Yapacaní quiere cambiar su cara de conflicto por la de municipio productor

El Centro de Promoción Agropecuaria Campesina organizó encuentros con sectores locales para saber qué necesitan para que la región se apuntale como productora.
jueves, 28 de enero de 2021 · 05:04

Página Siete  / La Paz

Entre 2019 y 2020, la región de Yapacaní en el departamento de Santa Cruz ocupó las páginas de los periódicos y espacios de los informativos con  noticias sobre confrontación y violencia política y social. La situación despertó la preocupación de algunos sectores de la comunidad que decidieron poner manos a la obra para cambiar esa cara del municipio por aquella a la  que muchos le dedican todo su esfuerzo: la productividad.

 Yapacaní  es un  importante productor de soya.
Foto:Diálogo Yapacaní

El Centro de Promoción Agropecuaria Campesina (Cepac) tomó la iniciativa y decidió llevar adelante  Yapacaní Dialoga, un programa televisivo  en el que se encontraron los representantes de las diferentes organizaciones económicas-productivas con especialistas, conversaron  y reflexionaron sobre la situación del municipio. 

La experiencia se llevó a cabo en noviembre de 2020 y el resultado es una agenda marcada por seis puntos identificados por los sectores involucrados.

La región es productora de arroz, lácteos, soya y pescado con el trabajo sobre todo de microproductores, algunos de los cuales aportan a grandes empresas, como PIL y otras industrias aceiteras.

La piscicultura  es otra de las actividades económicas de la región.
Foto:Diálogo Yapacaní

“El objetivo es mostrar la cara productiva de este municipio estigmatizado por los problemas políticos o noticias de violencia y conflictos sociales. Para ello se ha elaborado una agenda pública que se puso a consideración de la sociedad yapacanisense”, dice el Cepac.

Y los seis puntos de la agenda son:  acceso a crédito, escasez de combustible, acceso a mercados, acceso a insumos agropecuarios, planificación urbana municipal y la producción en armonía con  la protección del medioambiente.

“Estos seis puntos son considerados críticos y sensibles para el sector productivo de Yapacaní porque  afectan su desarrollo económico local y generan o pueden generar conflictos”, alerta el Cepac.

Sobre el municipio de  Yapacaní

  • Ganado  El municipio de Yapacaní cuenta con un total de 71.700 cabezas de ganado, orientado principalmente a la producción de leche.
  • Combustible  El sector productivo en Yapacaní, entre  arroceros, soyeros, cañeros, piscicultores, agroproductores varios, precisa alrededor de  40.000 litros de diésel al mes.
  • Escasez   Yapacaní Dialoga realizó un diagnóstico que establece al menos tres causas posibles del desabastecimiento: el crecimiento del parque automotor. No se tiene una actualización de la demanda real del combustible en Yapacaní, la importación de diésel se vio afectada por la pandemia.
  • Cartera  A diciembre de 2019, el sistema financiero en Yapacaní contaba con un número aproximado de 11.992 clientes. Hasta esa fecha, la cartera de todas las entidades financieras que operan en el municipio llegó a 108 millones de dólares.
  • Agua  En el área urbana, actual mente existen 1.653 conexiones según datos de la gestión 2019 de la Cooperativa de Servicios Públicos de Agua Potable y Alcantarillado Sanitario Germán Busch SRL. En el caso del agua potable, los programas Mi Agua y Mi Pozo del Gobierno central, así como el proyecto Proasu-JICA, de la Gobernación han permitido que prácticamente un 95% de la población del municipio tenga acceso al líquido vital.
  • Deforestación  .Según datos de la Red de Soluciones para el Desarrollo y de  la Fundación del Bosque Seco Chiquitano,  entre 2018 y 2019 se deforestaron 6.899 hectáreas de bosque en Yapacaní.

1. Contrabando, amenaza

El municipio de Yapacaní es productor por excelencia de arroz y leche, pero el mercado local les quedó chico a los productores, sobre todo por el contrabando. En el caso de la leche,  el sector enfrenta la competencia desleal de marcas internacionales bien posicionadas. A  esto se suma que algunas industrias pagan hasta 2,21 bolivianos por el litro de leche, cuando éste está establecido en 3,21 bolivianos.

En  Diálogo Yapacaní se estableció que se precisa un mayor control del Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria  y de  la Aduana para el ingreso de contrabando.

En el caso del arroz, se enfrenta un bajo rendimiento en su producción debido a la inestabilidad  en los precios de los insumos, falta de acceso a semillas certificadas y a recursos financieros para el cambio tecnológico que precisa el sector.

La propuesta del Diálogo Yapacaní pasa porque el Banco de Desarrollo Productivo atienda al sector para apoyar en ese cambio tecnológico y que se generen incentivos nacionales y locales, que pasan, por ejemplo,  por mejores condiciones impositivas y  acceso a servicios, sobre todo  para el sector agroindustrial.

2. Insumos
 

El municipio también cuenta entre sus actividades económicas con la cría de peces, que se ve  afectada por el constante incremento de precios de sus insumos, entre ellos la harina de soya, que sirve de alimento no sólo para el sector, sino también para la  porcinocultura y otros. El precio de la harina de soya está indexado a los precios internacionales, que durante la pandemia se vieron incrementados y afectaron a los productores.

Hasta el gobierno de transición se tenía fijada una franja de precios que se mantenía durante seis meses, pero quedó sin efecto.

