Los e-Sports, el dilema de tener un hijo que quiere ser gamer

Los deportes electrónicos son un fenómeno mundial. Ante la preocupación de los padres, hay estudios que muestran que son positivos si no se practican en exceso.
jueves, 08 de agosto de 2019 · 00:04

Alejandra Pau / La Paz

 “Quiero ser gamer”, seguramente no es una expresión que haga dichosos a muchos  padres en el contexto boliviano. A pesar de ello, los e-Sports (juegos electrónicos) son un fenómeno mundial que mueve cientos de millones de dólares y parece ganar cada vez más adeptos en el país.  

 Es un hecho, ser gamer (jugador de videojuegos) a nivel profesional  puede dar millones de dólares. Prueba de ello es  Kyle Bugha Giersdorf, quien a sus 16 años ganó   tres millones de dólares durante la Copa Mundial del videojuego Fortnite, que finalizó este julio pasado. 

Fotos:Archivo Página Siete

 No obstante, la preocupación de los padres radica en  que sus hijos generen adicciones si pasan horas de horas  sentados frente a la computadora, descuidando sus relaciones humanas y sus estudios. 

Entonces  surge la disyuntiva, alentar o no a que sus hijos sean gamers y, finalmente, ¿qué beneficios puede tener en sus vidas?

El director de la agencia Bithumano y docente  en Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), Marcelo Durán, explica que la razón por la cual a los padres les llama la atención el hecho de que  sus hijos de 10 o 12 años les digan  que quieren ser gamers se debe a una brecha  generacional, entre los padres, quienes pertenecen a la Generación X (personas que tienen 39 o más) y sus hijos que son  centennials (que nacieron  a mediados de 1990 hasta  2010). 

Unos se volvieron más conservadores respecto a la tecnología mientras los otros son los peces en el agua del mundo  digital.  

César Nieto tiene 23 años y  es gamer  desde los ocho. Actualmente, se especializa en el videojuego DOTA 2 y su equipo es Omega Gaming, uno de los mejores de Bolivia.   Después de tantos años compitiendo ha llegado a la conclusión de que se trata de  un estilo de vida alternativo a  nacer, crecer, estudiar, buscar un trabajo en una oficina y tener hijos.   

“En Bolivia todavía es mal visto ser gamer porque creen que eres un vicioso de la computadora y esto no es así  (…). Hace cuatro años empecé a ganar dinero  gracias a los torneos en los que  participo y esto me sirve  para comprar cosas que necesito”, dice Nieto.     


 
 Competir en los  videojuegos 

 E-Sports es un concepto que se emplea para denominar a todas las competiciones organizadas en los videojuegos. Cada juego tiene sus propias reglas y casi siempre se juega entre varias personas. Juegos como FIFA, DOTA, League of Legends y  Fortnite son algunos de los más populares.   

Estas competiciones  se han convertido en una industria poderosa, detrás de la cual existen empresas que impulsan el desarrollo de los  e-Sports entre los jóvenes con torneos, concursos, premios y regalos. 

En Bolivia, esto aún es incipiente, pero ya existen torneos nacionales,   uno de los  más recientes es la primera Liga VIVA e-Sports,  que comenzó el 12 de julio a nivel nacional con 5.000 inscritos y cuya  final se llevará a cabo el 15 de septiembre. 

Los ganadores de los primeros y segundos lugares accederán a premios en efectivo desde 500 hasta 5.000 dólares.    


       
   Beneficios de los videojuegos

 Un estudio llevado a cabo en la Universidad de Rochester (EEUU) estableció que jugar videojuegos de acción puede ayudar a mejorar la atención e incluso a tomar mejores decisiones.

Jugar siempre ha sido un recurso para enseñar, los educadores lo usan desde siempre para que los niños aprendan  diferentes habilidades. 

