El médico boliviano que innova en Francia con teleconsultas dice que en Bolivia son posibles

La idea que Enrique Córdoba aplica en la pandemia fue seleccionada por la Sociedad Europea de Telemedicina y la Agencia Nacional de Salud de Francia quiere conocerla.
viernes, 10 de abril de 2020 · 00:04

Ivone Juárez  / La Paz

 En 1997,  Enrique Córdoba  llegó a Francia. Había terminado su carrera de Medicina en la Universidad Mayor de San Simón de Cochabamba, donde se enamoró de Elena, una médico franco-boliviana que tenía que viajar Francia para realizar una especialización. 

La siguió y se quedaron en ese país. Enrique decidió continuar su carrera. Primero especializándose en terapia intensiva, luego en  urgencias y, en los últimos dos años, en telemedicina.

Para graduarse en su última especialización tuvo la idea de aplicar teleconsultas en el hospital donde trabaja desde hace 10 años, el  Saint Vincent de Paul de la Universidad Católica de Lille. La innovación de este bolivianos nacido en Quechisla, Potosí, es hasta el momento única en Francia. Fue elegida entre 100 proyectos por  la Sociedad Europea de Telemedicina y la Agencia Nacional de Salud de Francia la quiere conocer, ¿por qué? Porque comenzó a ser aplicada en plena pandemia del Covid 19.

Con la teleconsulta se despeja las unidades de emergencia o cualquier otra especialidad de los hospitales porque el paciente, cuando llega al centro médico, es atendido, revisado, pero si no precisa internación urgente, es enviado de nuevo a su casa. Allí , a través de una aplicación y su teléfono móvil, recibe la “visita” del médico, que le hace un seguimiento a su estado de salud. Si  precisa un conjunto de exámenes o una internación, cuando llegue al hospital tendrá todo listo, porque su médico se encargó de programar todos los servicios.

Página Siete conversó con el médico autor de esta innovación.

¿De qué se trata su idea?

Es un proyecto que fue presentado a la Sociedad Europea de Telemedicina  y nos fue muy bien. Lo aplicamos en urgencias del hospital Saint Vincent de Paul de la Universidad Católica. Es un proyecto único, una idea original, no existe en ninguna parte de la literatura, y es muy simple: dejar salir al paciente que llega a  urgencias. Antes los dejábamos hospitalizados, como en todo el mundo. Existen cifras que indican que hay un 30% de pacientes que están hospitalizados sin saber por qué. 

A mi hospital llegan muchos pacientes y para vaciar las urgencias los dejamos salir y los llamamos al día siguiente, a través de una teleconferencia y los evaluamos. Si verificamos que todo está  bien, los dejamos tranquilos, para que sigan su vida normal; si tenemos alguna duda, los convocamos al hospital, pero esta vez los esperamos con los exámenes que necesitan, concretamente, ya no perdemos tiempo de indagar cuando están aquí. 

¿Desde cuándo se aplica el proyecto?

Lo tenemos listo desde enero y la llegada de la epidemia hizo que sea muy útil. Fuimos el primer servicio hospitalario en Francia que estaba listo para recibir a los pacientes de la pandemia con la telemedicina. 

¿Por qué es útil la telemedicina en esta pandemia? 

Porque a los pacientes que llegaban al hospital, en vez de tenerlos ahí, esperando mucho tiempo, después de los exámenes,  los mandábamos a sus casas, con sus mascarillas y medicamentos; así prevenimos que ellos se contaminen y propaguen el contagio. Después los veíamos, hacíamos el seguimiento, través de teleconsultas. Así pudimos evitar que otros pacientes se infectaran.

