Jeff Glekin, el Embajador con faldas

El diplomático representa al Reino Unido en Bolivia, donde aplica la estrategia de la gastrodiplomacia y está empeñado en tres objetivos.
domingo, 11 de agosto de 2019 · 00:04

Ivone Juárez  /  La Paz

 Son las 12:10, Jeff Glekin hace su entrada a la cocina de la residencia de la Embajada Británica, en la zona Sur de la  ciudad de La Paz. Lleva un delantal  que cubre su impecable camisa blanca y su pantalón de terno azul francia. Está  listo para meter al horno el  scottish (pie de carne), un plato  tradicional de invierno de su natal Escocia.

Con ayuda de Aurora, la cocinera de la residencia preparó dos opciones del scottish: uno relleno con carne de res y el otro con riñones, también de vaca. 

“En el campo, en  Escocia, tenemos este tipo de platos para invierno. También tenemos otro plato muy típico que se llama haggis. Es la panza de la oveja que se utiliza como una salchicha, que se rellena con  un estofado con diferentes tipos de carne: hígado, corazón, riñón. Es un plato campesino, somos campesinos”, explica mientras da los últimos toques al scottish, antes de meterlo al horno.

Está en misión diplomática en Bolivia desde hace seis meses  en representación del Reino Unido (Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda del Norte) y ya investigó mucho sobre la gastronomía boliviana. Descubrió algunas curiosidades. Por ejemplo, que en el árbol genealógico del chuflay se puede encontrar el gin  tonic inglés y en el de la salteña  unas   empanadas del poblado de Cornualles. ¿Cómo puede ser esto? “Inglaterra construyó ferrocarriles en Bolivia”, responde el diplomático de 40 años que aplica la estrategia de la gastrodiplomacia  y al que se puede  seguir a través de Instagram, en su cuenta  Thegastrodiplomat. 

   “Los británicos trabajaban en Bolivia y querían el gin tonic, pero no había gin y comenzaron a usar el singani con ginger ale. El nombre original del  chuflay  fue el shortfly, supuestamente, puede ser un mito urbano”, añade con un claro toque diplomático. 

“Hay muchas similitudes entre la comida boliviana y la británica”, continúa el “Embajador con faldas”, como él mismo se denomina porque en ocasiones protocolares utiliza el traje típico de su país, cuya prenda más llamativa  es el kilt, una falda a cuadros hecha de lana. 

“Es una forma de representar a mi país de manera que me conecte con la gente de Bolivia. Es un traje tradicional muy simbólico y es fácil de recordar e identificar”, explica. “Creo que no hay otro hombre en La Paz con faldas”, bromea. 

Jeff Glekin  nació en Escocia, parte del Reino Unido. Tiene 40 años y está hace seis meses en Bolivia.

Glekin nació en Glasgow, Escocia, pero no pertenece a ningún clan porque sus antepasados llegaron a ese país recién   hace cuatro generaciones; sin embargo, tomó el nombre del clan  McGregor. 

Pese a que salió a los 18 años de Glasgow para estudiar en Japón es muy apegado a su familia.  “Soy judío, no tan religioso, pero siempre recuerdo  la cena tradicional que teníamos todos los viernes, en la noche. Recuerdo las visitas a mis  bisabuelos, el juego de golf con mi papá los partidos de fútbol, patinando con mi mamá”, cuenta.  

Habla y sus dos hijos,  Enzo e Ito, se acercan a él a cada momento. Enzo  porque tiene dificultades con un  game, que lo tiene absorto; la dulce Ito sólo  porque quiere abrazarlo. Llegaron de Colombia para pasar unos días con él. “Enzo juega fútbol para Millonarios, un club de Bogotá. Ahora que está en La Paz está entrenando con  The Strongest. Si mi hijo juega con The Strongest yo puedo apoyar a Bolívar, es una solución diplomática”,  comenta Glekin entre risas.

Los niños son fundamentales para este diplomático, por eso siempre que puede los  incluye en los eventos que organiza con la Embajada del Reino Unido.

¿Por qué atención en los niños?

Creo que  algo  muy importante  para los niños es su memoria. Yo no recuerdo todo lo de mi niñez, pero guardó momentos con mis padres, vacaciones, algunos eventos, cenas en familia. Ahora, como embajador, tengo la oportunidad de hacer cosas que para ellos guarden buenos recuerdos. En nuestro  día nacional hicimos un evento para los niños con la temática de cuentos, como Alicia en el país de las maravillas y de la saga de Harry Potter, y mis hijos estuvieron ahí, me vieron trabajar. Creo que eso es importante para ellos, no verme sólo en casa, como familia, sino  trabajando.

