Ramiro Mayorga, el paceño trilingüe que triunfa en la isla de Taiwán

El administrador de empresas atribuye su triunfo a su manejo de los idiomas que dominan el mundo: el español, inglés y chino.
domingo, 12 de enero de 2020 · 00:04

Madeleyne Aguilar Andrade /  La Paz 

Samsung, Sony, Panasonic, Canon, Bosch y otras industrias mundiales confían a la corporación taiwanesa G-Shank Enterprise para la dotación de piezas metálicas y plásticas clave  para la construcción de sus productos que llegan a todos los mercados del mundo. En la  gerencia comercial de G-Shank Enterprise, logrando esos millonarios contratos, está Ramiro Mayorga Antezana, un paceño de 39 años que decidió cruzar el mundo para cumplir su sueño de ser un gran ejecutivo de empresa.

Ramiro  atribuye su éxito a su manejo de los idiomas que hoy por hoy dominan el mundo: el español, inglés y chino.

Cuando tenía 27 años, ya graduado en administración de empresas,  decidió correr detrás de  su sueño y dejó su cargo de responsable de recursos humanos en un banco en La Paz para aventurarse a Taiwán. Su plan era aprender chino mandarín, que sumaría a los dos idiomas que ya dominaba, el español, por supuesto, y el inglés, que perfeccionó a través de un programa de intercambio que realizó años atrás en Nueva Zelanda. 

Como no contaba con beca alguna en la isla asiática, tuvo que adquirir un préstamo. 

El paceño con su esposa Orgil Batdelger y sus hijos Ariun Celeste  y Anar Mateo.

Una vez en Taiwán se dedicó intensivamente a aprender chino mandarín, durante un año. Cuatro horas de clase en la mañana y otras cuatro por la tarde, en la biblioteca, e incluso durante las vacaciones, porque no viajaba para dedicarse totalmente a estudiar ese idioma.

Cuando consideró que ya dominaba el idioma lo suficiente, emprendió la búsqueda de maestrías en las universidades más renombradas de Taiwán. “Apliqué a cinco y me aceptaron en cuatro, que contaban con becas. Me sorprendió todo lo que puedes hacer si ya estás en el país, porque  podía ir a visitar una a una  las universidades y ver cuál me convenía. (Y donde iba)  estaban muy sorprendidos de que yo podía hablar chino”, recuerda.

Escogió la maestría Global MBA de National Chiao Tung University, que contaba con una beca completa de estudios, además de  un monto adicional mensual para cubrir sus gastos. El requisito que debía cumplir era lograr notas superiores al 85%.

No tenía necesidad de trabajar, pero debido a que estaba acostumbrado a generar sus propios ingresos decidió mantener sus dos trabajos enseñando español e inglés. 

El administrador de empresas que   migró hace 10 años a Taiwán.

Dos años después, en  2010, Ramiro había cumplido los dos años de su maestría y debía cumplir el requisito final para graduarse: realizar las prácticas laborales, que las consiguió gracias a su manejo del español. 

“La pasantía la conseguí por una vecina, un día que estaba con unos amigos hablando en español. Se acercó y me pregunto si lo que hablaba era español o portugués. Le dije que español, pero que ambos idiomas eran muy parecidos. Entonces indagó: ‘¿Estás interesado en trabajar en esta empresa?’ y me dio su tarjeta. Fue así como conseguí una oportunidad de la noche a la mañana”, recuerda.

Fue a la entrevista, montado en su motocicleta. Estaba lloviendo así que llegó con el traje totalmente mojado. Pese a eso, a las personas de la empresa les gustó su perfil profesional y lo contrataron. 

La compañía era Addition,  una distribuidora de escáneres. Le designaron la tarea de encontrar el lugar más indicado para establecer un distribuidor para Sudamérica. Ramiro realizó todo un estudio para cumplir con el pedido y establecer  que los mercados más grandes para los escáneres estaban en  Europa y en Brasil. 

Durante la realización de su trabajo tuvo la oportunidad de viajar a varios países, Estados Unidos, Brasil y Uruguay.  “Como (en Uruguay) estaba tan cerca de Bolivia, me dieron permiso para ir a visitar mi país. En la empresa les interesa mucho que una persona hable español e inglés”, cuenta el gerente.

La esposa e hijo menor del joven trilingüe.

“El valor de un empleado para la empresa es que hable otros idiomas, los cuales ellos no dominan”, sostiene y asegura que esa es la razón por  la que continuó creciendo profesionalmente. 

Este paceño no se detuvo en Addition, pasó a trabajar en una empresa dedicada a la producción de maquinaria para minería y construcción. Ramiro aún recuerda esos equipos que molían las piedras hasta volverlas casi granito. 

