La lideresa potosina que caminaba 10 horas para ir a la escuela

Saavedra Ordóñez decidió que estudiar era el camino para lograr cambios para las mujeres y las comunidades de Norte Potosí.
sábado, 30 de marzo de 2019 · 00:04

Alejandra Pau  / La Paz

 Ella siempre quiso algo más de la vida, probablemente eso la llevó a caminar entre 10 a 12 horas desde su comunidad para llegar a la escuela alternativa en San Pedro de Buena Vista, permanecer unos días y  retornar a casa nuevamente a pie. Saavedra Ordóñez Escobar supo desde pequeña que los pasos que daba significaban mucho más que trasladarse de un lugar a otro. 

Es futbolista, juega como delantera y es hincha del FC Barcelona. Ha sido vicepresidenta con Concejo Municipal de San Pedro de Buena Vista, primera sección de la provincia Charcas del departamento de Potosí, localidad en la que junto a  otras mujeres fundó un centro piloto  de mujeres, una escuela de padres y un hogar, en el que ella dirige, para  niños que llegan de otras comunidades para asistir a la escuela.

Durante una reunión  en el Concejo Municipal de San Pedro de Buena Vista.

Saavedra tiene a su cargo 160 menores  en el Hogar Internado Campesino Corazón de María La Providencia, dice que tiene más wawas de las que soñó alguna vez. 

Al igual que los niños a su cargo, su  camino  empezó con la premisa de   superación.   En su caso,   ella enfocó sus esfuerzos para que las oportunidades sean también para las otras  mujeres del área rural y  que  aprendan sobre el  ejercicio de sus derechos. A sus 36 años, Saavedra no ha dejado que el machismo frene la vida que ha decidido construir a su medida.

“Yo soy de la comunidad Esquencachi y he sido la menor de mis hermanos. Ahí la ideología de los padres es que la mujer tiene que estar en la casa, cocinar para los hermanos, cuidar los animales; el acceso a la educación no era una prioridad. Entonces yo he sido, tal vez de las niñas, la más rebelde y desde chiquita me he propuesto estudiar”, cuenta a Página Siete.

El delito de la mujer

Luego de terminar  quinto de primaria dejó de estudiar por un tiempo. Fueron los Misioneros Claretianos quienes fomentaron a diferentes comunidades a que asistan  a la escuela alternativa,   la que  estaba entre 10 y  12 horas de caminata desde Esquencachi hasta San Pedro de Buena Vista.

Saavedra  (sentada)  junto a otras  mujeres lideresas durante  un conversatorio.

 Dio sus primeras palabras en castellano  durante una de las clases en las que era la única alumna mujer. Recuerda que   hasta ese momento sólo hablaba quechua. 

Saavedra asegura que para las personas de las comunidades  era como un “delito que las mujeres participen en algunas actividades”, sobre todo si estaban rodeadas de hombres. En ese sentido, sus padres no estaban muy de acuerdo con que siga estudiando, pero eventualmente aceptaron. “Ha sido una lucha dura”, dice. 

Su perseverancia le valió ganar una beca para terminar la primaria (que en ese momento era el nivel intermedio) y cursar la secundaria en un internado de monjas en Mizque, Cochabamba. Para allá partió a los 17 años.

 Replicar el conocimiento

En 2005 regresó a San Pedro de Buena Vista y empezó a trabajar en el hogar campesino, a cargo de los misioneros Claretianos, quienes  dirige  hasta  la fecha. Hasta ahí llegan  niños de  comunidades cercanas y se quedan  hasta obtener el bachillerato. Varios  son huérfanos de padre o madre y, por ello,  permanecen ahí  los fines de semana.

La activista durante un conversatorio realizado en Sucre. 
Foto: Cooperación Suiza

Saavedra decidió, además, junto a otras compañeras  crear el Centro Piloto de Mujeres en San Pedro de Buena Vista, con la finalidad de generar un espacio de empoderamiento, para que ellas conozcan sus derechos y sepan que  pueden acceder a cargos de liderazgo en las comunidades. Esta organización participó de la creación de la central seccional del mismo municipio.

