Turismo en otros zapatos: recorriendo La Paz con los lustras

Se trata de otra forma de hacer turismo con guías que, por su trabajo, conocen la ciudad de arriba a abajo y saben sus secretos. Durante los recorridos se habla de la historia de Chuquiago y de hasta de política.
viernes, 01 de febrero de 2019 · 00:04

Benjamin Hindrichs /  La Paz

En una mañana soleada, un grupo de cinco personas se encuentra en una oficina espaciosa en el barrio de San Pedro. Aquí, en las instalaciones de la ONG Vamos Juntos, empieza su vuelta turística por los sitios más relevantes del centro paceño. Pero, no es un recorrido cualquiera: los tours de Vamos Juntos son guiados por los lustrabotas que llenan las calles de la ciudad. 

“Buscamos ofrecer un tour alternativo que va más allá de lo típico, que incluye perspectivas nuevas para los participantes”, afirma Maike Willing, encargada de los recorridos de la organización, a la hora de dar la bienvenida al grupo de hoy. 

Fundada por la alemana Ruth Overbeck de Sumi, en el año 2000, Vamos Juntos se enfoca en el trabajo social con los lustrabotas de La Paz, ofreciéndoles apoyo en ámbitos relacionados con la salud y la educación a través de distintos proyectos y talleres. La iniciativa de los recorridos nació el año 2013.

Uno de los guías  turísticos en la avenida Mariscal Santa Cruz.
 

“A través de los tours con los lustras” -continúa Maike- “buscamos que los participantes no sólo aprendan algo sobre la historia de la sede de Gobierno, sino también sobre la vida de aquellas personas que viven a los pies de la sociedad”. 

Recorriendo  con lustrabotas

Después de la presentación introductoria, el grupo sale a la calle, equipándose con gorros y protección solar. La plaza San Pedro es la primera parada del tour. Bajo una sombrilla, Susanna lustra al lado de su marido. Con una voz suave cuenta al grupo la historia de la cárcel que se hizo famosa a nivel mundial cuando un encarcelado británico publicó un libro revelando su experiencia  durante su estancia de  años.

 Mientras tanto, la mirada de Maike roza por los rostros de los participantes. Cuando hay  necesidad, ella se ocupa de traducir lo expresado al alemán o al inglés.

El atrio del templo de  San Francisco,  otro punto del recorrido.

Al seguir, el grupo se dirige hacia la calle de las Brujas, donde espera Esther, con su cajón en la mano. Sonriendo da la bienvenida a los turistas. A diferencia de la mayoría de los lustracalzados que se tapan la cara para no ser reconocidos, ella no lleva pasamontaña. 

“Me siento muy cómoda con mi trabajo y la mayoría de la gente que me conoce, mi familia, mis amigos, saben que yo lustro”, explica, subrayando sus palabras con gestos vivos. 

Normalmente trabaja entre las 9:00 y  12:00  y entre las 14:00 y 18:00. “Básicamente tengo un horario de oficina”, comenta la madre de tres hijos. Según ella, su trabajo le da más libertad que otros puestos, ya que es su propia jefa y puede ajustar su horario según sus  preferencias. 

Los  lustrabotas cuentan la historia de la ciudad.

Un oficio en la Figueroa  

Desde hace tres años trabaja con Vamos Juntos. “Al principio tenía un poco de problemas al hablar, de decir mis ideas con las palabras adecuadas, pero ya me acostumbré y me gusta mucho hacer el tour”, comenta y empieza a contar su propia trayectoria al grupo.

Antes de lustrar vendía crema de calzado a una asociación. “Cuando ellos formaron reuniones para su asociación, se quedaba vacía la plaza donde trabajaba. Sin embargo, había mucha demanda y ellos me prestaban su cajita. Entonces, yo me quedaba con su cajita, lustrando a los que podía, así me quedé lustrando, así aprendí”, relata. 

Hoy en día trabaja en la calle Figueroa, lustrando y encargándose de los paseos  turísticos.

 Según ella, es un buen ingreso adicional, ya que cobra 25 bolivianos por cada parada que expone, lo cual equivale a lustrar los zapatos de 12 personas. No obstante, no sólo se trata de la parte económica, sino, sobre todo, de desmitificar su trabajo que todavía está muy estigmatizado en la sociedad boliviana. 

Ingresando al templo San Sebastián,  el primero de La Paz.

Un trabajo como cualquiera

“Para mí es como cualquier trabajo, pero todavía hay muchos prejuicios”, afirma. Cuenta que antes tenía muchos problemas con las personas, sobre todo con las vendedoras, ya que era confundida con la gente que también lustran zapatos, pero consume alcohol y drogas. Es por eso que junto a otros lustrabotas se organizaron y decidieron ponerse un uniforme que los diferencie.

Después de guiar al grupo por la calle de las Brujas, la plaza San Francisco, el mercado Lanza y la plaza Alonso de Mendoza, Esther se va. Se despide con abrazos de los turistas y Wilmer se encarga de explicar al grupo la historia de la última parada del tour, la plaza Murillo.

Wilmer habla rápido y con una voz precisa, mientras su cara se esconde detrás del pasamontaña. Cuenta que empezó a lustrar por presión económica, por la necesidad de alimentar a su familia. 

Antes estudiaba lingüística, habla inglés y francés, y se le nota la elocuencia. Sin embargo, hoy, como muchos de los lustrabotas, tiene que mantenerse con dos ocupaciones: mientras  en las mañanas lustra en la sombra de la Casa del Pueblo, en las tardes trabaja en el teleférico.

Cuando termina su presentación, una chica de Alemania le pregunta a Wilmer qué opina del gobierno de Evo Morales. Wilmer se juega y revela su propia opinión sobre el proceso de cambio, la reelección y la Casa del Pueblo.

 De repente, se desarrolla un debate sobre la democracia en Bolivia en las gradas de la plaza Murillo, demostrando así que los recorridos no sólo abren una puerta al pasado de las calles de la ciudad; sino también a la vida, a las perspectivas y a las historias de aquellas personas, que muchas veces  tienen que enfrentarse diariamente al rechazo y a la discriminación.

 

 
 

 

Permítanos un minuto de su tiempo.

Para desarrollar el periodismo serio e independiente, esencial en democracia, que usted aprecia en Página Siete, contamos con un equipo de reporteros, editores, fotógrafos, administrativos y comerciales de primer nivel.

Los ingresos con que Página Siete opera son producto de nuestro trabajo; no contamos con prebendas de ninguna naturaleza.

Si usted desea apoyar el esfuerzo que realizamos, suscríbase a P7 VIP, para recibir de lunes a viernes una carta informativa por correo electrónico, que contendrá un resumen de las noticias y opiniones más interesantes de Página Siete, a un costo de sólo Bs 15 al mes.

Para suscribirse haga clic aquí o llame al número 2611749, en horas de oficina.

74
4