Según Durán, en el caso del juego aplicado a los medios digitales, se  tiene la misma lógica, sólo que los compañeros no están en la misma aula , sino que  pueden estar en cualquier parte del mundo, eso es algo que eventualmente puede causar preocupación en los padres.   

El experto  enfatiza que es necesario comprender que los videojuegos ayudan a desarrollar el liderazgo, estrategia, trabajo en equipo y cumplir objetivos, habilidades que se requieren y necesitan en los empleos del presente y que se evaluarán además en los trabajos del futuro.  

“Para una generación que de pronto sufre bullying, que no ha desarrollado a cabalidad sus habilidades emocionales o tiene bajo rendimiento, de pronto el jugar puede ser una estrategia para trabajar áreas que no se abordan  todavía en la educación regular”, destaca Durán.

   

  El control  de los padres

En términos de control parental, los padres deben averiguar de qué se trata el juego, con qué personas están jugando sus hijos, cuáles son los mecanismos y normas del juego y cuáles sus alcances. 

Un aspecto importante es que para  ser gamer un niño no tiene que estar  12 horas al día jugando y que los padres deben establecer horarios en una justa medida y dependiendo de la edad del menor.  

Un  gamer puede ingresar a  canales de YouTube y ver los videos en los cuales se muestran las estrategias  para pasar al siguiente nivel en el videojuego en el  cual están participando. 

“El peligro más allá de la cantidad de horas, que se puede controlar, tiene que ver con quién van a jugar tus hijos (…), esto para evitar que   adultos  se hagan pasar por niños y compañeros de juego”, sostiene el experto. 

Por ello,  es vital que los padres conversen con sus hijos  para saber con quién están jugando, si son los compañeros de colegio o de otro ámbito y que se enteren si existe una intención de trascender  la relación digital. Es decir, si otro jugador pide datos personales, el número de teléfono o desea reunirse en persona.

Acción  conjunta

Para la psicoanalista y miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis, Gabriela Urrolagoitia, existe el mito de que  los videojuegos  despierten una actitud  compulsiva, de adicción  y de aislamiento en el jugador. Si bien esto puede suceder no es un aspecto que se puede generalizar.

   “Así como no podemos decir que todos los que juegan videojuegos para competir desarrollan una adicción, tampoco podemos decir que instaurar esta actividad como un deporte garantizaría que sea una actividad positiva para todos”, enfatiza la psicoanalista.

En ese sentido, es necesario que  padres, educadores y las instituciones encargadas de promover los e-Sports asuman  la responsabilidad de acompañar, orientar y regular el uso de los videojuegos y, del mismo modo, las competencias.  

  Mientras eso sucede Durán  anticipa que el ascenso de la industria de los e-Sports   generará que los gamers se conviertan en personajes de interés para los medios de comunicación, campañas publicitarias,  entre otros. Y con ello vendrá el  auge nacional  de un movimiento económico que  ya se siente en el mundo.

Según la firma de análisis del sector tecnológico International Data Corporation (IDC),  el sector de los videojuegos es uno de los de mayor crecimiento de la industria tecnológica. En 2018  facturó 136 mil millones de dólares en todo el mundo y crece a un ritmo promedio anual del 15%. 

 
Tal y como están las cosas, el mundo de Pacman y el Atari no era más que la antesala de  una industria de millones de dólares.

 ¿Deporte  olímpico?

  • Análisis La importancia de los e-Sports es tal que en 2017  se analizó  la posibilidad de considerarlos  como un deporte olímpico en los Juegos Olímpicos  de Francia 2024, pero esta decisión se tomará después de Tokio  2020.
  •    La jubilación   La Universidad de Simon Fraser de Canadá analizó la capacidad de reacción de más de 3.000 jugadores de Stracraft 2 de entre 16 y 44 años. El estudio concluyó que, a partir de los 24 años, los jugadores mostraban una disminución en la rapidez de su juego.
  •  Más empresas  Google  ha creado Stadia, un nuevo servicio de videojuegos por internet, al estilo de Netflix o Spotify.   
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