Estrategias para salvar a cuatro especies de animales de la extinción

Cuatro científicos dedicaron sus carreras a la protección del jaguar, del oso de anteojos, la ballena azul y del lobo gris, especies en peligro debido a la cacería y pérdida de sus hábitats. Estas son las ideas.
miércoles, 4 de marzo de 2020 · 00:04

  Michelle Carrere /  Mongabay Latam

El planeta está en emergencia climática. La ciencia asegura que  la velocidad con la que se deterioran los ecosistemas no tiene precedentes en la historia de la humanidad, además que el problema es de tal magnitud, que un millón de las casi ocho millones de especies de animales y plantas están en peligro de desaparecer. Las tres cuartas partes del medioambiente  están deterioradas y aproximadamente 66% de los océanos han sido alterados de manera significativa, producto de  actividad humana.

Lo irónico de este escenario es que el ser humano depende precisamente de ecosistemas estables y saludables para poder sobrevivir. Entonces, detener  la devastación del planeta es urgente para asegurar nuestra propia existencia. Es por eso que  2020 fue catalogado como un “súper año” para la biodiversidad, en el que “tenemos una oportunidad real de doblar la curva de la pérdida de la naturaleza”, señala Inger Andersen, directora Ejecutiva del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

 Un jaguar descansa en una de las playas de la Reserva Nacional Tambopata, Perú.

Diversas reuniones se llevarán a cabo este año para evaluar avances en los compromisos adoptados hasta ahora y acordar nuevos tratados para proteger ecosistemas que todavía se encuentran desatendidos, como es el caso de altamar. Pero, además, este es un año clave, pues entra en vigencia el Acuerdo de París, lo que significa que los países tendrán que demostrarle al mundo que los compromisos climáticos asumidos pueden evitar que la temperatura del planeta se eleve por sobre los 1,5°C respecto al período preindustrial.

De no lograrlo, el secretario General de Naciones Unidas, Antonio Guterres, advirtió “un efecto dominó en cada gran desafío que enfrenta la humanidad, (...) pérdida de vidas debido a emergencias climáticas” y un retraso drástico de la economía global.

En este contexto, el Día Mundial de la Vida Silvestre que se celebró el 2 de marzo, bajo el lema “Garantizar el sostenimiento de la vida en la tierra”, Mongabay Latam rescata cuatro esfuerzos científicos para salvar a cuatro especies de la extinción.

El lobo gris mexicano comenzó a resurgir en el norte del país y científicos creen que puede ayudar a recuperar ecosistemas.

Colombia: nuevos bosques para el oso de anteojos

Este animal, catalogado como vulnerable según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), habita los bosques andinos,  altoandinos y los páramos desde el oeste de Venezuela hasta el norte argentino. En Colombia, el 70% de la población vive en los Andes, en una zona donde los bosques se han reducido drásticamente. Esta situación genera un conflicto entre esta especie y los productores ganaderos de la zona, pues cuando uno de sus animales es atacado, asumen que son los osos los responsables, explica el científico Mauricio Vela.  Sin embargo, el experto asegura que del 100% de los casos, “el 99% no son ataques reales sino por los hábitos carroñeros del oso”. 

Ballena azul en la Patagonia chilena, es la más grande del planeta.

Para enfrentar este y otros problemas surge el proyecto Conservamos la Vida, una alianza público privada entre la Fundación Grupo Argos, Parques Nacionales Naturales de Colombia y WCS Colombia que se desarrolla, desde hace cinco años, en la zona cafetera situada en los alrededores del Parque Nacional Natural Tatamá.El proyecto promueve que algunas áreas destinadas al cultivo de café sean liberadas para permitir así que el bosque se recupere. A cambio, el proyecto compensa a los productores con el mejoramiento de su sistema productivo.

 Esto es posible  a través del mejoramiento del suelo, instalaciones dentro de las fincas para cosechar el café  u otras necesidades del productor. Al final, “el café por ser sustentable con el oso de anteojos genera un valor agregado, por lo que el producto puede ser vendido a un mejor precio”, explica Vela.

Perú: hotspot de jaguares en Tambopata

De acuerdo con la organización Panthera, los jaguares han desaparecido en un 40 % de su rango histórico en el continente y, según datos científicos publicados en marzo de 2018, se estima que la población mundial bordea hoy los 173. 000 ejemplares. La UICN ubica a la especie en la categoría “casi amenazada”, aunque científicos aseguran que existe la posibilidad de que pase a considerarse amenazada.

