Ser esenciales para la comunidad

“El poder ha hecho de todo para que este periódico no sobreviva”, escribe la directora, y explica que los índices de lectoría y la influencia lograda muestran que Página Siete se volvió esencial.
miércoles, 24 de abril de 2019 · 00:06

Isabel Mercado, directora

Mientras escribo estas líneas estoy en un curso de capacitación en periodismo de investigación y redes sociales en EEUU. En una de las clases a las que asistí, un experimentado periodista norteamericano respondía a las inquietudes de muchos colegas sobre los enormes, casi imposibles, desafíos que representa para un medio de comunicación de cualquier parte del mundo destacarse por su oferta periodística, y al mismo tiempo encontrar algún modelo de negocio que le permita sobrevivir con dignidad sin resignar su independencia; es decir, sin comprometerse con el poder político o empresarial para convertirse en su vocero.

“Ser esenciales para su comunidad, porque ser importantes no es suficiente”, aconsejó este periodista. Puede parecer pretenciosa, sino imposible esta propuesta en tiempos en que las noticias se transmiten en tiempo real  y que prácticamente no hay nada que se pueda inventar o crear para diferenciarse del resto. Pero, precisamente en esta hiperabundancia  se busca o se prefiere lo que resulta confiable o creíble, aunque, obviamente, estas condiciones no pueden ser inoculadas mágicamente.

Se necesita, por una parte, un enorme esfuerzo y compromiso de todo un equipo de personas, no solamente periodistas, para que un medio consiga primero sobrevivir sin vencerse; luego, crecer a tono con las demandas de la tecnología de la información; para, finalmente, ser esencial para su comunidad.

Página Siete cuenta con el invariable apoyo de un directorio que cree con convicción que sustentar un medio independiente es un aporte a la democracia y que, a la vez, no interviene en absoluto en las decisiones editoriales; una heroica gestión administrativa que ha convertido el agua en vino y multiplicado los panes; un creativo y combativo equipo comercial, que inventa todo tipo de estrategias de ventas para sustentar el periódico; y, sobre todo, un equipo de valientes periodistas que resignan, sin duda, oportunidades mejor remuneradas y menos sacrificadas, para ser parte de la Redacción de Página Siete y hacer el periodismo que hacemos.

Y en este periodismo que hacemos radica la clave de la confianza y credibilidad que día a día, durante estos nueve años, hemos venido conquistando a nuestra comunidad.

En 2010, cuando el periodista Raúl Peñaranda fundó este periódico, en uno de los momentos de mayor popularidad del actual gobierno, se optó por la independencia. Esta independencia ha sido muchas veces vilipendiada, objeto de burla y públicos ataques de autoridades y del propio Primer Mandatario del país. Ha sido el origen de constantes auditorías y multas impositivas, y de un boicot traducido en asfixia económica. El poder ha hecho de todo para que este periódico no sobreviva o, mejor, para que viva en las peores y más difíciles condiciones.

Incluso la oposición, a la que  nos acusan de pertenecer, no ha dejado de apuntarnos cuando alguna información o análisis la ha desfavorecido.

Pero  hemos seguido adelante. El periodismo independiente que hemos elegido seguir se asienta en la certeza de que el periodismo es un servicio público y no puede estar definido por un partido político, tampoco por un consorcio empresarial. Ambos buscan que éste sea funcional a sus intereses.

La defensa de lo público se traduce en la fiscalización al poder, en exigir a las autoridades la rendición de cuentas que merece toda sociedad y en abrir el debate plural a cualquier asunto, sin temor, sin censura, con equilibrio y responsabilidad.

Creemos en un periodismo cuyo papel principal es brindar a los ciudadanos información relevante, para que éstos puedan cualificar su participación en los asuntos que son de su interés.

Nuestra independencia significa que tenemos una agenda propia y nos referimos con el mismo interés a asuntos relacionados con  la violencia contra la mujer como a hechos de corrupción o abusos de los derechos políticos.

Aunque parezca obvio, este tipo de periodismo es cada día tan valioso como escaso. Son cada vez menos los medios que logran resistir las presiones políticas o económicas y cada vez menos la gente que confía o acude a ellos. Pero, en Página Siete, mantenernos fieles a los principios con los que nacimos nos ha hecho diferentes y nos ha hecho merecedores de la confianza y credibilidad que nos brindan generosamente nuestros lectores, ya no solamente de La Paz, sino de todo el país e incluso internacionalmente.

Nuestras cifras de lectoría se han ido incrementando exponencialmente cada año, cada mes. En y con nuestros titulares se marca la agenda nacional y en nuestras páginas están los principales columnistas y analistas del país. Lo que está en Página Siete es creíble, es ESENCIAL.

Por supuesto que cometemos errores y quisiéramos contar con más recursos que nos permitan hacer realidad más y mejores proyectos periodísticos, a tono con las tendencias de los medios internacionales. Pero, a pesar del contexto adverso, seguimos creciendo: nuestra apuesta digital es moderna y competitiva; hacemos un acucioso periodismo de investigación; tenemos buenos suplementos y una revista dominical que es nuestro orgullo.

También  nos hemos lanzado con una estrategia de suscripciones digitales con la seguridad de que la mejor forma de garantizar el periodismo independiente es que éste sea financiado por los propios lectores, y estamos a punto de lanzar una app que nos permitirá estar más cerca de ellos, a un clic en la pantalla de sus celulares en cualquier parte del mundo.

Hacemos periodismo con pasión, con verdadera convicción, con entrega… y esto es percibido y recompensado por nuestros lectores. Hemos buscado poner en el debate público temas serios, importantes, independientes, a pesar de las fuertes amenazas y corrientes en contra, y hemos logrado, creemos, ser esenciales para nuestra comunidad.

Estamos verdaderamente agradecidos y comprometidos. Seguiremos apostando y creyendo en el periodismo independiente como un derecho ciudadano y un resguardo para la democracia de  nuestra comunidad. Estamos verdaderamente agradecidos y comprometidos. Seguiremos apostando y creyendo en el periodismo independiente como un derecho ciudadano y un resguardo para la democracia.

 

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