Con discapacidad y sin freno: Eddy y René hacen delivery en sus trimotos

Estos jóvenes alteños encontraron en la pandemia una oportunidad para incursionar al servicio de delivery. Y cada día distribuyen pedidos y motivación desde lo más alto de sus trimotos.
domingo, 12 de julio de 2020 · 00:04

María O. García  / La Paz

Eddy Salgado y René Soliz se conocieron hace un tiempo en el Complejo Ciudad Satélite, en la urbe alteña, donde ambos juegan básquet en silla de ruedas. El uno fue un apoyo para el otro en diferentes momentos de sus vidas y ahora, subidos en sus trimotos, han incursionado al oficio boom de la cuarentena: el reparto de los pedidos a domicilio (delivery).

Desde que comenzó la universidad, a Eddy había algo que le quitaba el sueño todas las mañanas: el frío que pasaba, sobre todo en invierno, esperando conseguir un transporte que lo desplazara. Algunos días  llegaba a esperar  incluso hasta una hora.

En busca de una alternativa y charlando con un amigo que también tiene discapacidad, empezaron “a soñar”. Así se les ocurrió adaptar una moto para convertirla en un transporte especial para ellos.

Y nació la trimoto

“Conocíamos un mecánico que anteriormente había hecho varios prototipos, pero era algo pequeñito, con cuatro ruedas, y tenía ciertas limitaciones en cuanto a la dirección y la velocidad. Nosotros queríamos algo diferente: más veloz, que pudiera tener mayor utilidad y la capacidad de alzar un peso adicional”, cuenta Eddy.

Con esa ilusión en mente, se compraron cada uno una moto y le plantearon su propuesta al mecánico. La misma consistía en armar una estructura e integrarle una rampa en la parte trasera para poder subir con la silla de ruedas. Aunque al comienzo la idea le pareció algo compleja, cedió y dio vida a las trimotos que luego ellos terminaron perfeccionando.  

De esto ha pasado ya más de un año. Y mientras que a Eddy la trimoto le ha facilitado la movilidad por las planicies de su ciudad, El Alto, su amigo la vendió porque no era compatible con las empinadas pendientes de la urbe  vecina, La Paz.

“Él vive en Cotahuma y le era complicado. Entonces la vendió en enero y yo animé a René para que la adquiriera porque daba muchas facilidades; a uno la trimoto  le da independencia”, relata Eddy.

René, que hasta antes de eso no solía salir de casa, asegura que la trimoto le ha “ayudado mucho”. Y desde hace casi un mes se ha convertido en su principal aliado laboral. 

“Durante la cuarentena estuve buscando trabajo por Internet, pero no conseguía nada. Conversando con Eddy sobre dónde podíamos trabajar le propuse hacerlo en un servicio de delivery. Fue así que le hablé a un amigo para hacerlo con él y me dio esa gran oportunidad”, cuenta René, quien ahora se dedica a distribuir pedidos por toda la ciudad de El Alto.

Por su parte, añade Eddy: “Preguntamos a algunas empresas de comida, pero muchas no confían cuando te ven en condición de silla, piensan equivocadamente que no podemos realizar el trabajo. Pero felizmente  otros te permiten esa posibilidad. Así es como hemos llegado a trabajar en un servicio de delivery”.

 

René: del basquet a la ilusión

René Soliz nació con una discapacidad que los médicos no  pudieron solucionar. Su sueño  siempre fue estudiar Ingeniería de Sistemas. Tenía muchas ganas de empezar a hacerlo realidad, pero la falta de adaptación -e inclusión- de la universidad se lo complicó. Esa carrera se impartía en el tercer piso de un edificio sin ascensor. 

“No había accesibilidad para mí y yo por ese entonces no tenía todavía la moto. El director de la carrera me dijo que hablara con algún algún familiar que pudiera llevarme y recogerme cada día. Al escuchar eso me desanimé mucho y esa decepción me llevó a encerrarme en casa durante cuatro años”, manifiesta René, que ahora tiene 23.

En uno de esos interminables días, un amigo le propuso ir a la cancha donde jugaban básquet. Y, entre muchos otros, allí estaba Eddy quien, sin él saberlo, se convertiría en un gran apoyo y, juntos, terminarían formando un equipo de trincheras en el que René encontraría algo de seguridad y destino.

 “Ellos iban cada sábado. Eddy estaba ahí y me alentó a jugar y a conocer a muchas personas. Mi vida cambió también desde ese momento, ya no me he encerrado tanto”, relata René. “Él es el que me ha impulsado”, añade con una amplia sonrisa.

“Eddy también hace música y me ha presentado a muchos amigos que tocan. Con ese entusiasmo, me ha dicho: ‘Haremos moto. Podemos ir a pasear y conocer otros lugares. Haremos muchas cosas’. Yo tampoco perdía ese sueño de estudiar y ahí se me abrió la oportunidad de hacerlo”, sostiene.