 El oso de anteojos de Colombia es un excelente dispersor de semillas y también  está en peligro de extinción.

El hábitat del jaguar se ha perdido por el avance de la agricultura y otros usos del suelo, sin contar el impacto significativo que generan las mafias que persiguen a estos felinos para comercializar ilegalmente diferentes partes de su cuerpo y el acoso de los productores ganaderos que consideran a la especie un peligro para sus animales.

Al interior de la Reserva Nacional Tambopata, en la Amazonía peruana, más de 100 cámaras trampa monitorean una zona de 200 km2 con el principal objetivo de estimar la población de jaguares, saber si está va en ascenso o descenso, si existen crías y calcular el tiempo que estas permanecen con sus madres.

Esta iniciativa, llamada Amazoncam, una de las más importantes del proyecto Wired Amazon de la empresa Rainforest Expedition, comenzó en 2016 y a la fecha ha logrado identificar 24 de estos animales,  12 jaguares por cada 100 km2. Esto representa “una población grande y estable”, asegura Adrian Avellaneda, coordinador de Wired Amazon. 

México: el lobo gris regresa de la extinción

Hace más de 40 años nació en Estados Unidos una iniciativa científica que buscaba regresar al lobo gris mexicano  al sur del país, a un lugar donde esta especie se había extinguido. Como en México aún quedaban ciertas poblaciones pequeñas, se capturaron algunos animales para que, tras reproducirlos en cautiverio, pudieran ser reinsertados en sus lugares de origen.

 Según Panthera,   los jaguares desaparecieron  en un 40 % en el continente americano.

Cuando los científicos lograron tener 250 ejemplares en cautiverio, comenzaron a liberarlos en los Estados de Arizona y Nuevo México. Corría 1998 y una década después, el 11 octubre de 2011, empezaron a hacer lo mismo en México. Dos años más tarde, en 2013, nacieron las primeras camadas en la vida silvestre mexicana y hasta ahora son 20 los cachorros que nacieron en la naturaleza, aunque no todos sobrevivieron. 

Además, existen entre 300 y 350 animales en cautiverio repartidos en los 55 lugares de reproducción a lo largo de los ocho a 10 mil km,  que separan el zoológico de Chicago, en EEUU, del zoológico de Puebla, en México. “Ahora mismo hay entre 35 y 40 lobos viviendo de manera silvestre (en México) y en EEUU. la población silvestre está en 150 animales, es decir, entre los dos países hay 200 lobos”,  asegura Jorge Servín, profesor investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana y precursor del programa de recuperación de la especie en México.

Chile: los cantos de la ballena azul pueden salvarlas

Este animal  el más grande del planeta, fue a principios del siglo XX y durante más de 40 años cazado para la obtención de aceite. Hoy, las poblaciones de ballenas no han logrado recuperarse de la intensa cacería que casi las extinguió. La bióloga marina, Susannah Buchan,  dedicó su carrera a estudiar a estos gigantes del océano en la Patagonia chilena para generar información sobre ellos y así poder crear programas de conservación.  Instaló hidrófonos  para poder registrar los sonidos y lo que descubrió es que  tienen un canto único y particular que las distingue de otras poblaciones. 

Así, la científica pasó años escuchando a las ballenas y pudo concluir que estos animales  están presentes entre diciembre y junio en la Patagonia, que es su principal destino de alimentación. En el norte de Chile, en Chañaral de Aceituno, también es posible escucharlas durante el verano, al igual que en las áreas oceánicas, donde su presencia es permanente.

Buchan señala que “al ser la Patagonia el área principal de alimentación, Chile tiene una gran responsabilidad para cuidar este lugar, ya que sin él esa población (unos 700 animales) se puede ver severamente afectada”. A partir de esa información, en el Centro Ballena Azul, Pew Fundation y WWF Chile idearon una iniciativa para crear una red de áreas marinas protegidas en la Patagonia. Se trata de una decena de reservas, algunas de las cuáles ya han sido declaradas como Pitipalena-Añihué. Otras, como el Parque Marino Tic-Toc, están a punto de ser declaradas.

 

 

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