Clínica de plantas atiende desde orquídeas hasta flores carnívoras

La iniciativa es de la paceña Claudia Jáuregui y está asentada en Santa Cruz. La joven comenzó a implementar jardines verticales. El primero está en Cochabamba.
jueves, 10 de diciembre de 2020 · 00:04

Ivone Juárez / La Paz

“No tenemos camillas”, aclara en tono de broma Claudia Jáuregui al comenzar a explicar en qué consisten los servicios que presta con la Clínica de Orquídeas y Plantas  que, junto con  su mamá, Rossy Jáuregui, construyó en la ciudad de Santa Cruz, donde llegan como pacientes hasta pequeñas plantas carnívoras. Claudia es una paceña que, como muchos otros,  migró a la capital cruceña con deseos de invertir y de cosechar por sus esfuerzos. Lo logró y su sueño está completo porque su emprendimiento se desprende de su más grande pasión: las plantas.

La venus  atrapamoscas  con su alimento entre sus pétalos.

La clínica está acondicionada para atender todas las enfermedades y plagas que pueden atacar a las plantas, aunque estas sean de interior, es decir se las tenga dentro la casa como ornamento. Cuenta con tres ambientes en los que se las trata por etapa, desde la identificación del problema que tienen, hasta la aplicación de determinados nutrientes que les devolverán la salud, que en las plantas se admira en el color y brillo de sus hojas y de sus pétalos, si es que tienen flores. 

Si bien la clínica no cuenta con camillas, tiene estuches de emergencia donde se depositan los arbustos y se les hace el seguimiento necesario, informando permanentemente al dueño sobre la evolución de su situación. Algunas pueden  quedarse “internadas” hasta tres días, depende de cómo responden al tratamiento que se les aplica. 

Uno de los hermosos bonsáis que se puede encontrar en la Clínica de Plantas de Claudia Jáuregui, en la ciudad de Santa Cruz.

“Las tenemos en permanente observación y a medida que van evolucionando enviamos las fotos a los dueños para que vean qué se hace con ellas. Las plantitas siempre se recuperan, a menos que el dueño haya tardado mucho tiempo en buscar ayuda”, indica Claudia, quien para montar la clínica  se especializó en diferentes países, como  Brasil, Argentina, Chile, España, Holanda e incluso en París, Francia.

Y las que llegan con mayor frecuencia a la clínica son las orquídeas, esas flores que en la antigüedad eran exclusivas de la realeza porque eran consideradas sinónimo de poder y se les atribuía poderes seductores. “Las orquídeas son muy cotizadas, sobre todo como regalo a la pareja. Los nobles proponían  matrimonio con una orquídea. No todas las mujeres reciben una orquídea de regalo y pocos, también, saben cómo cuidarlas; la mayoría las mata de amor”, explica la paceña.

Claudia Jáuregui (izq.) con su mamá, Rossy Jáuregui (der). Ambas iniciaron la clínica.
 Fotos Clínica de Orquídeas y Plantas.

Como la clínica está especializada en esa especie, se cuenta con tratamientos para los diferentes problemas que pueden tener. Pero no sólo estas plantas llegan a los estuches de emergencia del centro médico botánico, también pueden llegar otros tipos exóticos, como las venus atrapamoscas, una planta carnívora con los pétalos dentados que puede llegar a intoxicarse si atrapa muchas moscas.  Igualmente, llegan a ser internados arbustos sencillos y comunes, pero que para sus propietarios representan un gran valor emocional.

Cuando una persona llega con su planta enferma, para el ingreso del “paciente”, el personal de la clínica tiene que levantar un registro en el que se debe anotar el nombre de este, algo que generalmente no se da, porque prácticamente nadie bautiza a su planta.

Un adorno para  el hogar elaborado con plantas naturales.

“Generalmente todos bautizan a su planta  en ese momento y con eso nosotros queremos reforzar el cariño que una persona demuestra por su plantita al buscarle ayuda. Nos gusta mucho que las personas vean  que nosotros valoramos ese su esfuerzo y cariño por las plantas”,  comenta Claudia.

Y cuando la persona se va de la clínica con su planta “dada de alta”, se va también con  información de cómo cuidarla, lo que en más de un caso deriva en que se interese más por el mundo vegetal y valore más la belleza de este. Por eso es que muchos regresan a la Clínica de Orquídeas y Plantas, pero ya no para tratar a sus plantas, sino para conocer las que se cultivan en el lugar:  desde una gran variedad de las cautivantes orquídeas, apetecidas por los enamorados, las  venus atrapamoscas, buscadas por jóvenes que están en la premilitar  o algunos rebeldes, y otras variedades.

Claudia Jáuregui,  la paceña que junto con  su madre implementó la Clínica de Plantas.

Al lugar llegan  también coleccionistas de orquídeas, helechos, bonsáis y de otras especies verdes, que siempre que se llevan una novedad se marchan asegurando que será la última. Un falsa promesa, porque a las pocas semanas están en la puerta de la clínica.

“Tenemos una colección de helechos de diferente formas, hojas pequeñas, onduladas, lisas. También tenemos bonsáis para todas las edades. Los prebonsáis son muy deseados como regalo para niños y los crecidos para varones adultos”, señala Claudia.

En la clínica se puede encontrar bonsáis de hasta 15.000 bolivianos. Depende de su diseño, de la historia que llevan consigo y el trabajo que demandó cultivarlos. Por su lado, los precios de las orquídeas pueden oscilar entre los 200 y 900 bolivianos, si son de colección.

Una de las  especies  de orquídeas.

Decoración

A medida que la clínica de plantas fue   conocida, a Claudia comenzaron a llegarle  pedidos de diseño de jardines interiores o en espacios oscuros y sin condiciones para que una planta natural pueda desarrollarse. Como ella considera que  “todos tenemos derecho a gozar de un jardín natural”, inició la nueva etapa de su negocio que la llevó a empaparse de todas las tendencias que se siguen en el exterior para crear espacios verdes en interiores,  combinando plantas naturales con artificiales, teniendo como resultado hermosos espacios.

“Como ya conocíamos los movimientos de las plantas naturales, su crecimiento y otros factores, logramos hacer una combinación de especies naturales con artificiales”, comenta.

Unos  hermosos  cuadros de musgos.

Y en ese camino, la paceña siguió avanzando hasta que asumió el desafío de incursionar en la implementación de jardines naturales exóticos verticales. Su primera experiencia, cargada de alta tecnología, es un éxito y se luce en la ciudad de Cochabamba. 

“Todos tenemos derecho a tener un jardín”, insiste la paceña que siguiendo los latidos de su corazón por las flores creo un lugar donde les presta auxilio cuando se enferman.

 

 

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