Era vendedor en el estadio, ahora es un goleador de corazón grande: Martins

El goleador del Cruzeiro ayudó a gente necesitada en los países donde estuvo. Tiene amigos en Ucrania; en Brasil y Bolivia hay una fanaticada que lo valora por la solidaridad con la cual se desenvuelve en la vida.
domingo, 10 de octubre de 2021 · 05:00

Erick Ortega / La Paz

Su voz es una hoja al viento, vuelve a preguntar: “¿Este mensaje va a llegar a Marcelo Martins?”. La respuesta otra vez es positiva y José David Ramos toma aire para dejar ir a sus palabras: “Muchas gracias por ese corazón maravilloso que tienes, para muchas familias ha sido una bendición lo que hiciste. Eres una gran persona, un excelente jugador, eres un ejemplo que vale mucho. Personas como tú hacen falta en este mundo”.

Ramos no agradece los goles del delantero de la selección boliviana. (Entre paréntesis, el Matador suele ser el verdugo de la selección argentina, le hizo un gol en el inolvidable 6 a 1 de 2009, ese mismo año le marcó un golazo de colección al pentacampeón Brasil)…

Ramos le da las gracias al goleador por los víveres que le hizo llegar a él y a otras 300 familias de payasos en El Alto. Fue una bendición que recibieron entre agosto y septiembre de 2020, en el momento más duro de la pandemia cuando los fabricantes de risas habían suspendido sus funciones y estaban encerrados en sus casas. Ellos, acostumbrados a vivir con el dinero casi justo tuvieron que arañar en sus ahorros. “La plata se iba como agua entre las manos”, rememora el hombre que en las fiestas infantiles se disfraza de Chocolatín.

Marcelo Martins  en un momento de oración, se declara un hombre fiel.
Foto: Facebook Marcelo Martins

Por entonces no hubo gobierno, alcaldía ni ninguna otra autoridad que se hubiera acordado del sector… estaban solos y llegó el goleador. Es más, la cuarentena era tan estricta que era prohibido salir a la calle. Conseguir dinero era misión imposible.

Jueves 7 de octubre de 2021, en Guayaquil está Marcelo Martins, el capitán de la selección boliviana de fútbol, en menos de seis horas la escuadra verde jugará con Ecuador por las eliminatorias mundialistas. El jugador habla con Página Siete, recibe el agradecimiento del payaso Chocolatín y, también, se emociona. “Yo sé el momento que esa gente está viviendo, eso no tengan duda, porque yo sé lo que es pasar necesidades económicas, de chico tuve que luchar para conseguir lo mío, para llevar el pan de cada día a mi casa y sé lo que es pasar necesidades, entonces yo estoy muy agradecido con este mensaje”.

Martins es el centrodelantero del Cruzeiro, equipo con más de seis millones de fanáticos  en el país más futbolero del mundo, y cada fin de semana está presionado por hacer goles y más goles. En Guayaquil, el goleador recuerda otra presión que tenía cuando era niño. Respira, apunta y dispara: “De chico he intentado buscarme mi espacio dentro de lo que es la sociedad, pero tenía que buscarme la vida con trabajo, con lo que había, lavando autos, vendiendo en los estadios, vendiendo asaditos, hamburguesas, hasta que se me cumplió el sueño de poder ser un jugador de fútbol”.

Papá

De niño todo, todo, lo hacía con una sonrisa en el rostro, recuerda su hermana Gabriela: “Desde chico era muy maduro, muy independiente, muy trabajador, desde chico él ya buscaba la manera de ayudar en la casa. Era un chico alegre, feliz, con esa sonrisa que jamás se le borró de su rostro. Lo recuerdo hasta el día de hoy con unos dientes grandes, era puro dientes y ojos”. Y sí, le gustaba el fútbol, tanto que solía destruir los indestructibles zapatos deportivos Kichute. Por eso a veces estaba con un pie calzando un zapato y otro en el otro pie. “Iba todo desapareado”, rememora con una sonrisa Gabriela.

Martins aprendió a caminar con diferentes zapatos en su casa, allí también comprendió el significado de la palabra solidaridad. “En mi familia nos enseñaron a ayudar al que necesita, darle una mano, darle un empujón para que vaya delante. A mí me gustaría que en algún momento me puedan dar ese empujón en la vida porque siempre es algo que todos necesitamos”.

Hay una frase que su papá, Mauro Martins, siempre le recordaba a la familia: “Trabaja para ser grande, no para creerte grande”. Él sabía de lo que hablaba porque en su juventud había jugado en el Palmeiras de su país natal. Su hijo pudo fichar por Brasil o por Bolivia, Marcelo decidió colocarse la polera del país de su madre. En aquellas reuniones familiares, don Mauro se ponía alegre y vaticinaba: “Dois milhões de dólares”, esa era la cifra que creía iban a pagar por su muchacho. Se quedó corto, Martins fue fichado en Europa por 14 millones de dólares, es el futbolista más caro de Bolivia.

