El Museo del Charango, una de las mejores obras de Ernesto Cavour

El maestro Cavour creó Los Jairas, fundó la Sociedad Boliviana del Charango e hizo otros aportes que lo colocan en un gran sitial de la cultura boliviana.
sábado, 03 de agosto de 2019 · 00:04

 Maite Lemus M. /  Brújula Digital

Ernesto Cavour Aramayo, músico, cantautor, creador de instrumentos musicales, conocido como el “maestro del charango”  confiesa que cuando tenía 10 años había un charango en su casa y al tocarlo sintió que su cuerpo se estremeció.

“Vi un charango y una guitarra colgados en mi casa y, al tocar el charango, me estremecí, desde ese entonces hasta ahora, 60 años después, siento lo mismo”, relató. Cuenta que cuando decidió ser músico, sus familiares, en especial su madre, se opusieron.

Nadie podía saber que unas décadas más tarde fuera declarado, en varias ocasiones y en diferentes países como “el mejor charanguista del mundo”.

El  charanguista  que fue reconocido incluso  en el exterior.

“Mi familia era de cuna humilde y sencilla. Cuando dije que quería ser músico, nadie de mi familia lo aceptaba. Mi madre era muy estricta y no quería que fuera músico, me decía ‘vas a ser un borracho y mujeriego’. Entonces le prometí que iba a portarme bien y no iba a beber”, recuerda el artista de 79 años.

El músico, uno de los organizadores del afamado grupo Los Jairas, ha tenido una brillante carrera artística, grabando decenas de discos, dando cientos de conciertos y recitales, y visitando decenas de países. Pero su mejor obra es, quizás, el Museo del Charango, que fundó en 1962.

El museo  alberga joyas de la música.

Miles de instrumentos

El reconocido charanguista recuerda que en sus inicios el museo se resumía a sólo dos salas de exposición, instaladas en su casa. En las paredes y mesas colocó decenas de charangos. Con el tiempo su colección de instrumentos creció y el museo se trasladó a la calle Linares, esquina Sagárnaga, de la ciudad de La Paz. 

“Ahí mi familia me dio un departamento”, cuenta Cavour. Adaptó el lugar para que su valiosa colección de instrumentos continuara creciendo, pero igual, el lugar quedó chico, hasta que, años después,  adquirió una hermosa casa patrimonial en la calle Jaén, adonde trasladó una de sus mejores obras.  Hoy el lugar  se conoce como el Museo de Instrumentos Musicales de Bolivia, que atesora más de 2.500 piezas, todas relacionadas con la música. La mayoría de éstas fue adquirida por Cavour; otras fueron donadas.

 Instrumentos  de viento de la colección de Cavour.

Su museo tiene un valor inapreciable porque permite estudiar, conocer y preservar uno de los instrumentos musicales más icónico de la cultura boliviana, el charango, ideado y hecho por los indígenas bolivianos en los siglos XVI y XVII. Su cuna aún está en debate, algunos dicen que es la localidad de Aiquile, Cochabamba, otros dicen que en Potosí.

Se dice que nació de una adaptaron de la mandolina, que llegó con los españoles. Le cambiaron el tipo de cuerdas para que tuviera cinco pares. La mandolina, en cambio, tiene cuatro pares de cuerdas. Otra teoría señala que este instrumento es adaptación de la vihuela, instrumento de cuerda similar a la mandolina.

Muestra de  charangos hechos con caparazones de animales.

Durante siglos el charango fue construido con el caparazón de los quirquinchos, un animal de las tierras altas y de los valles bolivianos. Hace dos o tres décadas empezó una tendencia para construirlos exclusivamente de madera para proteger a esa especie, que está amenazada. En algún momento también se fabricaron charangos con caparazones de tortugas.

El charango es un instrumento de cuerda de mucha influencia en la zona andina de Sudamérica y mucha de su presencia contemporánea se le debe a Ernesto Cavour,  un músico incansable.

