Busch y la efímera existencia del partido orientalista en Bolivia

En 1939, algunos diputados y senadores de Santa Cruz y Beni fundaron el Partido Socialista Oriental. El nuevo frente convocó al entonces presidente de Bolivia, quien condenó el regionalismo del PSO desde el inicio.
sábado, 27 de julio de 2019 · 00:04

Grecia América Gonzales O.  / La Paz

Ocho meses antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial  (1939-1945) y tras la aprobación de la primera Constitución Social en Bolivia (1938), ocho diputados y tres senadores de Santa Cruz y Beni crearon el Partido Socialista Oriental (PSO), el 19 de enero de 1939.

 Ese hecho fue calificado de “racista” y “regionalista”. Luego,  sus impulsores convocaron al presidente Germán Busch a ser parte de ese proyecto. Pero, él no aceptó. Al contrario: lo combatió.

La vida de ese partido no duró ni un mes. Empero, su aparición generó gran polémica, debido a que en su programa político se pretendió, centralmente, “proclamar la intangibilidad del territorio Oriental”, “aceptar como principio básico la integridad de cada uno de los departamentos orientales, dejando establecida su identidad histórica y racial”, y “sostener el principio de la defensa de su raza”.

Los organizadores del PSO –también conocido como Partido Orientalista– fueron los diputados José Antelo, Francisco Hurtado, Mario Ortiz, Agustín Landívar, Sixto Montero, Facundo Flores, Jesús Rioja, Gonzalo Suárez e Ismael Zuazo y los senadores Germán Chávez, Napoleón Solares y Sócrates Parada. Antes de ser posesionados en el Congreso, ellos representaron al bloque Oriental en la Asamblea Constituyente (1938).

El origen y la Guerra del Chaco 

Al culminar la Guerra del Chaco, el discurso liberal fue deslegitimado por la población. Ese régimen que había manejado los hilos del poder en el país, durante más de tres décadas, fue destronado por la rebelión popular de mayo de 1936. Después de la renuncia del presidente José Luis Tejada Sorzano, asumieron el gobierno los nacionalistas militares (1936-1939).

En ese contexto de “reconstrucción nacional” surgieron nuevas organizaciones sindicales, sociales y estatales. Asimismo, en ese proceso, se crearon seis agrupaciones políticas que iban a marcar a fuego la historia del país: el Partido Obrero Revolucionario (1935), el Partido de Centro (1936), la Falange Socialista Boliviana (1937), el Partido Oriental Socialista (1939), el Partido de Izquierda Revolucionario (1940) y  el Movimiento Nacionalista Revolucionario (1941).

Sin embargo, el liberalismo no dejó de bregar por regresar a la silla presidencial. Fue así que esa corriente reapareció en el seno de algunos de los partidos políticos conformados en la posguerra, como el Partido de Centro y el Partido Orientalista.

La invitación al Presidente

A 13 días de fundado el PSO, los senadores Chávez y Solares y los diputados Antelo, Rioja y Hurtado enviaron una misiva de invitación al presidente Busch, nacido en esa región, que fue destacada por el periódico La Razón, el 10 de febrero de 1939.

En la parte central de la carta se planteó lo siguiente: “Conocedores de sus sentimientos cívicos por concordancia a sesiones realizadas en la pasada Convención Nacional, le invitamos a incorporarse a este movimiento político, en el cual estimamos radican éxitos anhelados en bien de nuestros pueblos (…). Esperamos respuesta en Trinidad, donde efectuaremos solemne asamblea el día 9”.

La respuesta de Busch, anexada en esa misma publicación, fue tajante: “Como patriota, como militar y como gobernante, no concibo más tendencia política que la que comience por proclamar la integridad de la patria, como unidad indivisible y solidaria-histórica, geográfica y racialmente, y tenga por finalidad la unión de los bolivianos para trabajar (…). Toda otra modalidad, que ignore o desconozca esos principios elementales de moral cívica me parecerá siempre lesiva a los superiores intereses de la nación, y la combatiré, donde quiera que la encuentre, con el apasionamiento y la fuerza que me dan mi sinceridad y mi fervor patriótico”.

 “Atentatorios a la integridad”

Pero eso no terminó ahí. En la misma línea del Primer Mandatario, varias instituciones sociales y culturales, centros regionales, organizaciones sindicales, excombatientes y periodistas expresaron también su rechazo a la creación del PSO.

Diputados cochabambinos condenaron los términos del manifiesto de los Orientalistas “por atentatorios a la integridad del Estado boliviano”, publicó La Calle del 10 de febrero.

En La Razón del 11 de ese mes, el alcalde de Santa Cruz, a través de una nota al Presidente, manifestó que “se condena la desatinada empresa como a los fundadores del partido tan inconsulto, asegurando de antemano su absoluto fracaso”.

