Los tesoros de Potosí que resguardó Armando Alba

Biografía de Fray Vicente Bernedon, El manuscrito de Alba y el Testamento de Potosí, redactados por un anónimo a finales del 1700, son parte de las joyas que protegió Alba.
miércoles, 08 de mayo de 2019 · 00:04

Juan José Toro Montoya /  Potosí

Es una caja o, mejor, son varias cajas de Pandora. Cuando la Fiscalía de Potosí ordenó el secuestro de la biblioteca de Armando Alba, no se imaginó lo que encontraría. La fiscal que encabezó el operativo, Gabriela Quintana, dispuso sólo una mañana porque creyó que se encontraría con “unos 500 libros y terminaría hasta el mediodía. Se equivocaba. A medida que los libros salían del oscuro ambiente al que habían sido confinados, los montones crecían y los cajones no daban abasto. Se contabilizó poco más de 5.000 y se labró el acta con esa cifra y una lista preliminar de lo incautado.

En el marco de la investigación que se abrió como consecuencia del hundimiento del techo de la planta alta de la casa de Armando Alba, la biblioteca, algunos bienes y efectos personales del hombre que rescató la segunda Casa de Moneda fueron secuestrados y puestos en un depósito. Los libros y otras piezas de la biblioteca serán inventariados y catalogados, como paso previo a su rehabilitación.  

Unos días después, cuando Daniel Oropeza y el que firma esta nota acudimos hasta el depósito, con el fin de fotografiar una pieza identificada preliminarmente en el secuestro, nos llevamos más sorpresas: la biblioteca de Armando Alba no sólo guarda documentos sobre la vida de este hombre insigne, sino también sobre la historia de Potosí y de muchos de nuestros países.

Existen libros que se consideran desaparecidos o rarezas bibliográficas, como las ediciones facsimilares de La Gaceta de Caracas y el Correo del Orinoco, así como documentos imprescindibles para respaldar pasajes de la historia, como los planos de la segunda Casa de Moneda o las pruebas de la impresión de la Guía de Pedro Vicente Cañete y Domínguez.

Como apenas estamos comenzando con este trabajo, todavía no es posible hacer una evaluación preliminar, pero existen hallazgos que deben ser reportados y así se lo hizo, en la Vicepresidencia del Estado. Aquí algunos de esos textos:

La vivienda de Armando 
Alba  en la ciudad de Pótosí.
 Foto El Potosí

La biografía de Fray Vicente Bernedo

Considerado el apóstol de Charcas,  Bernedo vivió en Potosí hasta el 19 de agosto de 1619, cuando falleció, literalmente en olor de santidad. 

Debido a su vida ejemplar y los milagros que se le atribuían, se inició el proceso para su beatificación y se envió los documentos al Vaticano para tal fin. La nave se hundió en el fondo del mar.

En 1675 se publicó una biografía del fraile con la firma de Juan Meléndez. En ella no sólo se contaba su vida, sino también sus milagros, incluidos dos resucitaciones. Aunque se conocía la existencia de dicha biografía, nadie se atrevía a confirmar su existencia. Cuando Armando Alba envió cartas a sus amigos historiadores preguntando por la obra, nadie le dio cuenta y razón de ella. Gunnar Mendoza llegó a decirle que la biografía no existía y, si había algún ejemplar, sería una rara avis.  

 Lo curioso es que Alba no encontró la biografía, sino que ésta lo encontró a él. Llegó en las manos de dos niños que se la llevaron para vendérsela. Desde luego que el erudito la compró pero notó que le faltaban pedazos a dos hojas. Eso determinó una búsqueda que duró años, pero terminó felizmente en 1957, cuando don Armando viajó a Estados Unidos y encontró un ejemplar completo en la biblioteca de Yale.

El ejemplar de Alba, con toda la documentación inherente a su búsqueda y posterior impresión en la Editorial Potosí, está en la biblioteca y con esta nota van las fotografías que muestran algunas de sus peculiaridades.

Firmas  que se   ven   en la Biografía de Fray Vicente Bernedo.

El manuscrito de Alba

En 1957, Armando Alba partió a Estados Unidos en un viaje que él llamó “de estudio y conocimiento”. Tuvo el cuidado de registrar su periplo en un pequeño diario, que él llenaba a mano, con lapicero.

Es curioso que lo hubiese hecho porque fue precisamente en ese viaje en el que encontró los pedazos faltantes de la biografía de Bernedo. La circunstancia de que Alba hubiese llegado un registro manuscrito de ese viaje, lo convierte en un capítulo que debe sumarse al de la historia de aquella joya bibliográfica.

Al leerlo conocemos todo lo que Alba debió ver en su búsqueda y, de paso, le echamos un vistazo al Estados Unidos de 1957.

La Sociedad de Investigación Histórica de Potosí recomienda que este manuscrito forme parte indisoluble de la reedición de la biografía de Bernedo.

El Testamento de Potosí

Al finalizar el siglo XVIII, la minería potosina, que prácticamente era la minería americana, pasaba por un mal momento. Las naciones originarias se negaban a seguir mandando indios a la mita y los azogueros pedían ayuda económica para aliviar su situación económica. Parecía que Potosí se iba a morir.

Un hombre, cuyo nombre no recoge la historia, asumió el papel de Potosí y, en esa condición, escribió su testamento. Se sentía morir, así que labró su última voluntad. En ella se encomienda tanto a la madre Patria como a sus hermanos y hace recomendaciones a cada uno de éstos.

Se trata de una pieza literaria, escrita en el estilo romántico de la época, que fue obsequiada y dedicada al gobernador intendente de Potosí, Francisco de Paula Saz, el 7 de agosto de 1800. El gobernador la divulgó y así la hizo famosa.  La primera publicación en imprenta data de 1891, cuando Modesto Omiste lo edita con unas cuantas páginas en facsímil, pero sólo alcanza difusión nacional en 1954, cuando Armando Alba lo publica, a través de la Editorial Potosí, como parte de la Colección de la Cultura Boliviana,  con un breve estudio introductorio de José Enrique Viaña.

Armando Alba,  en su juventud.

Pero ni aún entonces se había hablado del manuscrito y, por lo tanto, nadie había hablado de él… hasta ahora.

Esta otra joya también forma parte de la biblioteca de Armando Alba pero está destinada más a su exhibición pública, como la reliquia que es. Eso será posible cuando esté habilitada la Biblioteca y Archivo Histórico que llevará el nombre del hombre, que no sólo rescató la Casa de Moneda sino que tuvo el cuidado de dejar otro legado para la tierra que tanto amó.

Juan José Toro es presidente de la Sociedad de Investigación Histórica de Potosí

Confidencial

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