Ashtanga Yoga, un refugio para la quietud

Gustavo Diez de Medina, profesor de Ashtanga Yoga en la tradición Mysore, asevera que uno de los caminos para acceder a la tan calma mental es a través del control de la respiración.
miércoles, 31 de julio de 2019 · 00:04

María Ortiz  / La Paz

El estar en calma es la mayor lección que le ha enseñado la práctica de yoga a Gustavo Diez de Medina, fundador de la primera Escuela de Ashtanga Yoga en el estilo tradicional Mysore en La Paz, Bolivia. Según cuenta, el tan anhelado estado de quietud mental se cobija en la disciplina, la perseverancia y la paciencia dedicadas a cultivar un cuerpo saludable. Es ahí, en nuestro gran templo, donde se refugia la paz.

“El yoga tiene muchos beneficios. Genera un cuerpo fuerte, ligero lo que se traduce en un cuerpo sano. La práctica de yoga tiene un impacto directo sobre el sistema nervioso y endocrino, purifica de los órganos internos, restablece el equilibrio en todos nuestros sistemas, lo que genera un estado de salud óptimo. Esto luego se traduce en un estado de quietud o paz mental”, explica Gustavo.

Con su conquista del mundo, esta práctica milenaria se ha alejado en muchos casos de la tradición India para acercarse más a la gimnasia sofisticada. Pero más allá de la popularización de las posturas, el yoga es una filosofía, es una forma de vida que combina cuerpo y mente.

“Si la aprendes correctamente te puede llevar a un estado de conciencia o un estado de yoga”, explica el profesor en alusión a esa quietud, esa paz mental a la que es posible acceder empleando la materia tangible del ser: el cuerpo físico.

Gustavo Diez (der.)  y Sharat Jois, nieto del gran maestro del Ashtanga Yoga.

La práctica de la observación

Popularizado en el siglo XX a través de Pattabhi Jois, discípulo de Krishnamacharya, el Ashtanga Yoga se caracteriza por el sistema de vinyasa. Éste consiste en la sincronización de movimientos y respiración que convierte a una secuencia fija de asanas (posturas) en un método dinámico, donde cada una de las posiciones es entrelazada en este flujo constante de respiración y movimiento. 

En el Ashtanga Yoga estilo Mysore se guía al principiante poco a poco. A cada uno se le enseña según su estado físico y psicológico, generando de esta manera un practica sólida, segura. Una sala llena de practicantes realizando su autopractica al ritmo de su respirarión, el calor generado por el movimiento y las indicaciones que el profesor da a cada practicante que las necesite, es el ambiente de una Shalá (Escuela de Yoga) Ashtanga estilo Mysore. De esta manera, el discípulo aprende a cultivar la disciplina, la perseverancia y la paciencia, cualidades imprescindibles para acceder, a través del cuerpo, a la mente.

La práctica de este método se realiza seis días a la semana, descansando uno y los días de luna llena y luna nueva, como parte de la practica de observación. Los primeros cinco días son práctica estilo Mysore, caracterizada por ser una práctica individual en grupo. El alumno tiene un lapso de tiempo para llegar y realizar su autopráctica. El sexto día está reservado para la práctica guiada, que Gustavo la imparte normalmente los domingos. Esta práctica está dirigida a personas que conocen la serie de movimientos de una clase, en esta el instructor marca el ritmo respiratorio desde el inicio: vinyasa a vinyasa, postura a postura.

Ashtanga Yoga  se caracteriza por la sincronización de movimientos y respiración.

 

 

La práctica  de yoga genera un cuerpo fuerte, ligero y saludable.
Fotos: Freddy Barragán / Página Siete

Respirar conciencia

El Ashtanga Yoga es un método que busca potenciar el bienestar corporal, mental y emocional; la conexión con uno mismo; desintoxicar el cuerpo y la mente; aprender a estar presentes y más conscientes de nuestra esencia y nuestro entorno. Es un método que trabaja en todos los planos del ser hasta llegar a lo más insondable de la conciencia.

Cuando el practicante empieza a sincronizar las vinyasa y las va cultivando con liviandad, armonía, amor y entrega, automáticamente trasciende la conciencia ordinaria y su mente entra en un estado meditativo. El arte de fluir al ritmo de la respiración es un camino que conduce a la esencia de uno mismo.

“Esta práctica se ha popularizado bastante porque el cuerpo llega a hacer maravillas, se vuelve como un cuerpo de circo, pero en sí no es un objetivo. El propósito es el control de la respiración a través de todo eso”, concluye Diez.

 Adoptar el yoga como una filosofía de vida

El primer contacto de Gustavo Diez de Medina con el yoga se remonta a 16 años atrás, cuando él aún estaba en la universidad. Varios años más tarde tuvo un profesor de hatha yoga acá en Bolivia, Ángel Ocampo, de cuya mano aprendió durante una larga época.

“Él me incitó por este camino del hatha yoga, o del yoga físico”, recuerda.

Pero fue hace siete años, en Buenos Aires, donde descubrió el Ashtanga Yoga en la tradición Mysore y fue ahí donde se dio cuenta que ese era su método.

“Ahí, en Buenos Aires, lo encontré. No sé si yo lo elegí o él me eligió a mí, simplemente estaba ahí”, cuenta. “Una amiga me enseñó los saludos al sol dentro del sistema vinyasa y ahí realmente sentí un chorro de energía súper poderosa”, continúa.

De ahí regresó a Bolivia, fundó el Ashtanga Yoga Mysore Style, la primera Escuela en Bolivia dentro de esta tradición. 

Considera a Pablo Pirillo su maestro, quien actualmente está en Argentina. Recientemente ha estado con Sharath Jois, director del Instituto de Yoga Shri K. Pattabhi Jois Ashtanga, y nieto del gran maestro que lleva el nombre de la institución.
 

Información  adicional

  • Lugar El instructor de Ashtanga Yoga Gonzalo Diez imparte clases en el estudio Ashtanga Yoga-Mysore Style en la calle  28 de Los Pinos, sobre la avenida José Aguirre Achá.
  • Horarios  Las clases de Ashtanga Yoga estilo Mysore son de domingo a viernes, de 7:00 a 10:00. El practicante tiene un margen de tiempo de llegada hasta las 8:45.
  • Contacto Para más información se puede llamar al 70642684.
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