En cuanto a la actividad pecuaria orientada sobre todo a la cría de ganado bovino, la  alimentación absorbe entre el  30 y 40% de los costos de  producción. Los animales se alimentan de forraje (soya molida, sorgo molido y heno), de alimento balanceado (sorgo, soya paletizada, afrecho de trigo, maíz, soya solvente y sal mineral) y  de semilla de pasto.

A esto se suma el problema para la obtención de semillas de arroz debido a su desabastecimiento; mientras que el precio de la semilla de pastos (revestidas y naturales) se incrementó.  La cosecha se vio afectada por la pandemia y los efectos de  la cuarentena.
 

3. Créditos

Entre 2014 y 2019, el número de clientes del sistema financiero en Yapacaní subió de 8.070 a 11.992. En  ese mismo periodo, la cartera de créditos de todas las entidades financieras que operan en el municipio se incrementó de 48 millones a  108 millones de dólares;  lo que implica  que el 57% de los hogares tendrían acceso a créditos, según una investigación de Yapacaní Dialoga. 

La misma investigación revela que esta cifra podría ser mayor si se eliminaran ciertas trabas burocráticas. 

Los productores aseguran que su crecimiento está íntegramente ligado al sistema financieros y que en la región la gran mayoría tiene un crédito bancario; sin embargo, se ven limitados sobre todo por el tipo de garantías que piden los bancos, entre las que no se aceptan parcelas de tierra menores a las 50 hectáreas,  propiedad común entre los productores, mientras que los plazos de pago son muy cortos y, por tanto, las cuotas altas.

“De acuerdo a esta realidad, el sector privado y el financiero deben dialogar para aplicar estos mecanismos, y el sector público puede intermediar en esta dinámica”, fue una de las conclusiones del encuentro Yapacaní Dialoga.
 

4.  Combustible
 

“¿Por qué tenemos escasez de combustible si Yapacaní es zona productora de petróleo?”, es la queja frecuente de los productos de la región y reclaman por un surtidor exclusivo para el sector productivo, como el que, por ejemplo, tiene el Ingenio Guabirá.

De acuerdo a la información recogida por Yapacaní Dialoga, los sectores productivos requieren, en su conjunto, al menos 40.000 litros de diésel al mes. Sin embargo, esa demanda está sujeta a un estudio, que es urgente para recurrir a dos instancias que tienen la facultad para definir la pertinencia o no de un surtidor en la región: la Agencia Nacional de Hidrocarburos y la Dirección de Sustancias Controladas del Ministerio de Gobierno.

Los productores de leche ya avanzaron en esa dirección y esperan que los demás rubros se sumen a su iniciativa.

La conclusión es que todas las autoridades de Yapacaní, sectores y productores, incluyendo consumidores domésticos, participen  en la solicitud del estudio  que  evitará el desvió de combustibles a “actividades ilícitas, sobre todo el narcotráfico”.

Actualmente existen cinco surtidores de diésel y gasolina en la ruta que llega hasta Yapacaní, y uno en el mismo municipio.

5. Caminos

Yapacaní es un municipio que va creciendo y, por ende, tiene necesidades acordes a su expansión y su enorme vocación productiva. Uno de los temas abordados por Yapacaní Dialoga fue la planificación urbana y se identificó tres demandas: dotación de alcantarillado, vinculación caminera y la construcción de un parque industrial, para el cual ya se cuenta con un terreno.

Los productores reclaman porque  muchos no pueden sacar su producción a los mercados por la mala infraestructura caminera de la región. Por  Yapacaní pasa la carretera que une Santa Cruz con Cochabamba. El tramo que corresponde al municipio del río Yapacaní hasta el río Ichilo y suma 59,4 kilómetros. Suele estar en buen estado y recibir mantenimiento adecuado cada cierto tiempo.

En cuanto a las rutas camineras, Yapacaní Dialoga encontró que debido a la gran longitud que tiene la red de caminos vecinales, el presupuesto municipal es insuficiente para su mantenimiento. Se prioriza el mantenimiento de las rutas sin ripio porque son vulnerables debido a que la zona es de alta precipitación pluvial.

 En los últimos años hubo un gran avance en cuanto al acceso de agua potable, no así al de alcantarillado.

6.Medioambiente

Según datos de la Red de Soluciones para el Desarrollo y  (SDSN) la Fundación del Bosque Seco Chiquitano (FCBC), entre 2018 y 2019 se deforestaron 6.899 hectáreas de bosque en el municipio de Yapacaní. En el período entre 2016 y 2018 esa cifra llegó a 6.165.

La ampliación de la frontera agrícola y negocios ilegales como el narcotráfico o la tala indiscriminada de madera son un dolor de cabeza para los medioambientalistas.

En evaluaciones realizadas a través de la clasificación de las imágenes satelitales el cambio de uso de suelo es cada vez mayor, por el ingreso masivo de los avasalladores de tierra hacia la Reserva Forestal.

De acuerdo a los datos de SDSN y FCBC, desde cuando empezó el “boom” de la agroindustria, en 1986 hasta el 2010, se deforestaron 71.739 hectáreas de bosque, un promedio de 2.989 hectáreas por año.

 Hasta 2018 la cifra llegó  22.498 hectáreas, lo cual da un promedio de 2.812, manteniendo e incluso bajando la media del periodo anterior. Sin embargo, a partir de 2018, el promedio supera las 6.000 hectáreas, lo que genera una gran preocupación. Los daños que ocasionan estas prácticas van desde inundaciones hasta incendios, además de la contaminación de acuíferos para el consumo humano.

 

 

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