Los campeones nacionales de robótica se preparan para competir en Dubái

El equipo Mirábile de la Unidad Educativa del Ejército representará a Bolivia en el torneo mundial First Global Challence del 24 al 27 de octubre. En tanto, el trabajo se intensifica en un laboratorio de La Paz.
sábado, 24 de agosto de 2019 · 00:04

Alejandra Pau / La Paz

En un acondicionado laboratorio de Los Pinos, en La Paz, el equipo ganador del Torneo Nacional de Robótica-Bolivia Robotics de este año se prepara durante tres a cuatro  horas diarias, de lunes a viernes,  para representar a Bolivia en la competencia First Global Challenge, el evento mundial más importante de robótica educativa que se realizará  del 24 al 27 de octubre en Dubái y  en el que participarán más de 175 países.   

El equipo ganador denominado Mirábile está compuesto por Marina Reinheiner Koizumi, Pablo Marcelo Pacheco Bohórquez, Nicolás James Sánchez Leytón y Geovanny Ghilmar Tórrez Turumaya. Ellos son alumnos de quinto de secundaria de la Unidad Educativa del Ejército y lograron ganar el primer lugar en el torneo realizado el 11 de agosto en Sucre. 

Marina Reinheiner es la única mujer del equipo.

Ahora entre la  presión y la emoción, los miembros del equipo trabajan para representar al país. Todos los equipos competidores recibieron un  kit de trabajo de la empresa REV  como parte de la organización del evento mundial. 

“Esta es la primera semana que estamos trabajando en el prototipo del robot con los materiales del kit. La siguiente semana empezaremos a trabajar en comunidad con los otros países y haremos transmisiones diarias  por Facebook y YouTube. ”, destaca Tórrez,  el líder del equipo.     

Pablo  Pacheco busca la pieza perfecta.

El mundial de Robótica

First Global Challenge es un evento considerado como las olimpiadas mundiales de robótica, cada año tiene una sede y un desafío diferente enfocado en cambiar el mundo a través de la resolución de diferentes problemáticas. Este año la competencia centra su atención en la necesidad de preservar y proteger los océanos y la vida silvestre que habita en ellos. 

Según la organización, el evento  pretende reunir a jóvenes entre los 14 y 18 años que tienen “el objetivo común de aumentar su conocimiento en la ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas para que puedan convertirse en la próxima generación de líderes científicos que trabajarán juntos para resolver algunos de los problemas más acuciantes del mundo, desde la seguridad alimentaria y el acceso al agua potable hasta encontrar mejores medicamentos y asegurar el ciberespacio”.

Nicolás  Sánchez prueba con un sistema de engranajes.

El organizador del evento nacional, Said Pérez, informó previamente que el programa de Intervenciones Urbanas se  comprometió a apoyar al equipo campeón con 10.000 dólares que se destinarán a cubrir la inscripción y estadía en Dubái. 

 La concentración prima dentro del laboratorio, mientras unos experimentan diferentes formas de ensamblaje del equipo, otros  trabajan en la programación de los  movimientos que realizará la estructura. Es un grupo cohesivo.  
  
“Estamos manejando un sistema omnidireccional para los cuatro motores, lo que no es muy común (...). Esto forma parte de la plataforma de recolección para los residuos del océano, pero el trabajo recién inicia”, añade Pacheco.

    Los miembros del  equipo explican que este prototipo tendrá  un lenguaje de programación diferente al que usaron para programar el robot para  las nacionales, pero es muy práctico porque pueden hacer el trabajo en una  tablet.  

Pruebas  de programación.

El desafío: limpiar el océano

Durante la competencia se realizarán dos alianzas entre contrincantes, conformadas por tres equipos de diferentes países. Las alianzas  trabajarán para limpiar el océano de contaminantes,   tendrán dos minutos y 30 segundos para hacerlo. El reto se llama Oportunidades Oceánicas (Ocean Opportunities en inglés).  