Piezas y salas

El museo cuenta con 18 salas, 15 de exposición en los que hay decenas de instrumentos de cuerda, viento y percusión, instrumentos internacionales, etcétera. También cuenta con un taller de instrumentos, un taller de música que se puede usar sin costo y un teatro, denominado Teatro del Charango. En éste se presentan todos los sábados en la noche los músicos Ernesto Cavour (charango), Rolando Encinas (quena), Franz Valverde (guitarra muyu muyu), entre otros.

Una  sala del  Museo  de Instrumentos Musicales de Bolivia.

Cavour tiene una obra asombrosa: ha grabado 37 discos, de los cuales los cinco primeros fueron con Los Jairas y el resto como director o solista. En 1981 grabó el disco Cóndor, con su hermano Luis Cavour, quien era quenista.

Además, ha publicado 17 libros, varios de ellos manuales para tocar charango, quena, zampoña, mandolina y concertina, pero también ha editado un muy apreciado diccionario enciclopédico de instrumentos bolivianos.

Los libros están a la venta y tiene un precio de entre 40 y 60 bolivianos. El precio de la entrada al museo es de cinco bolivianos. “Todos me dicen que  es muy barata la entrada, pero yo quiero que la gente venga y  conozca Bolivia”, dice Cavour.

Portadas de algunos  de los discos que grabó Ernesto  Cavour como reconocido charanguista.

Las obras del maestro Cavour

Sin duda, el museo que hizo Cavour es una de sus mayores obras, pero el charanguista tiene una historia de innumerables aportes a la cultura boliviana. En 1966 creó el grupo Los Jairas, uno de los mejores conjuntos de música andina en Sudamérica. Hizo el grupo junto a Edgar Jofré, Julio Godoy y el Gringo Gilbert Favre. Su música se conoció a nivel  internacionalmente. Los Jairas despertaron interés en Europa, adonde llegaron como invitados a dar una gira musical.

Cavour fue también fundador de la Sociedad Boliviana del Charango, junto a William Ernesto Centellas y Abdón Cameo. “Hemos tenido muchos logros y hemos promocionado a Bolivia y al charango a nivel mundial a través de la Sociedad Boliviana del Charango”, señala el músico.

El talentoso artista también hizo su aporte a la danza, por la que se sintió atraído desde muy juventud. Formó parte del Ballet Nacional y viajó a todo el país en giras que para él siempre fueron una oportunidad para el aprendizaje.

“He viajado mucho por Bolivia, recorrí el país mostrando la música folklórica. Ahí me di cuenta de las cosas maravillosas que había en Bolivia”, dice.

Fue entonces cuando  Cavour comenzó a coleccionar charangos. Los compraba por donde pasaba.

Inventor y creador de instrumentos

Pero el maestro del charango, aparte de coleccionar instrumentos, creó otros, muy  innovadores, que también están expuestos en el museo. Entre ellos están la guitarra y el charango muyu muyu (vuelta-vuelta, en aymara), las zampoñas cromáticas de dos y tres filas, el manguerito (pequeño charango, arpineta), el aero-cordófono (instrumento de cuerdas que a su vez está unido a la quena o la zampoña) y otros.

Cavour, gracias a su larga trayectoria, recibió varias distinciones y reconocimientos, entre ellos el Cóndor de Los Andes, en 2013. No hay condecoración estatal más importante en el país, pero además de ella ganó otros 40 premios, medallas y reconocimientos, tanto nacionales como extranjeros.

También recibió reconocimientos en Argentina, Chile, México, Cuba, Ecuador, Brasil, Japón y otros. En Bolivia logró el Premio Nacional de Cultura, la condecoración Pedro Domingo Murillo y premios en los festivales de Cosquín, Tucumán y Salta, en Argentina.

“Me siento muy contento al recibir reconocimientos, es un apoyo moral y también ayuda a que siga creciendo el museo”, expresa el maestro.

El interés por promocionar Bolivia y la pasión por la música lo persiguen, por eso su objetivo es que el museo que fundó siga creciendo. “El deseo que tengo es que el museo crezca, las piezas que están en los cuatro depósitos, quiero que se expongan”, expresa entusiasmado.

 

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