Desde 1962, con Swingbaly los carnavales ya no son lo mismo

Desde su creación, la orquesta revolucionó los espectáculos bailables en la ciudad de La Paz. Con las voces de Fernando del Río, Beba Rocha y Juan Carlos Arana hizo historia.
domingo, 03 de marzo de 2019 · 00:04

Ivone Juárez /  La Paz 

Los bailes de  Carnaval en La Paz no volvieron a ser lo mismo después de 1962, cuando en el salón del cine Roxy, ubicado en plena calle Comercio, apareció en el escenario cargado de luces La Swingbaly, una orquesta de músicos jóvenes. Los artistas comenzaron a interpretar canciones tropicales de grupos internacionales que sólo se escuchaban en la radio y de pronto estaban bailando y poniendo en escena una coreografía malabarística. 

  Jessua Cholima, uno de los vocalistas del grupo internacional.

De pronto, Carlos Medrano, trompetista, dio un brinco y apareció sobre las rodillas del vocalista del grupo César Sarmiento, quien bailaba mientras cantaba. De ahí  el trompetista saltó a los hombros de los saxofonistas Ricardo Monroy y Antonio Medrano, que hacían unos pasos de baile  encorvados. Enseguida agitó una bandera y comenzó a tocar su instrumento para interpretar La macarena, el mambo de moda.  La gente que estaba en la pista de baile pasó inmediatamente de la sorpresa a la euforia.

“Comenzaron a ovacionarnos  y a formar un círculo a nuestro  alrededor. Formamos una pirámide  mientras tocábamos  y cantábamos”, relata Carlos Medrano retorna a sus 20 años, cuando, junto a su hermano Antonio,  fundó la Swingbaly y la presentó en el cine Roxy. Era uno de los bailes de las siete noches de Carnaval que en esos tiempos vivía La Paz. El espectáculo, auspiciado por el empresario Roberto Santa Cruz, comenzó a las 23:00 y terminó a las 6:00.

Carlos Medrano, fundador de la Swingbaly, muestra uno de los tantos reconocimientos que logró la orquesta.

Al día siguiente, en la puerta del Roxy  se formó una larga cola que llegaba hasta las gradas de la calle Pichincha. Eran los paceños que esa noche querían conocer a la Swingbaly.  “Queríamos hacer espectáculo  con nuestro profesionalismo en la música y la energía de nuestra juventud”, dice    Medrano. 

Hasta entonces la experiencia  con los bailes en La Paz estaba marcada por conjuntos musicales de gran calidad, que brindaban grandes  espectáculos, pero cuyos artistas se mantenían inmóviles. 

 “Nosotros contratamos un coreógrafo que nos preparaba los espectáculos. Teníamos un profesor de gimnasia plástica que nos entrenaba con ejercicios”, cuenta Antonio Medrano,   el primer director de la banda.

La primera generación de la orquesta después de una presentación.

La Swingbaly había sido fundada dos años antes de ese 1962, cuando Carlos Medrano regresó de Chile después de graduarse en el Conservatorio de ese país. 

Había tomado la decisión de no dedicarse  a la música clásica -como quería su padre, el capitán Gregorio Medrano, director y fundador de la banda municipal Eduardo Caba- sino, a sus 18 años, entregarse a la música tropical.

En Chile conoció a la Huambaly, una orquesta creada en 1954  que interpretaba mambo, chachachá, rumba, bolero, swingy  e incluso jazz. Su objetivo era formar en Bolivia un grupo similar. Lo primero que hizo fue tomar parte del nombre del grupo y bautizó a su proyecto como Swingbaly.

Los músicos en  los años 70.

Los primeros ensayos del nuevo conjunto se realizaban  en una casa ubicada en la calle General Gonzales, de Sopocachi. Delfín Marañón (piano), Ricardo Montesinos (trompeta), Wálter Álvarez (saxo), Edgar Terrazas (guitarra), Jorge Ledesma (percusión) y Armando López (tumbas)  sumaban su talento a la imponente  voz del mulato peruano César Sarmiento, lo que le dio identidad al grupo. “Desde el primero momento buscamos el profesionalismo  y la disciplina”, afirma Carlos Medrano.

Y los jóvenes de la Swingbaly paseaban su show por toda la ciudad. Su talento para interpretar cualquier género musical y en diferentes idiomas los llevó a recepciones organizadas por las diferentes colonias que hacían parte de la ciudad, como la española, la japonesa, israelita y otras. “Interpretábamos  sus canciones tradicionales en su idioma, éramos profesionales”, afirma Antonio.

Pero el grupo buscaba más y quería que los paceños disfrutaran esa música tropical que hacia furor en el extranjero. Tenían el campo abierto porque entonces en la ciudad se acostumbraba a celebrar mayormente con grupos de interpretaban música nacional, como la Típica de Fermín Barrinuevo o Los hermanos Molina.

 La camada de artista en los 80.

Y del salón de  baile del  Roxy saltaron  al   Fantasio, a Los Manzanos, El Sahara, Club 21, el Club Árabe, los hoteles Copacabana y Torino, y otras salas de baile renombradas  en la década de los 60 y 70 del siglo pasado. 

En los carnavales se medían con orquestas internacionales como la Lucho Maceda o Los Gavilanes de España. Primero con  la voz de César Sarmiento, que interpretaba canciones como Violencia, Negra Celina y  La bocina, y después con la de Fernando del Río.

Y llegaron Beba Rocha, Luis Fernando del Río  y Juan Carlos Aranda, ya fallecidos, con cuyas voces privilegiadas las nuevas generaciones conocieron a la Swingnaly. Entonces el ascenso meteórico los llevó fuera del país a  Sur y Centroamérica, hasta llegar a Estados Unidos, donde en giras interminables  pasaron del  océano Pacífico al Atlántico interpretando Caballo viejo, Tabaco y ron o la Pollera colorada.

Los músicos con  Beba Rocha  (centro).

 “Estuvimos en San Francisco, Chicago, Los Ángeles, Nueva York, Washington, Costa Rica, Colombia Chile y Venezuela”, precisa Antonio, esposo de la inolvidable    Beba Rocha, que murió en 2012.

 La historia de la Swingbaly está marcada por el paso de grandes músicos, nacionales como internacionales. En sus páginas musicales están escritos los nombres de más de 200 músicos, como Jorge Eduardo, Kiko Fuentes, Joel Miranda, de Perú, y  otros procedentes de Puerto de Rico, Argentina, Perú y Venezuela. 

  El grupo con la vocalista Mimi Arakaki (centro).

Hoy les toca brillar con la orquesta considerada la más importante de  Bolivia a Mimi Arakaki, Jessua Cholima y al venezolano Andy Escóbar (voces), a Juan Carlos Quisbert y Andy Benítez (teclado) y Keno Cabrera (bajo y guitarra). 

Se suman Christian Medrano, hijo de Beba Rocha y Antonio Medrano (timbaletas y percusión), Javier Lima (batería), Andreu Benítez (congas), el brasileño Gilberto Hainhain (trompeta bajo) y Humberto Tadeo (trompeta). 

Antonio Medrano, primer director del grupo musical.

Todos los miércoles, en una vivienda de la calle Valentín Abecia, de Alto Sopocachi, esta nueva generación de talentosos afinan más el prestigio de la Swingbaly, siguiendo las partituras que Carlos Medrano les escribe a mano.

Como en los viejos tiempos, en este Carnaval la orquesta dará su espectáculo en el Hotel Torino.

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