La historia de PAT

En su Memoria Profesional, Amalia Pando comparó al canal con un avión accidentado a mediados de 2012.
viernes, 16 de agosto de 2019 · 00:04

 Rafael Archondo / La H Parlante - México

Esta es la historia de pocas personas. No es que la vida de un canal de televisión requiera de muchedumbres, lo cierto es que el periodismo en cualquiera de sus ramas, es un asunto de grupos selectos. Amalia Pando, una de las fundadoras de Periodistas Asociados en Televisión (PAT), compara a este medio con un avión accidentado a mediados de 2002. 

En 12 años de vuelo, dado que todo comenzó en 1990, Amalia pudo no solo presenciar, sino además narrar el desplome. Meses después de la caída, con las turbinas de  PAT aún humeantes, nuestra amiga escribió su Memoria profesional (2003) para la Universidad Católica Boliviana (UCB).  Es, dice ella, algo así como la caja negra del avión. En sus más de 60 páginas está reflejada gran parte de la información que consignamos acá. 

  Mario Espinoza y Carlos Mesa en las instalaciones de PAT.
Foto:https://carlosdmesa.com

Sin patrones ni censores

La idea de formar PAT nació dentro de la dirección de noticias de Telesistema Boliviano (TSB). Allí confluyeron Carlos Mesa, Mario Espinoza y Amalia Pando. Al estar copado por los hombres de negocios, estos tres periodistas decidieron hacerse parte del paisaje televisivo invirtiendo en el terreno profesional lo que sabían hacer a diario: noticias. 

La receta era simple: los empresarios tenían dinero, pero ellos tenían prestigio y credibilidad. En el camino apareció Ximena Valdivia, quien logró para el trío el primer crédito bancario. El 1 de agosto de 1990, veía la luz PAT. No era un canal, sino una productora audiovisual. 

Amalia cuenta en su “Memoria” (2003) que el primer empresario convencido de las virtudes de PAT fue René Meyer, dueño del canal Once. Así, desde el 15 de septiembre de 1990 la nueva productora comenzó a producir los noticieros de ese medio audiovisual. 

El sueño de no tener patrones ni censores se acababa de coronar. Los socios trabajadores de PAT emitían los noticieros completos desde sus oficinas de la avenida Saavedra en Miraflores. La señal subía a las antenas de El Alto y desde ahí penetraba en los hogares. Periodismo puro, sin interferencias. Nuestro avión despega con tiempo favorable. 

      Carlos Mesa  conduciendo un programa.
Foto:https://carlosdmesa.com  

Este primer tramo dura dos años. Los suficientes para que Mesa y sus colegas se transformen en una referencia para la gente que decide y manda en el país. Amalia Pando (2003) subraya la novedad aportada por Mesa al periodismo nacional: el hombre no necesita guión ni teleprónter.  Llega cinco minutos antes del arranque, mira la lista de temas, subraya en qué orden van, se acomoda los pesados anteojos con el dedo índice sobre la nariz y zas: a comentarlo todo. 

Quizás porque estudió literatura y no periodismo, a Mesa nunca le preocupó separar la información de la opinión. De ese modo, inauguró un estilo más inclinado a la cátedra que al recuento, más cercano a la prédica que a la enumeración precisa de lo ocurrido. 

El año 1992, con la llegada a la Presidencia de Jaime Paz Zamora, el equipo de PAT ya estaba listo para nuevos desafíos. En un hecho, que Amalia Pando califica con razón como “sin precedentes”, la alianza ADN-MIR en el poder decide licitar públicamente el servicio de noticias del canal estatal. Solo PAT se presenta a la convocatoria. 

El siguiente gobierno, presidido por Sánchez de Lozada, ratifica el contrato con PAT, con lo cual 8 de los 12 años de este vuelo, se hacen con motores pagados por el Gobierno. Pese a ello, el equipo de periodistas de Mesa cuida con esmero el equilibrio.  

PAT, ¿color de rosa?

Pero, ¿acaso Mesa no fue un pazestenssorista primero y luego un gonista de toda la vida? Citada por Amalia Pando, Ana María Capra registra en su tesis de grado de la UCB que el director de PAT había emitido hasta 1989 un 66,7% de sus comentarios a favor del MNR. 

Entrevista a Mario Rueda Peña en el programa De Cerca de PAT.
Foto:https://carlosdmesa.com

Entre septiembre de 1983 y marzo de 1998, en el programa De Cerca se habían desarrollado 472 entrevistas, de las cuales un poco más de la mitad de ellas consignaba a 81 personalidades, que fueron las que repitieron set.  Entre ellas, el más frecuente era, en efecto, en 15 años del programa y a solo cuatro de fenecer, Gonzalo Sánchez de Lozada (15 veces). 

Los siguientes en la lista fueron Antonio Araníbar con nueve, Miguel Urioste con siete, Víctor Hugo Cárdenas, Oscar Eid y Jaime Paz Zamora, con seis. Los datos miden las simpatías de Mesa, pero también ilustran su condición de periodista, obligado a ser plural e invitar a tomar la palabra incluso a los que no le agradan.

