Campo Verde: la cuarentena con canasta de alimentos y una agencia de empleo virtual

El barrio está en Achumani. Los vecinos se organizaron para ayudar a los que se quedaron sin ingresos por la cuarentena para frenar la Covid-19.
miércoles, 27 de mayo de 2020 · 00:04

Ivone Juárez  / La Paz

“La cuarentena nos cayó a todos de sorpresa; a muchos sin víveres e incluso sin recursos económicos”, dice Jessica Saravia. Apenas hace unos tres meses llegó a vivir a su nueva zona: Campo Verde, uno de los barrios que se encuentra en Achumani, en la zona Sur de la ciudad de La Paz.

“No es verdad que en la zona Sur sólo vive gente de dinero; hay muchas personas de escasos recursos económicos  que viven de un oficio o de su trabajo del día. Lo que pasa es que no conocemos a nuestros vecinos, nos hemos vuelto individualistas y no nos importa lo que pasa después de la puerta de calle”, añade.

Han pasado más de dos meses desde que comenzó el aislamiento como medida de prevención ante la pandemia provocada por la  Covid -19 y las cosas en Campo Verde no volverán a ser las mismas, al menos desde el punto de vista humano, porque en este tiempo  entre los vecinos  se construyeron amistades con dos lazos muy poderosos: la solidaridad y reciprocidad.

Pese a que faltan unos días para el 31 de mayo, fecha en la que decidirán sobre  la  cuarentena, en el barrio unos siguen trabajando para preparar las canastas de alimentos que tendrán como destino las mesas de muchas familias; mientras que otros, tomando todas las medidas de bioseguridad, salen de sus hogares para ofrecer sus servicios y ayudar a los que la necesiten.

¿Cómo en plena cuarentena, durante el aislamiento y el temor de contagiarse la Covid-19, una enfermedad que desata tragedia y pánico en el mundo pueden darse esta sinergia?, ¿cuándo comenzó?

Los vecinos de Campo Verde  después de una jornada de trabajo comunal.

Paulo Bustillos, presidente de los vecinos de Campo Verde, cuenta que todo comenzó cuando, al inicio del aislamiento, a la zona comenzaron a llegar los mercados móviles y otros distribuidores de alimentos y la gente salía a aprovisionarse.

“Al principio salían todos, como era normal, pero luego, con los días, notamos que ya no salía la misma cantidad de gente, que algunos vecinos no lo salían y, si lo hacían, compraban lo mínimo”, cuenta.

Entonces, Paulo no se animó a indagar  lo que pasaba porque no lo consideró pertinente. Sin embargo, la situación se repetía y comenzó a preocuparse.

“En Campo Verde hay vecinos que prestan servicios en la construcción  y otros servicios, con lo que ganan para el día; no todos tienen cuentas bancarias ni tienen ahorros, viven al día”, dice.

Otros vecinos también notaron la situación que Paulo cuenta y, como primera reacción, comenzaron a entregar, de manera espontánea, alimentos a los que ya no podían comprar de los proveedores, pero esas entregas eran generalmente de uno o dos productos. 

“¿Qué podía hacer una familia con cinco litros de aceite si tal vez no tenía nada que freír? ¿Con un pollo, si no tenía nada para cocinarlo? y ahí comenzamos a pensar que si íbamos a ser solidarios entre nosotros, teníamos que hacerlo pensando. Una familia necesita ciertos productos para preparar un almuerzo y si nos íbamos a ayudar, ¡hagámoslo bien!”, afirma.

Fue así que primero se organizaron a través del grupo de WhatsApp del barrio y, entre todos, decidieron armar unas canastas familiares con los alimentos básicos, como carne, arroz, azúcar y otros.

Una de las calles del barrio  donde la solidaridad floreció.
Foto:Flakawexita

La casa de Yesica Sarabia se convirtió en el centro de operaciones, donde se comenzó a acopiar los alimentos.

De a poco se fueron sumando más y más vecinos, llevando uno u otro producto, “en la medida de sus posibilidades”, cuenta Bustillos.

“A medida de que los alimentos iban llegando, los íbamos entregando a los vecinos que los necesitaban. Ellos venían al mismo lugar donde se hacía el acopio”, añade.

Bustillos confiesa que nunca se tomó fotos ni nombres de las personas que llevaban los alimentos. 

“La solidaridad no hay que hacerla pública y se tiene que cuidar la sensibilidad de las personas”, dice el presidente de los vecinos de Campo Verde.

Jessica Sarabia cuenta que a medida que iban recibiendo y entregando los alimentos iban pensando cómo hacer la ayuda sostenible.