Ampliamos el servicio a otro hospital de la Universidad Católica y funcionó muy bien. Luego nos propusieron que nos hiciéramos cargo de los pacientes hospitalizados. Así el equipo comenzó a crecer rápidamente. Al inicio éramos sólo una residente en urgencias, que hace su tesis sobre el proyecto, y yo; actualmente somos 12 médicos y tres residentes, que bajo mi responsabilidad, estamos realizando teleconsultas todos los días a los pacientes que salen de las unidades de emergencia y de hospitalización

Los médicos  del   Hospital San Vicente de Paul de la Universidad Católica de Lill.

¿Qué se necesitó para aplicar las teleconsultas?

Internet y una aplicación fácil, que permita al paciente poner su identidad y comunicarse por vídeoconferencia, por su teléfono, computadora o Tablet,  conmigo, u otro médico,  que está en el hospital, esa es la primera condición.

La segunda es que los datos e identificación del paciente sean encriptados y nadie tenga acceso a ellos. La tercera condición es que no haya grabación de la teleconsulta. Pero todo lo que resulta de la teleconsulta queda registrado en la historia clínica del paciente.

Como existe la posibilidad de que como médico emita una receta u orden para un examen, éste se lo manda al paciente por SMS, con el código médico y firma del médico, para que vaya a la  farmacia a comprar lo necesario. Si quiere, el paciente imprime la receta.

Todo esto se puede realizar con la aplicación.

En cuanto al paciente, éste tiene que tener uso de razón; si es muy mayor, algún familiar o amigo tiene que estar con él para utilizar la aplicación.
 

¿Quién diseñó la aplicación? 

Es una aplicación muy simple. Cuando presenté el proyecto al hospital se pensó en crear nuestra propia aplicación, pero buscamos en el mercado del software y tuvimos 18 propuestas. De ahí escogimos la más simple de cargar y las de más fácil acceso para los pacientes. 
 

¿Se tiene resultados cuantificables de la aplicación de las teleconsultas en su hospital?

Aún no se tiene resultados porque la epidemia permanece en Francia. Los datos los tendremos por comparación con otros servicios o la literatura mundial. Pero como se trata de una experiencia única, la presentaremos en un congreso y  a la Dirección Regional de la Salud de Francia, porque les interesa mucho nuestro proyecto.

¿Con la  teleconsulta el médico se siente más seguro de no ser contagiado del Covid 19? 

Honestamente, yo y ninguno de mis colegas tenemos miedo de ver a los pacientes con Covid 19; esa falta de miedo sale de nuestra forma de trabajar, porque por encima está el sentimiento del deber, hemos estudiado para eso, es nuestro trabajo, y lo hacemos. 

En ningún momento la telemedicina tiene el objetivo de proteger al médico del contagio. La telemedicina es para el paciente, para que él se sienta mejor, más seguro y tranquilo en su casa; para que no tenga que salir y exponerse. Todo es para el servicio del paciente.

El  equipo  preparándose para iniciar su trabajo.

¿Cómo fue la primera experiencia de  teleconsulta en su hospital cuando comenzó la pandemia?

Sabíamos que la pandemia llegaría a Francia. Veíamos lo que pasaba en China, y dos semanas antes de que llegue a Francia teníamos noticias de Italia. Nosotros habíamos comenzado a ver en nuestro servicio de emergencia, que recibía 320 a 340 pacientes por día, una decena de pacientes por día que tenían gripes un poco raras. Sabíamos que probablemente se trataba del coronavirus. La mayoría de los casos eran de jóvenes, que no se complicaban, y volvían a la casa, pero no podíamos confirmar que se trataba del coronavirus.

Cuando tuvimos las directivas del  Ministerio de Salud estábamos preparados, habíamos dividido el servicio y preparado nuestra sala de aislamiento.  Y llegó el verdadero paciente con coronavirus, estaba con tos y fiebre. Nos vestimos de acuerdo a las medidas de bioseguridad, con todas las medidas de seguridad, y lo examinamos, y lo mandamos a donde debían revisarlo, para confirmar que era un Covid.  Aplicamos la telemedicina a los que llegaban con síntomas más leves, los enviamos a sus casas, con sus máscaras y medicinas, y los llamábamos para ver cómo estaban, para hacer el seguimiento.
 

