Una Virgen llamada Collita

La Virgen de la Candelaria, en el templo de San Pedro (Potosí), fue considerada una figura principal del culto en tiempos coloniales. Se le atribuyen varios milagros.
miércoles, 22 de enero de 2020 · 00:04

Juan José Toro Montoya  /  Potosí

En 1655, las lluvias que caían sobre Potosí habían humedecido tanto el templo de San Pedro que su párroco, el dominico Gaspar Mariño, temeroso de que la construcción se viniera abajo, recurrió a la oración. 

“Retiróse a la sacristía, y levantando el corazón a Dios y a María Santísima le suplicó moviese el ánimo de los devotos para que con limosnas acudiesen a reparar su sagrado templo”, refiere Bartolomé Arzáns en su Historia de la Villa Imperial de Potosí….

Según el relato, enseguida apareció un joven muy hermoso que, sin decir palabra, le entregó un talego con reales de a ocho.

Para el cronista mayor de Potosí, aquello fue un milagro de la Virgen de la Candelaria, que es venerada en ese templo, y es lo que haría falta ahora, cuando las lluvias han vuelto a humedecer San Pedro al extremo de ponerlo en riesgo nuevamente.

  Detalle del cuadro  de Gaspar Miguel  de Berrío en el que se ve una procesión con la Virgen  que baja desde el Cerro Rico de Potosí.

El templo

Fundada en 1581 y comenzada a edificar casi de inmediato, San Pedro fue parroquia de los indios pacajes y omasuyos, así que debió concentrar a los mitayos de esas naciones en tiempos coloniales, en chozas circulares que fueron vistas por fray Diego de Ocaña en 1600 y descritas después en su famosa crónica de viaje.

Se la describe como ubicada en un callejón, el “del espadero”, pero su atrio principal, actualmente semioculto por las construcciones que surgieron por delante, mueve a pensar que debió ser un punto de concentración importante no sólo para mitayos sino también para otros pobladores de la Villa.

Entre las imágenes que atesora, tres crucificados y tres cuadros de Melchor Pérez de Holguín, destaca una de la Virgen de la Candelaria, actualmente conocida como la Collita que,  según refiere expresamente Arsánz, es obra de Juan de Miranda. “La bellísima imagen de Nuestra Señora de la Candelaria de la parroquia de San Pedro, fue obrada de manos de aquel hombre (tan favorecido de esta divina señora) llamado Juan de Miranda, primoroso en la escultura, aunque más parece obrada por manos angélicas que humanas porque es un milagro de hermosura y un asombro de milagros”, escribió el cronista.

No existe precisión sobre el origen de Miranda porque si bien era poblador de la Villa, su intención de marcharse a España, hacia 1661, mueve a pensar que algún vínculo debió tener con la península. Este episodio, y otros que involucran a criollos y españoles, demuestran que al templo no sólo acudían los indios de la zona, sino diversidad de vecinos.

La parroquia era administrada por los dominicos y por ello incluso fray Vicente Bernedo estuvo vinculado a ella y ahora se habla de que pudo existir algún ambiente en el que solía pernoctar cuando estaba a cargo del templo.

Parte del arco de plata que rodea a la Virgen. Actualmente a la pieza le faltan algunas partes que habrían sido robadas.

Los milagros

La Virgen de la Candelaria que está en San Pedro fue considerada una figura principal del culto católico en tiempos coloniales y a ella se le atribuyen varios milagros, muchos vinculados a salvaciones prodigiosas de mineros atrapados en el Cerro Rico.

La principal fuente de estos sucesos es Arsánz, pero en ninguno de sus tres tomos aparece el denominativo de la Collita, pues él la llama por su nombre, Virgen de la Candelaria, así que si se toma en cuenta que la Historia…  fue escrita en el siglo XVIII y es lógico suponer que el sobrenombre surge posteriormente.

De los muchos milagros descritos por el cronista están estos, dispuestos en orden cronológico: 

1616.- Ocho indios y un muchacho pequeño fueron atrapados por un hundimiento. En su encierro, que duró 16 días, se encomendaron a la Virgen de la Candelaria y esta les proveyó de agua y comida. Los sacó de la mina, luego de que varias cuadrillas de sus compañeros no habían podido hacerlo. Una luz que se les apareció los condujo hasta afuera.

1618.- Una carga cayó sobre un indio llamado Lorenzo, pero su cabeza quedó fuera del enterramiento. Pidió la ayuda de la Virgen que está en San Pedro y esta se le apareció, lo ayudó a levantarse y le condujo hasta el exterior. 

