En Beni descubren veta arqueológica y estudian a más de 700 especies animales

Investigadores nacionales e internacionales estuvieron en los Llanos de Moxos para reportar los hallazgos que allí existen. Se encontraron cerámicas y objetos precolombinos.
viernes, 1 de octubre de 2021 · 05:07

Página Siete  / La Paz

Una veintena de científicos nacionales e internacionales  fueron a los Llanos de Moxos para descubrir la riqueza natural e histórica de aquel pedacito de paraíso,  ubicado en el departamento de Beni. Allí estuvieron durante cinco semanas y encontraron un gran potencial arqueológico y  también se dieron tiempo para  estudiar a más de 700 especies de animales que habitan en esa región.

Esta actividad se realizó de forma conjunta con  las autoridades locales. Uno de los sitios más emblemáticos que pudo ser investigado, de manera preliminar, es El Cerro, que está ubicado aproximadamente a tres kilómetros del río Iruyañez.

Allí hay una gran isla de bosque sobre la cual se eleva una formación rocosa de 40 metros de altura que domina el paisaje. Encima se encontraron dos estructuras cuadrangulares paralelas con muros de piedra, ambas con una superficie de siete metros cuadrados. Cerca está la población Cayubaba. El Cerro está relacionado con lugares sagrados del pasado y presente.

En la misma zona, a orillas de la laguna Ginebra, se excavó un área de cuatro metros cuadrados y se evidenció una secuencia de ocupaciones precolombinas. Todo aquello fue cuidadosamente resguardado y los materiales cerámicos recolectados permitirán definir una primera cronología cerámica para esta área.

En tanto que los restos encontrados en pozos de desechos domésticos ayudarán a conocer la relación del hombre con el medioambiente en el pasado. Y, ya se sabe, conocer el pasado ayuda a apuntalar mejor el futuro.

Carla Jaimes Betancourt, de la Universidad de Bonn, informó al respecto: “La Expedición Científica a los Grandes Lagos de Exaltación permitió verificar el alto potencial arqueológico que tiene esta área. Al parecer, las estructuras en El Cerro fueron utilizadas por la población local que vivió en la isla de monte al pie de El Cerro. Futuras investigaciones permitirán conocer más detalles respecto a su uso, cronología y abandono. De manera similar para los otros sitios, futuros análisis de laboratorio nos permitirán datar la antigüedad de estas ocupaciones, así como conocer sus hábitos alimenticios”.

El equipo de investigadores y los guías locales que estuvieron 5 semanas en trabajo de campo.
Rob Wallace

Durante la expedición, que concluyó esta semana, estuvieron instituciones científicas nacionales (Museo Nacional de Historia Natural, Centro de Investigación de Biodiversidad y Medio Ambiente-UAB, Centro de Investigación de Recursos Acuáticos-UAB, Instituto de Ecología de la Universidad Mayor de San Andrés) e internacionales (Universidad de Bonn, Universidad de Bern, Institut de Recherche pour le Développement, Wildlife Conservation Society, WCS). Se trabajó de la mano con las autoridades y los actores locales del municipio de  Exaltación. Al final todos compartieron los resultados del trabajo de campo desarrollado durante cinco semanas intensas en aquel paraje beniano.

El alcalde de Exaltación, Gonzalo Hurtado Toro, se refirió al trabajo realizado en la zona. “Valoramos en esta oportunidad el trabajo que está realizando la WCS (Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre, por sus siglas en inglés) en esta expedición durante más de un mes, coordinando directamente con el municipio y nuestras autoridades comunales. La observación que la población y las autoridades municipales han hecho del territorio muestran la existencia de restos arqueológicos correspondientes a poblaciones que habrían habitado en la región, generando transformaciones en el espacio ocupado, donde podemos apreciar la existencia de camellones que pensamos fueron utilizados por estas poblaciones”.

La autoridad edil también se comprometió a continuar con las investigaciones. “Como municipio tenemos la intención de indagar con el fin de tener la certeza sobre esta presencia de poblaciones ancestrales y la infraestructura arqueológica que ahora existe, con el objetivo de señalar al departamento y al país que en nuestro territorio existen importantes yacimientos arqueológicos que en el futuro nos plantearán generar diferentes políticas municipales”, sostuvo.

