Fátima Soria: «El que no vive para servir, no sirve para vivir»

La enfermera siempre tuvo un brillante desempeño profesional reconocido desde la universidad. Cuenta su experiencia en la primera línea contra el virus.
jueves, 22 de octubre de 2020 · 00:04

María Isabel Morales Reyes y Maya Isabella Patiño López / Cochabamba

Fátima Ester Soria Galvarro Quiroga es una cochabambina de 50 años apasionada con  servir a la población boliviana; es una enfermera de la Caja Petrolera de Santa Cruz y actualmente se encuentra luchando en primera línea contra la pandemia de la Clovid -19.

Empezó con su vocación de enfermera a los 18 años, estudiando en la Facultad de Enfermería Elizabeth Seton de  la  Universidad Católica Boliviana de la ciudad de Cochabamba. Al terminar su carrera obtuvo el premio Mirna Salinas por ser una estudiante destacada que demostró excelencia desde muy joven. 

Fue docente de la Universidad Gabriel René Moreno durante siete años y un año fue becada a Japón al hacer una pasantía en docencia. 

Ejerció 19 años en la Unidad de Cuidados de Terapia Intensiva y 12 años como jefa de Unidad de Terapia Intermedia.  

Actualmente esta gran mujer se encuentra trabajando en la unidad de cuidados intensivos de la Caja Petrolera. Aquí reproducimos la entrevista digital con la profesional.

En Bolivia la importancia del ámbito de la medicina cambió drásticamente al surgir la Covid -19, ¿cómo ha cambiado la vida de una enfermera en Bolivia durante esta pandemia?

Bueno, ahora existe el temor a llevar una enfermedad rara y nueva a nuestros hogares. La manera de vestir de toda enfermera resalta bastante, el uso de la mascarilla facial, barbijo, lavado de manos, las antiparras; lo que antes se esterilizaba ahora se desecha por seguridad ya que está infectado o usado. El lavado de manos, en lo personal, siempre lo he considerado muy importante, pero hoy lo hacemos más que nunca, por lo fácil que es poder contagiarse o adquirir esta enfermedad.  

Hay una gran diferencia entre el día a día de una enfermera antes de esta pandemia y ahora, ¿cómo es el día a día de una enfermera que trata problemas relacionados con el coronavirus?

El día a día de una enfermera es estresante. En lo personal, al ir a trabajar siento ese temor, pero una vez que llegó al hospital para trabajar es como un día normal. Cuando concluye mi turno nuevamente siento dicho temor, ya que existe esa inseguridad de no haber tenido el cuidado necesario, incluso estar contagiada, y, por lo tanto, contagiar a mis seres queridos.

La enfermera Fátima Soria  en su trabajo e la unidad de terapia intensiva  de la Caja Petrolera de Santa Cruz.
Foto Fátima Soria

El estar aislado sin ningún tipo de contacto con la sociedad tiene un efecto psicológico muy dañino, ¿qué tipo de contacto con pacientes con Covid - 19 tienen las enfermeras y cuál cree que es la mayor consecuencia psicológica que sufre un paciente con coronavirus?

A veces veo que los pacientes con Covid-19, cuando son dados de alta, son renuentes a salir, ya que temen recaer en la enfermedad; a causa de ello nace un trauma debido al temor de morir ahogados y en algunos casos es recomendable ir al psicólogo. 

Las enfermeras siempre les damos esperanza y siempre les recalcamos que estamos para servirles y apoyarlos. A diferencia de los doctores, las enfermeras siempre hablamos con el paciente. 

Sabemos que no es lo mismo dirigir la guerra detrás de trincheras que hacerlo en el frente de la batalla; entonces, si usted, que ha tratado de frente con esta enfermedad hubiera sido responsable de poner las medidas de seguridad para todo el país, ¿qué medidas hubiera implementado?

En todo hospital siempre existieron las medidas de bioseguridad, pero fueron insuficientes y de mala calidad. Faltó que las autoridades prevean la cantidad de insumos que íbamos a necesitar. Si de mi hubiera dependido, yo hubiera preferido comprar tanto que incluso  sobre, que no falte y que sea de primera. Si el material es de mala calidad, el personal pone en riesgo su salud. Hay que invertir para cuidarse, en mi caso yo compré el EPP (equipo de protección personal).

Sabemos que Bolivia es un país que se caracteriza por el poco respeto a las normas. ¿Cuáles cree usted que podrían ser las soluciones más óptimas para minimizar los contagios en ciudades donde la cuarentena no se ha respetado a cabalidad?

Somos un país muy desobediente. Los bolivianos no creemos hasta no ver y el ver ahora implica enfermarse. A la persona que no crea en dicha enfermedad, yo le digo que haga el experimento de taparse la nariz por dos minutos, un paciente con Covid-19 está así ocho días antes de ser asistido con el ventilador mecánico.  

Hoy en día yo y mi esposo estamos dando charlas virtuales con el fin de hacer entender a la gente que ahora una manera responsable de amar es no visitar. Confío que la educación es clave y la obediencia se debe de formar como un valor fundamental. Yo no juzgo la manera de vivir de las personas hoy en día, pero me preocupa que le que hagan caso omiso a las recomendaciones, ahora implique morir.

La  enfermera (abajo) en la entrevista virtual en la que contó su experiencia en la lucha contra el coronavirus en Bolivia.

Foto Fátima  Soria

Según su experiencia personal, ¿cuál es el mayor sacrificio que ha hecho usted al enfrentarse a esta enfermedad? ¿Qué les pediría a las autoridades en salud para mejorar esta situación?

El mayor sacrificio es dejar a mi familia cada día, si por mí fuera yo no saldría de mi casa, ya que es un riesgo salir. Mi profesión no me permite quedarme en el hogar debido al servicio que debo prestar. La enfermera está con el paciente todo el tiempo, es por eso que siento que mi profesión hace la diferencia en este momento crítico, mucho más que otras profesiones. Si por mí fuera pondría más personal de salud y reorganizará el número de enfermeras que se asignan por paciente para atender a todos de una mejor manera. 

Yo les pediría a las autoridades dar más información, incluso mostrar esa realidad de los pacientes, el sufrimiento por el que pasan. El 80% pasa la enfermedad como un resfrío, leve con dolor muscular y articular; el 20% debe de ir al hospital, ellos  están sufriendo y luchando para sobrevivir, necesitan oxígeno. De ese 20%, el 5% está en terapia intensiva y de ese 5%, el 3% fallece. Es una realidad que todos debemos asumir.

Y después de haber escuchado un testimonio tan claro ¿qué podemos sacar en conclusión?   A partir de ahora y hasta que encontremos una cura “la manera más  responsable de amar es no visitar”.

 Esta entrevista obtuvo el Segundo Lugar en el programa La entrevista que siempre soñé 2020, que impulsa la Fundación para el Periodismo con el apoyo del European Journalism Centre. El trabajo fue realizadoa por las estudiantes María Isabel Morales Reyes y Maya Isabella Patiño López de la Unidad Educativa Tiquipaya de la ciudad de Cochabamba.
 

La enfermera nació  en Cochabamba y se graduó en el Elizabeth Seton.

HOJA DE  VIDA

  •     Nacimiento   Fátima Ester Soria Galvarro Quiroga  nació  en 1970 en la ciudad de Cochabamba. 
  •  Estudios   Graduada  al estudiar  enfermería en la Facultad  Elizabeth Seton de  la  UCB.
  • Experiencia  Docente universitaria y trabaja en terapia intensiva de la Caja Petrolera.

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