El goleador  en una imagen de sus redes sociales.
Foto: Facebook Marcelo Martins

Se llama Paulo

“Tengo una historia muy linda”, empieza su relato vía telefónica Martins desde Guayaquil. Habla de la temporada que jugó en el Shakhtar Donest, de Ucrania (2008-2009), recuerda que un día hacía churrasco en su casa. “Vivía en un condominio y de repente me subí a ver qué había ahí atrás del condominio y no sabes… había una  casa muy humilde donde vivía una familia; entonces decidí ir a tocarles la puerta e invitarles un churrasco, a partir de esa iniciativa ellos hicieron de todo para recompensarnos, aunque no se los pedí, llevaban torta a mi casa, me llevaban regalos y querían agradecerme… se volvieron mis amigos, son amigos a los que siempre ayudo y siempre estoy compartiendo con ellos”.

El hermano de Marcelo se llama Marlon y se casó con una ucraniana. Actualmente gracias a Marlon,  Marcelo continúa ayudando a la familia ucraniana que vive detrás de donde él vivía. Más de una década después, recuerda el nombre de su amigo que vive en ese hogar,  a 12.000 kilómetros de distancia… “Paulo, se llama Paulo”.

En Brasil también tiene sus fanáticos, una vez le llevó una pizza a una señora fanática del Cruzeiro. En otra ocasión colaboró a gente de su club… Él no tiene la cuenta de a cuántas personas beneficia.

“Muchas veces lo que yo veo siempre obviamente me toca el corazón y donde puedo estar presente ahí estoy. Ahora hay muchas cosas que yo no veo y siempre me hago guiar por mis familiares o  gente que es cercana a mí. Me entero a través de videos que me mandan por WhatsApp y de mensajes. Esos payasitos de El Alto a mí su historia me llegó por videos y me tocó el corazón”. Entonces le sale el goleador que lleva dentro y lanza: “Así son las cosas de la vida, cuando aparecen las oportunidades hay que aprovechar para ayudar, y esa gente lo sabe. Con mucho gusto, con mucho amor, voy a hacer siempre lo que pueda por ellos”.

Un grupo  de los payasitos, a quienes ayudó el Matador.
Foto: José David Ramos

El año pasado el crack anunció una donación de 100 mil dólares para ayudar a la gente que sufría los estragos de la pandemia. Hay registros de que en Santa Cruz su colaboración llegó a las zonas de La Bélgica, Plan 3.000 Normandia, Villa Primero de Mayo, La Guardia, Pampa de la Isla…

Por una sonrisa

Ramos no podía creer cuando le dijeron que el benefactor de los víveres de las familias de payasos era Marcelo Martins, su ídolo en la cancha y fuera de ella. “Ojalá un día pueda darle las gracias frente a frente”, menciona.

Su compañera de trabajo Vilma Condori Franco aprovecha que puede hacerle llegar su mensaje de apoyo a Martins y en un mensaje de audio dice: “Te queremos dar muchas gracias por este corazón maravilloso que tienes y agradecerte porque a muchas familias nos ha sido de gran ayuda, de gran bendición, tu ayuda”.

Una reunión  del entorno más cercano del reconocido delantero nacional.
Foto: Gabriela Martins

El goleador boliviano no pide nada a cambio, tampoco es partidario de que se sepa que es él quien va repartiendo ayuda en Bolivia y en otros lados.

Aunque después de todo el Flecheiro sí, se anima a pedir algo a cambio.  “Todo el cariño que yo les tengo, les pido que me lo retribuyan hacia mí con buenas energías, con pensamientos positivos para que eso me dé fuerzas y su cariño se transforme en goles. Soy un hombre de mucha fe y el apoyo de la gente es muy importante para mí”. Y sí, después de todo, en el fútbol y en la vida misma los goles son amores y también buenas razones.

 

Postulan al goleador para un premio internacional 
Futbolistas Agremiados de Bolivia (Fabol) postuló a Marcelo Martins Moreno al premio internacional de la  Federación Internacional de Futbolistas Profesionales en la categoría “impacto del jugador”, por haber apoyado a las familias bolivianas durante la cuarentena por el coronavirus.
El año pasado, el futbolista del Cruzeiro  donó 100 mil dólares para la compra de víveres que luego fueron destinados a familias de escasos recursos en el eje troncal del país.
“Merece ser postulado”, explicó David Paniagua, ejecutivo de Fabol, quien subrayó que ya se llenó el formulario de propuesta y que fue enviado siguiendo las exigencias para la nominación, informó la agencia APG Noticias.
La categoría “ Impacto del jugador” reconoce a los futbolistas que han creado plataforma o un mecanismo para realizar importantes contribuciones, por sí mismos a través de otros a una causa o movimiento.
En la postulación se destaca que Martins ayudó a muchas familias justo en los momentos en que más necesitaban, llevando alimentos, víveres y sobre todo el mensaje de que no estaban solos. En diferentes partes de Bolivia hubo muestras de cariño al delantero nacional.
Los nombres de los ganadores de este premio internacional se conocerán en noviembre en París, donde se desarrolla la reunión mundial.

 

“Desde chico era muy maduro, muy independiente, muy trabajador;  desde chico Marcelo ya buscaba la manera de ayudar en la casa”. 
Gabriela Martins

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