Urenda, el hombre que pone el pecho al virus, ve colapso hospitalario si se incumple la prevención

El secretario de Salud de Santa Cruz, en cuarentena, considera que la región no debe aflojar las medidas. “No me atrevería a hacerme el valiente mandando a trabajar a la gente”, dice.
jueves, 7 de mayo de 2020 · 00:22

Ivone Juárez /  La Paz

Ayer fue el primer día de cuarentena de Oscar Urenda, el hombre fuerte de la campaña en Santa Cruz contra el coronavirus. El martes en la noche, la voz gruesa, firme y clara que lo caracteriza se le entrecortó cuando informó a los cruceños - mientras daba el reporte epidemiológico del día- que tenía que replegarse por 14 días. En su equipo se detectó un caso de la Covid-19.  

Está en su casa, con su familia, pero con la mente concentrada en seguir cuidando a  los cruceños y recordándoles que aún está en sus manos la mejor arma para frenar la pandemia: quedarse en casa.

La imagen del médico ginecólogo de 72 años ha cobrado protagonismo en estos meses no sólo en Santa Cruz, sino en el resto de Bolivia, debido a que desde el inicio de la pandemia alertó que la enfermedad también causaría estragos en el país, como lo está haciendo en todo el mundo. Hoy sigue pensando lo mismo, pero con más fundamento porque Bolivia registró hasta anoche  1.886 casos de  Covid-19 y su región concentra más del 50%  de éstos (1.160), según el Ministerio de Salud.

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En una entrevista en CNN, en marzo, Urenda dijo que en el pico de la pandemia en Santa Cruz podría llegar a los 3.000 casos. Sus declaraciones generaron asombro e incredulidad. “Pensamos que las cifras que dimos se darán hasta fines de mayo; con este ritmo, hasta entonces tendremos más de 3.000 casos”, insiste hoy.

Afirma que la razón de esta escalada es el incumplimiento de una parte de la población a las medidas de prevención, sobre todo de la cuarentena.  Si la situación se mantiene o empeora, Urenda considera que Bolivia pasará de la contención de la enfermedad  a la atención de los casos en los hospitales, que - afirma - no cuentan con la capacidad suficiente.

Por eso su recomendación para los cruceños alcanza a todo el país. “Si seguimos sin cumplir la prevención sufrirán los que llegarán a los hospitales, porque no tendremos la capacidad de atenderlos”, vaticina.

“Ya no depende sólo de  la cuarentena, del encapsulamiento o la sanción; sino de cada uno de los ciudadanos”, afirma. 

Esta es la conversación con el médico:

¿Estamos ante la posibilidad de que todos podremos llegar a una cuarentena?

Cuando menos lo espere le saldrá a uno la enfermedad, en algún familiar o algún allegado, como a nosotros, a nuestro equipo del Sedes, que estuvo trabajando día y noche. Apareció un caso positivo y nos obligó a todos a ir a la cuarentena  y a tomar las previsiones del caso.  Esta enfermedad está avanzando mucho. Santa Cruz tiene más de 1.000 casos, presenta 100 casos diarios, esto se está volviendo realmente una pandemia. Llegará un momento en que la contención será prácticamente imposible y tendremos que volcarnos a la atención.

¿Cómo van las condiciones en Santa Cruz para  a esa atención?

El martes públicamente lanzamos la alerta sobre las condiciones en las que estamos, que sólo teníamos  dos respiradores, por ejemplo;  gracias a eso, el gobierno  nacional nos comunicó que podemos comenzar a contratar a personal, y estamos en ello; podemos ampliar las camas y pensar que en pocos días más llegarán los respiradores para ampliar la capacidad de atención.

Remarca todos los días lo que acaba de mencionar

Sí  y es frustrante ver que cada día los casos siguen sufriendo; que  en ciudades como Montero, que en nuestros barrios no están respondiendo. Todos los casos de Santa Cruz fuera del cuarto anillo son porque la gente no tiene ninguna responsabilidad, no piensa en el bienestar de su familia, de sus vecinos; así no podremos cortar la transmisión de la pandemia.

