Defensores del dióxido de cloro alertan de riesgo en el consumo sin supervisión

En Bolivia, al menos 450 médicos conformaron un comité que prescribe la utilización del CDS, pero con control de especialistas. También promueve el estudio de casos como los de San José de Chiquitos.
lunes, 27 de julio de 2020 · 00:28

Roxana Pomier F.  / La Paz

¡Don Freddy se nos va! Un pedido a gritos lo animó a arriesgarse: “¡Aplíquenle el dióxido de cloro!”.   Germaín Caballero, alcalde de San José de Chiquitos, en Santa Cruz, no se arrepintió. Cuatro días después el paciente de 65 años dejó terapia intensiva. Se recuperó. Esa experiencia motivó al municipio a utilizar el producto en enfermos graves, con el asesoramiento de médicos bolivianos que defienden el uso del CDS con supervisión, todo en medio de una prohibición gubernamental.

Usar o no el dióxido de cloro para combatir el coronavirus. Ese es el debate.  En Bolivia, al menos 450 médicos conformaron un comité que prescribe la utilización del CDS, pero con control de especialistas. También promueve el estudio de los casos como los de San José de Chiquitos. Mientras que el Gobierno amenazó con juicios penales para los que alienten su empleo.

 Página Siete tiene una posición crítica sobre el consumo de tratamientos alternativos para combatir la Covid-19. Dado el uso del producto, abordamos el tema.

Un hombre  compra dióxido de cloro en una farmacia .
Foto:EFE

 El Alcalde de San José de Chiquitos anunció que traerá a La Paz lo que él llama “las pruebas” de que el químico funcionó en su región. “Decidimos incorporar el dióxido de cloro como parte del refuerzo para pacientes críticos. No motivamos la automedicación de la gente. Si quieren usar, que sea bajo prescripción médica. Bajo consentimiento informado. Decidimos utilizarlo desde hace 30 días. 16 pacientes muy críticos salieron de terapia intensiva y bajó la mortalidad por la Covid. Llevaré los 16 historiales clínicos que constituyen evidencia científica”, sustentó Caballero, quien afirmó tener el respaldo de médicos chiquitanos.

 Esos casos pueden alimentar la postura  de los defensores del químico. “Los medicamentos contra el coronavirus están rodeados de incertidumbre, no sabemos a quién le hacen bien; cada tiempo se cambia el protocolo farmacéutico y todo es empírico. No se sabe cómo funcionan los medicamentos respecto al virus. En el dióxido de cloro sí lo sabemos”, justificó Guery Ramiro Cordero, médico que lidera un grupo de 450  doctores bolivianos que implementaron el uso de dióxido de cloro como parte del tratamiento a pacientes con la enfermedad.

Cordero trabaja en ese análisis. “Haremos la investigación con el grupo conformado por el Colegio Médico, el comité científico del Colegio Médico, los Servicios Departamentales de Salud (Sedes),  el Colegio de Bioquímica y Farmacia y la carrera de Farmacia. Pese al comunicado del Gobierno, sí haremos el estudio, pero ahora será más lento”, adelantó tras participar en una reunión en  el   Sedes  de La Paz.

 “El doctor Ramiro Narváez (director técnico del Sedes La Paz) me dijo que el estudio sí va”, reforzó el médico que se graduó en Venezuela en 1980 y que trabajó en China e India.

 “Sé de lo que hablo porque estuve dos años en el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, haciendo análisis. Quiero ayudar a la gente con lo que sé del dióxido de cloro”, resaltó el especialista que desde hace 11 años promueve  el tratamiento con el polémico producto.

 La versión de Cordero contrasta con la postura de su colega Roger Carvajal.  “No es un medicamento”, alertó. Precisó que “es un reactivo químico que tiene otras funciones. Nunca debe entrar en el cuerpo. Sirve para funciones de desinfectar agua y otros. Para que un producto químico sea utilizado como medicamento, tiene que pasar por diferentes pasos y estudios”.

 El Ministerio de Salud adelantó que iniciará juicios penales contra los que alienten el consumo  del dióxido de cloro después de que el Parlamento  comenzó el trámite de una ley para la producción del químico y su aplicación en pacientes con la Covid-19.

 “El 80% de la población que tiene Covid se cura solo, el aparato inmunitario tiene esa capacidad. Solamente un 20% llega a hospitales y de éstos un 15% sale con tratamiento y un 5% se debate porque tuvo problema de otras enfermedades. La probabilidad estadística de recuperación  de  una persona a la que le dieron el dióxido de cloro es alta porque se le aplica a una persona que se curará”,  avisó Carvajal.

Pero para el médico David Rosso, con más de 30 años de experiencia, “hay mucha gente que critica, pero no ve los beneficios que tiene el dióxido de cloro. Las autoridades prohíben, pero están alejando a la gente de la posibilidad de salvar su vida”.

Rosso recomendó “que si la gente elige el dióxido, que siempre acuda a  un profesional”. 

