Maricruz: Sólo deseo que Luisa Elizabeth persiga sus sueños

La esposa del Alcalde de La Paz tuvo su primogénita. En vísperas del Día de la Madre cuenta su experiencia con la maternidad y cómo la llevó en un año complicado para Revilla.
domingo, 26 de mayo de 2019 · 00:00

Ivone Juárez /  La Paz

Maricruz Ribera  está con las emociones a flor de piel. Luisa Elizabeth provoca en ella tal cúmulo de sensaciones  encontradas que de rato en rato la hacen explotar en lágrimas. La fragilidad de su bebé  la conmueve. La carga en sus brazos con suma delicadeza. La mira encantada,  acomoda con las yemas de sus dedos la   coquetona wincha rosada  que le puso en la cabecita; se cerciora  a cada momento que  esté bien envuelta en sus  frazaditas suaves, de color rosado y blanco.

 Es su  primogénita con el alcalde de La Paz, Luis Revilla, con quien se casó hace seis años. La niña nació el 14 de mayo, prácticamente un mes antes de lo programado, con 2,2 kilos. Cuando   llegó a su hogar, después de haber sido dada de alta,  pesaba 1,8 kilos; casi dos semanas después supera los 2,2. “Nació antes de tiempo y con peso bajo, el doctor recomendó que tome su leche cada dos horas y está muy sanita”, dice Maricruz, mientras mete a la boquita de su bebé un pequeño biberón. “Es leche de su mamá”, aclara la abuela materna, Elizabeth  Jiménez, que llegó de la ciudad de Santa Cruz para estar presente en el nacimiento de su primera nieta. 

 Obviamente, los días de la  exmodelo y presentadora de televisión cruceña cambiaron radicalmente: “funcionan cada dos horas”, cuando la niña duerme. “A veces estoy muerta de cansancio, como un zombie, pero tengo que atenderla; despierta cada dos horas para alimentarse. Duermo cuando ella duerme”, cuenta mientras mira subyugada a su primera hija que comienza a dormitar.

Todo lo que tiene  que ver con la pequeña la emociona, pero cuando se le pregunta qué significa para ella haber tenido una hija  mujer, rompe en llanto. “Todo”, responde entre sollozos. “Luisa significa mujer fuerte, mujer guerrera, yo lo elegí; Elizabeth, enviada de Dios, bendecida por Dios, lo eligió su papá, Luis”, añade.

“Sólo deseo que Luisa persiga sus sueños. Trabajaré a fondo para que sea una mujer empoderada que luche por sus sueños, los que sean. La orientaré y cuando no esté de acuerdo con algo que haga, se lo diré, claro que sí; pero los hijos no nacieron para complacernos o ser la continuación de nuestras  vidas, sino para ser quienes quieran ser”, afirma.

Confiesa que otro deseo que tiene con su primera hija es que se incorporé a Mi primer amor, el programa de prevención de la violencia contra la mujer que dirige el mismo tiempo que está casada. “Las voluntarias le regalaron su gorra  y su chaleco, los distintivos de Mi primer amor”, dice.

Hace 12 días que tiene  a Luisa Elizabeth en sus brazos, ¿qué está pasando en su vida?

Primero muy feliz, agradecida con Dios. Creo que me di cuenta que cambió mi vida cuando comencé a despertar cada dos horas en la noche, no sólo porque Luisa lloraba, sino para saber que está bien, que respiraba y decirme a mí misma: ¡Me convertí en mamá, qué bien! Es mucha emoción. 

¿Antes de salir de Santa Cruz se imaginó que su primer hijo nacería en La Paz?

No, pero desde que vivo en La Paz claro que sí, porque es la ciudad donde radico hace ocho años, aquí está mi casa. En algún momento hubo el debate sobre dónde nacería Luisa, acá o en Santa Cruz, pero aclaré que era más fácil que mi mamá viniera a acompañarme, a tener que mudarme yo. Aquí está mi casa, mi esposo, y hoy por hoy es mi vida.  Luisa es bien paceñita.

 Llegué a La Paz después de que falleció mi papá (Armando Ribera), en el  derrumbe del edificio  Málaga (2011). Necesitaba un nuevo comienzo en mi vida y estaba la oferta de trabajo de ATB en La Paz.  Llegué, me enamoré de la ciudad, de la gente... del Alcalde me enamoré dos años después.

En los últimos meses la gestión del Alcalde Revilla enfrentó muchos problemas: el colapso del relleno sanitario, las denuncias  de irregularidades en la construcción de la ciudad empresarial en la Curva de Holguín, el deslizamiento en San José Kantutani, ¿cómo sobrellevó esto en pleno embarazo?

Creo que de los seis años que estamos casados, éste fue el más complicado y difícil, entiendo porque es un año electoral. Tomé la decisión de no ver noticias durante todo ese tiempo, porque sabía  que todos los problemas que podían angustiarme  afectarían directamente a mi bebé. Opté por no ver noticieros, no amargarme la vida y esperar con tranquilidad a Luisa. Las noticias las tenía de boca de mi marido para tranquilarzarme.

¿Cómo lo apoyó?

Cuando mi marido llega a su casa, llega a su casa, a compartir con su esposa y a hablar de otros temas, porque él también necesita desintoxicarse un poco de los problemas. Optamos por hablar de otros temas, optamos por la vida en familia, la vida en pareja, esté alejada de los problemas laborales.

¿Cómo es el Alcalde como papá? ¿llega más temprano?

Quisiéramos, pero no se puede. Lo disfrutamos durante los tres días que tuvo de permiso porque fue papá, la ley lo manda así. Me ayudó mucho, cambió pañales, sacó chanchitos. Ahora quisiera que llegué más temprano pero entiendo su trabajo; sin embargo, las horas que está en casa trata de hacerse cargo de la bebé.  No es su primera hija, la mayor es Ariana, que tiene 13 años, y es con la que Luisa se tranquiliza de inmediato. Luisa tiene su hermana mayor.

¿Cómo va   Mi primer amor?

Soñamos impulsar   una política  de Estado de lucha contra la violencia hacia la mujer. Nos reunimos con el  Ministro de Educación, presentamos el proyecto, él lo aplaudió, pero hasta ahora no firmamos ningún convenio. Creo que cambiaremos como sociedad que tolera la violencia contra la mujer cuando en el colegio enseñemos un poquito menos de números y un poco más de valores, de manejo de frustraciones, a prevenir relaciones violentas o a aprender a  pedir ayuda en caso de sufrir violencia. Mantenemos contacto con organizaciones de países vecinos y si seguimos avanzando, Mi primer amor también se implementaría en Ecuador.

Algunos cuestionan su causa

Sí, a veces me dicen: “Usted todo lo tenía, qué puede decir de la violencia contra la mujer. Viene del modelaje, de la televisión”. Pero no se trata de tenerlo todo; se trata de creer en ti, trabajar tu autoestima, aprender a pedir ayuda cuando la necesitas; algo  que muchas mujeres dejan de lado porque salen en la tele. Es un error pensar que la violencia contra la mujer está sólo en algunos sectores, en gente que no tiene recursos; la violencia no toca a todas.

¿Incursionará en política? Se habló de usted como candidata  a la Alcaldía de La Paz

Con un político en la casa basta. A veces puedes ayudar desde otro lado y creo que yo puedo colaborar desde donde estoy, con Mi primer amor. ¿Política?  Le deseo suerte a mi marido y lo apoyo en todo.

La conversación con esta madre primeriza debe terminar. Las dos horas de su sueño de su hija están por terminar.

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