Negocios de la mañana y estrategias para enfrentar el frío de La Paz

Las temperaturas llegan a bajo cero, pero los paceños no paran, sobre todo en la calle de las mañaneras. Chompa sobre chompa, mates “poderosos”, una sopita caliente, maneras de enfrentar el crudo invierno.
miércoles, 19 de junio de 2019 · 00:04

Aldo Peralta  /  La Paz

María tiene más de 40 años. Reacia, prefiere no dar su apellido. Está vestida de pies a cabeza con prendas confeccionadas con tela polar. En la cabeza lleva un gorro tejido en lana matizada de colores guindo y rosa, y está envuelta –desde la cintura hasta casi los pies– con una manta, también polar, con la intención seguramente de enfrentar el intenso frío de las primeras horas  de la mañana en la ciudad de La Paz, unos dos grados bajo cero, aproximadamente. 

Vive en la ciudad de El Alto, desde ahí se traslada cada día hasta al corazón comercial paceño para vender sus productos, en su puesto de la calle Illampu, casi esquina Graneros. Es su rutina de “lunes a lunes”, “para generar ingresos”, dice. “Salgo desde las 6:00  de la mañana hasta las 9:20 o 9:30. Después ya estamos recogiendo (el puesto de venta)”, cuenta.

Nilton  prepara sus “brebajes”  para los madrugadores de la Illampu.

Ese el horario en el que las mañaneras pueden vender sus  productos. En esta época del año, cuando las temperaturas descienden bajo cero en la sede de Gobierno, ofertan en su gran mayoría ropa muy abrigada, tejida en lana o confeccionada con polar u otros géneros. 

El puesto de venta de María es improvisado, sobre la acera, y ocupa un 1,5 metros, aproximadamente, espacio en el que apila las chamarras que confecciona. Aprovecha el pedazo de pared de la casa sobre cuya acera está instalada para usarla como escaparate para sus prendas. A su lado otras mujeres tienen prendas similares a las de ella.

La mañaneras  usan las paredes para exponer sus prendas.

“El sector Illampu es de artesanías, nosotras somos artesanas. Elaboramos nuestra propia producción nacional. Yo quisiera que la gente venga aquí a comprarnos, porque nosotros hacemos, tenemos mano de obra”, expresa la mujer. 

Asegura que sus prendas son de mejor calidad que las “coreanas o chinas”, que ya ganaron espacio en este lugar que era conocido por concentrar productos nacionales. Afirma que la mejor garantía es que ella las usa para protegerse del frío. 

Pero no sólo se encuentra ropa abrigada en el centro de las mañaneras. Otros hombres y mujeres identificaron otros tipos de negocios que se complementan con los que existen, por ejemplo la venta de bebidas y comida caliente para ayudar a soportar el clima gélido,  a las vendedoras y a los compradores, que llegan por centenas, cada día.

Cristina sirviendo  uno de sus platos, al comenzar la mañana.

Cerca de la plaza Eguino, a unos pasos del puesto de María, una especie de carretilla cargada de bidones, una olla,  vasos y bombillas llama la atención. Cuando alguien se acerca, un muchacho destapa la olla  y saca una infusión humeante y la vacía en un vaso. Es Nilton, tiene 28 años, y su negocio en el mercado de las mañaneras es la venta de mates. Él llama a sus infusiones “plantas medicinales”. 

El frío lo tiene envuelto en una chompa de lana y una gruesa chamarra de polar. “Yo para el frío, cuando salgo, tomo primero un matecito con energizante, como la algarrobina, antes de la venta. Y más en este tiempo que está haciendo tanto frío”, dice a manera de promocionar sus mates,

 “En realidad, preparo (los mates) desde las 4:00 de la mañana, comienzo preparando las hierbas. Y estoy listo para salir a las 5:40 de la mañana. Trabajo acá en la Illampu desde hace dos años, brindándoles a las señoras qué tomar”,  dice.

