¿De dónde vino el puma que se paseó por Achumani?

El Ministerio de Medio Ambiente formó una comisión científica que investigará de dónde proviene el felino, que ahora se encuentra refugiado en el zoo Vesty Pakos, en cuarentena. Dicen que el animal come, lo que es un buen indicio.
miércoles, 8 de julio de 2020 · 00:04

Ivone Juárez  / La Paz

Esos ojos pardos, casi amarillos, con esa mirada asustada, no se salen de la cabeza de Xitlali Miranda. Los vio unos segundos, los suficientes para saber que el dueño de esa mirada, un puma, no le haría daño. “Estábamos a centímetros de distancia, nos miramos, él estaba asustado, ni siquiera movió la cabeza, estaba paralizado. No me infundió miedo, pese a que vi su cara, que era enorme; sólo retrocedí y salí por donde había ingresado a la cocina, con cuidado; él estaba agazapado, creo más asustado que yo”, cuenta la joven de 23 años.

Así fue el encuentro de Xitlali con ese puma macho de más de un metro de tamaño y unos 30 kilos de peso   en la cocina del Food Trucks que sus padres mantenían hasta antes de la pandemia, entres las calles 8 y 9 de Achumani, a la altura de la avenida Costanerita, a unas cuadras de la calle 21 de Calacoto, el centro de la zona Sur en la ciudad de La Paz.

“Cuando me miró sólo me pregunté en silencio ‘¿qué hace un puma aquí, encerrado en una cocina? ¿Qué hace una animal tan grande en un espacio tan pequeño?, ¿cómo llegó hasta aquí?”, recuerda Xitlali. 

Y esa es la pregunta que hasta ahora no tiene respuesta. El felino, que aseguran que alcanzó la edad madura,  fue encontrado la mañana del jueves 2 de julio  en la cocina un Food Truck, ubicado en un terreno que nadie habitaba. Antes, en horas de la madrugada, se sabe que el animal pasó por la casa del candidato a la vicepresidencia Samuel Doria Medina, en la esquina de la calle 9. Un miembro del personal de su seguridad del político lo vio, pensó primero que se trataba de un perro de gran tamaño; pero  a medida que se acercaba a la cabina de seguridad se dio cuenta de que era un felino.

“El guardia que lo vio sólo atinó a cerrar y a asegurar la puerta de la caseta”, cuentan quienes tuvieron la oportunidad de conversar con él.

Alguien que también notó algo extraño esa noche en Achumani fue un mecánico que tiene su taller al lado del Food Truck. Él contó que algo caminaba por encima  de los techos.

¿De dónde vino el felino? Xitlali Miranda y sus padres tienen su hipótesis: la cuarentena por el coronavirus que ha recluido a las personas en sus casas, dejando la calles vacías en La Paz, en este caso en la zona Sur, está haciendo que los animales que alguna vez habitaron esos lugares retornen  a su territorio, como se vio en otros países del mundo.

 “En la noche prácticamente no hay tráfico vehicular por Achumani, todo está en silencio y vacío, y nosotros creemos que los animales están comenzando a bajar, imaginando tal vez que los humanos nos fuimos y que ellos pueden volver a su territorio. Seguro el puma estaba buscando comida, caminó y caminó y se perdió”, considera la joven.

El asesor legal de la Dirección de Biodiversidad del Ministerio de Medio Ambiente, Rodrigo Herrera, señala que aún no se tiene una versión oficial sobre la procedencia del animal porque recién ayer se formó un comisión científico-técnico que realizará una investigación al respecto. Se prevé que arroje resultados la próxima semana.

Sin embargo, por las versiones que se recogió hasta el momento de  la familia que lo encontró y de otras personas que lo vieron la madrugada del jueves por Achumani, se presume que el animal es silvestre y descendió de los lugares altos de la zona.

“Se presume que se trata de un animal silvestre que descendió hasta Achumani desde Alto Achumani, Los Rosales o zonas ubicadas más arriba, por el río sobre la que está construida la avenida Costanerita”, dice. 

“Esperemos que no haya llegado escapando de seres humanos o por falta de comida en su hábitat natural. De corroborarse que el animal viene de  la parte alta, periurbana de la ciudad, se lo rehabilitará y a la brevedad posible será reinsertado en su hábitat”, añade.

 Herrera precisa que la comisión de especialistas también establecerá si el felino es silvestre o se encontraba en cautiverio. Adelanta que  se presume que el animal es silvestre. “Algo muy bueno es que el animalito tenía restos de semillas en el cuerpo, lodo en las patas y  en su pelaje, además de ácaros, lo que es muy bueno porque demuestra silvestría, eso nos anima mucho”.

Confirma que el puma se encuentra en el Zoológico Vesty Pakos, administrado por la Alcaldía de La Paz, en observación y cuarentena, cuidando que sea expuesto a la mínima presencia humana. “Hay que mantenerlo tranquilo, con poco estrés y alimentarlo de manera adecuada. El animalito está comiendo, lo que es muy bueno, es una buena señal”, afirma.

