Monumentos de Tiwanaku aluden al consumo de psicotrópicos

El uso de alucinógenos con fines ceremoniales y medicinales entre los sacerdotes tiwanacotas es un tema investigado por expertos, pero desconocido para la población.
martes, 21 de mayo de 2019 · 00:04

 France 24 y Página Siete / La Paz

 En las ruinas de la antigua ciudadela religiosa de Tiwanaku, ubicada a 71 kilómetros de La Paz,  la iconografía de algunos monumentos revelaría el uso de bandejas para la preparación de sustancias psicotrópicas y del propio consumo.

Una de esas figuras emblemáticas es la del monolito Bennett o estela Pachamama. Esa escultura de más de siete metros de altura y 20 toneladas de peso representa a un sacerdote que en una mano sostiene un keru o vaso ceremonial y en la otra una tableta de rapé.

 Vista panorámica  del templo de Kalasasaya en Tiwanaku. 
Foto:Javier Aliaga / France 24

El director del museo de Tiwanaku, Julio Condori, declaró a France 24 que la tableta de rapé sostenida por el monolito Bennett podría ser considerada como un cetro, “un símbolo de mando, no de poder, (sino) de mando para la sociedad”.

Condori, que es el primer aymara arqueólogo a cargo del museo de Tiwanaku, coincidió en que los elementos alucinógenos eran usados en esa cultura precolombina con propósitos sacerdotales y medicinales.

La cultura de  Tiwanaku pervivió entre el año 200 antes de Cristo y  1150 de nuestra era. 
Foto:Archivo Página Siete

Varios los arqueólogos bolivianos y extranjeros señalan que en el denominado monolito Ponce y en la famosa Puerta del Sol, que exhibe tallas de hombres alados con cabezas de cóndor, también hay alusiones al consumo de las sustancias estimulantes.

De la cultura  Tiwanaku, que fue anterior a la de los Incas, los diversos investigadores han dicho que fue un centro de peregrinaje religioso, un imperio con una fuerza militar de conquista y un estado jerarquizado o segmentado.

Condori señala que el nuevo enfoque es considerar a Tiwanaku como una marka, es decir como una organización espacial y sociopolítica que tenía “a la religión” como un factor importante de influencia territorial y de alianzas con diferentes pueblos.

La Unesco declaró el año 2000 Patrimonio Cultural de la Humanidad a un área de 75 hectáreas de Tiwanaku, lo que hoy apenas representa un 10% de las casi 700 hectáreas de construcciones enterradas en el altiplano boliviano que guardan más secretos de esa civilización. 

Objetos orgánicos  hallados  en el bolso de un chamán que datan de hace 1.000 años.
Foto:Javier Aliaga / France 24

Cocaína  de hace 1.000 años

El hallazgo en una cueva de Bolivia del bolso de un chamán de hace mil años con rastros de cocaína, hojas de coca y plantas alucinógenas como la ayahuasca, evidencian el consumo de drogas con fines ceremoniales en la antigua cultura de Tiwanaku.

El morral contenía un par de tabletas de rapé o pequeñas bandejas para machacar las plantas, espátulas para hacer dosificaciones, un estilizado cilindro para inhalar y una pequeña bolsa formada con tres hocicos de zorro con los restos de las drogas citadas.

El monolito Ponce sostiene en sus manos un keru y una tableta de rapé invertida. 
Foto: Javier Aliaga / France 24

Las tabletas de rapé están coronadas por parejas de figuras humanas o gemelares y el tubo inhalador está tallado también como una figura humana con trenzas de pelo humano.

El uso de las sustancias psicotrópicas con fines ceremoniales y medicinales entre los hechiceros tiwanacotas es algo que los arqueólogos y antropólogos estudian en Bolivia desde hace años, pero para el gran público todavía es una faceta casi desconocida.

El significativo descubrimiento fue realizado por los arqueólogos bolivianos Juan Albarracín y José Capriles hace unos años en la llamada Cueva del Chileno, situada en la región andina de Potosí, pero recién ahora se difunden sus estudios.

Las piezas están expuestas en el Museo Nacional de Arqueología de La Paz, donde se valora su importancia porque son de los pocos objetos orgánicos bien conservados que se han hallado en relación con el consumo de sustancias en Tiwanaku.

La cultura de Tiwanaku pervivió entre el año 200 antes de Cristo y el 1150 de nuestra era logrando una influencia en territorios de los que hoy es el norte de Chile y Argentina y el sur del Perú.

Para  un éxtasis chamánico

El director de ese museo, el arqueólogo David Trigo, destacó, en declaraciones a France 24, que el consumo de los psicotrópicos en Tiwanaku está asociado a los fines ceremoniales religiosos y no a un consumo masivo o adictivo de parte de la población de esa cultura.

Consideró llamativo que en el bolso se hayan detectado restos de cocaína, algo que no es habitual en este tipo de hallazgos.

En cambio, no se consideró extraña la presencia de rastros de la planta vilca, también conocida como anadenanthera colubrina, cuya principal sustancia es el alucinógeno bufotenina.

En sus investigaciones, los descubridores del bolso también se mostraron sorprendidos por la aparición en esa remota zona andina, entre el Salar de Uyuni boliviano y el desierto de Atacama chileno, de trazos del alucinógeno ayahuasca, natural de la Amazonia.

Esa presencia revelaría un intercambio comercial de sustancias entre los pueblos andinos y los de la Amazonia.

Entre los arqueólogos, según Trigo, hay un debate sobre cómo contar el uso de drogas de parte de las culturas prehispánicas en particular a los niños para evitar una mala interpretación.

El enfoque de tema, agregó el arqueólogo, es que “seguramente las usaban para llegar a un éxtasis chamánico, que, obviamente, después se va perdiendo con el tiempo”.
 

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