Un tejón boliviano fue encontrado en su hábitat.
Foto: Rob Wallace

Medioambiente

En conjunto, los biólogos registraron al menos 615 especies de vertebrados y alrededor de 150 especies de mariposas, incrementando así el conocimiento sobre la biodiversidad de la región y ampliando la extensión de la distribución conocida de algunas especies, incluyendo nuevos registros para el país.

La presencia de especies como el borochi (Chrysocyon brachyurus), la gama (Ozotocerus bezoarticus) y el bufeo (Inia boliviensis) demuestra que todavía es una zona con poca intervención humana y altos valores de conservación de  sus ecosistemas nativos.

Según la gente local, lo que también se evidencia en algunas imágenes satelitales, en los últimos años, es que  la transparencia del agua ha cambiado en Guachuna y Rogaguado.

Todavía el equipo de científicos requiere analizar las muestras en laboratorio para poder evaluar las razones de este cambio con mayor certeza.

Una hipótesis preocupante es que puede deberse al incremento de la frecuencia e intensidad de los fuegos en las pampas y chaparrales del cerrado y sus efectos de contaminación de los lagos con cenizas. De todas maneras, la frecuencia de fuegos antropogénicos en la región es una amenaza a pesar de la resiliencia de la vegetación frente el fuego.

Robert Wallace, de Wildlife Conservation Society y líder de la expedición científica, valoró los hallazgos: “Los grandes lagos tectónicos de Exaltación son un buen ejemplo de la importancia que tienen las áreas protegidas subnacionales en Bolivia para la conservación de grandes extensiones de alto valor biológico, incluyendo ecosistemas únicos que proveen servicios ecológicos críticos a los actores locales y a la sociedad en general”, dijo.

Por su parte, el presidente de la  Subcentral Indígena Cayubaba, Roddy Chávez, también expresó su gratitud por el trabajo realizado. “La expedición ha tenido mucha importancia, es lo que nosotros siempre anhelamos, porque nos permitirá actualizar nuestra gestión territorial. Nosotros como pueblo indígena estamos sumamente agradecidos por esta expedición, más que todo porque enriquecerá ese tema. Las autoridades estamos con una expectativa positiva del informe en el punto de El Cerro”.

Este trabajo continúa. Wallace informó que existe el compromiso con las comunidades y con los otros actores de devolverles la información en un documento extenso hasta fines de abril 2022. “Mientras tanto vamos a continuar compartiendo noticias sobre los acontecimientos de esta expedición en Facebook”. El trabajo de campo, por el momento, se detiene. Es hora de la investigación bajo techo.

La expedición científica estuvo por los grandes  reservorios de agua y las orillas. 
Foto: Omar Torrico

Participantes

  • Entidades Nacionales   Museo Nacional de Historia Natural, Centro de Investigación de Biodiversidad y Medio Ambiente-UAB, Centro de Investigación de Recursos Acuáticos-UAB, Instituto de Ecología de la Universidad Mayor de San Andrés. 
  • Instituciones internacionales Universidad de Bonn, Universidad de Bern, Institut de Recherche pour le Développement y Wildlife Conservation Society.

 

Un tesoro con  miles de años de existencia
Los Grandes Lagos Tectónicos de Exaltación se formaron durante un gran evento tectónico relativamente reciente, aproximadamente hace 5.800 años. Su extensión es comparable a la superficie del lago chico del Titicaca, pero con profundidades máximas menores, de entre 2,5 y 5 metros.
Los lagos se encuentran en la ecorregión del cerrado beniano, en su parte central hacia el norte. En la parte sur se halla en la transición entre el cerrado beniano y los citados Llanos de Moxos.
La expedición visitó cuatro diferentes sitios de estudio, empezando por el río Iruyañez y los alrededores de El Cerro y continuando por el lago Guachuna y el lago Ginebra. Se prosiguió por el lago Rogaguado y los alrededores de la comunidad de Coquinal. La expedición concluyó en la Estancia Rosedal, en el lago Largo.
Participaron más de 20 científicos en la expedición y el trabajo realizado se coordinó con la Subcentral Indígena Cayubaba y el municipio de Exaltación. También colaboraron en este emprendimiento más de 40 guías locales, ellos fueron imprescindibles para el recorrido.

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos