Medinaceli en el recuerdo de la educación

El colegio Carlos Medinaceli, creado en 1959, en Potosí, es el primero en llevar el nombre del autor de La Chaskawañi.
viernes, 01 de marzo de 2019 · 00:04

Juan José Toro Montoya  /  Potosí

En 1958 no habían transcurrido 10 años de la muerte de Carlos Medinaceli Quintana pero su recuerdo seguía latente en Potosí, la ciudad que él asumió como suya. El jefe del Distrito Escolar, René Calvo, y el inspector de Educación Secundaria, Ricardo Bohórquez, afrontaban un problema: el crecimiento de la población estudiantil. 

Los dos colegios de varones, Pichincha y Calero, y los dos liceos de mujeres, Sucre y Santa Rosa, ya no daban abasto para más alumnado. Fue entonces que se decidió la fundación de un nuevo establecimiento, el Colegio Nacional Mixto Carlos Medinaceli.

 Fachada del colegio, en la ciudad de Potosí.

La historia de este establecimiento, que ya ha rebasado el medio siglo, es tan larga y rica que amerita todo un libro. Uno de sus méritos es su carácter pionero, ya que fue el primero con carácter coeducativo; es decir, destinado a la educación tanto de varones como de señoritas, algo impensable en un momento histórico en el que el machismo era una de las condiciones prevalentes de la sociedad boliviana.

Para ese tiempo, un colegio mixto era un desafío pero el enfrentamiento a los retos fue una característica de Carlos Medinaceli. Bien lo sabía Ricardo Bohórquez que lo conoció personalmente, pues fue uno de los últimos en ser incorporado a la primera generación de Gesta Bárbara.

Quizás por eso el nombre que se eligió para el nuevo colegio fue el del autor de La Chaskañawi. Potosí tiene otro Carlos Medinaceli en su historia, el vencedor de la Batalla de Tumusla, pero los fundadores del establecimiento fueron específicos, el colegio llevaría el nombre del escritor.

 En el departamento de Potosí hay al menos nueve colegios y escuelas con el nombre de autor de La Chascañawi.

Con ese propósito se siguió los trámites para la expropiación de un antiguo hotel que estaba ruinoso y en riesgo de derrumbarse en la hoy avenida Villazón, cerca de la estación del ferrocarril. Una vez conseguido ese propósito, se refaccionó el edificio y el Colegio Nacional Mixto Carlos Medinaceli fue fundado a las 15:00 del miércoles 11 de marzo de 1959. Comenzó a funcionar con seis cursos de manera oficial a partir del 2 de abril de ese año, bajo la dirección del profesor Tomás Delgadillo.

Durante sus casi 60 años de existencia educó a generaciones y conquistó varios lauros. Sus colores deportivos son el amarillo y negro, y es por eso que su mascota es un tigre. Su edificio, ubicado en el lugar donde el colegio fue fundado, fue refaccionado y ampliado el año pasado por la Alcaldía de Potosí, con una inversión que rebasó los 4,3 millones de bolivianos. Ahora, además de tener sus aulas remodeladas, cuenta con un coliseo para sus aproximadamente 800 alumnos.

 La banda del colegio frente a la fachada del establecimiento.

Más colegios

“A las nueve ha comenzado a repicar la campanita de la capilla de San Javier, llamando a misa. Señoras y señoritas, cholas e indias se encaminaban al templo. La capilla se encuentra en la plazuela llamada de ‘San Javier’, a la cabecera del pueblo, avanguardada en sus tres frentes por el caserío y al Norte, por el cinturón blanquecino del ‘dique’”.

Quienes lean La Chaskañawi  encontrarán en esa y otras descripciones referencias inequívocas a Cotagaita, capital de la provincia Nor Chichas del departamento de Potosí. Hasta ahora se repite que San Javier de Chirca es en realidad Santiago de Cotagaita, que en palabras del protagonista de la novela, Adolfo Reyes,  era un “pueblo que se enorgullece de sus ‘tradiciones heroicas’, de su soberbio nombre” y “ceremonioso cuanto a cumplimientos sociales”.

 Los estudiantes del colegio con el tigre,  símbolo de su unidad educativa.

 Debido a ello esa ciudad intermedia es denominada “la tierra de la Chaskañawi” y allí, en la plaza de armas 27 de Octubre, está un busto de Carlos Medinaceli.

Sin embargo, a diferencia de Adolfo, Medinaceli no vivió en Cotagaita, sino en un pueblito todavía más pequeño, ubicado unos 25 kilómetros más allá, Vichacla. En ese lugar estuvo la hacienda de Francisco Medinaceli, el padre de Carlos, y lo más probable es que ese haya sido un solar familiar, herencia de antepasados, entre los que se cuenta Carlos Medinaceli Lizarazu, el vencedor de Tumusla. 

La construcción está ruinosa, pues de ella sólo quedan los muros, pero, tras el entusiasmo por el hallazgo de los restos de Medinaceli en La Paz, la Gobernación de Potosí inició trámites para su restauración y conversión en museo.