Gracias a unos cursos que abrió la Alcaldía de El Alto, René empezó a formarse para cajero de banco y oficial de crédito. Pero, como todo durante la emergencia sanitaria, sus clases se paralizaron y tuvo que buscar alternativas para mantenerse ocupado y ganarse la vida durante la pandemia.

 Tenía su trimoto y aún conservaba lo más importante: la ilusión. Con ellos, René llega ahora a cada rincón de la urbe alteña para distribuir comida, insumos y una dosis de motivación.

“Con este delivery también pretendo llegar a muchas personas que están en la misma situación que estaba yo. Quiero animarlos e impulsarlos a que salgan de sus casas, que no se encierren. Hay que meterle actitud a la vida”, afirma.

Eddy, emprendedor imparable

Y eso bien lo sabe Eddy Salgado. Tiene 35 años, se formó como auxiliar de enfermería y trabajó como voluntario de la Cruz Roja. Su siguiente meta era estudiar la carrera de Medicina, pero un accidente se llevó por delante todos los sueños que tenía por aquel entonces. De ello hace ya más de una década. 

Los seis años siguientes al infortunio que lo dejó en silla de ruedas los pasó encerrado esperando una respuesta que viniera de fuera. Sin hallarla, comprendió que lo que buscaba se lleva siempre dentro: 

“En un momento me pregunté qué estaba haciendo en casa encerrado  y  entonces me dije ‘puedo empezar de nuevo y hacer una nueva vida’. Fue así que salí decidido a empezar de cero”.

Encontró el impulso que necesitaba en lo que siempre le había apasionado: la guitarra. Junto a un amigo, crearon un grupo de música y empezaron a animar diferentes eventos, de cumpleaños a matrimonios. Motivado, se lanzó también al sonido del teclado y ahora interpreta ambos instrumentos. 

“A partir de ahí empecé a perder el miedo y me metí a averiguar más a profundidad lo que es la discapacidad. Por ese entonces la discapacidad no era muy visible en Bolivia, y mucho menos en nuestra ciudad, donde por falta de accesos es bien complicado movilizarse en silla de ruedas”, explica Eddy.

De esa forma, descubrió la Fraternidad Cristiana de Personas con Discapacidad (Frater), una asociación internacional que llegó a Bolivia en 1983 y que está constituida y dirigida por personas con discapacidad que asumen su protagonismo y luchan por su dignidad humana.

“Se afianza en los principios del amor, la solidaridad, la no discriminación, el desarrollo integral, la integración a la sociedad y la familia. Tras conocerla, apliqué esos principios en mi vida y me di cuenta de que podía hacerlo todo por mí mismo”, dice Eddy, que ahora es coordinador de uno de sus núcleos.

Con el ánimo por la nubes, hace tres años se decidió a crear un equipo deportivo de básquet sobre silla de ruedas. Y así incentivó a muchos otros compañeros a retomar sus vidas plenamente, haciendo que dejaran atrás lo único que incapacita a las personas: el miedo.

“Tenemos un equipo muy bonito y muy dinámico. El año pasado salimos campeones y hemos ido a jugar incluso a Perú”, cuenta Eddy.

Gracias al deporte, conoció a personas que lo motivaron también a él a perseguir ese anhelo que años atrás había dejado apartado. Aunque no pudo entrar a la carrera de Medicina por una cuestión de accesibilidad con su silla de ruedas, Eddy buscó otras alternativas y actualmente está en su tercer año de Ciencias Políticas.

Imparable, antes de los conflictos sociales de octubre pasado se dedicaba a vender tucumanas y le iba bien. Tras un parón, retomó el negocio y probó a su vez con la elaboración de tortas para eventos de cumpleaños y aniversarios.

Además, aprovechó la larga cuarentena para diseñar una tienda virtual en la que personas con discapacidad puedan dar a conocer, ofertar y  vender sus diferentes productos y, con ello, empoderarse tal como lo hicieron Eddy y René. “Desde que a René se le ocurrió trabajar en un servicio de delivery estoy también en eso”, señala su compañero de batallas. 

Con este emprendimiento, y a bordo de sus trimotos los jóvenes llevan cualquier pedido en la ciudad de El Alto a quien los contacte en los telefonos:  63056704 (René) y 79572369 (Eddy). 

“En la vida no hay límites, es uno el que se los pone a veces. Antes yo había disfrutando tanto de la vida estando de pie, caminando, que hoy puedo hacer exactamente lo mismo, pero estando en una silla de ruedas. Que esta historia sirva para inspirar a otros muchos compañeros”, alienta Eddy.

Pedidos de   delivery

  •  Contactos  Para las personas que requieran hacerles un pedido pueden solicitarlo a través de los siguientes teléfonos de contacto: 63056704 (René Soliz) y 79572369 (Eddy Salgado).
  • Zonas  Tanto René Soliz como Eddy Salgado distribuyen pedidos en todas las zonas de la ciudad de El Alto.
  • Entregas  Los emprendedores llevan los pedidos rápidamente  en trimotos.
     

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