La Illampu  e inmediaciones se llenan de compradores  día a día.

Asegura que las bebidas de mayor demanda en la mañana son el mate de sábila con extracto de linaza, chía y el  agua de cebada que –afirma– es buena para los riñones,  la gastritis y la vesícula. También ofrece a su clientela un preparado  con “vitaminas y energizantes”, que llevan polen, maca, algarrobina y extracto de la planta uña de gato.

Su quiosco móvil se asemeja a una botica antigua porque Nilton, además de bebidas calientes,  también tiene preparados medicinales, logrados con mezclas de plantas como la chancapiedra, sangre de grado, alcachofa y la planta hercampuri, entre otros. Garantiza que sus infusiones son “beneficiosas para el organismo”. 

“La alcachofa es buena para el hígado, para la vesícula, para bilis y es un desinflamante de los riñones. También la uña de gato y la chancapiedra. Para la gastritis es bueno la sangre de grado mezclado con uña de gato. Para el resfrío traigo eucalipto, polen de abeja; para la tos traigo jengibre. El costo es a partir de los dos bolivianos. Hay mates de tres y hasta cinco bolivianos”, añade.

Las prendas  de polar,  las más cotizadas.

Una de las calles paralelas a la avenida Illampu, es la calle Melchor Jiménez, una vía prácticamente peatonal que, como pocas calles de La Paz, aún está adoquinada. Su ingreso ha sido tomado por mujeres que desde la madrugada arman una especie de trinchera con ollas gigantes en las que preparan unas suculentas sopas calientes y otros platillos íconos de la gastronomía popular paceña. Aseguran que son los platillos más buscados por  los madrugadores para enfrentar el crudo invierno paceño.

“Para el frío hay caldito de pollo, de papa, de res, de panza y cabeza. En esta calle hay de todo. También vendemos falso conejo, saice, sajta, thimpu, panza y cordero. Tenemos clientela que desde temprano viene”, asegura Cristina, otra casera bien abrigada.

Su jornada comienza en la madrugada y toda su familia trabaja con ella. “Empezamos a cocinar desde las 3:00 de la mañana, a las 6:30 ya estoy aquí, y a las 7:00 ya estamos instalados (…). Trabajo con mi esposo, con mi sobrino, y mi sobrina también viene. Hasta las 12:00 del mediodía estamos”, dice Cristina.

La mujer, quien  viene desde la ciudad de El Alto, asegura que trabajar desde la madrugada le cobra factura a su salud. “En este tiempo el frío es fuerte, entonces nos abrigamos, pero cuando llega el sol nos estamos sacando la chompa”, comenta. 

Por eso ella y su familia toman sus recaudos. Para prevenir el resfrío, por ejemplo, se toman un mate especial de eucalipto con miel de abeja. Es una costumbre que aplican cada mañana, antes de salir a vender. “Siempre estamos tomando eso para que la gripe no nos agarre. Y también tomamos jugo de naranja, que está barato. Hay gente que está rondando, que vende jugos para combatir el frío, porque el resfrío está fuerte”, revela.

Su puesto de comida está lleno. Seguro que, como casi siempre, terminará los casi 120 platos que prepara. Pero su jornada no termina ahí. De regreso en su casa tiene que lavar las ollas, las servilletas de tela que usó.  “Y hay que comenzar a preparar para la comida de mañana, tenemos que comenzar a pelar la papa”, afirma.

“No hay de otra, tenemos que trabajar. Marido y mujer luchamos para sostener la familia, nuestros hijos todavía están estudiando y para apoyar a ellos estamos luchando día a día”, añade la mujer, una de las muchas mañaneras y mañaneros anónimos que todos los días, en la madrugada, llegan a la calle Illampu e inmediaciones para atender sus negocios, echando de mano de una o más estrategias para enfrentar el crudo invierno paceño.
 

 

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