La gruta de los Jabalíes salvajes se convirtió en atracción turística

El año pasado un equipo de fútbol juvenil con ese nombre quedó atrapado 18 días en la gruta de Tham Luang. En ocho meses ese lugar recibió a 1,3 millones de turistas.
sábado, 22 de junio de 2019 · 00:04

AFP / Mae Sai, Tailandia

Sumalee deposita flores blancas y se inclina ante la estatua de Saman Kunan. Este submarinista murió durante el espectacular rescate de jóvenes futbolistas y su entrenador, atrapados hace un año en una gruta inundada en Tailandia, convertida hoy en gran atracción turística.

Una frondosa vegetación verde rodea el camino hacia la gruta de Tham Luang.

“Tenía que estar aquí, para rendirle homenaje”, dice esta enfermera, llegada con sus dos hijos desde Chiang Mai, a más de 250 kilómetros de distancia.

“Es un héroe para todo un país. Salvó a nuestros jóvenes”, los doce adolescentes del equipo de fútbol los Jabalíes salvajes, atrapados durante más de dos semanas en esta gruta inundada, en plena temporada del monzón.

Al ingreso a la gruta se observa un mapa para guiar a turistas.

 Los jóvenes deportistas participaban en una excursión de un día a las cuevas el 23 de junio de 2018, cuando las lluvias inundaron el complejo a través de vías fluviales subterráneas.

Antes de la operación internacional de rescate que movilizó día y noche a centenares de personas y mantuvo en tensa expectativa a millones en todo el mundo, este lugar, en el corazón de una zona montañosa del norte del país, era un sitio tranquilo, lejos de los circuitos turísticos.

La gruta de Tham Luang acogía a 5.000 visitantes por año antes de lo ocurrido con los Jabalíes salvajes, según Kawee Prasomphol, responsable del lugar.

Un turista saca una fotografía con su celular al equipo de fútbol.

Este año, “de octubre a abril hemos recibido a 1,3 millones de turistas” tailandeses pero también extranjeros, con más a veces de hasta 25.000 personas por día durante el feriado del fin de año, se felicita. Las autoridades esperan convertirlo en un importante centro turístico de la región.

Cerca de la estatua de Saman Kunan y de la entrada de la gruta, un centro de información ha abierto sus puertas. Alberga una gigantesca pintura, titulada Los héroes, que representa a los niños, entonces de 11 a 16 años, en medio de los socorristas, bajo la mirada sonriente del primer ministro, Prayut Chan-O-Cha.

Estatua   de Saman Kunan, el submarinista que murió en el rescate.

Ahí se vende de todo: camisetas a siete euros, piness, carteles, llaveros, todo en torno a la historia de los Jabalíes salvajes.

Y unas 250 tienditas han proliferado en el camino que conduce al lugar, proponiendo comida, ropa y recuerdos, entre otros.

La montaña que alberga la gruta, llamada La mujer dormida, debido a su forma alargada, es reputada por albergar espíritus. Desde el exitoso rescate de los jóvenes, se ha convertido en sinónimo de buena suerte, por lo que ahí se han instalado numerosos vendedores de lotería, muy popular en Tailandia.

Una vista general del lugar donde se  erigió la estatua en honor  al rescatista de los deportistas.

“Puedo vender hasta 4.000 billetes de lotería por mes” se felicita Kraingkrai, uno de los vendedores que llegó primero.

Sin embargo, desde el inicio de la temporada de lluvias, en mayo, el flujo de turistas hacia el lugar ha disminuido.

Phitsawphong gestiona las camionetas que se turnan para llevar a los visitantes desde el parking hasta la entrada de la gruta, y se declara ante el futuro muy optimista. El turismo “crea trabajo para los locales. Antes los agricultores de la zona tenían que pedir créditos para comprar fertilizante”, sostiene.

Niños cabalgan un caballo con ayuda de un guía en las cercanías de la gruta turística.

Los habitantes locales esperan la reapertura de la gruta, como muy pronto en 2020, y que los numerosos acontecimientos previstos en torno a la “aventura de los Jabalíes salvajes”, especialmente una superproducción de Netflix, permita atraer a más visitantes.

Y las autoridades ven a lo grande. El Gobierno ha destinado 50 millones de bahts, la moneda del país  (1,5 millones de euros) para desarrollar el lugar y sus alrededores, según Kawee Prasomphol, responsable del sitio.

A pocos kilómetros de Tham Luang se prevé construir un centro comercial, restaurantes, hoteles y varios campings.

“Es normal que la gente intente ganar dinero. Pero es importante que el sitio conserve un cierto aspecto espiritual. Porque aquí se ha producido un milagro con esos niños”, indica  Cheong, un turista que llegó desde  Singapur para conocer el lugar.
 

Pobreza y fama

  • Suceso Un equipo de fútbol de chicos pobres y apátridas entró en unas cuevas de Tailandia hace un año para una visita con su entrenador.
  • Rescate Los deportistas Salieron 18 días después, aclamados mundialmente, cortejados por productores cinematográficos, escritores y presentadores de televisión ansiosos por monopolizar la extraordinaria historia de su rescate.
  • Deportistas La mayoría de los 12 “jabalíes”, como se conocía al equipo, aún viven en la pobre ciudad norteña de Mae Sai, que en su día fue un somnoliento remanso pero que ahora está inundada de turistas haciéndose selfis.
  •  Pasión Siguen jugando fútbol y su  entrenador, que los llevó a las cuevas de Tham Luang, sigue preparándoles.