Hormigón Armado, 14 años imprimiendo apoyo a los lustrabotas

Este programa, que depende de la Fundación Arte y Culturas Bolivianas, arrancó en 2005 para apoyar a los “lustras”.
miércoles, 26 de junio de 2019 · 00:04

Maite Lemus /  Brújula Digital 

Yovanni tiene 17 años y vende el periódico Hormigón Armado en la calle 21 de Calacoto. Es un lustracalzados, como le gusta decir a él, que trabaja hace cuatro años en la calle más importante de la  zona Sur de La Paz. Sin quitarse el pasamontañas, que caracteriza a la mayoría de los jóvenes que trabajan como él,  dice que quisiera estudiar para ser panadero. “No toda mi vida voy a estar haciendo lo mismo”, asegura. No es para menos, gana “lo mínimo” para poder vivir.

Cada dos meses le toca vender los ejemplares de Hormigón Armado y gana cuatro bolivianos por cada periódico. “Es una gran ayuda”, dice. “Cuando nos toca vender, ganamos más”, añade.

Hormigón Armado es más que un impreso, es  un programa que depende de la Fundación Arte y Culturas Bolivianas y arrancó en 2005. Los protagonistas del periódico son los mismos lustrabotas, limpiaparabrisas y vendedores de dulces. Al inicio el rotativo comenzó a ser vendido por 25 o 30 lustrabotas, hoy lo distribuyen unos 60.

Los ejemplares se publican cada dos meses, con un tiraje de 5.000 ejemplares y a un costo de cinco bolivianos. Hace poco se vendió el número 73. 

En un inicio, el programa Hormigón Armado repartía de manera gratuita los periódicos y los lustrabotas y demás jóvenes que los vendían se quedaban con las ganancias, pero 2014 pagan un boliviano por cada ejemplar  a la organización, para solventar los gastos de imprenta. El periódico se autosustenta con espacios publicitarios, contratados por empresas e instituciones solidarias.

Magdanela Chambilla, trabajadora social de Hormigón Armado, señala que la venta de los ejemplares beneficia directamente a quien lo vende, lo que le ayuda a generar ingresos para ayudar a su familia y costear algunos gastos.

Los jóvenes también venden postales con fotografías de lustrabotas, mostrando la labor que realizan.  “El objetivo de este proyecto es apoyar económicamente a esta población y así puedan tener una forma de generar ingresos”, dice Chambilla.

Además,  asisten a talleres sobre distintos temas, como por ejemplo sexualidad y otros temas sobre los cuales precisan  información. Chambilla comenta que a partir de 2010 surgieron cuatro proyectos adicionales al del periódico. Uno de éstos es el de los tours dirigidos por los lustrabotas. En estos paseos, dirigidos a los turistas, los jóvenes, además de dar información sobre la ciudad, van contando su historia de vida a los visitantes.

La trabajadora social indica que otro de los proyectos es la producción de galletas, orientado a  madres jóvenes que trabajan en la calle. A partir de 2015, Save the Children estableció una alianza en el programa Hormigón Armado y la Empresa Boliviana de Alimentos y Derivados.  También se cuenta con el apoyo económico para que estos jóvenes estudien carreras a nivel técnico superior. A esa causa se sumaron varios, dice la profesional.

Otro de los componentes del Hormigón  Armado está basado en el apoyo escolar, dirigido sobre todo a los hijos de los trabajadores informales, entre niños y adolescentes, para aportar a su desarrollo y crecimiento educativo.

Magdalena Chambilla señala que con los proyectos se benefician alrededor de 100 personas, lo que se logró debido a que Hormigón Armado “ha generado reconocimiento en La Paz”. 

¿Por qué el pasamontañas?, se le pregunta a la trabajadora social. “Los lustrabotas lo utilizan por un tema de discriminación hacia ellos”, responde.
 

  El periódico  circula en la ciudad de La Paz  distribuido por los lustrabotas desde 2005. Al principio lo comercializaban unos 30 jóvenes, hoy son más de 60.
 

 

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