 Durante ese tiempo deberán recolectar y depositar los contaminantes en las  áreas de tratamiento y remover a los robots  del océano. 

El desafío se realizará en una especie de cancha  que simula el océano y que  estará cubierto de micro contaminantes  (pelotas pequeñas) y macro contaminantes (pelotas de vóley) distribuidas aleatoriamente. Los grupos ganarán puntos al transferir los contaminantes a áreas de tratamiento. Habrá tres niveles para acumular puntos: Recuperación (bajo), reciclado (medio), reutilizado (alto). 

La concentración lo es todo dentro del laboratorio.

Si bien cada nación tendrá una “orilla” en la cancha que deberá mantener limpia, el reto solo podrá ser completado si las alianzas trabajan juntas. La alianza que obtenga más puntos al final será declarada la ganadora de esa partida. La competencia irá avanzando en  rondas en las que se articularán alianzas con los equipos que más puntos consigan.  

“Para nosotros es una oportunidad para implementar formas de ayudar a un planeta que ahora está en crisis, tratar de mostrar que se pueden plantear soluciones (...). Se trata de sacar lo mejor de nosotros”, asegura Reinheiner, a lo que Sánchez añade que aunque el país no tenga acceso al océano, es un trabajo que serviría mucho en otras fuentes de agua que sufren por la contaminación  como el lago Titicaca.   

El líder  del equipo Geovanny Tórrez haciendo  pruebas.

 Las piezas y el trabajo 

 Pero primero, lo primero.  Hay que lidiar con la gran cantidad de piezas que llegaron con el kit. Sánchez señala que si bien al principio se sintieron abrumados, ahora consideran que no será necesario usarlas todas. 

 “Estamos armando el primer prototipo un sistema de engranajes  para recoger  las pelotas de vóley con cadenas y que todo funcione con un solo motor (...). La importancia de ganar la competencia nacional ha radicado en  llevar nuestras ideas al plano físico y demostrar que podemos mejorar el mundo con nuestras capacidades”, indica Sánchez. 

 Sánchez y Tórrez ya han participado en competencias anteriormente, fue Tórrez quien decidió formar un grupo de robótica en su colegio para crear  un  equipo élite que participe de competiciones a nivel nacional. Fue así como conocieron a Reinheiner y Pacheco.

Además el equipo recalca    que para este tipo de eventos mundiales que los participantes sepan inglés es determinante.
  
 Representar al país

Mientras hacen pruebas, se familiarizan con el lenguaje de programación y apuntan sus impresiones, cada miembro del equipo cuenta que desea estudiar alguna rama  de la Ingeniería y se lo toman muy en serio. Pacheco, por ejemplo, cuenta que pasa sus vacaciones de invierno  estudiando programación y lenguaje de aplicaciones en talleres de Jalasoft. Por su parte, Tórrez empezó a desarmar y armar artefactos en ese mismo laboratorio a los seis años, espacio que era de su padre y ahora también es suyo.

Representar a Bolivia será  la oportunidad para mostrar a sus padres que el apoyo,   lo invertido en ellos y su pasión por la robótica, lo vale. 

   “Estamos muy entusiasmados de representar a Bolivia en el torneo mundial de Dubái y por eso nos estamos preparando día a día para ello, llevar la bandera del país es muy importante. Nuestro equipo es muy completo, todos tenemos diferentes competencias y habilidades, y trabajamos muy bien juntos”, concluye el líder del equipo.  
 

Sobre el  torneo

  • Portal  Para saber más sobre el  desafío Oportunidades Océanicas en el que competirá el equipo boliviano se puede ingresar a: https://first.global/es/fgc/game/
  • 2018 El año pasado el First Global Challence reunió a 186 países y un  total de 2.500 jóvenes. El  60% de los equipos fueron fundados por mujeres. 
  •        Fundador El  fundador de First Global Challence es Dean Kamen, un inventor prolífico, empresario, y defensor incansable de la innovación científica y tecnológica para resolver problemas globales.

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