La granja urbana que abastece de albahaca a Berlín

Una empresa utiliza la acuaponía para producir 35 toneladas de la hierba aromática y 30 toneladas de tilapia al año, además minimiza su huella hídrica y de carbono.
sábado, 11 de mayo de 2019 · 00:04

Alejandra Pau / Alemania

Una combinación de cultivo de hortalizas y la piscicultura ha llevado a esta  granja acuapónica urbana a cubrir la demanda de albahaca de    Berlín, alrededor de   35 toneladas anuales, y obtener 30 toneladas de tilapia al año.

 La acuaponía es un sistema de producción de comida que combina la acuicultura (cría de animales y plantas acuáticas) y la hidroponía (el cultivo de plantas en el agua) en un medioambiente simbiótico.

La albahaca  es comercializada en pequeñas macetas.


 
En 1.800 metros cuadrados ubicados en pleno centro de Berlín,  la granja ECF Farm ha implementado  un sistema de producción de hortalizas y peces que se benefician mutuamente.

 Una de las particularidades es  la albahaca, que  se comercializa en pequeñas macetas de plástico reutilizable que contienen un sustrato. La planta puede mantenerse ahí y  trasplantarse a un jardín.          

En la granja  produce tilapia. Para su crecimiento no se utiliza ningún tipo de antibióticos, esto es parte de la ética de la empresa.
Foto:ecf-farm.de

“Los   productos metabólicos (como el excremento) que generan los peces se  convierten orgánicamente en fertilizantes para las plantas. Posteriormente,  esa agua se la damos a   las plantas para  que tomen y absorban el nitrato (fertilizante que se obtiene de los peces), después el agua regresa a los peces”, explicó el cofundador y director ejecutivo de ECF, Nicolas Leschke a Página Siete durante una visita a la granja.

Uno de los beneficios de la producción de la granja es que los sistemas implementados les permiten prescindir de la ingeniería genética y los antibióticos. 
     
La  historia de esta empresa comenzó el 2012, cuando sus dos fundadores habilitaron un pequeño contenedor para que tenga un invernadero en el techo y dentro del contenedor se dispusieron los tanques de peces. La idea  era que sus familiares y amigos tengan acceso a alimentos producidos de forma sostenible. Pronto la demanda superó a su círculo íntimo.

El sustrato de las macetas.

Las primeras dos semanas de vida  de la albahaca  transcurren en un  sistema vertical. Ahí  son regadas   por  inundación de marea baja, un sistema en el cual  las plantas crecen en un recipiente que se llena periódicamente con agua de alimentación, este método  se complementa con  el uso de iluminación de asimilación  LED. 

  La tecnología central de control de la empresa verifica   continuamente las cantidades de agua, las composiciones de nutrientes y los ritmos de irrigación.   

    

El director ejecutivo  de ECF, Nicolas Leschke.


  Reducir para producir

Pero ¿qué implica producir en la ciudad? Leschke detalló que el sistema que se utiliza para producir los vegetales gasta  90% menos de agua que la   agricultura tradicional. 

   Gracias al desarrollo de un sistema que  usa el agua   de doble vía  para la producción de pescado y vegetales se logra una mayor eficiencia en el uso de este recurso. 

 La tilapia es empacada al vacío para la venta.


 
Del mismo modo, al estar en la ciudad se reduce el gasto de combustible para el transporte de la albahaca y los peces, así como en la cadena de frío necesaria para preservar los productos. 

Esto significa que se reducen las emisiones de dióxido de carbono (CO2), que tienen un impacto directo en el incremento de la temperatura del planeta. 

 El impacto es considerable si se tiene en cuenta que hasta el 34% de las emisiones globales de CO2 provienen de la agricultura y el procesamiento de productos agrícolas, según datos proporcionados por la empresa. 

Todos los procesos de producción son sistematizados.

 Estos sistemas de producción reducen la huella hídrica y de carbono que afectan al planeta.  

Respecto a la producción de pescado, para  obtener un kilogramo  en los sistemas de  ECF solo se necesitan de 1,2 a 1,4 kilogramos de alimento. En comparación, un kilogramo de carne de vaca requiere ocho veces más alimento.   

Empaque  de la albahaca antes de salir al mercado.

 El CO2 como fertilizante
 
Eso no es todo, el CO2 que producen los peces es enviado por un  sistema de circulación  a las plantas, donde se utiliza como fertilizante adicional y se convierte en oxígeno.  

 A diferencia de los sistemas  acuapónicos convencionales, donde los peces y las plantas se producen en un ciclo común del agua,  esta empresa  opera dos circuitos: el circuito  de crianza de peces y el correspondiente al  medioambiente acuático  de la producción de la planta.   

 Albahaca capital 

 Leschke admite que no tenía idea alguna de agricultura o piscicultura cuando empezó con el emprendimiento. Así que durante un par de años la empresa experimentó con diferentes modos de producción  una actividad que resultó muy costosa.  

Cuando comenzaron con la empresa tuvieron mucha atención de los medios que los calificaron como pioneros en este tipo de producción, gracias a  ello llegó la oferta de la segunda cadena de  supermercados más importante de Alemania, que les ofreció  vender sus alimentos. 

 “En un punto, tomé consciencia de que a los alemanes les gusta mucho la albahaca, el 67% de las hierbas que se venden en los supermercados es albahaca (...). Nos dijeron que necesitaban de 7.000 a 7.500 recipientes de albahaca a la semana para venderla en Berlín, no teníamos idea de si podíamos producir esa cantidad”, recordó el cofundador.

Después de un rápido análisis, la empresa concluyó que podía abastecer esa demanda si dejaba de producir otros vegetales y así lo hicieron.  

  Desde su experiencia, Leschke cree que el cuidado del medioambiente es crucial para cualquier empresa dedicada a la producción de alimentos, como lo es replantearse la forma de lograr  una producción que abastezca la demanda de las ciudades. 

La cuestión, según dice, no radica en ocupar más tierras  para producir más, sino en producir más en espacios pequeños y con menos recursos y la acuaponía es una forma de hacerlo.  
 

Punto de vista
María teresa Nogales Directora ejecutiva de la Fundación Alternativas

“Creo que hay que resaltar que las grandes ciudades alrededor del mundo, como Berlín, están valorando la importancia de cultivar y criar alimentos dentro de la urbe”. 

“Esta es una respuesta a la tendencia migratoria del campo a la ciudad  que está ocurriendo en todo el mundo. Se estima que cerca del 80% de la población va a vivir en las ciudades en el planeta. Lo mismo pasa en Bolivia, en donde el 70% de la población está viviendo en ciudades”. 

       “La acuaponía es una de las formas de practicar la agricultura urbana (...). Si bien requiere mayor inversión, eventualmente es una inversión que se va pagando por sí misma, pero es una infraestructura relativamente  sencilla la que se requiere para criar y cultivar al mismo tiempo”.  

“El cultivo de alimentos en las ciudades se convierten en una oportunidad para  generar empleo. Típicamente son inversiones privadas, pero no es la única alternativa. En el caso de Bolivia sería  interesante relacionarlo con  el tema de la empleabilidad de los jóvenes. Estos jóvenes que tienen otra visión de ciudad y respecto al medioambiente”.

 

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