¿La gente confía en una consulta virtual?

Por el momento, por el eco que recibimos de los pacientes, prefieren quedarse en sus casas, prefieren la teleconsulta, porque están en su territorio, y se sienten  más seguros para hablar, con menos temor; eso es lo bueno, el paciente está en su ambiente y dice lo que siente y lo que piensa.

La desventaja es que no lo podemos tocar, no puedo escuchar su corazón, sus pulmones, pero a veces hacemos que el paciente se palpe o se toque los lugares del cuerpo que les molesta. Obviamente no es igual,  pero  nuestro proyecto consigue paliar este defecto porque nuestros pacientes  ya fueron revisados físicamente menos de 24 horas antes por nosotros. 

Se les hace exámenes, así que tenemos buenos datos  para que la teleconsulta esté bien orientada. Sabemos qué preguntas hacer. La teleconsulta no es desde la primera vez, sin conocer al paciente, sin haberlo visto.

 A los pacientes les parece bien, les gusta la idea de ser seguidos por el hospital, de seguir en contacto con el hospital. Además  pusimos a su disposición un número gratuito, al que pueden llamar los siete días de la semana, las 24 horas, y me tienen a mí, hablan conmigo directamente. 

Eso los ayuda mucho, se sienten protegidos, porque en vez de ir varias veces al hospital, nosotros los llamamos hasta cuatro veces en dos semanas para ver cómo están.

¿Cuántas teleconsultas por día?

Vemos más o menos 20 pacientes por día.

¿En Bolivia se puede aplicar este modelo de atención, sobre todo en este momento de emergencia sanitaria por el Covid 19?

Claro que sí, la solución informática es muy fácil; de hecho, estoy en contacto con mis hermanos que trabajan en Bolivia y me están consultado cómo aplicar la experiencia. Es accesible y se puede aplicar. La cuestión es saber proponer soluciones al paciente. Por ejemplo, si el paciente está delicado yo organizo inmediatamente la hospitalización, si necesita terapia intensiva ingresa de inmediato, igual si necesita una tomografía, ya está organizado, porque el paciente no tiene que ir hasta el hospital para que lo atienda.

Para que sea eficaz, en Bolivia no depende de la aplicación, que es fácil, depende de que el paciente tenga confianza en que después de la teleconsulta será atendido de manera inmediata, con los exámenes que necesite, porque ya estarán organizados, y que será bien tratado, eso es lo importante.

En Bolivia tiene que haber alguien que se encargue del sistema y que garantice que el paciente cuando vaya al servicio se encuentre con todos sus exámenes bien organizados, algo que se garantiza en Francia.

¿Podría venir a Bolivia a aplicar un proyecto de estas características?

Claro que sí, con mucho gusto, tengo colegas y compañeros allá, yo sé que técnicamente  y  científicamente están bien preparados, no hay problema, se puede hacer, y con mucho gusto voy a mostrar a Bolivia lo que estamos haciendo. 

El proyecto que ejecuta el doctor Córdoba en el hospital Saint Vincent de Paul de Lille tiene que pasar por dos fases: la primera es la tesis de doctorado que prepara la residente que lo apoya;  este trabajo debe demostrar que el proyecto funciona. La segunda fase es la publicación de los datos que arroje el proyecto, de lo que dependerá si el proyecto se aplica en Francia, primero a nivel regional, y luego a nivel nacional.

Mientras tanto, la Agencia Nacional de Salud de Francia quiere conocer la innovación por su aporte en este tiempo de pandemia.

HOJA DE  VIDA

  •  Datos.  El médico nació en  Quechisla, Potosí en 1969.
  • Estudios Medicina en la Universidad Mayor de San Simón de Cochabamba. 
  •  Especialización    Intensivista, emergenciólogo y telemedicina.   
  • Trabajo  hospital Saint Vincent de Paul de Lille en Francia desde 2000.

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