En su Memoria profesional, Amalia Pando acepta expresamente que tanto ella como Mesa apoyaron las leyes que marcaron la gestión de Sánchez de Lozada en su primer gobierno (1993-1997). Dice a su vez que ello no significó “una atadura” al MNR. Lo peor estaba por venir.

 Salir para volver

En agosto de 1997, Goni entrega la banda presidencial a Banzer. El anciano exdictador asume por primera vez la Presidencia bajo el amparo de la Constitución. Tiene como socio principal al MIR, partido golpeado con dureza por los llamados narcovínculos, denunciados con énfasis desde PAT. Esta vez, el anti-gonismo anidado en el gobierno no haría más concesiones, Mesa debe salir del canal estatal. Amalia Pando (2003) recuerda que PAT entró entonces en una encrucijada: seguir vendiendo noticieros o fundar un canal propio. Lo segundo parecía una fuga hacia delante o incluso un salto al vacío. Pues ahí estaban los pies del cuarteto para emprender el brinco. 

En octubre de 1998, PAT se movía unos metros más arriba e inauguraba su nuevo edificio. Meses antes de dar el salto, las acciones del nuevo medio de comunicación fueron distribuidas del siguiente modo (Pando, 2003):   

La tabla nos muestra a tres accionistas principales y dos, de menor cuantía.  Barbery, quien fue parte del gobierno de Mesa entre 2003 y 2004, es la presencia nueva, aunque tres meses después terminará vendiendo su 20% a Mesa y el restante 3% a Valdivia. Con ello, la composición accionaria con la que PAT inicia su camino como canal es la que sigue:    

El cambio no es pequeño. La salida de Barbery le permite a Mesa ser el accionista predominante.  Pando (2003) señala que desde ese momento, Mesa y Valdivia tomarán las decisiones fundamentales, dejándola a ella y a Espinoza como los furgones de cola. 

Amalia Pando durante una entrevista con Carlos Mesa. 
Foto: Archivo Página Siete

Otro dato básico para entender a PAT es la creación de la empresa Ítaca el 1 de agosto de 1998. La conforma el cuarteto que ya conocemos para dar la bienvenida a cuatro nuevos accionistas. Con ello se produce un incremento de capital, indispensable para echar a andar la nueva aventura. PAT pasa de ocupar dos pisos a operar en un edificio nuevo de cinco plantas. 

Los nuevos inversionistas conforman el llamado Grupo Líder. Se trata de las familias Rivero de Santa Cruz, propietaria del diario El Deber de Santa Cruz, y Canelas de Cochabamba, dueña de Los Tiempos de Cochabamba.  Ambos grupos están fundando en ese año el periódico La Prensa de La Paz.

 Cada uno de estos impresos se queda con algo más del 10% de las acciones cada uno. De ese modo, los Rivero y los Canelas pasan a poseer, de inicio, el 36% del canal PAT. El resto, es decir, más de dos tercios, queda en manos del cuarteto, que conforman otra empresa bajo el nombre de Ítaca.

¿Qué significó en los hechos este doble viraje (salida de Barbery e ingreso del grupo Líder)?  Estos pasos permitieron que los accionistas mayoritarios de Ítaca (Mesa y Valdivia) controlaran casi el 64% del canal sin haber añadido capital al paquete. Los recién llegados, a decir de Pando (2003), invirtieron algo más de un millón de dólares. 

Amalia Pando (2003) afirma que el canal PAT comenzó “dando tumbos”.  Primero prometió no poner telenovelas, luego puso una brasileña. Después abrió una serie de programas bien hechos, pero con poco público y casi ninguna publicidad. Al final, ninguno tuvo la audiencia esperada y la gente se quedó con lo tradicional: De Cerca, De Frente y Detrás de las Noticias. 

Al desalentador panorama de una programación sin grandes ovaciones, se le sumó el boicot pertinaz del gobierno de Banzer, dispuesto a todo con tal de arrinconar al que consideraba el altavoz del gonismo. A la recesión económica, se sumaba la sequía en publicidad gubernamental.

 Pando (2003) habla de una deuda que escaló sin demoras hasta los tres millones de dólares. Los salarios empezaron a pagarse con tres meses de retraso y los socios, sobre todo los nuevos, vieron frustradas sus expectativas de retorno del capital. 

Así transcurrieron los tres años de Banzer y el epílogo de dicho gobierno a cargo de Tuto Quiroga. PAT se sumergió en una crisis financiera con apariencias irreversibles. Amalia Pando (2003) sostiene que en medio de ese panorama complicado, cundieron en el canal “la falta de escrúpulos” y “el despertar de las ambiciones políticas”.

