¡Crece, Marco!

Marco Antonio Loza se hizo maestro de Ashtanga Yoga gracias a su guía Loreto Cortés, quien estará en la ciudad de La Paz el 14 y 15 de junio.
sábado, 01 de junio de 2019 · 00:04

Isabel Mercado /  La Paz

La práctica del yoga es personal, íntima, de instrospección. La única competencia es con uno mismo y en el desarrollo de la disciplina -que es un camino pausado e interminable-  se produce un obligado examen, un conocimiento de fortalezas y debilidades, y un intenso llamado a vencer las dificultades.

Uno de los valores del Ashtanga es la constancia para mejorar.

Por todo eso, quienes practican el yoga de forma habitual no suelen tener rivales sino maestros, seres a quienes seguir y de quienes recibir estímulo e inspiración, además de enseñanza. 

Pero, esos maestros no son aquellos que se suben al púlpito para adoctrinar ni despliegan recursos y retórica para ser seguidos, son más bien seres de extrema sencillez y humildad, cuyo único objetivo es continuar su camino y aprendizaje y ayudar a quienes deciden compartirlo.

Son éstos  los que inspiran a seguir en la práctica. Porque el yoga es como la vida: un camino difícil pero lindo, en el que cada día se aprende que vale la pena vivir los desafíos y que sí: se puede superarlos.

Loreto aprendió el Ashtanga directamente de Pattabhis
Jois, el gran maestro indio del yoga.

Marco

Marco Antonio Loza, se hizo maestro de Ashtanga Yoga -una rama del Hatha Yoga- gracias a su maestra, Loreto Cortés, la segunda mujer en América Latina en ser certificada desde Mysore, India, en esta disciplina y actualmente una de las mejores maestras de yoga del continente.

Loreto Cortés estará en La Paz el 14 y 15  de junio impartiendo un taller de Ashtanga Yoga, en el GO de Achumani, su alumno, Marco Antonio, es maestro a su vez de una amplia comunidad de yoguis paceños que esperan ansiosamente su llegada.

Loreto da clases guiadas y Mysore, para autodid
actas .

“Es el flechazo, el momento en que uno descubre algo que esta persona puede enseñarte. Es normal en la tradición del yoga”, comenta Marco Loza, al recordar cómo Cortés se convirtió en su maestra. 

“Conocí a Loreto a inicios del 2000 y el 2005 la invité a dar el primer taller de Ashtanga Yoga en Bolivia. Había muy poca gente en esa época, sólo fueron 11 personas. Y pasó que en una postura que estaba realizando, ella me hizo un ajuste al que yo resistí, porque era doloroso. Entonces, ella me dijo: !Crece, Marco! Ese momento no lo entendí, pero a partir de entonces esa frase me acompaña y ayuda a vencer cualquier dificultad que tengo. Eso es un maestro de yoga: alguien que dice o hace algo que te ayuda e inspira a seguir”.

Mientras más gente practique yoga tendremos un mundo
mejor, dice Cortés

Loreto

Loreto Cortés es una eminencia en el mundo del  Asthanga. Sólo ha practicado este método desde que, en 1998, interrumpió una carrera incipiente de actriz para dedicarse al yoga. “El yoga fue tomando mi tiempo y mi energía, sin que tenga esa intención. Poco a poco lo ocupó todo. En 2001 fui a Mysore a aprender, volví en 2002. He ido siete veces”, dice. 

Fue discípula directa de Pattabhi Jois -profesor de yoga indio y académico sánscrito que desarrolló y popularizó el estilo Vinyasa de yoga denominado Ashtanga Yoga-. Practicó en su mítica sala cuando sólo cabían 12 personas; ahora, a 10 años de la muerte de Jois, alrededor de 70 personas reciben simultáneamente entrenamiento en Mysore. 

La maestra realiza un “a j u ste”de postura en una
alumna.

Loreto, también sin pretenderlo, creó el Asthanga Yoga Chile, la primera sala dedicada solamente a Ashtanga en ese país. “La escuela en Chile se formó por casualidad, no quería ser profesora, pero después de mi primer viaje pasé un tiempo en Barcelona y mis amigos me pedían que les dé clases. Yo me rehusaba porque estaba aprendiendo, era mi encuentro personal con el yoga, no con la idea de ser profesora, pero se dio y poco a poco tomó forma la idea de un centro”.

La misión de Loreto es transmitir el Ashtanga tal como ella lo recibió de Pattabhi Jois. “Es rigurosa, te puede dejar meses o semanas en una postura hasta que lo logres. La trasmisión es excelente. Si queremos encontrar una cierta pureza del método tenemos que practicar en una sala como la de ella”, dice Marco Loza.

Loreto es más modesta: “Yo practico todos los días. Uno siempre está aprendiendo y profundizando  y cada día es diferente, el cuerpo no es el mismo. Lo más importante es lo personal, lo que pasa con la mente. Es lo fundamental”.

El Asthanga es también conocido como “elogio del cuerpo”.

Para Loreto, la práctica del yoga, de las asanas o posturas, nos mantiene firmes, alertas, conectados con nuestro cuerpo y lo que nos rodea. “Nos tiene que hacer ver la realidad, la nuestra, la personal, descubrir quiénes somos e ir limpiándonos de forma profunda y a nivel no solo físico sino espiritual”.

Es que el yoga, dice Loreto, es meditación en movimiento,  y entre más gente haga yoga vamos a tener un mundo mejor. 

¿No será sólo una moda?, le preguntamos. “Ya dejó de ser una moda: llegó para quedarse”, replica.

Loreto espera llegar a La Paz para compartir y ayudar, y si se puede contribuir en lo que considera es el resultado de la práctica de esta disciplina: ser más conscientes de nosotros mismos. Para Loreto,  “un puente a la conciencia”.
 

 

 

12