien podría fabricar un vehículo.

  Ingreso a Quantum SA la primera fábrica boliviana  de vehículos eléctricos

Se tuvo que buscar quién podría  fabricar los parabrisas, pantallas, radios, llantas, motores, controladores, baterías, lo cual no fue sencillo.  Una vez superados los problemas por fin se pudo dar nacimiento a los  vehículos Quatum.

Afirma que los coches eléctricos tienen mucho futuro porque   en Bolivia existe la necesidad de reducir la importación y  subvención millonaria a los carburantes y se tienen grandes reservas de litio.
 

Se lanzará un vehículo con mayor potencia

José Carlos Márquez señala que desde la empresa Quantum el próximo año se sacará al mercado un vehículo más potente, especialmente para la topografía de La Paz.

 “La perspectiva que tenemos como empresa es seguir mejorando, vamos a sacar una versión más potente para La Paz, además de seguir creciendo”, destaca.

 Uno de los modelos recién salido de fábrica.

Uno de los desafíos es seguir buscando una mayor cantidad de proveedores para que los vehículos tengan cada vez una mayor identidad nacional.

En la actualidad ya se trabaja con fabricantes de baterías, pintura, parabrisas, esponjas, plásticos y otros. En la empresa de metalmecánica se fabrica la parte metálica, el chazis.

Quantum tiene la capacidad de fabricar 200 coches al mes y el costo de lanzamiento de su modelo E3 es de 5.200 dólares y del E2 de 4.700 dólares. 

“Ya tenemos como 150 reservas y hemos comenzado con la entrega de 40 autos”, precisa el gerente de Quantum.

Si bien no se puede comparar con las grandes empresas automotrices, la firma boliviana  incorpora tecnología. Por ejemplo cuenta con un robot soldador, tornos de control numérico, soldadoras y  varios equipos computarizados, que optimizan la fabricación de los coches eléctricos.

 

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