Está muy satisfecho por el proceder de la familia Miranda, de la Unidad de  Bomberos y del Zoológico Vesty Pakos con este animal silvestre. “Estamos muy esperanzados en que esta experiencia muestre a la sociedad que estos animales silvestres no son mascotas”.

El jueves 2 de julio, alrededor de las 10:00, Xitlali  y sus padres acondicionaban las instalaciones del Food Trucks que sus padres habían alquilado para devolverlo al dueño.  Llegaron minutos antes y todo se veía igual, excepto que una de las ventanas de la cocina tenía un vidrio roto. La situación les llamó la atención, pero no se preocuparon por investigar, pues tenían la premura de tener el lugar listo para entregarlo. 


Xitlali Miranda  dibujó al felino que encontró el jueves 2 de julio.  
Foto gentileza Xitlali Miranda.

Se dividieron funciones y  Xitlali  y su mamá comenzaron a pintar las paredes de una de las piezas y como la pintura manchaba el piso, la joven fue a buscar un trapeador a la cocina. “Fui y como en el piso estaba aún los vidrios rotos, comencé a caminar con cuidado para no lastimarme. Entré a la cocina y ya desde la puerta vi el cuerpo de un animal, pensé que era un perro. Su color era amarillo y se veía grande, pero cuando voltee a verlo, era la cara de un gato, reaccioné y me di cuenta de que era un puma. El puma me miró unos segundos con esos ojos amarillos, asustado, estaba más asustado que yo”, cuenta.

Por la impresión,  Xitlali no alcanzó a cerrar la puerta de la cocina,  sólo salió a contar a sus padres lo que había visto. Después de unos minutos de incredulidad llamaron a Bomberos. Mientras esperaban, trataron de buscar más ayuda y se asomaron a la calle, por donde, casualmente, pasaba una patrulla policial. Llamaron a los uniformados que ingresaron hasta la cocina, donde confirmaron que ahí había un puma. Fueron ellos los que cerraron la puerta de la cocina.

Una media hora después llegaron los efectivos de Bomberos, acordonaron la zona y comenzaron a interrogar a Xitlali sobre las características del felino. 

También llegaron al lugar funcionarios del Ministerio de Medio Ambiente, entre ellos un experto en felinos. “Me pidió que los describiera y a medida que lo hacía me preguntaba si estaba segura, sino estaba exagerando con el tamaño del animal, que tal vez lo que había visto era un gato montés. Cuando entraron y vieron al animalito y comprobaron su tamaño, que era grande, yo le dije a ese funcionario: ‘¿cree que lo vi grande?’”, cuenta  Xitlali.

Herrera,  del ministerio, celebra que la familia Miranda haya tomado la decisión de pedir ayuda para rescatar al animal. “Los animales silvestres merecen que se los respete, que se los dignifique, que les demos su lugar en la naturaleza; ellos no están para darnos compañía, tienen una función en la naturaleza”.

El funcionario añade que no es la primera vez que en la zona Sur se encuentra animales silvestres. “Cada seis meses tenemos reportes de avistamientos de viscachas, zorros andinos,  ciervos y  lechuzas. El área de distribución del puma está también en La Paz, La Paz les pertenece, nosotros convivimos con ellos; por su hábitos y porque nos tienen miedo no los podemos ver, pero cuando tengamos la oportunidad obremos como la familia Miranda”, señala.
 

El animal  silvestre en Achumani. Ahora está en cuarentena.

La  carta de un puma  a los humanos

Xitlali Miranda, una joven de 23 años, piensa y piensa en el puma que encontró en la cocina del negocio de sus padres, en la zona de Achumani. 

Estuvieron cara a cara en ese pequeño espacio. Ella vio el miedo en los ojos de ese felino enorme que no la atacó y se animó a escribir una  carta pensando precisamente en esos ojos. También lo dibujó. Le falta ponerle color, lograr ese amarillo de su pelaje.

La joven sólo pide a las autoridades que se investigue de dónde vino el animal y que se establezca en La Paz una zona para que las especies silvestres se sigan desarrollando, pese al avance de la incontenible urbanización.

Esta es la carta:

Cuando tuve contacto visual con el puma, a pesar del susto, sentí que me hablaba con la mirada, diciéndome que no tenga miedo, él estaba más asustado que yo:

Salí a cazar hace varias noches, adentrándome en la ciudad, y ya no pude regresar a mi hogar, te pido que me ayudes a regresar al lugar de donde vengo, el que antes pensaba que  era sólo mío y ahora veo que mucha gente vive por allá.

Los animalitos silvestres necesitamos un lugar donde vivir, cada vez tenemos que emigrar a lugares más alejados para distanciarnos de los humanos, de quienes necesitamos dos cosas: espacio para que tengamos dónde vivir y su  tiempo para que sepan que todos los seres vivos tenemos derechos; te pido que me cuides mientras esté contigo y me dejes en libertad, que es nuestra naturaleza; no dejes que me  encierren porque escuché de los zoológicos; es tiempo de ser empáticos, porque ustedes ya saben lo que es el encierro y para nosotros es la muerte.

Atte.

Tu amigo el puma.
 

 

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