Territorios: luchas y conquistas de los pueblos indígenas en un atlas

La cruzada de los pueblos de Tierras Bajas durante 20 años para recuperar el derecho sobre sus tierras y las amenazas que hoy viven se analizan en un detallado estudio.
jueves, 23 de mayo de 2019 · 00:04

Alejandra Pau / La Paz

El reclamo  de  58 territorios indígenas de Tierras Bajas durante 20 años al Estado boliviano para que los pueblos recuperen sus derechos, la  Marcha Indígena -cuya realización  sentó  un precedente histórico y combativo  para lograr esa titulación- y las amenazas que hoy enfrentan sus habitantes   forman parte de   un atlas inédito.    

“En el atlas se cuenta uno de los procesos históricos y sociales más emblemáticos de los últimos 30 o 40 años en Bolivia, de conquista de derechos sociales y derechos humanos para pueblos olvidados y negados hasta los años 90; pueblos que habitan en las dos terceras partes del territorio nacional”, detalla el autor del estudio, el abogado e investigador  Leonardo Tamburini.          

El Atlas Sociopolítico sobre los territorios indígenas en las Tierras Bajas de Bolivia, del Centro de Estudios Jurídicos e Investigación Social (CEJIS), es de autoría de Tamburini, quien ha acompañado en primera persona los procesos de titulación de los que  da cuenta  la publicación, como  señala  la presentación de la investigación.  

La particularidad del estudio es que los 200 mapas que incluye  van acompañados de un análisis  a nivel regional y a detalle de cada  uno de los  territorios  para abordar cuál ha sido su problemática concreta, su estrategia de acción y sus logros. Ello porque cada región tuvo una dinámica distinta del proceso de lucha y reivindicación por la titulación de los territorios.           

Niñas t’simane, comunidad Jorori.

12 millones de hectáreas

El estudio revela que   se han titulado 58 demandas territoriales en las Tierras Bajas de Bolivia en una superficie de 12,5 millones de hectáreas para 151.623 habitantes y con un promedio de dos millones de hectáreas por región, siendo el Chaco, la Amazonia sur y la Chiquitania las regiones con mayor presencia de territorios y mayor número de hectáreas tituladas. Esto  en proporción a las demás, donde la titulación corresponde al número de pueblos y densidad que éstas tienen.

En tanto, el pueblo chiquitano, seguido del guaraní y el mojeño, son los más numerosos de las Tierras Bajas. 

 “De las hectáreas demandadas (por los pueblos indígenas de Tierras Bajas)   se ha titulado entre el 30% a 40% solamente. Allí las demandas más perjudicadas han sido las del Chaco”, indica el autor.     

   “Fueron procesos históricos”

La relatora especial de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas, Victoria Tauli-Corpuz, escribió en la presentación del estudio: “Se deduce que, lejos de haberse tratado de meros procesos administrativos de ‘saneamiento’ y ‘dotación de tierras’, estas estrategias consistieron en verdaderos procesos históricos sociopolíticos de recuperación de territorios usurpados”.  

El investigador Tamburini explica que  es vital abordar  todo aquello  que significó lograr la titulación de los territorios para los pueblos indígenas porque de esa forma se entenderá que las amenazas hoy se sienten mucho más injustas. 

“Esto,  en términos sociales y hasta morales, y doblemente porque viene de su propio Gobierno (…). Es importante hacer ver que estos territorios son la verdadera base material del verdadero Estado Plurinacional; sirven para eso: para construir un país distinto sin excluir a nadie”, enfatiza el autor. 

Con el surgimiento de las demandas, los pueblos indígenas de Tierras Bajas pasaron de ser un actor social, a ser un actor político innegable en el escenario nacional con una agenda y  un programa de movilizaciones propio, en el cual  se destacó su capacidad para convertirse en un movimiento nacional, capaz  de transformar incluso el modelo de Estado para buscar uno  que incluya a todos sus pueblos. 

 Señora mojeña.