“La cuarentena fue primero por 15 días, luego se extendió a un mes y ya vamos por el segundo mes, tenía que ser sostenible”, dice.

Paulo Bustillos señala que también se pensó en que la canasta tuviera diferentes alimentos para que la alimentación de sus beneficiarios fuera variada.

“La canasta tenía que tener huevos, enlatados, mates, té y  fruta”, cuenta.

Pero mientras estaban en esa tarea, llegó el anuncio de la Alcaldía de La Paz de que se entregarían canastas de alimentos a las personas que más los necesitaran. Como dirigente,  Bustillos fue el encargado de levantar una lista de las familias que serían las beneficiarias, trabajo que le permitió conocer más profundamente la necesidad de sus vecinos aislados por la cuarentena, sin la posibilidad de generar ningún recurso económico para su manutención.

“Paulo tenía que levantar una lista de los vecinos y esa lista nos permitió ver la cantidad de familias que estaban necesitando ayuda urgente; nos permitió conocer también la situación en la que realmente estaban”, dice Jessica.

Entonces, había que solidarizarse también con esos vecinos, así que urgió la necesidad de acopiar más alimentos. Con ese objetivo recurrieron a la ayuda de algunos proveedores que llegaban a la zona y a las tiendas    del barrio  pidiendo descuentos en los precios de los productos que compraban. 

“Nos ayudaron así, con descuentos de precios; hasta los dueños de algunos almacenes que no tienen más que los ingresos que tienen con sus negocios  fueron muy solidarios”, cuenta Jessica.

Pero a medida que tenían más contacto con sus vecinos, se enteraron que muchos vivían en alquiler, que tenían hijos o familiares enfermos y  gastos que no podían cubrir ante la imposibilidad de generar ingresos, que entre ellos había gente con oficios muy útiles, incluso en tiempos de pandemia, plomería, albañilería, electricidad, arreglo de ropa, lavado y otros. “¡Teníamos vecinos que hasta arreglaban puertas!”, dice Jessica.

La lista de los productos  de la canasta familiar.

Con esos datos, los vecinos de Campo Verde organizaron una especie de agencia de empleos virtual que circuló por el grupo de WhatsApp para que los que necesitaran algunos de esos servicios los pidieran.

Así, Lidia, por ejemplo, que tiene el oficio de lavandera, cumpliendo todas las medidas de bioseguridad, comenzó a generar recursos económicos para llevar a su familia.

“La cuarentena terminará en algún momento, pero después pasaremos por una situación crítica y tenemos que ver cómo nos vamos a ayudar entre nosotros; tenemos que activar la solidaridad. Mañana yo me puedo quedar sin recursos y necesitaré de la solidaridad de mis vecinos”, dice Jessica. 

A Campo Verde, hasta la fecha, aún no llegaron las canastas familiares que ofreció la Alcaldía de La Paz.

Avisos de los vecinos  que ofrecen sus servicios en el barrio.

Un barrio  de 35 años

  • Fundación  Urbanización Campo Verde fue fundada por empleados de la Alcaldía de La Paz hace 35 años.
  • Habitantes  La zona está habitada por 75 familias registradas. Los dirigentes consideran que éstas llegan a las 100.
  • Ríos  Los ríos Huayllani y Kellumani corren por inmediaciones de la urbanización y en tiempo de lluvia se desbordan. 
  • Demanda  Después de la quema de los buses Pumakatari, en noviembre de 2019, los vecinos piden seguridad.
     

Mensaje de Raúl Garáfulic, Presidente del directorio de Página Siete

El coronavirus ha causando la peor crisis económica que me ha tocado vivir en casi 40 años de experiencia profesional y algunos expertos anticipan que la recuperación podría tomar un par de años.

La dramática caída de nuestros ingresos ha puesto en riesgo la estabilidad financiera de Página Siete.

Para salir de la crisis necesitamos reinventarnos hacia contenidos digitales y un paso en esa dirección es nuestra nueva aplicación PaginaSietePro, que está disponible en Apple Store y Google Play.

La aplicación contiene información en tiempo real, la versión completa del periódico impreso y próximamente, información y servicios exclusivos que no estarán disponibles en otras plataformas.

Tu suscripción a la aplicación nos permitirá seguir ejerciendo un periodismo de calidad, con la información completa y el análisis y contexto que nos caracteriza.

Medios de comunicación independientes y valientes son imprescindible para la vida en libertad y democracia. Página Siete lo demostró en varios momentos difíciles que nos tocó vivir durante los últimos años.

Muchas gracias por tu apoyo.

Para suscribirte, descarga la aplicación de Apple Store o Google Play haciendo clic en uno de los siguientes botones:

Apple Store

Google Play

Consultas


   

75
3