Mafalda, la niña rebelde que quiso cambiar el mundo con humor e ironía

La pequeña de seis años ama a los Beatles, la democracia, los derechos de los niños, la lectura, la paz y los panqueques. Odia a James Bond, las armas, la guerra y tomar sopa. Es rebelde, inconformista y curiosa.
sábado, 3 de octubre de 2020 · 00:04

EEF y AFP  / Buenos Aires

Lo bueno que tienen los dibujos es que por mucho que pasen los años no envejecen, y por eso Mafalda puede y podrá siempre seguir siendo esa niña rebelde que quiso cambiar el mundo con grandes dosis de ironía, pese a que nació en 1964 y que el jueves se quedó huérfana tras la muerte de Quino, su creador.

Muchos adjetivos se ajustan a la personalidad de Mafalda: rebelde, inconformista y curiosa, aunque entre estas cualidades destaca su simpleza y dominio de la palabra, debajo de la cual siempre hay un mensaje subyacente, con alta carga moral, que impregnó a varias generaciones con su deseo de construir una realidad mejor, y es que como ella decía: “paren el mundo que me quiero bajar”.

Su primera aparición fue en la revista Primera Plana en 1964, aunque su creador, Joaquín Salvador Lavado, más conocido como Quino, la pensó inicialmente para una campaña de electrodomésticos que nunca se lanzó. Su éxito fue inmediato y sus aventuras y reflexiones pasaron por las páginas de diarios como El Mundo, hasta su última publicación en el semanario Siete días ilustrados, en 1973.

La inquieta  Mafalda se relaja con algo de música.
Foto:Archivo digital

Un personaje eterno

Los nueve años en los que se publicaron sus historias le valieron para convertirse en un símbolo eterno, intergeneracional, y sus libros fueron traducidos a 26 idiomas y sólo en Argentina se vendieron más de 20 millones de ejemplares. Su mensaje se tradujo incluso al guaraní, uno de los últimos idiomas que Mafalda aprendió y que presentó en 2017 en la feria del libro de Asunción.

Un año antes, en Cuba, fue editada por primera vez en braille.

La historia de Mafalda, quien siempre tendrá seis años, no se puede contar sin sus inseparables compañeros de fatigas, aunque en un principio su debut fue en solitario, no tardaron en aparecer Susanita, Manolito, Felipe, Miguelito y Libertad, cada uno con personalidades muy diferentes y con los que la protagonista siempre dialogó en pro de defender sus creencias.

Mafalda ama a los Beatles, la democracia, los derechos de los niños, la lectura, la paz y los panqueques. Odia a James Bond, las armas, la guerra y tomar sopa. Sueña con arreglar el mundo, un mundo que mientras Quino la dibujaba vivía tiempos convulsos, con la Guerra de Vietnam (1955-1975) como telón de fondo, ante lo que siempre expresó un mensaje en favor de los derechos humanos y antibelicista.

También reflejó el progresismo de su época con comentarios feministas que muestran su apoyo a las conquistas sociales de la mujer y contra los roles establecidos, como cuando preguntó a una atareada madre: “mama, ¿si vivieras qué te gustaría ser?”.

La líder del grupo

Sus amigos no siempre pensaban igual que ella, muchos incluso tenían creencias diametralmente opuestas, y es que cada uno está inspirado en un tópico diferente. Así, Manolito representa el capitalismo, con una actitud ambiciosa y materialista, Susanita es la ama de casa empedernida, Felipe -el mayor del grupo con 7 años- es el soñador, tímido y perezoso, Miguelito es narcisista y ególatra y Libertad representa los valores anarquistas.

La relación con sus padres tampoco es sencilla, y es que su madre, Raquel, representa muchas de las cosas que Mafalda aborrece, ya que dejó sus estudios para formar una familia -algo que siempre le reprocha su hija- y su mayor preocupación es tener la comida lista, mientras que su padre, quien no tiene ni nombre, es un agente de seguros cuya mayor victoria fue comprar un televisor.

Sin embargo la relación familiar no es tan sencilla como parece, y así se lo dijo Mafalda en una de sus célebres viñetas a un vendedor que tocó la puerta de casa en busca del “jefe de la familia”: “en esta familia no hay jefes, somos una cooperativa”.

El otro yo de Quino

Nada define tanto la idiosincrasia de Quino como aquella tira en la que Mafalda le muestra a su oso de peluche un globo terráqueo y le pregunta “¿Te gusta? Porque es una maqueta, el original es un desastre”. 

El escepticismo y la amarga reflexión ante las desgracias del mundo afloran en los agudos, sarcásticos y transgresores comentarios de la niña rebelde, convertida en el otro yo de Joaquín Lavado. 

En otro celebrado cuadrito, un hombre que se encuentra con un amigo en la calle le dice “¡el mundo es un pañuelo!” y Mafalda, observadora de la escena, piensa: “Habrá que quejarse a la lavandería”. 

Las ideas del dibujante y humorista, como buen artista, se expresaron a través de sus historietas y sólo con cuentagotas en apariciones públicas. 

Retraído como Felipito, otro de sus legendarios personajes compañeros de la pequeña contestataria, Quino desfiló por distinguidos escenarios donde se le rindió tributo por su obra, mientras él parecía no saber qué contestar, conmovido pero algo abrumado. 

El día de un homenaje al lado de la estatua de su más popular creación de papel, un presentador dijo eufórico: “... ¡y esperamos que Mafalda viva 50 años más!”. 