El embajador  Glekin con su madre y sus dos hijos: Ito y Enzo.

¿Por qué esa experiencia?

Porque ellos pueden entrar al mundo adulto, no siempre, pero es bueno que escuchen alguna vez las conversaciones de adultos, sobre política o sobre economía, aunque a veces no  lo entiendan. Hoy compartiremos un almuerzo con ustedes (Página Siete), con mi mamá que llegó recién y mis hijos. Sé que  a momentos no se portarán muy bien, pero es bueno que estén presentes.

¿Su visión de la diplomacia? 

Cuando comencé con mi carrera probablemente tenía el prototipo de que la diplomacia era la organización de fiestas y otros eventos, pero eso no es así;  ahora me interesa el potencial de tener un impacto muy profundo. Como diplomáticos británicos tenemos tres objetivos:  la seguridad del país y del mundo, prevenir conflictos entre países y regiones;  el tema comercial- económico, aumentar el comercio, lo que crea empleo  y prosperidad para ambos países. En el caso de Bolivia, subir las exportaciones, la inversión en infraestructura, en educción y salud; eso tendrá impacto. Estamos trabajando  más en temas comerciales que el año pasado, el Gobierno está abierto. El tercer objetivo que tenemos los diplomáticos británicos  es asistir a los británicos. Para cumplir con esas tareas y ante el avance de la tecnología tenemos que ser más creativos, innovadores y buscar otras oportunidades con el internet y las redes sociales.

Enzo  pide ayuda para seguir con su juego.

En su caso, ¿cuál  es esa innovación en Bolivia y sus objetivos? 

 La gastrodiplomacia, una idea que aprendí de la jefa que tuve en India. Una mujer de 60 años que es muy activa en las redes sociales. Tengo tres objetivos muy fijos: primero, el medioambiente, que tiene que ver con sus bosques y la vida silvestre, hay que protegerlos; segundo, está la educación porque en Bolivia hay mucha demanda de educación internacional; tercero, el tema comercial porque el comercio entre Gran Bretaña y Bolivia es muy bajo y hay oportunidad de subirlo. Bolivia es uno de los países latinoamericanos que más creció en la última década, pero con menor inversión extranjera, y veo que ahí existe la oportunidad de formar alianzas para que ambos países ganen, en temas de infraestructura, minería, corredor bioceánico y el  litio, una oportunidad  grande que tiene que ver con mi prioridad número uno: el medioambiente.  Estamos preparando un evento en septiembre y lanzaremos un proyecto satelital con el BID para medir el nivel del litio. Bolivia quiere más turismo y a través de mis redes sociales estoy tratando de mostrar a los británicos lo que es la comida boliviana, que tiene mucha riqueza, como la quinua o las  frutas y verduras que nunca vimos.  

¿Cómo trabajará con educación?

 A través de las becas al Reino Unido; que éstas lleguen a  jóvenes líderes, quienes   no son siempre los que tienen los recursos económicos. Pienso hacer un programa de dos o tres años para personas especiales, con mucho talento.  Primero tenemos que identificarlos, a través de nuestra red de exbecarios. No es una garantía que los que estén en el programa logren las becas, pero será una experiencia y una capacitación. Uno de los retos más grandes es el inglés. Por eso los becarios son normalmente de los sectores tradicionales. Pero no es imposible aprender inglés, todos los recursos están en línea.

Medioambiente,  ¿en qué se debe actuar?

La deforestación. Bolivia es el quinto país en el mundo con más deforestación, después de Brasil, Indonesia, República del Congo y Colombia. Hay que actuar inmediatamente y trabajar con las comunidades, encontrar formas de que sus economías sean simbióticas con los bosques. El ecoturismo es una oportunidad muy grande. Uno de mis retos es involucrar más a mi Gobierno y lograr más fondos para hacer un programa más grande en Bolivia. Eso lo quiero lanzar el siguiente año. Tenemos un programa en Colombia, donde invertimos más de 200 millones de libras. Trabajamos con el BID y otras ONG. Es algo que podemos aplicar en Bolivia. Este año financiaremos unos proyecto para proteger el oso andino y  la vicuña.

El Embajador  preparando el scottish, plato tradicional de Escocia.

Se acercan las elecciones en Bolivia. Hay incertidumbre, ¿eso afecta las relaciones con el Reino Unido? 

Yo creo que no importa quién gane, seguiremos trabajando con el Gobierno boliviano, hay mucho que hacer, y eso no cambiará. Tenemos muy buenas relaciones con este gobierno, tenemos proyectos y seguiremos. También nosotros tuvimos un cambio: el Brexit.

Ito, prendida  al cuello de su papá embajador.

 

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