¿Como médico vio una situación epidemiológica similar?

Esta epidemia (Covid-19) tiene la particularidad de que no tiene tratamiento, no tiene prevención; su única prevención es la distancia social, el lavado de manos, la cuarentena, el cambio de hábitos laborales. Pero mientras la gente no tenga esa cultura de prevención seguiremos con el problema y los que sufrirán  son los que tienen que acudir a los hospitales, porque no tendremos la capacidad. 

Y no es que sólo Bolivia tiene ese problema con la capacidad de atención en salud, esto sucede en todos los países, hasta en los más desarrollados. En Estados Unidos, Italia, España, Inglaterra, Francia la gente se muere porque no alcanzan los respiradores. 

Santa Cruz y Bolivia están realizando todos los esfuerzos y tenemos que reconocer que tuvimos la posibilidad de realizar cosas que no las teníamos pensadas, soy sincero. Todos lo días estamos tratando de buscar mayores condiciones, pero yo tengo temor a que llegue el momento en que todo sea insuficiente ante la cantidad de gente que estará hospitalizada, en terapia intensiva. Si los casos siguen creciendo, la pandemia nos rebasará.

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Cada día se conoce más de la enfermedad

Estábamos convencidos de que no afectaba a los niños, pero ya tenemos incluso fallecidos, de seis meses y de 10 años. El martes tuvimos el caso de un muchacho de 17 años, que teóricamente es una persona sana, porque no tiene patología de base, pero el virus es muy agresivo, muy patológico y grave en unos casos; mientras que en otros, nos sabemos la causa, no provoca patologías. Como el caso de una mujer que dimos de alta después de 55 días. Fue un caso rarísimo, una mujer de 60 años, hipertensa que no presenta la enfermedad, pero se presenta positiva y se mantiene positiva por 55 días... ¿qué es eso?... es un virus loco, así lo podría llamar.

¿Cree que en Bolivia y Santa Cruz el virus tiene otras características?

No, no creo. No sé si puede haber una leve mutación en la evolución del virus en el ambiente o  con la gente, con la transmisión, pero tenemos estos casos que realmente nos asombran. 

bn las próximas horas se conocerá el camino que seguirá cada región en su lucha contra el coronavirus, ¿que recomienda para  Santa Cruz?

Yo, si veo que entran 100 pacientes por día a los hospitales o al paquete de positivos, no me atrevería a hacerme el valiente mandando a trabajar a la gente desde el lunes. Aclaremos que muchos sectores siguen trabajando, el sector productivo estuvo trabajando, igual que algunas fábricas. Los productores de huevo, de carne, estuvieron trabajando. Santa Cruz no puede parar, pero  lo que no podemos permitir es que se abran los comercios, que funcione el transporte público, que la gente vaya a los gimnasios, a las escuelas. Tenemos que tener una diferenciación en esta cuarentena para poder cuidar a la gente.

Santa Cruz es una ciudad que respira la actividad social

Mientras  no haya vacuna nos vamos a saludar de lejos y haremos fiesta por Zoom, no queda otra opción (risas).

¿Y Bolivia?

Bolivia tiene que superar esta pandemia, tiene que sobrevivir, como lo harán todos los países. Lo que tenemos que hacer es cambiar ese concepto que tenemos los bolivianos de no importismo y preocuparnos por los demás. Me preocupa cuando la gente está pensando en otra cosa, en elecciones, en política.

¿Qué opina de los silencios epidemiológicos en Oruro y Beni?

Generaron falsa expectativa en la gente. El virus estaba dormido porque no hubo vigilancia epidemiológica, no hubo seguimiento, sabiendo que en el resto del país el virus seguía transitando con la gente. En Beni la gente  tampoco tomó en cuenta lo que pasaba en el resto de Bolivia y no tenía claro lo que era una definición de caso, ni de sospechoso. Lastimosamente no se prepararon lo suficiente. En Oruro se confiaron, dijeron que se habían encapsulado y que sólo tenían ocho casos, pero resulta que con el retorno de bolivianos llegó una explosión de casos. No se le puede huir al coronavirus..