“Por el estado en que está el planeta, no creo que lleguemos muy lejos”, respondió Quino, parco y descreído, un poco asombrado e incómodo como siempre ante tanta euforia y zalamerías a su alrededor. 

Quino dibujó y escribió Mafalda desde 1964 hasta 1973, pero la niña ha perdurado en las nuevas generaciones y es usada como símbolo por el movimiento feminista.

Patrimonio mundial

El recorrido de sus historias convirtieron a Mafalda en patrimonio cultural de todos, sin importar edad o nacionalidad, aunque Argentina la idolatra con el orgullo de quien vio nacer sus andanzas, en el porteño barrio de San Telmo, donde se encuentra el Paseo de la Historieta, homenaje a varias ilustraciones donde la creación de Quino es la joya de la corona.

Cualquier domingo o día festivo es normal ver una larga fila de gente en este barrio esperando para sacarse una foto en el famoso bando donde siempre están Mafalda, Manolito y Susanita, posiblemente hablando sobre los problemas de un mundo con los que ella nunca se sintió conforme.

En Oviedo (España) hay una figura de Mafalda de 80 centímetros, realizada en arcilla recubierta con resina y fibra de vidrio para protegerla del sol o la lluvia, a cuya inauguración asistió Quino en 2014.

La figura más grande de Mafalda se encuentra en Argentina, pero no en Buenos Aires, sino en Mendoza, provincia del norte del país en la que nació Quino. La estatua mide tres metros de altura, fue realizada por el artista Juan Valdivia y muestra a la niña sentada sobre tres libros: Las venas abiertas de América Latina, de Eduardo Galeano; Rayuela, de Julio Cortázar; y el Martín Fierro, de José Hernández.


Hija de los 1960 y 1970 

Quino justificó el impacto de su historieta en el momento histórico en que aparece y se desarrolla, los años 1960 y 1970, de una explosión creativa y revolucionaria en todos los ámbitos. 

“Mafalda salió bien porque la época en que lo hice era buena, aunque había conflictos como siempre. El ser humano es quilombero (revoltoso) por naturaleza”, explicó. 

Tercer hijo de padres republicanos españoles de clase media, se sumergió en el universo del dibujo por influencia de un tío que ejercía el oficio en un periódico de su natal Mendoza (oeste), al pie de la cordillera de los Andes. 

Pero sus padres fallecieron antes de su adolescencia y un hermano mayor tuvo que ayudarlo a salir adelante.  

“Sufrí mucho porque vivía en condiciones precarias mientras deambulaba por redacciones de diarios y revistas sin mayor éxito. Compartí una pieza de pensión con tres o cuatro tipos”, recordó.  Su vida se iluminó cuando pudo por fin publicar en revistas, momento que definió como “uno de los más felices” de su existencia. 

Quino estuvo casado por más de medio siglo con Alicia Colombo, quien falleció en 2017. 

Mundo irresponsable 

Se han vendido 20 millones de ejemplares de las historias de la niña con nombre de princesa italiana.  

Reacio a la adulación o al elogio desmedido, Quino decía  que sus trabajos tuvieron éxito en Latinoamérica o en naciones latinas de Europa, pero son una rareza en países anglosajones, China, Rusia o el mundo árabe. 

“¡Ahora voy a sentir más respeto por mí mismo!”, declaró con ironía después de tantos homenajes. 

El retrato de Mafalda está colgado en la Galería de Ídolos Populares de la Casa Rosada (gobierno), junto a leyendas como el exfutbolista Diego Maradona, el rockero Charly García, el extenista Guillermo Vilas, el bailarín clásico Julio Bocca, el automovilista Juan Manuel Fangio y el cantante de tango Carlos Gardel. 

La criatura que dejaba mudos y helados a los adultos con sus preguntas y ácidos comentarios, fue clasificada por el intelectual italiano Umberto Eco como “una heroína iracunda”. 

Ella “rechaza al mundo tal cual es, reivindicando su derecho a seguir siendo una niña que no quiere hacerse cargo de un universo adulterado por los padres”, según Eco. 

No se hace cargo del horror de las guerras, la injusticia y la hipocresía en las relaciones sociales. 

El globo terráqueo aparece de nuevo en otro cuadrito y Mafalda le acaba de colgar un cartel que dice “Irresponsables trabajando”.

El mundo llora la muerte de Quino, aunque su legado es y será eterno a través de este personaje, que nunca se cansará de luchar por sus ideales y seguirá buscando la manera de evitar el plato de sopa.

Mundo  más digno

  • Sueño Mafalda es una niña inteligente, irónica, inconformista, contestataria y sensible, que “percibe la complejidad del mundo desde la sencillez de los ojos infantiles y sueña con un mundo más digno, justo y respetuoso con los derechos humanos.
  • Galardón  Según el  Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades, concedido a Quino en 2014,” sus personajes trascienden cualquier geografía, edad y condición social,  y siguen vigentes por haber combinado con sabiduría la simplicidad en el trazo del dibujo con la profundidad de su pensamiento”.
  •  Viñetista  Con la muerte de Quino “desaparece  con él una forma de mirar al mundo irónica, tierna, original y verdadera”.

Sobre la última encuesta de Página Siete

Si usted es de los que necesita estar bien informado, puede acceder a la encuesta electoral completa de Página Siete, suscribiéndose a la aplicación PaginaSietePro que puede descargar de App Store o Google Play