Atraco de Calamarca, prueba de fuego para los primeros seguros

En 1961, una remesa de Comibol de 2.800 millones de pesos fue asaltada y los hombres que la llevaban fueron asesinados. Credinform pagó la indemnización.
viernes, 29 de marzo de 2019 · 00:04

Aldo Peralta /  La Paz

En 1961, la compañía de seguros Credinform International, que apenas tenía siete años en el mercado boliviano, pagó una indemnización denominada como “la más alta” en los primeros años de la industria del seguro en Bolivia. Se trataba  2.800 millones pesos de bolivianos (hoy 28 millones de bolivianos) que desembolsó a favor de la Corporación Minera de Bolivia (Comibol). ¿El siniestro? El atraco de Calamarca, perpetrado el 28 de julio de 1961 a la remesa de la Comibol, que tenía como destino el pago de sueldos a los mineros de la empresa minera Catavi.   El hecho, que marcó un hito en la historia delincuencial del país, fue considerado entonces el robo más cuantioso en Sudamérica. 

La tarde del miércoles 27 de septiembre de 1961, el presidente en ese entonces de la aseguradora Credinform International, Robin Barragán Peláez (fallecido), entregó, en calidad de indemnización, el cheque de 2.800 millones pesos de bolivianos a Edwin Rodríguez,  vicepresidente en ese entonces de la Comibol.

“Jamás compañía alguna (de seguros) había pagado en Bolivia una indemnización mayor”, destacó Barragán. Un titular del periódico Presencia del jueves 28 de septiembre de 1961 confirma el pago por parte de la aseguradora a la entidad minera. “Comibol cobró seguro de 2.800 millones asaltados en Calamarca hace dos meses”, destaca la noticia.  

 Una fotografía del interior del vehículo en el que viajaban los remeseros de la Comibol, después del atraco.

Una publicación de Presencia del 2 de agosto revela algunos datos del contrato del seguro honrado por Credinform International. Éste cubría remesas de hasta tres millones de bolivianos y ponía como una de las condiciones que el dinero debía ser custodiado mínimamente por dos personas. La Comibol había cumplido con esas condiciones.  “El tope que cubría el seguro era remesas de  3.000 millones (…) dos escoltas armados como mínimo debían acompañar toda remesa”, se lee en la nota informativa de Presencia.

La póliza daba cobertura a todas las remesas que periódicamente la Comibol trasladaba a los diferentes recintos mineros que administraba. “Dos veces al mes salían de Catavi y de las demás empresas dependientes de la Comibol movilidades a recoger, de la central en La Paz, las remesas para pagos de anticipos quincenales y pagos de liquidaciones mensuales de contratos, sueldos y salarios, además de recursos para gastos generales de cada empresa (minera)”, se lee  en El rostro minero de Bolivia, de Arturo Crespo Enríquez,  que fue director nacional de personal de la Comibol.

El seguro que adquirió la Comibol fue emitido por American Home Assurance, compañía de seguros estadounidense, con sede en Nueva York, que estaba representada en Bolivia por Credinform International.

Los periódicos de la época hicieron un gran seguimiento al crimen, perpetrado en julio de 1961.

Hecho histórico

En el libro 100 años de historia del seguro en Bolivia 1904 – 2004,  José Roberto Arze califica el pago de la indemnización a la Comibol como un hecho histórico en el rubro de los seguros en el país y destaca el hecho sanguinario que lo antecedió: el atraco de Calamarca.  Arze cita una de las declaraciones del presidente de entonces de Credinform International: “Este triple crimen constituye (el atraco de Calamarca) en el más sanguinario dentro de la historia delictiva que registra la Policía Boliviana y, al mismo tiempo, resulta ser uno de los robos más cuantiosos perpetrados en Sudamérica”.

El robo a la remesa de Comibol

El atraco de Calamarca, que se dio la tarde del 28 de julio de 1961, ha quedado plasmado en las páginas de la prensa paceña. La información de los periódicos ya desaparecidos Presencia y Última Hora permiten reconstruir este capítulo sangriento.

Uno de los autores del atraco de Calamarca.

