Cristóbal Colón, el desafortunado

Hay algunas versiones, hoy risibles, que forman parte de la mitología que gira en torno a Colón y el mal llamado “descubrimiento de América”.
viernes, 9 de octubre de 2020 · 00:04

Juan José Toro M. / Potosí

Demostró que podía parar un huevo en la mesa y lo hizo estrellando uno. Cuando nadie quiso financiar su viaje, la reina Isabel la Católica decidió hacerlo, a escondidas de su esposo Fernando, y, para ello, empeñó sus joyas. Esas son algunas de las versiones, hoy risibles, que forman parte de la mitología que gira en torno a Cristóbal Colón y el mal llamado “descubrimiento de América”.

Durante milenios, el estudio de la historia estuvo entremezclado con otras disciplinas que estaban igualmente en gestación e incluso con artes como la literatura y la música. Epopeyas como La Ilíada y La Odisea se transmitían mediante cantos y, hasta muy entrada la Edad Media, la mayoría de las historias circulaban a través de bardos y trovadores viajeros.

      
El descubridor humillado,  óleo de Lorenzo Delleani.
Foto:Juan José Toro
      

Eso explica que hechos como la llegada de Colón a América se hayan entremezclado con leyendas que así pasaron a los textos de Historia. 

La llegada de Cristóbal Colón a América es el caso más conocido de leyendas que se convierten en historia. Aún ahora, con todo lo que revelan las crónicas y documentos, no existe seguridad ni siquiera sobre la fecha en que llegó al continente. Francisco López de Gómara, por ejemplo, escribió que “partió de allí (el puerto de Palos) el viernes 3 de agosto; pasó por la Gomera, una isla de las Canarias, donde tomó refresco. Desde allí, siguió la derrota que tenía por memoria, y a cabo de muchos días topó tanta yerba, que parecía prado, y que le puso gran temor, aunque no fue de peligro; y dicen que se volviera, sino por unos celajes que vio muy lejos, teniéndolos por certísima señal de haber tierra cerca de allí. Prosiguió su camino, y luego vio lumbre un marinero de Lepe y un Salcedo. A otro día siguiente, que fue 11 de octubre del año de 1492, dijo Rodrigo de Triana: ‘Tierra, tierra’, a cuya tan dulce palabra acudieron todos a ver si decía verdad; y como la vieron, comenzaron el Te Deum laudamus, hincados de rodillas y llorando de placer”.

Mala suerte

Cristóbal Colón es un personaje histórico que tuvo mala suerte. López de Gómara afirmó que era “natural de Cugureo, o como algunos quieren, de Nervi, aldea de Génova, ciudad de Italia muy nombrada. Descendía, a lo que algunos dicen, de los Pelestreles de Placencia de Lombardía. Comenzó de pequeño a ser marinero, oficio que usan mucho los de la ribera de Génova; y así anduvo muchos años en Suria y en otras partes de levante. Después fue maestro de hacer cartas de navegar, por do le nació el bien”. La versión oficial dice que partió del Puerto de Palos sin saber exactamente lo que buscaba, encontró nuestro continente pero este se llamó América en homenaje a Américo Vespucio.

      
      
Carta náutica  atribuida a Colón.

Foto:Juan José

El padre Bernabé Cobo escribió que “el cuarto y último nombre desta tierra es el de América, el cual le puso para eternizar su nombre un piloto de los que navegaron a ella en aquellos primeros años de su descubrimiento, llamado Américo Vespucio, florentino de nación, queriendo atribuirse a sí la gloria de haber sido el primero que halló la tierra firme destas Indias. Mas, puesto caso que cuando él costeó parte de la tierra firme el año de 1499, ya el año antes la había descubierto y costeado gran parte della el almirante don Cristóbal Colón”.  

Los viajes marítimos eran costosos y financiarlos requería mucho dinero. Las joyas de una reina, como señala la versión romántica de este episodio histórico, no iban a ser suficientes así que Colón tuvo que recurrir a otras fuentes de financiamiento, como los banqueros, entre cuyos empleados figuraba Vespucio. ¿Quién se atrevería a arriesgar dinero en un viaje sin rumbo? La respuesta a esa pregunta es que, en realidad, Colón sabía lo que estaba busando. 

Una versión poco difundida cuenta, por ejemplo, que una carabela se perdió en los mares y llegó a las tierras que después serían conocidas como las Indias. Apenas tres o cuatro de sus ocupantes retornaron a Europa pero todos, menos uno, murieron en el puerto. El sobreviviente, a quien sólo se conoce como “el piloto”, habría sido atendido en la casa de Colón. “Solamente concuerdan todos en que falleció aquel piloto en casa de Cristóbal Colón, en cuyo poder quedaron las escrituras de la carabela y la relación de todo aquel largo viaje, con la marca y altura de las tierras nuevamente vistas y halladas”, recordó López de Gómara.

