Alyssa Carsson, la astronauta de 18 años que quiere llegar a Marte

La joven es en la actualidad una astronauta aspirante en la NASA. Sigue un riguroso entrenamiento físico y mental con la perspectiva de llegar a Marte por primera vez un día de 2030.
martes, 11 de junio de 2019 · 00:04

Infobae / Buenos Aires

Si bien aún no pisó el planeta rojo, claramente, Alyssa Carson no es una joven centennial de sueños elementales. Más bien todo lo contrario. Lo demostró con su asertiva determinación que emergió a sus tres añitos, cuando supo que quería ser astronauta para llegar a la árida tierra colorada de Marte.

Esa claridad mental la acompañó hasta hoy, convertida en la primera astronauta mujer de 18 años del mundo en tener una cita en Marte para el año 2030. 

  La joven en una sesión de entrenamiento.

 Actualmente Carson es astronauta en entrenamiento de la NASA (La Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio de Estados Unidos) y una de las embajadoras de la misión Mars One que busca establecer la primera colonia humana en Marte dentro de unos escasos 11 años.

Carson visitó la anterior  semana por primera vez la Argentina en el marco de la celebración del primer aniversario de la iniciativa WINN (Women in the News Network), y esta red latinoamericana de mujeres profesionales aprovechó para convocar a debatir sobre el periodismo del futuro, y eligió a Alyssa como principal oradora en el evento. 

 La futura astronauta delante de una nave espacial.

La astronauta teen brindó el marco perfecto para hablar sobre la importancia de perseguir los propios sueños profesionales. 

Alyssa no soñó en el aire. Lo hizo con el apoyo incondicional de su familia y especialmente de su padre, Brett Carson. 

Él la acercó a la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio, conocida como NASA, y allí la alentó a que comience un riguroso, exigente y largo entrenamiento físico y mental para aplicar como tripulante y colonizar el planeta rojo. “Tanto insistí que mi padre terminó anotándome en un Space Camps” o campamentos espaciales organizados por la NASA, contó Carson a una audiencia interesada. 

De a poco una idea alocada de la infancia fue tomando forma y sobre todo realidad. A su vez la joven de 18 años supo canalizar sus convicciones a base de esfuerzo y sacrificio. Y su familia sabe que llegará el día en que tenga que partir (hacia el espacio).

  La entusiasta  joven se prepara para ir a Marte.

Alyssa asumió con mucho compromiso el nuevo trabajo de conferencista internacional,  a su ya arduo entrenamiento como astronauta, que no solo la divierte porque conoce nuevos lugares del mundo (del planeta Tierra) sino que también se propuso inspirar a los jóvenes a que no abandonen sus sueños, sino que no deben dudar en realizarlos.

“Tenemos que contar lo que soñamos”, remarcó Alyssa que a lo largo de su corta vida habla cuatro idiomas: inglés (su lengua nativa), chino, francés y español.

El pasado  miércoles en el barrio de Parque Patricios, en las oficinas de la consultora Accenture, Alyssa resultó ser la oradora perfecta. Imposible no lograr empatía con ella y que no se convierta en una fuente inagotable de  admiración. “Desde (que tuve claro que quería viajar a Marte) no dejé de buscar libros y videos sobre Marte”, detalló la joven.

Desde que entré a la NASA pasé por muchas y diversas prácticas y horas de estudio. Además Carson planea entrar al reconocido MIT (Instituto Tecnológico de Massachussets) con el objetivo de graduarse como astrobióloga.

Carson  en las afueras de la NASA.

Alyssa fue la primera persona en completar el NASA Passport Program, cuando a los 12 años acudió al último de los 14 centros para visitantes, y obtuvo el premio Right Stuff Award.

Para poner en perspectiva la enorme misión que Alyssa quiere concretar, el ingeniero argentino Miguel San Martín, investigador de la NASA, reveló que aterrizar en Marte es mil veces más difícil que poner un hombre en la Luna.

  Ese planeta  queda más lejos y  porque al astronauta hay que exponerlo a la radiación, se llega a altas velocidades y después para despegar de Marte, que tiene una gravedad mucho más alta, se necesita un cohete más grande.

Una charla de instrucción junto a sus compañeras.

“Lograr todos esos pasos será muy difícil. Hoy no sabemos cómo podríamos hacerlo. Para llegar a la Luna necesitamos dos Saturno 5 para que dos pibes pongan una banderita, pero para Marte vamos a necesitar como cinco Saturno 5 para despegar”, indicó San Martín.

El emprendimiento Mars One, un proyecto privado que prepara el sueño, y el financiamiento de la colonización marciana, es casi una obsesión para Alyssa. 

Ya se conoció la estimación de que el desembolso del primer vuelo al planeta rojo oscilará en torno a los seis mil millones de dólares. La intención es luego enviar más astronautas cada dos años con un costo de cuatro mil millones de dólares.

“La NASA está construyendo un cohete tipo Saturno 5, de ese tamaño, y una cápsula tipo Apolo pero más grande para poder aventurarnos nuevamente fuera de la órbita terrestre. Deberían quedarse uno o dos años esperando que los planetas se alineen para emprender el retorno”, agregó San Martín.

Carson entrena en el Centro Marshall de Vuelos Espaciales varias horas por día, y de lunes a lunes. Y visita los campamentos formativos de la NASA y  realiza experimentos y prácticas con elementos de robótica y aviación.

Su perseverancia y la convicción por sus sueños fueron el gran motor hasta hoy. Sin embargo, Alyssa no apunta su abanico de intereses solo en Marte, también planea entrar al MIT (Instituto Tecnológico de Massachussets) para graduarse como astrobióloga. Para muchos llegar a Marte sigue siendo un imposible, sin embargo, en su charla Carson resaltó “Es posible que en 2030 haya humanos haciendo investigaciones en Marte y en el futuro podría vivir gente allí”, relató.

 

El sueño de ir al planeta rojo nació con una inquietud de niña

Alyssa Carsson cuenta que  todo comenzó como un sueño alrededor de los tres años, después de ver un dibujo animado sobre unos amigos que deciden ser astronautas y viajaban a Marte.

 En una entrevista con Infobae señala que entonces le preguntó a su  papá si eso era posible y él  dijo que nadie había podido llegar todavía a ese planeta, pero que era muy posible que su  generación sí lo lograra. En ese momento se le despertó la pasión por el espacio y sobre todo por el planeta rojo. “Sí, cuando yo le dije a mi papá a los tres años que yo quería ir al espacio, ir a Marte, ni yo ni él nos imaginábamos que a mis 18 iba a estar trabajando para este sueño. Pero me dijo una cosa muy importante: ‘es algo que tú querías hacer, y que puedes hacer’. Igualmente al principio él no lo creyó, pero yo comencé a asistir a varios campamentos del espacio que se hacen en EEUU y se fue convenciendo de que sería posible. Él me apoya mucho”, señala la joven.

Añade que se mira  2030, porque  ese año se va a contar con  un cohete, una cápsula y astronautas que estén preparados para una hazaña tan grande.

 

 

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