Gaby Vallejo Canedo: «He sido muy fiel a mi espíritu y a mi experiencia»

La autora de Hijo de opa, que llegó al cine con la película Los hermanos Cartagena, y de otros libros conversó con dos estudiantes de la ciudad de El Alto, haciendo realidad la entrevista que siempre soñaron.
miércoles, 21 de octubre de 2020 · 00:04

Sally Molina y Constanza Tarqui  / El Alto

Más allá de su formación como maestra de literatura y licenciada en ciencias de la educación, múltiples premios y distinciones convierten a Gaby Vallejo Canedo en una de las mejores escritoras de Bolivia. Nacida en Cochabamba, el año 1941, plasmó su talento en una amplia producción que refleja las diversas problemáticas que desde niña fue absorbiendo de la realidad boliviana. Reconocida como Embajadora Universal de la Cultura por la Unesco y Doctora Honoris Causa por la Universidad Mayor de San Simón de Cochabamba, es una luchadora incansable a la hora de promover la lectura y los derechos de las mujeres.

Para nosotras  Sally Molina y Constanza Tarqui  es un sueño cumplido dialogar con nuestra autora favorita y compartir su experiencia y actitud durante la cuarentena; su preocupación por la sobrevivencia de los escritores en este contexto lleno de virtualidad y su adaptación a las plataformas de comunicación digital.

Esta es la conversación con la autora, realizada de forma virtual por la pandemia de la Covid-19.

Dicen que los escritores tienen una sensibilidad muy especial,  ¿cuáles serán los sentimientos que llevaron a Gaby Vallejo a descubrir su pasión por la literatura?

De algún modo, un escritor tiene los cinco sentidos abiertos para percibir el mundo; entonces, lo que he hecho en todos mis libros es recuperar los mensajes de la vida, de la gente, de los muchachos, de los niños, de las mujeres. Como testigo de mi época, creo haber registrado durante toda mi producción cómo es el país, cómo pisa la gente este país, cómo vive. Si un escritor no escribe con la propia percepción que carga en la vida, si uno no se anima a escribir con todo lo que ve, lo que siente, lo que escucha, pues la novela o el cuento, pasa como una cosa más. 

Mis novelas tienen mucha fuerza, recuperan pasajes de Bolivia;  sólo siento que la película Los hermanos Cartagena,  basada en mi obra, ha minimizado mis otras novelas; a veces me leo a mí misma y me siento sorprendida de haber dicho tantas cosas y que la gente no está leyendo esos libros. Por eso, como ha dicho la famosa escritora Giovanna Rivero: “Es necesario una relectura de las obras de Gaby Vallejo para entender lo que es ella, lo que ha escrito, para comprender cómo es ella en su producción”. Estoy a la espera de todos los que quieran leer mis obras con más penetración y que no se queden solamente con mi novela Hijo de Opa...

Sin duda, este momento que vivimos los bolivianos es muy complicado. ¿Qué otros momentos críticos en la vida de nuestro país le tocó afrontar?

De niña he tenido muchas experiencias, he sido coprotagonista de algunas situaciones raras y fuertes. Por ejemplo, recuerdo que a mis nueve años estaba yo en la comunidad indígena Mamanaca, por Tarata, cuando vi salir del medio de los maizales a cientos de campesinos, armados con palos y fusiles, que entraban a las casas y destrozaban todo; tenían odio a los patrones que les habían hecho mucho daño. Esa sensación de sorpresa y de miedo fue tan grande que me produjo una huella espiritual para descubrir cuánta violencia puede ejercer el ser humano una vez que tiene rencor. 

Todo aquello golpea y más a una niña que está absorbiendo lo que pasa y que, cuando tiene la decisión de escribir, transforma toda esa sensación en un cuento o en una novela. He sido muy fiel a mi espíritu y a mi experiencia, a lo que he sentido durante mi vida entera: la rebelión campesina, las dictaduras militares, la presencia del  Che  Guevara y las guerrillas. No es que  escribiera en ese momento precisamente, pero mi alma estaba escribiendo lo que iba a ser después mi obra literaria.

En este periodo de cuarentena, nuestros hogares se han vuelto nuestro refugio, el lugar más seguro; pero, no para todos. ¿Qué lectura tiene de los casos de violencia contra mujeres que se dan en el mismo hogar?