1647.- Se hizo una gran fiesta a devoción de esta Virgen y Gonzalo Oliden fue uno de los mayordomos. Por esos días, le tocó mediar en una gresca entre vicuñas y vascongados, y fue herido de espada en una pierna. La herida gangrenó a tal punto que los médicos recomendaron su amputación. Acongojado, se encomendó a la imagen milagrosa que está en San Pedro y hasta le llevaron su manto con el que cubrió la pierna y pidió su curación. Arzáns refiere que sanó inexplicablemente.

El templo  de San Pedro,  ubicado en el callejón del mismo nombre. En la época de la Colonia  el zaguán era  conocido como El Espadero.

1655.- En este año se refieren hasta tres milagros:

- Unos arrieros que viajaban a Lípez se encomendaron a la Virgen antes de partir y al ser sorprendidos por una granizada quedaron ilesos pese a que les cayeron rayos. Sus mulas, que habían sido alcanzadas por las descargas, se levantaron luego de estar inconscientes.

- La aparición del “joven muy hermoso” que  entregó al padre Mariño un talego para reparar el templo.

- Pedro de Ávila, al estar reparando la techumbre cayó desde la altura al ceder los maderos, pero la invocación a María de la Candelaria determinó que llegara de rodillas al suelo, sin sufrir daño alguno.

1657.- Este año surgió en Potosí una peste de tabardillo y por iniciativa de Juan de Miranda se encomendó un novenario a la Virgen de la Candelaria de San Pedro. Antes de que este terminara, muchas personas se curaron, así que se determinó sacar en procesión la imagen.

1658.- Un noble -del que no se da el nombre- que era devoto de la Virgen falleció pero se incorporó mientras lo velaban para decir que se le pidió volver para explicar  a la gente de los peligros del infierno y recomendar que oraran a la madre de Dios. Dicho eso, volvió a su estado de difunto.

1660.- Antonio de la Canal perdió la vista y fue a pedir ayuda a la Virgen de la Candelaria que está en San Pedro. Oraba en plena misa y a medida que lo hacía su vista se iba aclarando. Al terminar la eucaristía, podía ver con normalidad.

1661.-  Cuando Juan de Miranda quiso irse de Potosí y llevarse la imagen de la Virgen, su caballo se encabritó en el empedradillo y lo arrastró hasta el templo de San Pedro, donde se incorporó ileso. Entendió el mensaje de la Candelaria y decidió ya no marcharse.

La humedad

Como en 1655, las lluvias han humedecido el templo y si bien no se presentó ningún sospechoso de ser un ángel, un milagro ha comenzado a operarse: el Concejo Municipal de Potosí aprobó un convenio con la Gobernación para que se proceda a la intervención integral del edificio, por un monto de 1,5 millones de bolivianos.

El convenio debe ser aprobado por el Ministerio de Hacienda pero, entretanto, nos complacemos en rescatar del olvido a esta imagen que en algún momento de su historia comenzó a ser llamada la Collita. 

Se apareció ante nosotros en una inspección al templo y ahora la mostramos a ustedes. Antonio Basagoitia dice que su capilla aparece en el cuadro de Gaspar Miguel de Berrío, casi junto a la Virgen que baja en  procesión del Cerro Rico. Ambas son Candelarias, pero una, la de la capilla, es de San Pedro, y la otra es la del templo de Copacabana, considerada su rival.

Esperamos que tras su lectura la visiten en su altar, en el templo de San Pedro.

Juan José Toro es presidente de la Sociedad de Investigación Histórica de Potosí (SIHP).


La Virgen, hoy

Desde por lo menos 1616, la Collita sigue en su lugar de siempre, en la parte superior del altar principal del templo de San Pedro. Debajo de ella está una imagen del Cristo de las Caídas.

Mide 90 centímetros de alto por aproximadamente 35 de ancho y está sobre una base cuadrada de 43 por 43. 

Se la observa en buen estado de conservación, sin daño aparente. 

Alrededor de ella está un arco polilobulado de plata de 1,10 de alto por dos metros de ancho. A este la faltan algunos pedazos, supuestamente robados.

Está en un lugar de privilegio, flanqueada por imágenes de Santa Bárbara y Santa Rita. En el templo hay otras dos imágenes de Cristo crucificado. 

Una del Señor de los Milagros, que actualmente está a un lado del altar y fue recientemente restaurado, y otra del Señor de los Auxilios,  que tiene camarín propio en el crucero izquierdo y,  por sus rayos de plata, se asemeja al Señor de la Vera Cruz.

Además, en ese templo existen tres cuadros originales de Melchor Pérez de Holuín.

 

 

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