Después de la revisión de estos medios se puede saber que el viernes 28 de julio de 1961, en la mañana, aproximadamente a las 10:30, Juan Márquez González, remesero de 15 años de antigüedad en la Comibol, cobró un cheque de 2.800 millones de bolivianos en las cajas del Banco Central de Bolivia (BCB). Enseguida se reunió con dos de sus compañeros de trabajo que lo acompañarían en el traslado del efectivo hasta la empresa minera Catavi: Plácido Jaldín Martínez, el chofer que conduciría el vehículo donde se lleva la remesa, y  Pedro Condoretti Herrera, ayudante del remesero. El dinero estaba destinado para el pago de los sueldos de los mineros. 

El efectivo estaba fraccionado en diferentes cortes de billetes y distribuido en 10 maletas de cuero color café. Según el informe del BCB mencionado por Última Hora el 2 de agosto de 1961, los cortes retirados por Juan Márquez eran de 10.000, 5.000, 1.000 y 500 bolivianos.

El remesero y sus compañeros, ignorando lo que el destino les deparaba, partieron de La Paz aproximadamente a las 14:00. 20 minutos después estaban en la ciudad de El Alto, desde donde partieron al que debería ser su destino final, el centro minero de Catavi, en el departamento de Potosí, pero al que nunca llegaron. 

 La noticia que informa sobre el pago de la indemnización de Credinform International.

Dos días después, el 30 de julio, el periódico Presencia informaba sobre la suerte que habían corrido Juan Márquez y sus compañeros en pleno camino a Catavi. “Remesa de 2.800 millones de bolivianos fue atracada en Calamarca. Tres empleados de la Comibol fueron asesinados”, se lee en el titular de portada el periódico.  “El más espectacular atraco en la historia delictiva del país”, aseguraba el medio escrito. 

La nota precisa que dos días antes, el viernes 28, tres funcionarios habían sido víctimas de un atraco a las 16:00, en  la carretera La Paz-Oruro, donde unos encapuchados aprovecharon una curva cerrada para lograr su cometido, robando la millonaria cantidad de dinero.  

Un día después, el 31 de julio, el periódico informaba que los remeseros fueron acribillados por los atracadores,  armados con metralletas. De acuerdo al medio, el chofer murió dentro del vehículo, mientras que sus dos compañeros se desangraron fuera.

Seguro no cubría a  remeseros

El seguro que había contratado la Comibol a Credinform sólo cubría la remesa, no así la vida de sus trabajadores. Robín Barragán, presidente de la aseguradora en 1961,  lamentó entonces que la empresa estatal no hubiese tomado esa previsión.

“Una indemnización pecuniaria en ninguna forma puede reemplazar las vidas perdidas, pero siempre hace más llevadera la existencia de los que quedan atrás”, reflexionó entonces.

Hoy, 58 años después, el gerente general de la Asociación Boliviana de Aseguradores (ABA), Justino Avendaño, lamenta que ese panorama no hubiese cambiado, porque la decisión de asegurar  la vida de las personas aún  es muy escasa en Bolivia.

 “Es una protección que todos requerimos, pero la cultura en Bolivia del seguro todavía es muy baja. Se tiene que desarrollar mucho para que las personas se den cuenta de la necesidad de un seguro”, dice el representante de  la ABA, entidad que reúne a las compañías de seguros en Bolivia desde 1948.

Sin embargo, es destacable que en los primeros años de su implementación en Bolivia los seguros hubieran cumplido con el pago de un siniestro de tal magnitud, como fue el atraco de Calamarca,  que llegó a la pantalla gigante del cine bajo la dirección de Paolo Agazzi, con el nombre de El atraco, estrenada en  2004.
 

Credinform International, aseguradora 

Credinform International nació  en Bolivia como una empresa aseguradora el 5 de febrero 1954, como Credinform Ltda. En sus inicios, entre los años 1954 y 1961, operaba como corredora de seguros, revisora de mercancías y aseguradora de información comercial.

 “En 1957 fuimos designados agentes generales para Bolivia de American Life Insurance Company, de Estados Unidos (…) representantes y agentes generales de American Home Assurance Co”, se lee en el  libro 100 años de historia del seguro en Bolivia 1904 – 2004, de José Roberto Arze.

Desde 1962 la aseguradora opera como Credinform Internacional de Seguros  y oferta seguros generales y de vida.  En la actualidad está presidida por Miguel Ángel Barragán, hijo de  Robín Barragán, primer presidente de la aseguradora.
 

 

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