Los impulsores del dióxido de cloro piden precaución para que, si se elige el químico, el resultado sea como el de don Freddy.    
 

Partidarios y detractores del dióxido de cloro advierten
“Vendedores callejeros del CDSestán haciendo barbaridades”

Un médico  cochabambino muestra el dióxido de cloro en una farmacia. 
Foto:EFE

Roxana Pomier  / La Paz

“Estamos con los precios más bajos del mercado”, dice un anuncio. “300 ml a 50 bolivianos y 200 ml a 40”, especifica el aviso publicado en las redes sociales. La gente vende y compra. El dióxido de cloro está expuesto, sin control. “Están intoxicando gente”, protesta Guery Ramiro Cordero, médico que impulsa el uso controlado del CDS.

“Estoy en contra de los vendedores callejeros porque están haciendo barbaridades, están intoxicando gente”, se lamenta Cordero, investigador del químico desde hace más de una década.

 David Rosso, doctor  con más de 30 años de experiencia,  coincide en que las personas se exponen a “un gran riesgo”. “Mucha gente ha muerto, pero no por dióxido de cloro original, sino porque compra sin saber”, advierte el especialista que utiliza desde hace tres años el químico para tratar a “diversos pacientes”.

 En medio de la pandemia, los defensores de CDS alertan que la exposición libre es riesgosa. “Si la Universidad Técnica de Oruro (UTO) o la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) elaborarían el producto, le preguntaríamos al público si elige el producto hecho por la UMSA o el producido por fulanito que no sabemos quién. La gente tendría opción de escoger. No existe otra manera”, resalta Cordero, que impulsa el estudio del químico.

 Los detractores refuerzan su protesta. “La venta del dióxido de cloro es una irresponsabilidad muy grande; inclusive hay médicos que están detrás de esto, pero eso se entiende porque son parte del negocio. Ha habido casos en la Caja, en el Hospital del Norte, donde se presentaron casos de intoxicación”, denuncia Roger Carvajal, galeno que lamenta que “se engañe a la gente, a la que se le dice que puede curarse, se le daña psicológicamente. La gente cree que se está curando y en realidad se está dañando por dentro. Además, con esa falsa seguridad, se deja de cuidar”.

Sin embargo, Carvajal alienta la idea de que con un estudio se defina el beneficio o no de la sustancia.  “En México están queriendo hacer una investigación, ojalá que la hagan, ojalá salga algo y así se termina esta novela”, augura.

Cordero reconoce que el uso del dióxido de cloro en la lucha contra el coronavirus “es coyuntural porque la aplicación que tiene es maravillosa para otras cosas, pero hay que saber manejarla. Yo trabajé nueve años, exactamente, en pacientes con dolor de cáncer terminal. Yo ayudé mucho a esa gente a bien morir. Yo me convencí de lo maravilloso que es el dióxido y que puede usar cualquier persona, pero siempre con supervisión médica”.

La prohibición

Los que rechazan el uso del  dióxido de cloro en el cuerpo humano describen al producto como  “un antiséptico, potabilizador del agua, limpiador de superficies”. El Gobierno prohíbe su uso. 

Para Cordero, “el Gobierno mismos está propiciando que la gente compre el dióxido en las calles. Las nueve universidades estatales de Bolivia están listas para producir dióxido de cloro, pero con la amenaza, todo está paralizado”.

 El líder de un grupo de 540 médicos que apoya el uso del CDS para diversos tratamientos -como el coronavirus, el autismo y otros- tiene un proyecto para capacitar a 5.000 galenos y también para ayudar a los que luchan  en primera línea contra la Covid-19.

“Necesito dióxido para llevar a los militares, policías y personal de salud. Ellos (el Gobierno) sabían que la UTO, UMSA, San Simón y la René Moreno estaban comenzando a producir y por eso salió la prohibición”.

 Carvajal insiste en que el dióxido de cloro “no se puede preparar en la cocina, eso no es adecuado, es un producto terapéutico. Tiene que haber una supervisión médica. No puede ser tan alegre”.

 

Usar o  no usar, esa es la cuestión

  • Explicación  Segun expertos,  el dióxido de cloro reacciona con proteínas, específicamente con tres aminoácidos: cisteína, tirosina y triptófano. El virus que causa la Covid-19 tiene 40 residuos de cisteína, 54 de tirosina y 14 de triptófano. Entonces lo que ocurre con estos residuos es que el CDS interactúa con ellos, los modifica y con eso el virus ya no puede entrar a la célula.
  • Efecto  Es muy marcado hacia los virus y los inactiva, y según las publicaciones revisadas, es en cuestión de horas que se da la inactivación. Los especialistas aseguran que  hay medicamentos que funcionan pero que por sus precios son imposibles de brindar a la población. 
  • En Bolivia   La doctora Patricia Callisperis también contó  que se realizan  estudios científicos bajo la dirección de dos epidemiólogos bolivianos junto con la Universidad Técnica de Oruro (UTO).

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