En 2015, Saavedra fue concejal y se enfrentó a la presión de sus pares hombres  para que los apoye sin  cuestionar un ápice de  sus propuestas o decisiones  municipales. Por ello, cree que la  creación de una escuela de lideresas de las comunidades aledañas a San Pedro de Buena Vista fue un acierto. 

 Intento de abuso

“El tema del machismo sigue siendo un gran problema, es fatal aquí. Esto porque a pesar de que las mujeres son dirigentes ahora, autoridades que representan (a las comunidades) no son tomadas en cuenta  para hacer gestiones. Incluso ha habido el anteaño pasado un intento de violación, yo diría, porque un dirigente se ha entrado a la casa de una de las autoridades mujeres y hemos tenido que llegar hasta el Ministerio de Justicia”, detalla la activista.    

 Saavedra  posa junto a su equipo de fútbol femenino en San Pedro de Buena Vista.

Según argumenta, otro  problema que enfrentan las mujeres que ocupan un cargo como autoridad es que se generan muchos chismes sobre ellas.  Cuando se las ve haciendo diligencias propias de su cargo con autoridades que son hombres, las personas  asumen que tienen una relación que va más allá de lo laboral o sindical.  

Un detalle que puede parecer menor, pero tiene una carga simbólica, es la fiesta del Toro Tinku, que se realiza durante Pascua en San Pedro de Buena Vista. Durante tres días,  los propietarios de los toros más grandes y fuertes los enfrentan  para medir su poderío físico. 

“Si una mujer tiene un toro y quiere participar de esto no puede, justamente porque es mujer y si  alguna logra participar no le van a aplaudir y celebrar como hacen con los hombres”, explica. 

 Embarazos adolescentes

Saavedra también es radialista y tuvo a su cargo la Radio Municipal en San Pedro de Buena Vista. Asegura que  los medios de comunicación son una herramienta de cambio para que las mujeres conozcan sus derechos, pero también para que los hombres lo hagan y participen de ese cambio.  

Considera  que si bien ahora los padres  apoyan para  que sus hijas se dediquen a estudiar  en el área rural, y que por lo menos salgan bachilleres,  las jóvenes que llegan a la capital del municipio para hacerlo quedan embarazadas,  si es que no ingresan al internado o tienen otro tipo de control y contención. Saavedra ha observado que este es  un problema que se está haciendo recurrente. 

“Hay que trabajar en muchas cosas respecto al tema de género para que las mujeres sepan sus derechos, pero también respecto a la autoestima, porque las mujeres somos muy pesimistas. Creemos que somos incapaces y que los hombres son fuertes y saben; sin embargo, esto no es así”, enfatiza la lideresa.  

Concluye que hay que trabajar sobre el tema de igualdad de género en las comunidades y las escuelas porque los profesores y padres son  agentes de cambio.  

Sobre una carrera política aclara que la decisión es de las bases, pero  no descarta aspirar a un cargo público para seguir trabajando sobre los temas que le importan. 

“Desde donde esté, mi objetivo es simple, es estar en las comunidades con las mujeres y que ellas sean algo más en la vida, quizá ya no se puede hacer esto con las mujeres mayores, pero sí con las jovencitas para que sean buenas lideresas y conozcan sus derechos, pero sobre todo para  que no tengan miedo de hablar, de ser y vivir como ellas quieran”, concluye Saavedra, quien sigue caminando por  las  comunidades para transmitir este mensaje, como cuando  era una pequeña ávida de conocimiento. 

Agua  y  activismo

  •  Recursos Ha participado de varias charlas, conversatorios y encuentros que han abordado temas como el cuidado del agua, riego y el empoderamiento económico de las mujeres rurales apoyado por instituciones como la Cooperación Técnica Belga, la Agencia de Cooperación Japonesa (JICA),  la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (Cosude), la  Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Programa Mundial de Alimentos (PMA), la Unión Europea y las embajadas de Suecia y Canadá.
  •   Cuencas Cuando fue concejal municipal Saavedra Ordoñez puntualizó en varios intercambios de experiencias, con otros municipios del país, la importancia de la participación de la mujer  respecto a la gestión de riesgos, resiliencia y agendas organizativas, como ha reseñado el Centro e Investigación y Promoción del Campesinado (CIPCA).

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