 El Tipnis  y falta de legitimidad

En un contexto como el actual  en el que hace unos días el Tribunal Internacional de Derechos de la Naturaleza (TIDN)  concluyó mediante sentencia que el Estado Plurinacional de Bolivia “ha violado los derechos de la naturaleza y de los pueblos indígenas del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis)”,  ¿cuáles son las amenazas a los derechos de los pueblos indígenas sobre sus territorios en las Tierras Bajas? 

Tamburini sostiene que    una de las amenazas  primordiales radica en que  las organizaciones que representaban a los pueblos indígenas  y que eran muy fuertes hasta hace poco tiempo, e incluso eran reconocidas a nivel internacional,  hoy  están “completamente debilitadas”. Para encontrar organizaciones fuertes en la actualidad   es necesario buscarlas a nivel comunal.

 Esto, según describe,  porque la representatividad que tenían en otrora las organizaciones a nivel nacional o regional gozan de muy poca legitimidad, no tienen incidencia ni capacidad de defender sus derechos. 

“No cumplen el rol reivindicativo, no tienen autonomía ideológica o política (…). Y hubo un proceso de regresión normativa frente a las grandes conquistas constitucionales y legales, lo que es muy preocupante. Esto  obliga nuevamente a los pueblos a salir de manera movilizada en defensa de sus propios derechos”, apunta Tamburini.

 Amenazas y normas regresivas

 Según el análisis, en Bolivia a partir del 2013   se ha adoptado  un conjunto de  normas respecto a los derechos de los pueblos indígenas, que están establecidos en la Constitución Política del Estado (CPE) y en las convenciones internacionales de Derechos Humanos.

       Los recursos naturales en las áreas donde están los  territorios indígenas se han convertido en regiones de particular interés para la exploración y explotación por parte del Estado, que ha tenido que adoptar esta normativa para “poner en oferta” los recursos naturales a nivel nacional e internacional.

 Esto hace que los logros de los  pueblos conquistados después de décadas de   lucha, y que son  la base material  de la futura autonomía indígena, se encuentren en riesgo. En particular, en lo que se  refiere a la modificación de la normativa que compete al sector petrolero y  minero, y la construcción de las carreteras.              

 La doctora en ciencias sociales y economista  Roxana Liendo  ha reseñado el estudio y puntualizado las   grandes amenazas a las que  se enfrentan los pueblos de Tierras Bajas. 

Estas son  “las concesiones forestales con su secuela de deforestación; concesiones petroleras y mineras y la presencia de terceros que expanden la frontera agrícola, todo ello a nombre de la modernización y el crecimiento, y que cuentan además con el apoyo del Estado Plurinacional”, escribió Liendo.  

Recuperar la memoria

 Tauli-Corpuz concluyó sobre el estudio que  “será de gran utilidad para otros pueblos indígenas del mundo en sus procesos de demanda y reconocimiento de sus territorios”.

Para Tamburini, es crítico y necesario recuperar la memoria sobre cómo se construyeron estos territorios y  cómo este proceso es fundamental para el llamado “proceso de cambio”, ya que fue a partir de  estas luchas que se  construyó el perfil de la nueva Constitución Política del Estado desde una perspectiva indígena.

En ese marco, la titulación de un territorio indígena tendría  que dejar de verse como un pase libre para    explotar los recursos de esas tierras, concluye  el investigador.      
 

Sobre el  estudio

  • La publicación  El Atlas sociopolítico sobre los territorios indígenas de las Tierras Bajas se encuentra en Plural Editores, calle Rosendo Gutiérrez #595 esquina Ecuador, en La Paz,  y tiene un costo de  130 bolivianos. También se puede acceder a la página de Facebook: Plural-Editores.    
  • Instituciones    Centro de Estudios Jurídicos e Investigación Social (CEJIS)  realizó el trabajo en  colaboración con el grupo Internacional de Trabajo sobre Asuntos Indígenas (IWGIA), Bosques del Mundo y Diakonía.
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