“Eran proyectos de 250 mil a dos millones de dólares. Les vendía la solución completa”, cuenta.

Actualmente, Ramiro Mayorga es el gerente internacional de marketing en G-Shank Enterprise.

“Le saqué mucha ventaja a los idiomas. Aproveché este carisma que tenemos los latinos, que somos más extrovertidos, más arriesgados. Así,  planteé muchas soluciones para la empresa, para generar nuevos clientes, nuevos mercados y para el alcance que ahora tenemos”, afirma.

G-Shank Enterprise, fundada en 1973, es “la empresa más grande dedicada a los sellos de precisión en Asia”.  Cuenta con un capital de 60,21 millones de dólares, mientras que cuenta con  2.805 empleados alrededor del mundo, de los cuales 719 operan en Taiwán.

  Ramiro dice que sus hijos tendrán que hablar al menos cuatro idiomas.

La empresa de nivel mundial provee electrodomésticos, cámaras digitales, piezas de juego, interruptores, grabadoras de video y otros productos, sobre todo para el área automotriz, entre reguladores, refrigeradores de transmisión, conectores GPS/USB/ cargadores, conectores de airbag, cinturones de seguridad, aire acondicionado, etcétera.

En el rubro de las comunicaciones, G-Shank Enterprise provee teléfonos móviles, ADSL y conexiones para internet; mientras que para la industria tiene  sensores, relés, interruptores de fusibles, marcos de plomo semiconductores, piezas de muebles y otros productos casi innumerables.

“El reto que asumí al llegar a trabajar a G-Shank Enterprise fue inmenso porque prácticamente no conocía nada. Cuando me di una vuelta por la fábrica, recién me di cuenta que todo artefacto electrónico tiene componentes, piezas de metal y plástico, y que había un proceso por detrás: la manufactura. Cuando vi cuál era mi trabajo me quedé totalmente anonadado”, recuerda el gerente.

Ramiro tenía experiencia en venta de productos finales, algo que dominaba  y consideraba prácticamente fácil, pero en G-Shank Enterprise le tocaba empezar en un campo que desconocía. 

“Nosotros somos proveedores de los proveedores de Samsung, por ejemplo, en la gama de los celulares. Para los automóviles trabajamos con los proveedores de Mercedes-Benz”, cuenta.

“Mi trabajo es tratar de complacer a mis clientes. Lo que yo les vendo son soluciones, son procesos. Cada dibujo que me llega es un nuevo proyecto. Lo que me mantiene vivo es no tener un trabajo rutinario”,  añade.

G-Shank cuenta con tres equipos: uno para el mercado taiwanés, otro para Asia, principalmente Japón, y el de Ramiro, que  “es para el resto del mundo”,   equipo que es libre de explorar nuevos clientes. Por eso el gerente de marketing viaja al menos dos veces por año a Europa, visita frecuentemente  India, Estados Unidos y Latinoamérica.

“Me tocó viajar casi por todos los países de Europa. Es lo que más me gusta de esta empresa, porque usualmente (en otras compañías) cuando contratan a un latino le encargan  de México para abajo y debes trabajar a las 10 de la noche, por la diferencia horaria. Yo quería cambiar eso que sucedía en mis anteriores dos empresas  y lo logré”,  cuenta orgulloso este paceño trilingüe.
 

 

 “Mis hijos tendrán que hablar cuatro idiomas”

En estos 10 años que el paceño Ramiro Mayorga vive en Taiwán, además de construir su profesión, hizo su hogar con Orgil Batdelger, una joven nacida en Mongolia. Tiene dos hijos aún pequeños:  Ariun Celeste y Anar Mateo, quienes -afirma- tendrán que hablar al menos cuatro idiomas. 

“Mis niños tendrán que hablar mínimo cuatro idiomas: español, mongolés, inglés y chino mandarín”,  asegura Mayorga, que se considera un ciudadano global.

“Soy un ciudadano global y tengo que hablar mínimo tres idiomas en mi día a día y tener viajes de negocios por todas partes del mundo”, sostiene.

Cuando se le consulta si piensa regresar al país  responde:  “¿Volvería a Bolivia? Esa es la pregunta que me hago desde que acabé mis estudios en Taiwán. Ya llevo trabajando en este país prácticamente 10 años y tengo la residencia indefinida. Una de las razones por la que no volví es que no tenemos industria”, dice. 

“Creo que Bolivia sigue la misma historia con el gas y los minerales. Desaprovechamos que tenemos muchos recursos naturales, como  la reserva más grande de litio. Creo que estando en el centro de Latinoamérica podríamos tener tanta industria, pero lastimosamente no la tenemos. Sin industria no puede crecer un país”, comenta este boliviano que decidió cruzar el mundo para triunfar.

 

 

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