  El terremoto

2002 fue el año funesto, aquel en el que este avión llamado PAT se precipita a tierra envuelto en hollín y cable quemado. En febrero, Carlos Mesa anuncia al país que ha aceptado ser candidato a la vicepresidencia por el MNR. Amalia Pando (2003) afirma que aquella decisión tuvo “consecuencias devastadoras”. “Mesa no solo rifó en la política su propia credibilidad, sino también la de su canal”. Esas son sus lapidarias palabras. 

El 4 de febrero de 2002, él y ella, las dos figuras más celebradas, aparecen abriendo el noticiero.  “Hola, tengan ustedes muy buenas noches. Estamos ya con la estrella que va a estar con ustedes todas las noches, a las ocho, sustituyendo al candidato que les está hablando, al candidato que ayer fue proclamado y que decidió cambiar su vida y para hacerlo decidió elegir a alguien que tiene el talento y la capacidad de ser la mejor periodista del país: Amalia Pando”. 

A continuación, brota un intercambio áspero, aniquilador de 12 años de convivencia profesional. Amalia golpea directo: “Carlos Mesa es la noticia, se lanzó a la piscina política y dejó a PAT en una interrogante, Carlos, ¿por qué se lanzó a la política?”. 

 El interrogador interrogado responde que lo hace para que los “independientes” sean capaces de decirle sí al país. Ella no suelta la soga: “Alguna gente se siente traicionada por su decisión. El periodista que de repente se zambulle en la política y que se zambulle entre tiburones”.  Mesa solo atina a decir: “espero no traicionar a la gente”. 

Las cartas estaban echadas. ¿Podrá Amalia Pando contener el golpe de la partida de Mesa, trascender el bache electoral y proyectar a PAT más allá de la figura emblemática del director general?  Solo tendría cuatro meses para intentarlo. 

La designación de Amalia Pando en el timón produjo malestar en Mario Espinoza, él y Mesa son amigos entrañables, una dupla imposible de separar. Es lógico pensar que Espinoza aspirara a tomar las riendas de PAT tras la partida del líder.  Al no resultar beneficiado con el relevo, su primer reflejo fue irse con él. Parece ser que su salto fue quebradizo, porque al tercer día estaba ya de retorno en su isla de edición.  Al parecer en el MNR no le dieron ni la bienvenida. En el edificio de la calle Posnasky se desató entonces el litigio Pando-Espinoza. 

En la acera del frente, Mesa hizo la siguiente promesa formal: “Si ganamos las elecciones con Sánchez de Lozada y llego a la Vicepresidencia de la Nación, antes de ocupar el cargo, venderé las acciones que tengo en PAT para desvincularme totalmente”.  Solo quedaba esperar que pasara el 30 de junio para dar por despachado al flamante político. ¿Cuál de los tres se quedaría con su parte del pastel?

Bajo el mando de Amalia Pando, PAT comenzó a remontar la crisis y arrojó, para mayo, 140 mil dólares de ganancias. Esto, a pesar de que ni NFR ni el MIR quisieron contratar publicidad en el “canal del gonismo” agonizante. Acá Amalia Pando (2003) suelta un dato clave: en compensación, el MNR pagó con “factura triplicada” por los espacios que recibió en PAT. 

El 19 de julio de 2002, el cuarteto de Ítaca se reúne formalmente en las soleadas oficinas del canal. Son las tres de la tarde, todos los reporteros han salido para ganarse la vida. Uno de los convocados a la reunión ha cambiado de posición, es ahora el vicepresidente electo de Bolivia. Cuando faltan 15 minutos para las 8 de la noche, hora del noticiero, una carta redactada por Mesa y firmada por Valdivia espera a su destinataria. Amalia Pando está despedida. 

¿No iba Mesa a vender sus acciones una vez fuera electo?  No. En sus escasos meses como político activo, había aprendido ya que el poder está ahí para ser ejercido. Su distanciamiento del canal no pasó de ser una intención pasajera. 

Amalia Pando dice textualmente que a partir de su salida y su reemplazo por Mario Espinoza, la pauta informativa de los noticieros del canal salía de las oficinas de la Vicepresidencia. Según la autora de la Memoria que nos ayuda a escribir esta trama, desde agosto de 2002 operó una “subvención del MNR a la economía de PAT”. 

En 2007, cuando Mesa ya había dejado el poder y el país se enfrascaba en la pelea por cerrar decorosamente la Constituyente, el canal PAT es vendido al empresario Abdallah Daher. El 1 de agosto de 2012, asediado por las autoridades, Daher decide entregar la empresa creada en 1998, a Comercializadora Multimedia del Sur SRL.  Del PAT original solo queda el nombre.
 

Accionistas    %        

  • Carlos Mesa    25%          
  •  Ximena Valdivia    24%        
  • Roberto Barbery    23%            
  • Mario Espinoza    16%        
  • Amalia Pando    12%

Accionistas    %        

  • Carlos Mesa    45%          
  •  Ximena Valdivia    27%        
  • Mario Espinoza    16%        
  • Amalia Pando    12%    
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