En La Paz y Cochabamba hay  menos casos. En La Paz la gente dice que es por la altura.

Nos podemos soñar, debemos preocuparnos. Ojalá que el control de la transmisión se debiera a eso, pero el control es resultado de un control epidémico lógico, con la captación de contactos de los enfermos, tenerlos bajo control para que no se enfermen, y si lo hacen no lo transmitan,  lo demás ... discúlpeme la palabra, son pamplinas. No se puede pensar que el eucalipto puede curar, que una u otra cosa nos curará; si fuera así los bolivanos ya hubieramos ganado el premio Nobel. Tenemos que vivir nuestra realidad y  prepararnos.  

¿Si se hacen más test se podría controlar el avance de los casos?

Quisiéramos hacer más test pero no podemos hacerlos a ciegas; tenemos que tener una población a la cual apuntar, debemos ir a los contactos de los enfermos, no sólo cercanos, sino indirectos. Ahora, cuando detectamos un caso de  coronavirus,  vamos a buscar a los contactos, a cinco o seis semanas a la redona del caso positivo, y eso tenemos que hacer, un trabajo epidemiológico, no a  ciegas.   Sí tenemos que realizar los test a la población en riesgo, a policía  y militares. También se puede hacer el test rápido al paciente con dialisis o a los que entran a cirugía, para que el médico lo trate tranquilo.

El médico de la gran voz  que vio crecer a Santa Cruz y ahora la  cuida de la pandemia
 

Oscar Urenda nació en 1948, en  la calle  21 de mayo de la ciudad de Santa Cruz, a cinco cuadras de la plaza principal. Santa Cruz era entonces un poblado con calles de tierra y no más de 100 mil habitantes, que ya trabajaban sin  descanso por hacerla crecer, igual que los bolivianos que llegaban de otras regiones, atraídos por las promesas de oportunidad.

Entonces el cruceño no sólo trabajaba por su bienestar económico, sino que ya se revelaba contra el centralismo. Oscar veía las marchas de los cívicos pasar por la plaza principal en la que pasó gran parte de su niñez.

“De niño vi las luchas cívicas, el esfuerzo que hicieron los cruceños para transformar a Santa Cruz y el esfuerzo de gente que vino de todas partes del país para volverse el nuevo crucero y aportar para que esto sea grande, y hacer a Bolivia grande", afirma.

El doctor Urenda, como le dicen muchos, es médico ginecólogo de profesión. Se formó en Argentina. "Mi padre hizo el esfuerzo de hacerme estudiar en La Salle y después para enviarme a Argentina. Luego me fui a España, hice mi especialidad y me vine a trabajar aquí, a Santa Cruz, siempre aquí”, señala.

Ruth Lozada lo conoció de muy joven y recuerda dos grandes características de Urenda: su voz espectacular para el canto y su gran capacidad para ganarse la confianza de quien conocía. “Oscar es de esas personas con las que uno puede hablar de todo, se gana la confianza de inmediato”, dice.

Ruth recuerda que Urenda montó en Santa Cruz “una especie de karaoke”, cuando ese tipo de negocios aún no se conocía. “Le gustaba cantar. No habían los karaokes pero el montó uno, ahí se podía cantar hasta con guitarra", cuenta.

 Urenda también fue protagonista de las luchas cívicas cruceñas, sobre todo a inicios de los años 2000, cuando llegó al Parlamento como diputado. “Ahí comenzó mi carrera política, en la lucha terrible contra un centralismo secante y un pseudo socialismo  que nos arrinconaban a  los cruceños”, dice.

Después de esa etapa,  ingresó a la Gobernación de Santa Cruz a cumplir, hasta ahora, las funciones de director de salud. Ruth aún lo mantiene como amigo y asegura que no cambió  nada. Sigue siendo el hombre grato y solidario, dispuesto a contestar todas las llamadas telefónicas que tenga, a cualquiera, para escuchar y dar un consejo.

Oscar Urenda tiene seis hijos, 12 nietos y dos bisnietos.
 

 

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