Tras el noviembre de furia, carro bombero del SAR está de vuelta

El 10 de noviembre, los bomberos salieron a sofocar el incendio de los PumaKatari, pero una turba los atacó.
sábado, 18 de enero de 2020 · 00:04

Jorge I. Ledezma Montesinos   / La Paz

La noche del domingo 10 de noviembre de 2019 tiene un significado especial para los tres bomberos que nos encontrábamos en esa jornada cumpliendo con el servicio de guardia, pero lo tiene también para el conjunto de los  miembros de la segunda compañía Santa Bárbara del SAR Bolivia.

La coyuntura política no ofrecía nada más que una incertidumbre  que repercutía en el comportamiento de  la población.  En las calles de la zona Sur de La Paz pasaron de los festejos en las últimas horas de la tarde al miedo y la confrontación que trajo la penumbra de la noche.  Y como para agregar mayor dramatismo a la situación, se puso a llover  aproximadamente a las 19:15. Entonces   recibimos tres llamadas telefónicas seguidas,  de vecinos que nos alertaban sobre el incendio de un bus PumaKatari en los garajes del barrio de Chasquipampa.

 Los bomberos  del SAR atienden a un herido en las manifestaciones en defensa del voto.

En un par de minutos ya nos encontrábamos equipados y montados en el  carro bombero con el que contamos y desde nuestra base, en la zona de Achumani, con sirenas y destelladores encendidos, nos dirigimos velozmente hacia el lugar del incidente.

Siempre que salimos a las emergencias, en el camino tratamos de imaginarnos el panorama con el que podríamos encontrarnos, tratando de prever las situaciones que podrían dificultar nuestro trabajo o que sean más bien favorables para el cumplimiento de los objetivos. Entendemos que nuestra labor implica riesgos y hasta comprometer nuestras vidas, pero nunca nos imaginamos que esa noche seríamos atacados y que estaríamos en peligro  en manos de un grupo de personas que son parte de  la sociedad a la que nosotros, como  bomberos, estamos llamados a cuidar y servir.

Antes de llegar a los garajes de los buses Puma Katari, a la altura de la calle 50 de Cota Cota, nos encontramos con varios grupos de personas que bloqueaban la vía y encendían fogatas.

  Los efectivos asisten a una persona indigente.

 Primero llegaron los gritos e insultos contra nosotros y  mientras nos  cerraban el paso llegaron las primeras piedras contra nuestro vehículo, con tal fuerza que causaban abolladuras en varias partes de las puertas y del techo.

 En seguida, uno de mis compañeros tomó el megáfono y con voz fuerte  dijo a las personas que estaban en el lugar, tirando piedras, que éramos bomberos voluntarios, que estábamos ahí para ayudar; sin embargo, la respuesta fue quebrarnos los vidrios. En segundos nos quedamos sin dos ventanas y con el parabrisas principal dañado en varios lugares. 

Escapamos del lugar como pudimos y después de meternos por calles secundarias y con poca luz, llegamos al módulo policial de Chasquipampa, donde amablemente nos refugiaron.

 El carro bombero atacado el 10 de noviembre.

En el módulo,  las circunstancias no eran menos complejas. Aquella gente que había quemado los buses y nos había atacado tenía como siguiente objetivo tomar y quemar esas instalaciones policiales. En tanto, nos llegaban fotografías del incendio en el garaje de los PumaKatari en Chasquipampa  y ya no eran uno o dos buses los que se estaban quemando, sino todos los que estaban en  el lugar, provocando un incendio de magnitud. Los policías que intentaron hacer algo se vieron rebasados y tuvieron que volver a su base, también para defenderla. Nosotros,  que ya nos encontrábamos allí, asumimos que debíamos seguir protegiendo nuestro vehículo y también el módulo policial.

Desde ahí nos enteramos y vimos en las noticias que dos viviendas estaban siendo quemadas en Cota Cota. Nuestros compañeros, desde nuestro cuartel, nos informaban que recibían llamadas para que acudamos a estos incendios. Con mucha impotencia y con el corazón hecho un nudo sabíamos que nada podíamos hacer y que sólo nos quedaba ver las imágenes de cómo todo era consumido por el fuego.

 Los buses PumaKatari después del incendio.

A pesar de las complejas circunstancias, esa noche compartimos momentos fuertes  y muy emocionales con los policías. Nos quedó defender lado a lado nuestros instrumentos de trabajo, que en el día a día nos sirven para llegar a donde la gente nos necesita.

Después de unas tres horas de enfrentamientos tuvimos que abandonar el módulo policial y 15 minutos después de nuestra salida del lugar nos enteramos que había comenzado a arder… lo estaban quemando también.

Esa noche a todos los bomberos que cumplimos servicio en la zona Sur de la ciudad de La Paz nos tocó defender nuestros cuarteles: nosotros, los bomberos voluntarios del SAR Bolivia en Achumani, y los bomberos de la Policía Boliviana, en Los Pinos. Juntos, hombro con hombro, y con la convicción de seguir cumpliendo con nuestros objetivos de salvar vidas y proteger la propiedad.

Han pasado dos meses y nuestro carro bombero está de vuelta y en mejores condiciones que nunca, gracias al esfuerzo de varias personas que nos donaron el dinero que necesitábamos para cubrir las reparaciones, y gracias al trabajo de los bomberos voluntarios que se ocuparon de las gestiones y trabajos requeridos.

El carro bombero con una bandera blanca, pidiendo paz.

Nuestro vehículo B-121 es un camión bombero de intervención rápida que compramos en la  Feria 16 de Julio hace casi seis años y lo terminamos de pagar hace cerca de uno. Tiene una capacidad de 1.000 litros y la potencia suficiente para sofocar incendios estructurales, vehiculares y forestales. Puede albergar hasta cinco bomberos  completamente equipados. Tiene  250 metros de mangueras.

Nuestra institución tiene un recorrido de más de 30 años trabajando en emergencias, en  todo el país, con una personería jurídica nacional que nos otorga facultad de acción y reconoce nuestro servicio. Todas las personas que conformamos el SAR Bolivia a nivel nacional somos bomberos civiles y 100% voluntarios. 

No dependemos de ningún nivel gubernamental y no tenemos presupuestos anuales asignados por  estos, lo que no significa que no estemos bien capacitados y equipados para seguir atendiendo a la población; nuestro compromiso está intacto y seguiremos brindando nuestro servicio con vocación y mucha fuerza. Además, continuaremos trabajando para crecer y contar con todos los medios necesarios para que otros puedan vivir.

Jorge I. Ledezma Montesinos es jefe de operaciones de la Segunda Compañía Santa Bárbara del SAR Bolivia.


 

 Las horas de terror  del 10-11 en la zona Sur

  • Renuncia:  A minutos de las 17:00, Evo Morales renuncia a la Presidencia de Bolivia tras conocerse el informe de la OEA que indica que en las elecciones del 20 de octubre hubo fraude.
  • Ataques  Un par de horas después, los vecinos de Chasquipampa, en la zona Sur,  reportan que una turba de militantes del partido de Morales (MAS) desciende atacando  y saqueando negocios, y   apedreando viviendas.
  •  Buses  La turba ingresa al garaje de los  Puma Katari en Chasquipampa y prende fuego a  64 buses se consumen. 
  •  Viviendas  Tras incendiar los buses de transporte municipal, la turba se dirige la casa del rector de la UMSA, Waldo Albarracín, y también la quema; minutos después hace lo mismo con la vivienda de la periodista Casimira Lema.  Más tarde, esa gente ataca y saquea negocios.

Rescate en un derrumbe en El Choro.

 

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