 Maestros y estudiante del Carlos Medinaceli.

Tanto en Cotagaita, que está a 180 kilómetros de Potosí, en el camino hacia la Argentina, como en Vichacla, existen sendos colegios con el nombre de Carlos Medinaceli y ambos están dedicados a la memoria del escritor. El de Cotagaita es de nivel secundario, mientras que el de Chequelte, ubicado justo enfrente de la hacienda, tiene inicial y primaria.

Además, en el municipio de Cotagaita existen otros establecimientos con el nombre de Carlos Medinaceli, uno en Rosario y otro en Witahui, ambos de niveles inicial y primaria.

En Colquechaca, capital de la provincia Chayanta, hay otro colegio con el nombre de Carlos Medinaceli y en la jurisdicción de ese municipio existe otro, en Yacona Baja.

En Llallagua, ciudad intermedia de la provincia Bustillo, está una escuela con ese mismo nombre, sólo con el nivel primario y, finalmente, en Tomave, en la provincia Antonio Quijarro, está la unidad educativa Carlos Medinaceli de Altipampa.

 Un retrato dibujado del autor de La Chaskañawi.

En total existen nueve escuelas y colegios con el nombre de Carlos Medinaceli en el departamento de Potosí; mientras que, según confirmó el director departamental de Educación de Chuquisaca, Humberto Tancara, en su jurisdicción no existe ni uno.

Existen, en cambio, una unidad educativa con ese nombre en Cochabamba, en el camino a Buena Vista; y en La Paz, en Tembladerani.

Estos datos confirman, por una parte, la trascendencia que tuvo su obra en la literatura boliviana y, por otra, cuál fue la tierra que lo quiso y aceptó más. 

Juan José Toro es presidente de la Sociedad de Investigación Histórica de Potosí (SIHP).

 Busto de Carlos Medinaceli en la plaza 27 de Octubre.

Descendiente  del  vencedor de la batalla de Tumusla

Fue Mariano Baptista Gumucio quien reveló que Carlos Medinaceli Quintana, el escritor, es descendiente directo de Carlos Medinaceli Lizarazu, el vencedor de la batalla de Tumusla.

Detalla que  cuando tenía 25 años, en 1814, Medinaceli Lizarazu se casó con Gabina Leaño y Baspineiro, una mujer de los Chichas, con la que tuvo cuatro hijos. El mayor de ellos, Gabino Medinaceli Leaño, fue padre de Zacarías Medinaceli Ferreira, que formó parte de la Quinta División del Ejército, encabezadas por Narciso Campero, precisamente en los años en los que se produjo la invasión chilena al Litoral boliviano. 

Debido a esa circunstancia histórica, a Zacarías le correspondió combatir en la batalla de Inti Orcko, también conocida como del Alto de la Alianza, debido a que las tropas bolivianas y peruanas fueron derrotadas por los chilenos, el 26 de mayo de 1880, y, tras esa tragedia, Bolivia se retiró de la guerra. Zacarías murió en esa acción bélica así que, al igual que su abuelo Carlos, es héroe de la patria.

Afortunadamente, Zacarías Medinaceli no murió sin descendencia. Su hijo, Francisco Medinaceli Villegas, fue el propietario de la hacienda en Chequelti y es quien tuvo seis hijos con Carmen Quintana Carrasco y Mendoza, ilustre dama de la sociedad sucrense, cuya casa familiar estaba en la hoy calle Junín, de la capital del Estado. Uno de ellos fue Carlos Emilio Medinaceli Quintana, nuestro escritor.

¿Cómo fue la relación entre Francisco y Carmen? Aunque los indicios permiten tener una idea, es difícil hacer afirmaciones porque los testimonios de los hijos apuntan hacia la armonía. “Carmen Quintana Carrasco y Mendoza, mi madre, se casó en Sucre a los 16 años de edad. Francisco, mi padre, tenía entonces 27. Ella era de gran sensibilidad, admiradora intelectual e impulsora de las inquietudes intelectuales de su hijo Carlos. Las relaciones entre mis padres fueron cordiales, no discutían jamás, pero Francisco, por razones de salud y preferencia, vivió en su propiedad de Cotagaita desde 1915 hasta 1945, en que murió, con ocasionales visitas a la familia en Potosí y La Paz”, escribió Emilio Medinaceli.

Se habla, entonces, de un matrimonio, pese a que la partida de bautismo de Carlos lo refiere como “hijo natural”. Si se toma en cuenta que Carmen nació en 1879, su matrimonio debió ser en 1895, dos o tres años antes del nacimiento de Carlos.

Pero lo que permite deducir esos datos es que Francisco y Carmen se visitaban constantemente así que no se puede descartar que algunos de sus hijos, e incluso todos, pudieron haber nacido en la casa de hacienda de Chequelte que, además, tenía un clima más benigno, incluso, que el de Sucre.

 

 

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