En esa misma edición, representantes del Centro Cultural Moxos de Beni afirmaron estar al margen del PSO por “considerar que surgió ingratamente bajo una presión francamente regionalista”.

Expulsión del parlamento

Cuando aún no se habían enfriado los fusiles de la Guerra del Chaco, la Asociación de Oficiales de Reserva protestó. Emitió una resolución que exigió “la expulsión del parlamento de aquellos representantes nacionales traidores, quienes tan vergonzosamente comprometen la dignidad del país”. 

Advirtieron que “sabrán mantener la soberanía y la unidad de la patria con las armas en la mano, castigando severamente a los que intenten atentar contra los sagrados principios de la patria”, informó La Razón, el 12 de febrero.

En ese mismo matutino, la logia “Estrella de Hierro censuró enérgicamente la formación antipatriótica del Partido Oriental”.

De acuerdo a La Razón del 14 de febrero, el pueblo de Riberalta demandó “la expulsión del congreso de los fundadores del PSO”. Luego, en contra de ese proyecto regional, fundaron el Centro de Acción Patriótica.

Hombres  del  regimiento Lanza.  Busch es el cuarto desde la izquierda.
Foto:  Archivo  Pablo Michel reproducido en Dos Disparos al Amanecer, de Robert Brockmann

 Intimidación y “traidores”

No obstante, ese conjunto de protestas no intimidó a los dirigentes del Partido Orientalista. En ese marco, declararon que mantendrán su “voluntad incontrarrestable” para organizar y poner en “actividad inmediata” el partido por encima de cualquier dificultad.

“Quienes se aparten de las tendencias sustentadas serán vistos como traidores a los grandes destinos de su raza”, señalaron en La Calle, el 14 de febrero.

A menos de un mes de nacido el PSO, el jefe de Estado decidió poner punto final a la “maniobra antinacionalista”, informó La Calle del 15 de febrero.

“Cumplí un deber de amigo y de coterráneo, en mi respuesta del 10, al mostrarles el grave error en que incurrían con su propósito de fundar un partido regionalista que constituye un atentado contra la unidad nacional y al pedirles que ustedes mismos enmendaran su error. Si persisten, como me lo anuncian, en ese atentado, cumpliré también serena y resueltamente mi deber de primer magistrado de Bolivia”, advirtió Busch.

Repudio y demandas

La condena al Partido Orientalista fue espontánea. Hasta el Partido Liberal, reunido el 15 de febrero, emitió un voto resolutivo a favor del Gobierno. De acuerdo a El Diario del 16 de febrero, esa organización resolvió “repudiar todo propósito que tienda a destruir la unidad nacional”.

En esa publicación, el sector de los ferroviarios exigió igualmente “sanciones enérgicas” contra el PSO.

Por el mismo medio escrito se pronunció el pueblo orureño, entre ellos los representantes de la Federación Obrera Sindical, las juntas de vecinos, las sociedades mutualistas, la Federación de Estudiantes, las agrupaciones culturales, los periodistas y los obreros en general: “Todos ellos hicieron protesta unánime y vehemente contra los elementos disociadores de la nacionalidad que al amparo del capitalismo proclaman la intangibilidad del territorio oriental y sostienen el principio de la raza”.

Se sumaron a esa corriente de opinión Riberalta y Tarija con un “voto de rechazo” al PSO, según informó El País del 17 de febrero.

Busch  se opuso a la fundación del Partido Orientalista.
Foto:Periódico La Calle, 1936.

El desenlace

Frente a esa realidad, el Partido Orientalista dio un paso atrás. La Calle, el 18 de febrero, publicó un comunicado oficial de esa agrupación: “Hemos fundado el partido para estimular el progreso de los departamentos de Santa Cruz, Beni y Pando, que languidecen por el abandono en que, durante 112 años, todos los gobiernos los tuvieron, hasta el advenimiento a la presidencia del teniente coronel Busch”.

Aclararon que al fundar el Partido Oriental Socialista “no alentaron jamás el propósito de rebelarse” contra la unidad nacional: “Jamás concebimos la idea de introducir recelos, desconfianzas ni suspicacias dentro de la familia boliviana”. 

“Acatando la orden del excelentísimo señor Presidente, contenida en el telegrama que nos dirigió a Santa Cruz, el día 14 último, nos abstenemos de ejercitar los derechos que dejamos expuestos”, concluyeron.

Por medio de ese documento se extinguió el Partido Orientalista. Sin embargo, tres años después, con la elaboración del “Plan Bohan” (1942) se proyectó el desarrollo del oriente boliviano. Con eso, al parecer, el sueño progresista del PSO se hizo realidad. En 1952, el Movimiento Nacionalista Revolucionario aplicó ese proyecto económico. Hoy, Santa Cruz es la capital empresarial y productiva más importante del país.

El contenido de esta investigación es de responsabilidad de la autora Grecia América Gonzales O. Ella  es 
comunicadora social.

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