Últimamente, se ha acrecentado la violencia contra las mujeres en todo el mundo. En el 2000 estuve en un congreso internacional sobre literatura y presenté el tema La revolución sin sangre, sobre cómo las mujeres en el mundo estábamos cambiando la visión machista con nuestra participación, con nuestras obras y cómo estábamos haciéndolo sin sangre, porque era sutil como un río que estaba invadiendo  todo. Sin embargo, ahora, 20 años después, no podría presentar esa ponencia porque hoy ese movimiento de incorporación de las mujeres a sus derechos, más bien se ha transformado en un espacio de violencia. 

Parece que los varones no han podido aceptar o asimilar esa transformación que estamos proponiendo y su reacción es violenta. Al respecto, tengo un libro trabajado por 49 mujeres bolivianas, titulado Basta, donde cada escritora ha presentado un microcuento a partir de una escena de violencia que haya visto o protagonizado. 

Imaginemos que estamos en un mundo donde todo es posible. ¿Qué don elegiría Gaby Vallejo para salvar esta situación de la pandemia por la Covid-19?

Creo que la comunicación es el don más importante y poderoso que tiene el ser humano. Por cualquier medio, por el arte o por la palabra, la comunicación es siempre un medio riquísimo de recuperar al ser humano, estimularle y darle opciones. Este don nos permite dejar huellas, crear puentes, no solamente entre los seres humanos sino con otros objetos y seres de la naturaleza. Depende de nosotros poder convertir a esos objetos o seres también en seres que nos comunican.

¿Cómo ha afectado su vida la llegada de la Covid-19 a nuestro país y el periodo de cuarentena en el que nos encontramos?

Mi actitud ha sido cambiante durante la cuarentena. Inicialmente ha sido todo un golpe porque dejamos de hacer lo que hacíamos. Nos vimos obligados a no salir de la casa y a convivir con una serie de limitaciones. Me han invitado a participar en varias antologías, pidiéndome que escriba cuentos, pero me dio la sensación de que la gente estaba desesperada por escribir un testimonio de esta época y por eso he rechazado todas las propuestas. 

Posteriormente, he dado un giro hacia mi participación en encuentros virtuales. Empecé a descubrir esta manera interesante de comunicarse y, con la Biblioteca Thuruchapitas, que he fundado aquí en Cochabamba y que es la única biblioteca para niños y jóvenes en todo el país, decidimos crear nuestra propia plataforma. Empezamos cada sábado con entrevistas a  autores de literatura infantil y juvenil, luego convertimos estas tertulias literarias en espacios de análisis de la narrativa boliviana contemporánea, desde sus diferentes tipos y con la participación de destacados escritores nacionales como Gonzalo Lema, Carlos Mesa, Sisinia Anze y otros. También estoy vinculada con la Organización Internacional para el Libro Juvenil (IBBY), la Asociación Boliviana de la Lectura (Abolec) y el Centro Regional para el fomento del libro en América Latina y el Caribe (Cerlac) con quienes participo en coloquios donde debatimos nuestra preocupación por la situación actual.

Esas plataformas me mantienen atenta y eso me da fuerza para continuar trabajando, aunque hay días en los que me desilusiono, como todo ser humano, porque estamos limitados de hacer nuestras cotidianas actividades.

¿Qué mensaje tendría para los jóvenes lectores que tiene usted?

“Estamos pasando por una situación muy extraña, parece que los libros pudieran desaparecer, que las librerías están en peligro de cerrarse, que las imprentas ya no imprimirán otros libros. Yo he nacido, vivido y producido en la época de la imprenta, en la época de la impresión de textos. Por eso los libros son tan vitales para mí y para el ser humano que pienso no desaparecerán nunca, que más bien a partir de esta época tan llena de virtualidad en la que se está transformando todo, veremos a las bibliotecas como unos templos en los que se han archivado los mejores libros de los mejores escritores y pensadores de la humanidad.

Si bien no escribí nada durante este tiempo, he leído muchísimo. El tiempo ha sido un regalo que nos ha dado la pandemia, tiempo para leer”.

Esta entrevista obtuvo el Primer Lugar en el programa La entrevista que siempre soñé 2020, que impulsa la Fundación para el Periodismo con el apoyo del European Journalism Centre. El trabajo fue realizado por las estudiantes Sally Amalia Molina Canaza y Constanza Valeska Tarqui Caballero de la unidad educativa Simón Bolívar B de la ciudad de El Alto.

HOJA DE  VIDA

  • Nacimiento Gaby Vallejo Canedo nació en Cochabamba, en 1941.
  •  Obras   La escritora cuenta con alrededor de 40 obras  en diferentes géneros narrativos, como la novela y el cuento infantil. 
  •  Cine Su novela Hijo de Opa, fue llevada al cine por Paolo Agazzi  como  Los hermanos Cartagena.

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