Leyenda negra

Si la versión del piloto no fuese cierta, son muchas las que, como la de cronista, apuntan a señalar que Colón sí sabía lo que buscaba: “Quieren también otros, porque todo lo digamos, que Cristóbal Colón fuese buen latino y cosmógrafo, y que se movió a buscar la tierra de los antípodas, y la rica Cipango de Marco Polo, por haber leído a Platón en el Timeo y en el Critias, donde habla de la gran isla Atlante y de una tierra encubierta mayor que Asia y África; y a Aristóteles o Teofrasco, en el Libro de maravillas, que dice cómo ciertos mercaderes cartagineses, navegando del estrecho de Gibraltar hacia poniente y mediodía, hallaron, al cabo de muchos días, una grande isla despoblada, empero proveída y con ríos navegables; y que leyó algunos de los autores atrás por mí acotados”.

Los hermanos Colón arrestados por el corregidor de Bobadilla en La Española. Grabado de Theodoro de Bry,
Juan José Toro

Gómara apunta algo más que demuestra que el almirante murió a sabiendas de lo que había encontrado: “Puso Cristóbal Colón alrededor del escudo de armas que le concedieron esta letra: ‘Por Castilla y por León / Nuevo Mundo halló Colón’”.

Así que no hubo ignorancia antes y después de los famosos viajes. Colón sabía lo que encontró. Lo que tal vez no sabía es que los europeos que ocuparían esas tierras reducirían a sus habitantes a condiciones muy parecidas a la esclavitud. En algunos casos, como en América del Norte, esa ocupación aparejaría la aniquilación de naciones enteras.

Colón no imaginó lo que ocurriría, no planificó la ocupación de las tierras a las que llegó pero ahora se llama “colonizar” al proceso por el que un territorio y sus pobladores son sometidos a una potencia extranjera.

Existen muchas versiones sobre el o los propósitos que motivaron los viajes de Colón. La tradicional dice que buscaba una ruta alternativa a las Indias Orientales puesto que la conocida se había bloqueado por la ocupación de Constantinopla. En estas Indias estaban ciudades como Ceilán, Sumatra o Java, donde se compraba clavo de olor, pimienta o nuez moscada, las especias que tanto buscaban los europeos. 

Esa versión choca con el hecho histórico de que ya se había encontrado rutas terrestres hacia las Indias, aquellas que eran cubiertas por las caravanas que cruzaban el Indostán y tenían su centro de interés en el reino de los Rashput o Rayastán. 

Las versiones economicistas dicen que, valiéndose de mapas antiguos como el de Toscanelli, Colón buscaba yacimientos de minerales o piedras preciosas, mientras que las religiosas afirman que su propósito era llevar el mensaje de Cristo a territorios sin evangelizar (se dice que su firma, “Christo Feres”, no significa precisamente “Cristóforo” sino “Chistum Ferem” que quiere decir “el que lleva para Cristo”).

Sus razones pudieron ser nobles o prosaicas pero él no es responsable de lo que ocurrió después de su muerte; es decir, de la conquista militar de las tierras con las que se encontró. Menos entonces pudo tener la culpa del genocidio que se cometió en varios lugares de nuestro continente.

Algunos de los mitos sobre Colón

-  Descubrió América. Existen numerosos antecedentes de la llegada de expediciones a nuestro continente siglos, y quizás milenios, antes de 1492. Los más famosos son los de los vikingos.

- No sabía que llegó a otro continente. En los tiempos de los viajes de Colón, había versiones que hacían referencia que Aristóteles escribió sobre una tierra enorme que existía más allá de los mares conocidos. Gonzalo Fernández de Oviedo recoge la versión y la publica en 1535. Otros cronistas escribieron que el navegante supo de estas tierras cuando socorrió a un náufrago y hasta tenía mapas.   

-Su expedición llegó a América el 12 de octubre de 1492. El cronista Gonzalo López de Gómara afirma que, en realidad, llegó un día antes.

- El nombre de América fue para homenajear a Américo Vespucio. Sí, pero también hubo una razón económica: Vespucio figura entre los banqueros que financiaron los viajes de Colón.

- “Colonizar” viene de Colón. En realidad, la palabra “colonia” existe desde mucho antes del nacimiento y los viajes del marino supuestamente genovés. Un documento de 1129  revela que “’colonia’ es una palabra latina que significa ‘territorio cultivado’ y, por extensión ‘grupo de personas enviadas a cultivar un territorio’”.

 

Juan José Toro es past presidente de la Sociedad de Investigación Histórica de Potosí (SIHP).

 

 


   

53
1